(Il Giornale/InfoCatólica) El Papa León XIV se reunió el pasado viernes con el nuncio apostólico en Alemania, el arzobispo Nikola Eterović, en un encuentro que sin lugar ha dudas ha estado dominado por la inminente votación de los obispos alemanes sobre los estatutos de una Conferencia Sinodal permanente. Este organismo otorgaría a los laicos poder decisorio equiparable al de los obispos, permitiría cambios doctrinales por mayoría y situaría las finanzas eclesiásticas bajo control compartido.
Según ha revelado el periodista italiano Nico Spuntoni en Il Giornale, es «inevitable» que la conversación entre el pontífice y su representante diplomático y pastoral en Berlín girara en torno a esta votación, prevista para la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Alemana que se celebrará del 19 al 22 de febrero en Augsburgo.
Un proyecto aprobado pese a las advertencias de Roma
La votación llega después de que el pasado 22 de noviembre, en Fulda, obispos y representantes laicos aprobaran por unanimidad los estatutos para este nuevo órgano sinodal nacional. La Conferencia Sinodal estaría compuesta por obispos, representantes del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y otros fieles laicos.
El proyecto, ya respaldado por el influyente Comité Central, creará un organismo permanente en el que los laicos se situarán en pie de igualdad con los obispos. Esta Conferencia Sinodal tendrá poder de decisión y podrá introducir cambios doctrinales mediante votación mayoritaria, obligando a quienes disienten a ofrecer una justificación pública. Además, asumirá la gestión de los recursos financieros de la extraordinariamente rica Iglesia alemana.
La Santa Sede advirtió ya en 2019 que tales materias exceden la competencia de cualquier Iglesia local. En aquel momento, el actual prefecto del Dicasterio para los Obispos, el arzobispo Filippo Iannone, escribió al entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Reinhard Marx, alertando de que asuntos como los ministerios ordenados para mujeres, la separación de poderes entre laicado y clero, y el celibato sacerdotal «no conciernen a la Iglesia en Alemania sino a la Iglesia universal y, salvo escasas excepciones, no pueden ser objeto de deliberaciones o decisiones de una Iglesia particular».
La persistencia del episcopado alemán
Pese a las reiteradas advertencias romanas, los obispos alemanes han seguido adelante, liderados por Marx y su sucesor al frente de la Conferencia Episcopal, el obispo Georg Bätzing. Incluso han promovido propuestas como el diaconado femenino.
Según ha podido confirmar Spuntoni, el cardenal Marx intervino la semana pasada en el consistorio extraordinario de cardenales para expresar su esperanza de avanzar hacia el diaconado femenino, si no formalmente o por escrito, sí en la práctica. El cardenal es el principal arquitecto del proceso sinodal alemán y ha mantenido su liderazgo incluso tras ser sustituido al frente de la Conferencia Episcopal.
La carta inédita de Benedicto XVI
El artículo de Spuntoni revela además un episodio hasta ahora desconocido: en 2021, Benedicto XVI se dirigió personalmente a su sucesor como arzobispo de Múnich y Frisinga para expresarle su «gran preocupación» por el proceso sinodal en Alemania. Fuentes vaticanas confirman que en sus últimos años Ratzinger se mostró profundamente escéptico respecto a la dirección tomada por la Iglesia alemana y estaba convencido de que «este camino hará daño y acabará mal si no se detiene».
Marx hizo caso omiso de la llamada del Papa emérito, quien pocos meses después fue duramente desacreditado en su país natal a raíz de un informe sobre abusos encargado precisamente por la Archidiócesis de Múnich, sin que su sucesor en el cargo lo defendiera.
El dilema de León XIV ante el riesgo de cisma
El Papa León XIV se enfrenta ahora a la decisión de cómo y si debe intervenir, en medio de la preocupación por que la iniciativa alemana pueda desembocar en un cisma dentro de la Iglesia universal. El objetivo de los obispos alemanes parece ir más allá y buscaría desencadenar un «contagio» alemán en el resto de la Iglesia.
El pontífice cuenta con el respaldo del informe presentado por el cardenal Mario Grech al consistorio, que establece que «siempre corresponde al Obispo de Roma, si es necesario, suspender el proceso sinodal». Sin embargo, como señala Spuntoni, si el Papa no tiene la firmeza para decir «no» al proyecto de Conferencia Sinodal, el riesgo es que el deslizamiento alemán se convierta, para la Iglesia universal, en una avalancha llamada cisma.
La posible dimisión del nuncio
En declaraciones posteriores, Spuntoni reveló que durante el encuentro de este viernes «el nuncio también habló al Papa sobre su dimisión al cumplir los 75 años. La decisión corresponde al Papa, pero quienes le conocen aseguran que el nuncio ha sufrido por la situación de los últimos años y preferiría que su dimisión fuera aceptada».
El arzobispo Eterović, que ha sido testigo directo del proceso de lo que el cardenal Gerhard Müller ha definido como «protestantización» de la Iglesia católica en Alemania, podría así poner fin a su misión diplomática en uno de los momentos más críticos para la unidad eclesial.






