(InfoCatólica) Hubo conferencias episcopales que se enfrentaron al Magisterio contenido en la Humanae Vitae. Órdenes religiosas que todavía le ponen sordina y causan estragos desde los confesionarios. Otras conferencias episcopales y eclesiásticos que silencian la enclícica de San Pablo VI vergonzantemente. Incluso durante el pontificado anterior hubo campaña para «superar» la encíclica. Parece que no es el caso de los obispos en Estados Unidos.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) ha lanzado su campaña anual de la Semana de Concienciación sobre la Planificación Familiar Natural (PFN), que se celebra del 19 al 25 de julio bajo el lema «Diseñada por Dios, guiada por el amor, abierta a la vida». La iniciativa, que cumple su vigésimo cuarto año consecutivo, incluye carteles, notas para homilías, materiales para redes sociales y propuestas de actividades dirigidas a parroquias, hospitales y centros de pastoral universitaria.
Las fechas de la campaña coinciden con el aniversario de la encíclica Humanae Vitae, publicada por San Pablo VI el 25 de julio de 1968, en la que el Pontífice articuló la enseñanza católica sobre la anticoncepción artificial, la sexualidad humana, el amor conyugal y la paternidad.
Each year, the Catholic Church in the United States celebrates National Natural Family Planning (NFP) Awareness Week July 19–25. This week highlights the beauty of God's design for marriage and human sexuality and encourages couples to learn about Natural Family Planning as a… pic.twitter.com/1mxnOVd9VV
— Diocese of Madison (@MadisonDiocese) July 19, 2026
Un programa con más de cuatro décadas de historia
El programa de PFN de la USCCB fue establecido en 1981 por decisión del Comité Administrativo de la entonces Conferencia Nacional de Obispos Católicos. El impulsor de la iniciativa fue el Cardenal Terence Cooke, entonces presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de los obispos, quien tras participar en el Sínodo de los Obispos de octubre de 1980 quedó convencido de la necesidad de dar prioridad al apostolado familiar.
El Cardenal Cooke encomendó a monseñor James T. McHugh, antiguo director de la Oficina de Vida Familiar de los obispos, la elaboración de un plan pastoral para el ministerio de la PFN. Los Caballeros de Colón asumieron la financiación del programa, compromiso que mantienen hasta la actualidad. En 2008, la USCCB reorganizó la estructura del programa y lo trasladó del Comité de Actividades Pro-Vida al Secretariado de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud, subrayando así el papel de la PFN en el fortalecimiento del matrimonio.
«Un medio ético para vivir el Evangelio»
Theresa Notare, subdirectora del programa de PFN de la USCCB, ha señalado, según recoge OSV News, que los métodos de planificación familiar natural ofrecen «un medio ético para vivir el Evangelio». Notare ha lamentado que el mundo desconoce en gran medida el valor de estos métodos y su capacidad para fortalecer el matrimonio.
«Todo esto está profundamente enraizado en cómo Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza», ha explicado Notare. «Tenemos una capacidad de amar como Dios. No somos nosotros mismos a menos que nos demos a los demás». Los métodos de PFN, ha añadido, «no dañan la sexualidad humana tal como Dios la diseñó» ni perjudican la fertilidad.
Notare ha destacado también el crecimiento emocional y espiritual que experimentan las parejas que trabajan juntas para vivir la fertilidad como un don, en lugar de suprimirla o excluir al Señor de su relación conyugal. Investigaciones publicadas, según recoge EWTN, indican que las parejas que practican algún método de PFN experimentan una mejor comunicación, mayor apertura a la vida y tasas de divorcio más bajas.
Tres enfoques científicos y avances tecnológicos
La PFN se basa en la observación de los signos naturales de fertilidad de la mujer, como la temperatura basal y los niveles hormonales, para identificar las fases fértiles e infértiles del ciclo menstrual. A diferencia de los anticonceptivos químicos o mecánicos, que suprimen o bloquean la fertilidad, la PFN respeta los ritmos naturales del cuerpo, en consonancia con la enseñanza de la Iglesia.
Notare ha identificado tres enfoques principales: los métodos de moco cervical (u ovulación), que rastrean cuándo el moco es más propicio para la concepción; los métodos sintotérmicos, que combinan la temperatura basal con el moco cervical y otros biomarcadores; y los métodos sintormonales, que añaden la detección de hormonas reproductivas en la orina. La subdirectora ha subrayado que la PFN es fiable y «muy practicable», y que hoy resulta aún más accesible gracias a aplicaciones como FEMM, que facilitan el seguimiento del ciclo.
Uno de los mitos más extendidos, ha señalado Notare, es que la PFN es «adivinación» y «no funciona», cuando en realidad se fundamenta en la enseñanza a la mujer para identificar sus biomarcadores de fertilidad.
Actividades en parroquias y diócesis
La campaña anima a las parroquias a organizar sesiones introductorias sobre la ciencia y la ética de la PFN, así como retiros para parejas casadas y jornadas familiares. La USCCB sugiere también oportunidades de oración, incluidas misas, rosarios, adoración eucarística con intenciones por el matrimonio y la PFN, y novenas a Santa Ana, San Joaquín y la Santísima Virgen bajo la advocación de la Anunciación.
Notare ha observado que, tras la pandemia de COVID-19, muchas diócesis han trasladado parte de sus celebraciones al ámbito online, optando por seminarios web y servicios de oración virtuales. También ha señalado que algunas parejas utilizan la PFN como recurso ante la infertilidad, y que varias parroquias ofrecen durante la Semana servicios de oración específicos para parejas que desean concebir.
La USCCB pone a disposición de parroquias, diócesis y fieles recursos que incluyen campañas en vallas publicitarias, notas para homilías, guías para misiones parroquiales y reflexiones diarias publicadas en su página web durante la Semana.







