(InfoCatólica) Es una muestra más del marasmo canónico que hay en la Iglesia Católica, cómo se pueden hacer las cosas mal y no pasa nada. La mayoría de las veces es suficiente con no decir nada y practicar la política de hechos consumados.
La respuesta del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos al Obispo Heiner Wilmer, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), no deja lugar a dudas: la homilía en la celebración eucarística está reservada al ministro ordenado y no cabe dispensa ni indulto. Pero mientras Alemania recibe la negativa, en Suiza la predicación de laicos durante la misa es práctica habitual desde hace más de veinte años, y la Conferencia Episcopal Suiza (SBK) no tiene intención de modificar sus directrices. ¿Para qué?, ¿se espera que Roma diga, y especialmente «haga» algo?
Así lo analiza el portal suizo swiss-cath, que se pregunta cómo es posible que una norma que Roma acaba de reafirmar con rotundidad frente a los obispos alemanes lleve décadas siendo ignorada en la Iglesia católica en Suiza sin que nadie rinda cuentas por ello.
Roma cierra la puerta a Alemania
En una carta fechada el 17 de junio, el Cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio, rechazó la solicitud que Wilmer había presentado el pasado 30 de marzo para obtener un indulto que permitiese a laicos predicar durante la eucaristía. Roche recordó que, conforme al canon 767 §1, la homilía es parte integral de la liturgia y está reservada a sacerdotes y diáconos, y que esta reserva no es meramente disciplinar, sino que responde a la naturaleza sacramental de la celebración. La negativa replica la que el propio Roche ya comunicó en 2023 al entonces presidente de la DBK, el Obispo Georg Bätzing, con idéntica fundamentación teológica.
En Suiza, práctica normalizada desde 2005
Lo que Alemania solicita formalmente, en Suiza se practica sin necesidad de permiso romano. En enero de 2005, los obispos suizos publicaron el documento Beauftragte Laien im kirchlichen Dienst («Laicos con mandato en el servicio eclesial»), en el que autorizaron a los asistentes pastorales con missio canonica a pronunciar, en lugar de la homilía, lo que denominaron Predigtwort («palabra de predicación») o una meditación, en coordinación con el sacerdote celebrante.
Los propios obispos reconocían en aquel documento que la predicación laical en la eucaristía, que ya venía produciéndose de hecho, «no se correspondía con las disposiciones canónicas». Su respuesta no fue corregir el abuso, sino regularlo. Pidieron, eso sí, que no se interpretase la autorización de forma extensiva ni se derivase de ella un «derecho a predicar» de los asistentes pastorales, un derecho que, admitían, «no les corresponde».
Como señala swiss-cath, la realidad en los obispados de habla alemana de Suiza ha superado con creces aquella cautela inicial: en muchas parroquias existen planes de predicación rotativos en los que todos los agentes pastorales, ordenados o no, se turnan para la homilía. El portal refiere el caso de un sacerdote al que se le denegó una plaza parroquial porque durante la entrevista manifestó que la homilía era tarea del sacerdote.
La SBK no pedirá indulto ni modificará sus directrices
A diferencia de la DBK, la Conferencia Episcopal Suiza nunca ha solicitado un indulto a Roma para esta práctica. Maurice Greder, responsable de comunicación de la SBK, lo confirma a swiss-cath con un matiz relevante: mientras los obispos alemanes pidieron un indulto específico para un acto homilético dentro de la eucaristía, la SBK emitió en 2005 unas directrices generales para el servicio de los laicos en la proclamación de la Palabra, la liturgia y la colaboración en la dirección comunitaria. Según Greder, el Papa Benedicto XVI tomó conocimiento de estas directrices durante un encuentro de varias congregaciones romanas con la SBK.
Preguntado sobre si la respuesta del Cardenal Roche a los obispos alemanes obligará a revisar las directrices suizas, Greder fue categórico: «Estas disposiciones siguen en vigor». Añadió que las directrices son objeto de intercambio con la Santa Sede en cada visita ad limina de la SBK, y que así será también en la próxima.
Sin razones objetivas para la excepción
El análisis de swiss-cath cuestiona que existan motivos pastorales que justifiquen la predicación laical en la eucaristía en Suiza. Toda misa la preside un sacerdote que puede ejercer el ministerio de la homilía. Si el Cardenal Roche no aprecia necesidad pastoral en Alemania, donde hay un sacerdote por cada 1.700 fieles, menos aún cabría alegarla en Suiza, donde la ratio es de un sacerdote por cada 1.588 fieles.
A ello se suma, según el portal suizo, un deterioro en la formación exigida para obtener la missio canonica: ya no se requiere un estudio teológico completo, sino que basta con un programa episcopal de dos años con una media de dos jornadas lectivas semanales.
Swiss-cath concluye preguntándose si los obispos suizos tendrán, al menos, la honestidad de informar a la Santa Sede, en su próxima visita ad limina, de que las directrices que presentan llevan mucho tiempo sin corresponderse con la realidad.






