(LSN/InfoCatólica) Dos hospitales de Wisconsin han decidido pausar la administración de fármacos vinculados a los llamados tratamientos de «afirmación de género» en menores, una medida que —al menos de forma temporal— evitará que niños y adolescentes con confusión de género sean sometidos a intervenciones médicas de consecuencias potencialmente permanentes.
Children’s Wisconsin y University of Wisconsin Health tomaron esta decisión tras las directrices del presidente Donald Trump para bloquear los fondos de Medicaid y Medicare a los hospitales que ofrezcan este tipo de prácticas a menores.
En un comunicado, Children’s Wisconsin explicó que la suspensión responde al aumento del riesgo legal y regulatorio a nivel federal, señalando que actualmente se encuentra «incapaz» de proporcionar «atención farmacológica de afirmación de género». University of Wisconsin Health adoptó una decisión similar.
El sistema hospitalario financiado con fondos públicos afirmó: «Reconocemos la incertidumbre que afrontan nuestros pacientes y las familias afectadas que buscan esta atención de «afirmación de género», y seguiremos apoyando su salud y bienestar».
Por su parte, grupos activistas LGBT reiteraron la tesis —ampliamente desmentida por numerosos especialistas— de que impedir el acceso de menores a estos tratamientos incrementaría el riesgo de suicidio. Steve Starkey, del OutReach LGBTQ+ Community Center en Madison, declaró: «Para las personas trans de todas las edades, poder expresarse en el género que sienten que son es importante para su salud mental y física». Añadió: «Al no permitir que las personas trans hagan eso, que tengan apoyo, significa que no pueden ser plenamente quienes son».
Starkey sostuvo además: «Definitivamente tendrá un impacto negativo en las tasas de suicidio y la salud mental de la comunidad trans. Afecta también a los adultos trans, porque es como un ataque a todas las personas trans».
Estas afirmaciones han sido rechazadas por distintos expertos. El doctor Kurt Miceli, director médico de Do No Harm, afirmó: «No hay evidencia que respalde las afirmaciones de que la transición médica pediátrica reduzca la incidencia de suicidio juvenil».
Miceli calificó de «moral y profesionalmente incorrecto» que se utilice este argumento para presionar emocionalmente a menores y a sus padres, y subrayó que los niños con problemas de salud mental deben recibir atención prudente y cuidadosa, no ser empujados a procedimientos dañinos.
En términos similares se expresó Brian Camenker, presidente de MassResistance, quien sostuvo que presentar la identidad «trans» como la totalidad de la persona es «una mentira cruel» que se aprovecha de problemas psicológicos. «Lo mejor que uno puede hacer por ellos es decirles la verdad: no, eso no es lo que son», afirmó. También rechazó la idea de que impedir la «transición» conduzca al suicidio y señaló que la evidencia científica apunta en sentido contrario.
Camenker añadió que, en muchos casos, los problemas de salud mental aumentan después de que una persona comience a presentarse como del sexo opuesto. «Nunca he visto ningún registro de una persona que se suicidara porque no pudo someterse a la llamada transición médica. Pero sí he visto muchos casos de personas profundamente miserables una vez que lo hicieron», aseguró.
Otros hospitales del país han anunciado pausas similares en cirugías o tratamientos relacionados con la «transición» como consecuencia de las nuevas directrices federales.
El cuestionamiento a estas prácticas se apoya también en testimonios personales. Chloe Cole fue sometida a una doble mastectomía a los 15 años debido a su supuesta confusión de género. Años después abandonó esa identificación y ha advertido públicamente de los daños que sigue padeciendo tras la extirpación de sus pechos.
«Realmente no entendía todas las ramificaciones de ninguna de las decisiones médicas que estaba tomando. Sin saberlo, estaba cortando físicamente mi verdadero yo de mi cuerpo, de forma irreversible y dolorosa», declaró en 2022. También advirtió: «No sé si podré llevar plenamente un hijo, y podría tener un mayor riesgo de ciertos cánceres, especialmente cáncer cervical. Y como no tengo pechos, no puedo amamantar a los futuros hijos que tenga».
Asimismo, un estudio publicado en 2025 por investigadores vinculados a la Universidad de Oxford concluyó que las cirugías «transgénero» incrementan las tasas de depresión e ideación suicida, en contradicción directa con el discurso activista. Según esos datos, los varones sometidos a cirugía presentaron una tasa de depresión del 25,4%, frente al 11,5% entre quienes no se operaron; en mujeres, la tasa fue del 22,9% frente al 14,6%.






