La jerga sinodal del Grupo 9, un lenguaje que no busca el diálogo sino imponer una agenda
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«No es liberación, es dominación»

La jerga sinodal del Grupo 9, un lenguaje que no busca el diálogo sino imponer una agenda

Testimonios seleccionados a medida, ataques velados a Courage y citas conciliares sacadas de contexto: así construye el Grupo 9 del Sínodo un «cambio de paradigma» que un catedrático de teología califica de ejercicio de dominación.

(InfoCatólica) El Sínodo sobre la Sinodalidad publicó el Informe Final del Grupo de Estudio 9, dedicado a los «criterios teológicos y metodologías sinodales para el discernimiento compartido de cuestiones doctrinales, pastorales y éticas emergentes». El documento, uno de los diez grupos de estudio derivados de la síntesis de la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sigue suscitando críticas por su lenguaje opaco, su metodología selectiva y lo que varios analistas consideran una instrumentalización ideológica del proceso sinodal.

A raíz de esta publicación, Randall B. Smith, titular de la Cátedra J. Michael Miller de Teología en la Universidad de Santo Tomás de Houston y autor de numerosas obras sobre teología escolástica y medieval, publica en Catholic World Report un extenso análisis en el que desmonta tanto la retórica del documento como sus presupuestos ideológicos, apoyándose en la obra Abuse of Language, Abuse of Power del filósofo Josef Pieper.

Una jerga diseñada para burócratas

Smith plantea una pregunta directa: ¿a quién se dirige este documento? No a las personas de buena voluntad ni al fiel común, argumenta, sino exclusivamente a otros burócratas eclesiásticos. El teólogo emplea deliberadamente el término argot, recordando que su origen designaba la jerga secreta utilizada por delincuentes y pícaros para comunicarse sin ser comprendidos por los demás.

Para ilustrar su tesis, Smith reproduce pasajes del informe en los que se describe, por ejemplo, el creciente número de catecúmenos adultos como una «cuestión emergente» que exige a las comunidades «reensamblar funciones, roles y hábitos a la luz de los recién llegados». El documento presenta la «conversación en el Espíritu» como «una piedra angular en la adquisición del cambio de paradigma inspirado por el principio de pastoralidad» y como «el marco experiencial apropiado para emplear las herramientas y criterios procedimentales disponibles para las comunidades eclesiales».

Smith se pregunta si algo de esa prosa tiene capacidad de mover el corazón o inspirar la mente. Si los Evangelios se hubieran escrito así, sostiene, no habría cristianos. Y añade que la descripción que el documento hace de la «pastoralidad» (un término cuya existencia misma cuestiona) se parece más a la labor de un gerente de oficina que a la de un pastor. El habitus sinodal que el informe propone, observa el teólogo, garantiza explícitamente que nunca se llegará a una decisión final, sino que se «reactivarán constantemente las capacidades de escucha y aprendizaje»: más reuniones, indefinidamente.

El resultado, argumenta Smith, no es transparencia ni participación, como pretende el documento, sino exactamente lo contrario: nadie lee semejantes textos, nadie asume responsabilidad por lo que dicen, pero sus autores reclaman el manto de una visión compartida que todos saben falsa. Con esa dinámica, concluye, no se gana autoridad: se impone poder burocrático.

Una escucha muy selectiva

Una de las críticas más incisivas del análisis se dirige a la metodología de «escucha» del Grupo de Estudio 9. El documento incluye una sección sobre «experiencias de personas de fe con atracciones hacia el mismo sexo» basada en los testimonios de dos varones homosexuales ante los cuales el grupo «se puso en posición de escucha».

Smith señala que dos testimonios no constituyen precisamente el estándar de la investigación sociológica. ¿No hay mujeres? ¿No hay personas con atracción hacia el mismo sexo que viven en celibato? La escucha del Grupo 9, sostiene, resulta notablemente selectiva.

El teólogo recupera una anécdota ilustrativa: un antiguo decano de su universidad, descontento con el carácter católico de la institución, propuso encuestar a los estudiantes que no se habían matriculado para averiguar por qué no habían venido. Una razón probable, señala Smith, era que no les interesaba una educación católica de artes liberales, y al decano tampoco. Una consultora aconsejó rebajar el perfil católico porque «ahuyentaba» a los posibles estudiantes, conclusión basada en los comentarios de dos adolescentes de Chicago que reaccionaron negativamente ante un anuncio con una religiosa con hábito. Son ejemplos, argumenta, de una escucha selectiva con un propósito claro: se escuchan las voces que confirman lo que ya se quiere hacer.

El caso Courage y la «teología liberadora»

Uno de los testimonios recogidos en el informe describe, según Smith, una experiencia «problemática» en Courage, la apostolado católico para personas con atracción hacia el mismo sexo, a la que acusa de promover «terapia reparativa» y de «separar fe y sexualidad». El teólogo afirma que faltan los testimonios de quienes han encontrado en Courage un apoyo vital y sostenido en el tiempo. La propia organización ha criticado públicamente el informe, calificándolo de «calumnia y detracción», y niega cualquier asociación con la llamada terapia reparativa. Smith, que conoce personalmente a los fundadores y dirigentes de Courage, corrobora esta negación. En cuanto al reproche de que las reuniones son «secretas y ocultas», el apostolado responde que la confidencialidad es esencial para que los participantes puedan hablar con libertad, igual que en cualquier programa de los Doce Pasos.

Lo que sí ayudó al testimoniante, según el informe, fue el estudio de la teología, que le permitió «la apertura de nuevos horizontes para una interpretación contextual de la Biblia, superando lecturas tradicionalistas o incluso fundamentalistas». Smith observa con ironía que, siendo él mismo profesor de teología, sospecha que esta afirmación podría constituir un caso de special pleading por parte de personas que se dedican precisamente a enseñar teología.

El teólogo cuestiona frontalmente el uso de «tradicionalista» en este contexto: ¿se refiere a la lectura de las Escrituras según la larga tradición de reflexión de los Padres y Doctores de la Iglesia? Todo suena muy distinto cuando se convierte en un «-ismo». Y es aquí, argumenta Smith, donde los juegos de lenguaje pasan de tediosos a graves: ya no se trata de prosa burocrática, sino de atribuir a las Escrituras y a documentos oficiales de la Iglesia posiciones que no se encuentran en ellos, como que Cristo nos ama «tal como somos» y que la clave es la «autoaceptación».

Un «cambio de paradigma» sin base conciliar

El documento emplea la expresión «cambio de paradigma» 22 veces en sus 33 páginas y la justifica con referencias genéricas al Concilio Vaticano II, en particular a Gaudium et spes y Ad gentes. Smith sostiene que esta invocación carece de fundamento. El informe habla de una «hermenéutica de lo humano que abraza su naturaleza histórica, experiencial, práctica y contextual», pero omite las dos afirmaciones centrales sobre el ser humano que proclama Gaudium et spes.

La primera, en Gaudium et spes 22: «En realidad, el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». La segunda, en Gaudium et spes 24, que culmina en su célebre formulación: «El hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás».

Se puede agitar la varita mágica sobre un cerdo y pronunciar las palabras «Vaticano II» con mucha jerga añadida, escribe Smith, pero eso no lo convertirá en un príncipe. Nada en este documento muestra fidelidad ni siquiera una comprensión básica de las enseñanzas de aquel Concilio.

El papel del P. James Martin

Smith señala que el jesuita James Martin ha celebrado el informe del Grupo 9 como un «cambio histórico», afirmando que la inclusión de testimonios de homosexuales «casados» representa «un nuevo paradigma eclesial». El teólogo observa que, según informaciones recientes, fue el propio P. Martin quien facilitó la inclusión de esos dos testimonios. Es decir, argumenta Smith, contribuyó de forma encubierta a insertar los testimonios en el informe y luego celebró públicamente la «emergencia» de un nuevo paradigma. Cabe preguntarse, concluye, si eso constituye fidelidad al Concilio o fidelidad a su propia agenda ideológica.

Pieper: donde el lenguaje se corrompe, la convivencia se degrada

La columna vertebral del análisis es la obra de Josef Pieper. Smith recuerda la advertencia del filósofo alemán: la palabra y el lenguaje no son un ámbito especializado, sino el medio que sostiene la existencia común del espíritu humano; si la palabra se corrompe, la existencia humana no quedará intacta.

Quienes no están interesados en la realidad, argumenta Pieper (según lo recoge Smith), son incapaces de diálogo: «Todo discurso desvinculado de las normas de la realidad es al mismo tiempo mero monólogo». Los autores del Grupo 9 afirman escuchar y buscar el diálogo, pero su documento, sostiene el teólogo, es una declaración ideológica cuyo objetivo es poner fin al diálogo, no entablarlo. Quien habla a otro sin compromiso con la verdad deja de considerarlo un interlocutor, un igual; deja de respetar su dignidad como persona.

El resultado, concluye Smith con Pieper, es tiranía: por un lado, una autoridad aparente no sustentada en superioridad intelectual alguna; por otro, un estado de dependencia para el cual «servidumbre» sería un término más exacto.

Detrás de la jerga, una meta clara

Smith cierra su análisis con una sentencia inequívoca: detrás de toda la jerga ininteligible e incomprensible del informe hay un objetivo ideológico claro, y ese objetivo no es la liberación, sino la dominación. Solo la verdad nos hace libres, recuerda. Los tiranos responden: «¿Qué es la verdad?». Y esa respuesta, concluye el teólogo, al menos tenía la virtud de ser breve y clara; no la enterraron bajo una montaña de palabrería sofística.

14 comentarios

Marta
Espero que todas estas noticias sobre el sínodo y sobre el ataque a la Iglesia quede escrito también sobre papel, documentado y presentado al Vaticano, para que un día dentro de algunos siglos los cristianos vean lo que pasó en esta época, superior en maldad de los sediciosos que la época arriana.
A veces he pensado que la palabra modernismo era errónea para representar la herejía. Porque muchos alaban esa palabra, y se regocijan en ella.
Pero la verdad es que lo mismo debía ocurrir en cada época de las distintas herejías… los que las preferían no veían nada malo en ello, más bien veían lo mejor, bajo el prisma luciferino de la mentira y el error.
Que todos los modernistas eclesiales queden bien identificados con sus nombres , sus fotografías, sus “hechos” y sus escritos, para que los cristianos del futuro se horroricen de la deriva moral de la Iglesia en nuestra época. Ya que los de estos tiempos parecen embebidos del veneno mortal de la serpiente, que clama cambios y revolución.
Que Dios tenga piedad de su pueblo.
19/05/26 7:46 AM
girolamo ghislieri
El grave peligro es consentir que la Iglesia nace con ellos. El cambio de paradigma propuesto es para fundar desde los cimientos de la Iglesia catòlica una nueva ideologia que tenga una apariencia cristiana pero sustentada en nuevas corrientes ideologicas. La antropologia realista, sobre la que se apoya la teologìa catòlica, viene subvertida imponiendo una visiòn del hombre que nunca tuvo lugar en el cristianismo. Si se cambia el concepto de naturaleza, entonces adiòs Trinidad, Encarnaciòn, uniòn hipostàtica, y por consiguiente, esencia, persona y sustancia. Pieper en ese tratado nos lleva a comprender, a la luz de lo que claramente denuncia Smith, que la propuesta del sinodo tiene su origen en una corriente ifilosofica vieja como el pecado y es el nominalismo. Para ellos, no existen conceptos que tengan su fundamento en la realidad, sino que todo (recuerdan el famoso "analizar caso por caso"?) es subjetivo y su entidad es consecuencia de un pacto. Adàn dando el nombre a las cosas, desvelaba sus esencias, ellos se proponen como nuevos adanes imponiendo una visiòn contraria a lo que la realidad nos muestra.
19/05/26 8:08 AM
Percival
La sinodalidad se parece cada vez más al falso profeta del anticristo...
19/05/26 10:41 AM
Feligres
Excelente reflexión del teologo Smith y filosofo Pipper . Asi es ese informe del grupo 9 esta plagado del poder influenciado por los sinodales Alemanes el dominico James Martin y el Lobby del abecedario. Pero cabe la pregunta , la mas importante ..... Quien les otorga el poder, quien les abre las puertas a estos herejes .... insolito el mismo vaticano no se pronuncia , el mismo vaticano no viene aclarar la situacion .... doctrina de la fé brilla por su ausencia.... insolito !!! Papa Leo ni pío
dice . Como dicen el que calla otorga .... que otorga el vaticano espacio y poder a estas herejias.
Quiero ver al Papa LEO XIV pronunciarse y aclarar la situación. Demasiado silencio por evitar conflictos y evadir la verdad esta llevando la perdición de muchos.
19/05/26 11:24 AM
anawim
Todo parece indicar que el Sínodo de la sindalidad está al servicio de la Agenda 2030 que se impone. No parece probable que el lobby LGTB ocupe un puesto importante en la Agenda 2030, sino que todo parece estar pensado más bien, para a través de algunos postulados como LGTB, diaconado femenino, y alguno más que surja sobre la marcha, destruir el tejido de la Iglesia. Destruir la Iglesia católica. Dispersar a las ovejas para la instauración de una religión única que destruya fronteras y lenguas, donde toda los ciudadanos sean una sola nación y a cargo de un sólo gobernante: el rey del Norte que aparece en el profeta Daniel. Y para esta obra magna lo primero que estorba es la Iglesia Católica, por eso es lo primero que hay que eliminar.
19/05/26 11:43 AM
G Flavius
Es claro -porque el que dice o hace como que no lo ve es que no lo quiere ver: ¡sería bueno que hiciera una novena a santa Lucía de Siracusa!- que ese intento de cambio de paradigma no es nuevo: viene de los años inmediatos posteriores al CVII, acelarado desde 2013.
La pastoralidad es el instrumento que se esgrime para producir ese cambio: con ello se incurre en una grave incoherencia, porque lleva a oponer lo que tiene que ir junto: la práctica (moral) no puede separarse de la teoría (dogma).
En fin, sería bueno que entre todos desterrásemos el término "tradicionalista", para referirnos a los católicos "comme il faut" o "tout court". Ese término vale para referise a una ideología, pero no para señalar a los verdaderos católicos, quienes, o son "tradicionales", o no son.
19/05/26 12:16 PM
Alvar
Ya es hora de que empiecen a llamar a las cosas por su nombre.
19/05/26 1:04 PM
Jordi
Francisco, en paralelo con la vía sinodal alemana, ideó un sistema llamado "proceso", que evita la palabra "procedimiento"

"Proceso" es introducir proposiciones, argumentos y conclusiones apostáticas bajo la excusa de un diálogo libre, sin coerciones ni obstáculos doctrinales, diciendo que se escucha un supuesto "Espíritu" al cual hay que obedecer

"Procedimiento" es realizar todas las anteriores premisas, argumentos y conclusiones, pero ¡atención! ya con un informe de certificación de conformidad con la verdad objetiva católica procedente de las fuentes legítimas en orden preciso:

1. SACRA SCRIPTURA: norma normans non normata, fuente suprema de la Revelación
2. TRADITIO APOSTOLICA: norma normans non normata, transmisión viva del Depósito de la Fé
3. MAGISTERIUM ECCLESIASTICUM: norma normans, intérprete auténtico de Escritura y Tradición
4. DOCTORES ECCLESIAE: norma normata eminens, autoridad teológica cualificada
5. PATRES ECCLESIAE: norma normata secundaria, testimonio privilegiado de la Fé antigua
6. SENTENTIAE THEOLOGORUM: theologoumena, opiniones teológicas sin valor normativo
7. OPINIO PRIVATA: juicio personal sin autoridad doctrinal

"Proceso sinodal" es poder decir impunemente OPINIO PRIVATA que es sententia haeretica y propositio haeretica, justificarla por el "Espíritu" y tener la sinvergüencería de decir que es verdad católica

Quo usque tandem abutere, Leo X
19/05/26 1:23 PM
EL MUDO
Esto de escuchar a los fieles es
poner el carro delante de los bueyes, lo racional es que los fieles escuchen la palabra de Dios y la cumplan.
El planteamiento del Sínodo de la Sinodalidad es el de la democracia liberal "la diosa democracia" el hombre decide lo que está bien o mal.
Muchas mesas redondas a las cuales el Carpintero de Nazaret no le ha puesto las patas.
19/05/26 1:23 PM
Vicente Jara, OP (RIES)
Lo que aquí se expone es de una enorme gravedad. Como especialista dedicado al sectarismo [RIES: Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas] es alarmante el uso de mecanismos sectarios como los mencionados en el artículo con un fin prefijado de antemano y que atenta contra la misma Iglesia desde dentro de ella. Ante esto el papa debería inmediatamente estudiar la situación y ejercer la potestad que le fue dada por Jesucristo y la asistencia del Espíritu Santo. Oremos por ello.
19/05/26 1:31 PM
anawim
"el dominico James Martin ..."

¿James Martin dominico? ¿no era jesuita?
19/05/26 2:19 PM
José Manuel Guerrero C.
El lenguaje masónico de la Sinagoga de Satanás
19/05/26 3:14 PM
ROBERTO IBARRA VIDELA
La Iglesia es Madre y Maestra. Como tal, su misión es acoger al ignorante y enseñarle la Fe de la Iglesia, no la de escuchar y menos, hacer suya las meras opiniones de aquellos que no tienen, ni creen, ni aceptan la Fe Católica, tal como la ha trasmitido la Iglesia desde el principio. Dicho informe debe ir directo a la basura.
19/05/26 3:46 PM
maru
Estaba bien claro lo que pretendía el sínodo maldito y para eso se formó. Todo muy sutilmente entretejido pero con el tan malhadado asunto de la homosexualidad, para el que solo se presentaron dos testimonios, DOS. Otro que no podía faltar en este desastre, es el tal James Martín, que debería estar fuera de la Iglesia, por su abierto consentimiento a la homosexualidad. Es increíble que con su pensamiento y consentimiento esté dentro de la Iglesia. Pero que es lo que tiene la Jerarquía en la cabeza? A quién se le ocurriría meter en su gallinero a un zorro ? Es imposible que pudieran convivir animales tan dispares; uno de ellos lleva en su ADN la violencia y ataque hacha las gallinas y, en la Iglesia, ocurre igual, dejan dentro de ella, a ovejas y lobos y lo normal es que los lobos ataquen a las ovejas hasta la muerte. Está gentuza, va a dejar a la Iglesia asolada y arrasada.
19/05/26 4:54 PM

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