(InfoCatólica) Según cuenta Spuntoni, León XIV derogó este domingo el decreto Francisco de 2023 que obligaba a los cardenales a pagar más del triple de su alquiler habitual por su apartamento vaticano y que también afectó al entonces cardenal Robert Prevost. La medida, que entra en vigor de forma inmediata, supone uno de los primeros gestos de cambio administrativo del nuevo pontificado y pone fin a una de las políticas más impopulares de la era Francisco.
En su día fue una medida aclamada por la progresía eclesiástica, con la excusa del disfraz del ahorro, con el dinero de los demás, y se convertía en una herramienta de gestión política de favores dado su carácter discrecional, como ocurrió con el Cardenal Burke, al que pretendía silenciar.
En febrero de 2023, el Papa Francisco emitió un decreto administrativo, denominado rescripto, que suprimía la vivienda gratuita o subvencionada para cardenales, jefes de dicasterios, presidentes y secretarios en activo. La medida se publicada dos años después de que Francisco recortase los salarios de los cardenales en un diez por ciento, y exigía a estos prelados «un sacrificio extraordinario para destinar más recursos a la misión de la Santa Sede».
El rescripto de Francisco permitía excepciones sujetas a autorización papal y pretendía «hacer frente a los crecientes compromisos que afronta la Santa Sede para el cumplimiento del servicio a la Iglesia universal y a los necesitados». La medida no se anunció en el boletín diario de la Santa Sede, sino que se colocó en un tablón de anuncios dentro de la Ciudad del Vaticano.
Un decreto que generó desigualdades
Leone XIV cancella la “stretta” di Francesco e ridà gli alloggi gratuiti a cardinali e capi dicastero. Il decreto in vigore da domani. La rivelazione oggi su @ilgiornale pic.twitter.com/uAz56zAmrP
— Nico Spuntoni (@nicospuntoni) January 31, 2026
Según explicó a Il Giornale el periodista italiano Nico Spuntoni, quien reveló la noticia de la derogación, «cuando el rescripto entró en vigor en 2023, no se aplicó de forma retroactiva, lo que significa que solo los jefes de dicasterios que asumieron su cargo después de marzo de 2023 quedaron sujetos a la supresión de beneficios. Entre ellos estaba el cardenal Robert Francis Prevost, que acabó pagando el alquiler completo de su residencia en Via di Porta Angelica durante casi dos años».
«Como persona con gran respeto por la ley, probablemente le resultó difícil aceptar la inequidad creada por el rescripto», señaló Spuntoni. «Como resultado, decidió derogarlo, permitiendo que todos los cardenales, jefes de dicasterios, presidentes y secretarios utilicen las propiedades pertenecientes a la Santa Sede de forma gratuita o en condiciones favorables».
Según Sputoni, el rescripto de 2023 habría sido aplicable al cardenal Víctor Manuel Fernández, nombrado prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe el 1 de julio de 2023, aunque es posible que también disfrutara de una exención. El cardenal argentino, que se cree reside en el edificio de la Casa de la Moneda del Vaticano o en el Colegio Pontificio Etíope con vistas a los jardines vaticanos, compartió en Facebook poco después de su nombramiento: «Una vez que dije que sí, la semana pasada Francisco me pidió que fuera a ver una casita que había elegido para que viviera, dentro del Vaticano, con una pequeña terraza y vista a los jardines. Me dijo: "Porque vienes de Río Cuarto, del campo, necesitas una vista amplia, ver vegetación"».
El caso del cardenal Burke
Quien claramente no disfrutó de ninguna exención fue el cardenal Burke, quien se vio obligado a pagar más del triple de su alquiler anterior, incluso después de que el Papa Francisco le hubiera revocado su pensión. En diciembre de 2023, Burke recibió una carta de la Sede Apostólica en la que se le exigía pagar un alquiler a precio de mercado por su apartamento vaticano o desalojarlo en un plazo de dos meses. La carta estaba fechada días después de una reunión en la que, según informaciones, el Papa Francisco anunció medidas contra Burke a los jefes de dicasterios, citando preocupaciones sobre la desunión.
Para muchos prelados ancianos sin medios privados, la imposición repentina de alquileres a precio de mercado hizo precaria, cuando no imposible, su residencia continuada en Roma.
El Papa se traslada al Palacio Apostólico
Mientras tanto, continúan las obras en el Palacio Apostólico para preparar el traslado de León XIV, previsto originalmente para enero pero pospuesto hasta febrero. El portavoz vaticano Matteo Bruni explicó que el Papa «tiene la intención de utilizar como residencia los espacios que estuvieron a disposición de sus predecesores, para él y sus colaboradores más cercanos». Entre estos espacios figura el ático sobre la Tercera Logia, donde antiguamente se encontraban los pequeños apartamentos de los secretarios papales y donde podría instalarse ahora el propio Pontífice.
Los intentos para cuadrar ideológicamente esta disposición del Papa como en 'perfecta continuidad' cada vez producen más vergüenza ajena, incluso retorciendo que en realidad se iba a vivir en comunidad. Vistas las dificultades y desórdenes causados y el extremado coste de vivir en Santa Marta por parte de Francisco, tienen mala justificación mantener un relato de continuidad en este aspecto entre León y Francisco. En este caso la narrativa está recuperando que los motivos reales de Francisco para no vivir en el Vaticano no eran 'de pobreza', como el propio Francisco había manifestado.
El Palacio Apostólico será la tercera residencia de Prevost desde su llegada al Vaticano en 2023. En la actualidad, el Papa vive en el Palacio del Santo Oficio, donde residía en el momento de su elección. El apartamento tiene unos 250 metros cuadrados y está situado en la tercera planta de la Escalera C, justo encima del despacho del prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Se trata de una residencia papal sin precedentes, con vistas a dos Estados gracias a ventanas que dan tanto a la cúpula de San Pedro como a Via di Porta Cavalleggeri. Prevost ha pasado allí más tiempo como Papa que como cardenal, ya que se trasladó solo en febrero de 2025, tras una modesta renovación. El apartamento había permanecido vacío desde la muerte de su antiguo ocupante, el cardenal Paul Josef Cordes.
Antes de trasladarse allí, el futuro Papa vivió durante casi dos años en una vivienda fuera de la zona extraterritorial, en un edificio de Via di Porta Angelica. Posteriormente se mudó para permanecer más cerca de la curia agustiniana, donde Prevost solía cenar como cardenal y a la que ha regresado varias veces como Papa, incluso para el almuerzo de Navidad.
Significado político y financiero
La decisión de León XIV de revertir la política tiene un significado tanto político como administrativo. Aunque la Santa Sede ha ofrecido escasos comentarios públicos sobre las motivaciones del cambio, el efecto es garantizar que el alojamiento vaticano no funcione ya como herramienta disciplinaria. El movimiento sugiere moderación en el ejercicio de la presión interna, restaurando la presunción de que los cardenales al servicio de la Iglesia no deben temer represalias materiales por divergencias teológicas.
La medida también plantea cuestiones inevitables sobre las finanzas vaticanas. El rescripto de 2023 se defendió como una contribución necesaria a la reforma fiscal. Si ahora se suprimen los alquileres, las presiones financieras que motivaron la política no desaparecen. La carga deberá absorberse en otra parte, ya sea mediante una renovada recaudación de fondos, reestructuración de activos o una mayor reforma de la gobernanza económica vaticana.
Spuntoni declaró al Catholic Herald: «Este rescripto era muy impopular en el Vaticano, no solo por la supresión de la concesión en sí, sino también por las excepciones a su aplicación que podían ser autorizadas directamente por el Papa. La consecuencia fue que había prefectos que asumieron el cargo después de marzo de 2023 que se vieron obligados a pagar el alquiler completo, mientras que a otros se les concedió el uso gratuito gracias a la autorización otorgada por Francisco».
Mientras algunos comentaristas han sugerido que la reversión es una señal de que León XIV desea «pasar página» respecto al pontificado anterior, el Papa no ha presentado la medida como una corrección teológica. Más bien, parece señalar un alejamiento de un modelo en el que los gestos simbólicos y la presión interna configuraban la gobernanza curial. Al hacerlo, León XIV parece estar indicando que la unidad se preserva mejor mediante la estabilidad que mediante la coacción.







