(InfoCatólica) El Arzobispo Anthony Fisher OP ha reivindicado el derecho de los católicos a oponerse públicamente a espectáculos que ridiculicen su fe, en una declaración emitida a raíz de la polémica generada por el local artístico Divine Playhouse, instalado en una antigua iglesia católica «reducida a uso profano» (can. 1222 CIC) del centro de Sídney.
«La libertad de expresión incluye no solo el derecho a hablar, actuar y crear, sino también el derecho, y en ocasiones la responsabilidad, de decir con claridad cuándo algo es inapropiado, ofensivo o está mal», escribe el Arzobispo de Sídney en su declaración.
La controversia se ha prolongado durante semanas en torno a este espacio temporal de artes escénicas, ubicado en el antiguo templo de St John the Evangelist en Kent Street, desacralizado en la década de 1930 y sede durante ochenta años del Genesian Theatre antes de que el edificio fuera vendido en 2017.
Imágenes eucarísticas convertidas en parodia
El local, que recibió una subvención de 100.000 dólares australianos del organismo estatal Create NSW, provocó un rechazo generalizado por su material promocional y sus espectáculos, que incorporaban simbología católica. Entre las propuestas del local figuraban eventos titulados Sunday Mess y Unholy Confessions, así como imágenes en las que se representaban patatas fritas de una cadena de comida rápida como si fueran la Eucaristía.
El Arzobispo Fisher distingue entre la tradición legítima de sátira y crítica, por un lado, y lo que califica como «una apropiación deliberada, sexualización y denigración de símbolos y rituales específicos y sagrados de la fe católica». En su declaración subraya que las afirmaciones de que estos espectáculos no pretendían burlarse de los católicos «no resultan convincentes».
«Para los católicos, la Eucaristía no es un motivo cultural disponible para la parodia. Es el sacramento que está en el corazón de nuestra adoración: la presencia de Cristo mismo, real y verdaderamente entregado», escribe. Y añade que «los hábitos religiosos no son disfraces para una fotografía o un chiste; hablan de mujeres que han entregado toda su vida a Dios y al servicio de los demás».
Más de 3.700 firmas contra la subvención pública
Según informa The Catholic Weekly, más de 3.700 personas han firmado una petición en la que se pide al Gobierno de Nueva Gales del Sur que retire su apoyo al local y emita una disculpa pública a la comunidad cristiana.
Chris Nave, promotor de la petición, declaró que «lo que es sagrado para miles de millones de personas en todo el mundo se ha convertido en entretenimiento y marketing comercial», y añadió que «el Gobierno de Nueva Gales del Sur no debería estar vinculado de ningún modo con un local que muchos cristianos perciben como una ridiculización de su fe».
La noche de la inauguración del local, el 8 de julio, unas setenta personas se congregaron frente al edificio para rezar el Rosario en protesta pacífica. Algunos portaban una pancarta con la inscripción «Jesus is King», mientras otros llevaban imágenes de la Virgen María y objetos devocionales.
Rechazo del Arzobispo a las acusaciones de homofobia
Fisher rechaza las acusaciones de que la oposición católica constituya un ataque contra la comunidad LGBT o contra la libertad de expresión artística. «La objeción se dirige contra la ridiculización deliberada de creencias y prácticas que los católicos consideran sagradas», precisa, y defiende que «una sociedad genuinamente pluralista protege por igual la libertad artística, la libertad religiosa y la libertad de protesta pacífica».
El Arzobispo de Sídney valora positivamente la decisión del premier Chris Minns de revisar la subvención concedida, pero lamenta que algunos de sus colegas parlamentarios y otros cargos públicos hayan descalificado las objeciones católicas como homofobia. «Deberían preguntarse si responderían con la misma ligereza si los ritos sagrados de otra tradición religiosa fueran sexualizados y parodiados con financiación pública», plantea.
«Durante demasiado tiempo, el prejuicio anticatólico ha sido tratado como una forma comparativamente aceptable de intolerancia», concluye Fisher.
El local, obligado a abandonar el edificio
The Catholic Weekly informa de que Divine Playhouse ha recibido orden de abandonar el local de Kent Street después de que el propietario del inmueble rescindiera el contrato de arrendamiento invocando cláusulas relativas a «actividad comercial ofensiva». Los organizadores del espacio han indicado que tienen intención de impugnar la decisión.







