Cardenal Rouco: «En los años 70 se dieron muchos casos de abusos litúrgicos» que reducían la misa «a una parodia»
Rouco en la entrevista con El Debate | Screenshot YT El Debate

Entrevista en «El Debate»

Cardenal Rouco: «En los años 70 se dieron muchos casos de abusos litúrgicos» que reducían la misa «a una parodia»

A sus casi 90 años, el arzobispo emérito de Madrid analiza la crisis de fe europea, alerta de la «protestantización» de la Iglesia en Alemania y elogia el magisterio cristológico de León XIV.

(InfoCatólica) El Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, ha concedido una entrevista a El Debate en la que aborda sin rodeos algunos de los asuntos más candentes de la vida de la Iglesia: la crisis de fe en Europa, la situación de la Iglesia en Alemania, el pontificado de León XIV, la excomunión de los lefebvristas y los abusos litúrgicos que se extendieron tras el Concilio Vaticano II. El purpurado, que a sus casi 90 años acaba de regresar de un campamento de verano juvenil, advierte de que «la Iglesia en Alemania ha caído en una cierta protestantización» y recuerda con crudeza cómo en seminarios y casas religiosas se llegó a reducir la Eucaristía «a una especie de juego de amigotes».

Un cardenal en campamento de verano

La entrevista arranca con un detalle insólito: el Cardenal Rouco, nacido en Villalba (Lugo) en 1936, se encontraba colaborando en campamentos de verano para niños y adolescentes organizados por el instituto secular masculino Stabat Mater, vinculado a la familia de las Cruzadas de Santa María. «La juventud se mantiene especialmente en la cabeza, con una mentalidad joven», explica cuando se le pregunta por su vitalidad.

El purpurado llegó a los campamentos directamente desde Roma, donde entre los días 26 y 27 de junio participó en el último consistorio de cardenales con el Papa León XIV. Rouco Varela aprovecha para precisar un matiz institucional: «Los cardenales no somos eméritos; somos electores o no electores, pero somos partícipes sujetos con todos los derechos y obligaciones del Colegio Cardenalicio». El número de cardenales mayores de 80 años en el consistorio de junio era, según su estimación, de unos cuarenta.

Preocupación por la Iglesia en Alemania

Preguntado por el llamado Camino Sinodal Alemán, el Cardenal Rouco rechaza de plano la interpretación del gobierno de la Iglesia con categorías políticas. «El Colegio Episcopal, sucesor del Colegio Apostólico, no es una especie de parlamento, de Senado que controla a la cabeza», afirma, y propone en su lugar categorías como «la familia, la paternidad, la fraternidad» para comprender la constitución divina de la Iglesia.

El purpurado señala con claridad que la preocupación por la situación en Alemania no es solo de la Santa Sede: «El Papa Francisco se expresó varias veces con mucha preocupación sobre lo que pasaba en Alemania. El Papa León ya intervino en tres momentos en la relación de la Iglesia en Alemania con la Santa Sede».

Rouco Varela confirma que se ha producido «una cierta protestantización» y la vincula a una crisis de fe más amplia que afecta a toda Europa, especialmente a la que se desarrolló al oeste del Telón de Acero. «Si la fe en Dios falla, si la fe en Jesucristo falla, no entiendes a la Iglesia», resume. Y traza una línea que conecta la Ilustración, el marxismo-leninismo y el nacionalsocialismo como manifestaciones de un ateísmo que ha marcado profundamente la cultura europea. «Mucho más estos dos movimientos que el fascismo italiano, que no era explícitamente ateo», matiza.

En este contexto, el Cardenal denuncia una proposición que, según dice, «corre por ahí»: que el bautismo sea la fuente de toda ministerialidad. «Eso es una proposición falsa en sí misma. El bautismo es condición indispensable para recibir un ministerio, pero no es la fuente. El ministerio principal y decisivo en la constitución de la Iglesia es el sacramento del orden», subraya.

El pontificado de León XIV

El Cardenal Rouco se muestra particularmente impresionado por el magisterio de León XIV. Refiere una audiencia con el Papa en abril, los dos consistorios recientes y una lectura detenida de sus escritos y discursos, en particular los pronunciados durante el viaje apostólico a España: el discurso en el CEDIA, el del Palacio Real (donde, según Rouco, el Papa «interpreta la historia de España a partir de la historia espiritual de España») y el del Congreso de los Diputados, en el que León XIV recurrió «a las fuentes del pensamiento y de la espiritualidad española, desde San Juan de la Cruz a los maestros de la Escuela de Salamanca».

«En todos ellos encuentras la preocupación de un Sucesor de Pedro que tiene bien claras cuáles son las verdades fundamentales de la fe», sostiene el purpurado, que destaca la centralidad de la cristología en el magisterio del Papa, su insistencia en la Eucaristía y «la importancia que le ha dado al valor de la vida, unido muy estrechamente al valor de la dignidad de la persona humana, que la concibe de forma trascendente». Rouco recuerda que el Papa afirmó en el Parlamento que «la dignidad de la persona humana es intocable, porque la persona humana nace de la creación de Dios».

El Cardenal percibe «una continuidad básica y fundamental con el pontificado de su predecesor, pero también con los Papas del postconcilio», y destaca que León XIV haya escogido el Concilio Vaticano II como tema para sus catequesis: «Es una llamada de atención a todos. Hay que volver al Concilio Vaticano II. Todavía tenemos mucho espacio de aplicación del Vaticano II por delante».

Los lefebvristas y la liturgia tradicional

Sobre la reciente excomunión de los lefebvristas, Rouco Varela contextualiza el fenómeno en la historia conciliar: «Antes y después de los grandes concilios, siempre hubo una divergencia en algún punto doctrinal». Recuerda que tras el Vaticano II un sector considerable de la Iglesia, «sobre todo en Francia y Suiza», no comprendió la doctrina sobre la libertad religiosa, y que en torno a un arzobispo «de mucho prestigio personal» se articuló una resistencia que «significaba romper con el Concilio».

Respecto a la liturgia tradicional, el Cardenal pide comprensión: «Todos los Papas tuvieron comprensión hacia ello. Y se puede celebrar legalmente, incluso después de la derogación del decreto de Benedicto XVI». Precisa que «no estamos en un asunto de doctrina, de fe, porque la Iglesia ha vivido 500 años con este ritual», sino ante «un problema de disciplina y de pastoral litúrgica» que, «al convertirse en una desobediencia expresa, pasa a ser un problema grave, que atenta contra la unidad de la Iglesia».

«Una parodia de la liturgia»

El pasaje más crudo de la entrevista llega cuando el Cardenal describe los abusos litúrgicos que se extendieron en los años 70, especialmente en casas de formación, seminarios y comunidades religiosas. «Celebrar la Eucaristía en la sala de estar con una mesa baja. Sentados, en cuclillas, traer el vino de la nevera, el pan de no sé qué y luego hablar cada uno lo que le parecía… Casi lo único reductible a verdad teológica eran las palabras de la consagración», relata.

El purpurado lamenta que la reforma litúrgica del Vaticano II, «en muchísimos y muy extendidos casos, se convirtió en una parodia de la liturgia». Y explica que fue precisamente esa «indisciplina casi anárquica» la que provocó que grupos de fieles «volvieran otra vez a la tradición anterior a la reforma del Vaticano II». Reconoce, no obstante, que la reacción de esos fieles también pudo ser desproporcionada: «Hay gente que reacciona saliéndose por el otro lado, no negando la fe, no negando los contenidos básicos de la fe, pero exagerando la fórmula de solución del problema, que puede producir división».

2 comentarios

Urbel
¿En los años 70 se dieron muchos abusos litúrgicos? Y en los 80 y 90 .... y hasta hoy.

Los abusos son inherentes al nuevo desorden litúrgico, no casos aislados.

Todos tenemos experiencia abundante de que uno no sabe nunca lo que se va a encontrar al entrar en una iglesia: algo más o menos reverente, o banal y desenvuelto, o bufonesco y hasta sacrílego.

La misa nueva carece de la estabilidad y fijeza que son propias del rito. Es más bien la revolución litúrgica permanente, en los 70 ..... y hasta hoy.
22/07/26 5:42 PM
Juan Mariner
Lo sabe bien con los "rosquilleros" de San Carlos Borromeo en Palomeras-Vallecas, los tuvo en su diócesis de 1994 a 2006, cuando mandó a su auxiliar Mons. Fidel Herráez a hacer de malo de la película.
22/07/26 6:25 PM

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