El Vaticano establece cuatro etapas y un calendario preciso para implementar el Sínodo hasta la Asamblea eclesial de 2028
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Documento de a Secretaría del Sínodo

El Vaticano establece cuatro etapas y un calendario preciso para implementar el Sínodo hasta la Asamblea eclesial de 2028

Se en cuatro fases el camino hacia la Asamblea eclesial de 2028 y pide a las diócesis que reactiven sus equipos sinodales para releer los frutos del Sínodo 2021-2024.

(InfoCatólica) El desgaste y hastío que inunda a muchos católicos va a continuar con un fenómeno que ni siquera se termina de definir. La Secretaría General del Sínodo ha publicado este miércoles el documento que traza la hoja de ruta para las Iglesias locales de todo el mundo hasta la celebración de la Asamblea eclesial de octubre de 2028 en el Vaticano, en presencia del Papa León XIV. El texto, titulado Hacia las Asambleas 2027-2028: etapas, criterios, instrumentos, establece un itinerario articulado en cuatro fases progresivas, con un calendario preciso, una metodología común y criterios de participación para las diócesis, las conferencias episcopales y las instancias continentales.

El documento, redactado originalmente en italiano y con una extensión de 18 páginas, concreta el camino iniciado tras la entrega del Documento final del Sínodo 2021-2024 por el Papa Francisco en 2024, confirmado y promovido por León XIV, con el objetivo de que la sinodalidad se traduzca en un estilo ordinario de la vida eclesial al servicio de la misión.

Cuatro verbos, cuatro momentos

El itinerario se estructura en torno a cuatro verbos que definen su propósito eclesial y espiritual. La primera etapa, Hacer memoria, ocupará el primer semestre de 2027: las asambleas diocesanas y eparquiales revisarán la experiencia de implementación del Documento final mediante un relato narrativo y una carta dirigida a las demás Iglesias. La segunda fase, Interpretar, se desarrollará durante el segundo semestre de 2027, cuando las asambleas de las conferencias episcopales (nacionales o regionales) elaborarán un informe teológico-pastoral y una carta a las Iglesias locales.

El tercer momento, Orientar, tendrá lugar en el primer cuatrimestre de 2028 con las asambleas continentales, que prepararán un informe de perspectiva destinado a identificar prioridades y directrices compartidas. Este documento servirá de base para el Instrumentum laboris de la Asamblea eclesial. La cuarta y última etapa, Celebrar, culminará en octubre de 2028, cuando la Asamblea eclesial de toda la Iglesia se reúna en el Vaticano junto al Santo Padre.

Cada etapa culminará con una asamblea y con la elaboración de documentos que alimentarán el discernimiento eclesial. Todos los materiales deberán remitirse a la Secretaría General del Sínodo en fechas precisas: antes del 30 de junio de 2027 para la etapa diocesana, antes del 31 de diciembre de 2027 para la etapa de conferencias episcopales y antes del 30 de abril de 2028 para la continental.

Una pregunta común como eje vertebrador

La unidad del proceso estará custodiada por una pregunta común que deberá orientar el trabajo en todos los niveles: «A la luz del camino recorrido tras la conclusión del Sínodo 2021-2024, y con vistas a ofrecer sus frutos como un don a las demás Iglesias y al Santo Padre: ¿qué rostro concreto de Iglesia sinodal misionera y qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en su comunidad?».

El documento subraya que no se trata de repetir la consulta sinodal ni de añadir nuevas cargas a las comunidades, sino de releer lo ya vivido, reconocer los frutos y las dificultades y poner la experiencia adquirida a disposición de las Iglesias en un espíritu de intercambio de dones.

Grech: «No es una tarea adicional»

El Cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, ha explicado que la propuesta no pretende imponer una carga suplementaria a las Iglesias. «Proponemos a las Iglesias locales no una tarea adicional, sino un tiempo de discernimiento compartido y acción de gracias, en el que releer juntos lo que el Espíritu está haciendo crecer en la Iglesia y reconocer los pasos que estamos llamados a dar», ha afirmado.

El cardenal ha subrayado además que las asambleas «no son una consulta sociológica ni un proceso deliberativo, ni tampoco una evaluación técnica, sino más bien una poderosa experiencia eclesial y espiritual de discernimiento».

Composición inclusiva y continuidad más allá de 2028

El documento insiste en que la composición de las asambleas debe reflejar la diversidad de la Iglesia, con atención a la relación entre hombres y mujeres, a las distintas generaciones, a la pluralidad cultural y eclesial (sacerdotes, diáconos, consagrados, miembros de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades, fieles no integrados en estructuras organizadas) y a la presencia de personas en situación de vulnerabilidad o marginación. Se presta especial atención a la participación de los párrocos, y cuando sea pertinente podrán participar representantes de otras Iglesias y comuniones cristianas.

La Secretaría del Sínodo pide a las Iglesias locales que reactiven y apoyen a los equipos sinodales diocesanos, nacionales y continentales, comunicando su composición al Vaticano. Es fundamental, señala el texto, que las personas elegidas estén disponibles para sostener el proceso más allá de 2028, garantizando así su continuidad.

En cuanto a la metodología, el documento propone mantener la conversación en el Espíritu como referencia metodológica preferente para el discernimiento comunitario. El texto se enmarca en la fase de implementación del Sínodo, tercera etapa del proceso descrito en la constitución apostólica Episcopalis Communio, y da forma concreta a lo ya anticipado en las Trazas para la fase de implementación del Sínodo, publicadas el 29 de junio de 2025.

4 comentarios

Juan 35
Esta paparrucha del Sinodo y la sinodalidad, ya causan hartazgo hasta la naúsea.
Sacramentos, Catecismo y Rosario.
El pueblo de Dios sólo necesita esa " sinodalidad" con Cristo a la cabeza.
20/05/26 9:31 PM
Jordi
"la conversación en el Espíritu como referencia metodológica preferente para el discernimiento comunitario", si no existe una concordancia y conformidad con el Depósito de la Fé de la Sagrada Tradición, entonces no forma parte del catolicismo.

Se habla de un Espíritu pero no explícitamente del Espíritu Santo, y si esta supuesta y presunta "conversación" da lugar a proposiciones disconformes con la verdad de Fé católica, entonces esto está verificado como un espíritu demoníaco.

Me interesa saber cómo pueden mantener una "conversación" espiritual con el Espíritu Santo, individual y comunitariamente, en todo o en parte del pueblo de Dios: de lo contrario me parecen sospechosas sesiones de medium, sobre todo cuando está acreditado que han habido sínodos y documentos sinodales que en absoluto han sido católicos.

Todo parece para ganar tiempo y evitar o retrasar el gran cisma del Sínodo apostatico alemán.
20/05/26 9:58 PM
Percival
Nadie hace caso, excepto los interesados de siempre.
Y vengan reuniones y materiales y cursos.
El diablo nos tiene entretenidos con estos malabarismos "pastorales" mientras el mundo se hunde.
20/05/26 10:50 PM
Alvar
Qué pesados con el Espíritu.
Que vamos a ver, que el Espíritu (Santo) no trabaja con herejes, con criptomasones, ni con globalistas progres por mucho que hayan recibido exteriormente el orden sacerdotal. El Espíritu Santo colabora con cristianos fieles.
Por tanto, para que de un sínodo salga algo relacionado con el Espíritu Santo, primero debe limpiarse el sínodo de herejes y traidores. Porque si el sínodo está compuesto por herejes, traidores e infiltrados del globalismo, lo que salga de ahí no será del Espíritu Santo, sino de otro espíritu.
¿A quién creen que engañan? En su soberbia se creen que no sabemos a lo que juegan, y resulta que hace décadas que han sido desenmascarados.
León, por favor, limpia la Iglesia, o serás cómplice de la inmundicia que la anega hasta el cuello.
20/05/26 10:57 PM

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