(InfoCatólica) En nuestro tiempo y por desgracia, estamos acostumbrados a que se cierren, vendan o derriben iglesias, que a menudo antes han ido deteriorándose por la falta de recursos o de fieles. Afortunadamente, también sucede lo contrario. En la pequeña aldea de Saint Barthélémy, se han propuesto demostrarlo.
En las montañas de la región francesa de Alpes-de-Haute-Provence, cerca ya de la frontera con Italia, se encuentra la minúscula aldea de Saint Barthélémy, cuya iglesia databa de 1080, que fue la fecha en la que se produjo la última visita episcopal a la población. Con los siglos, la iglesia se había derrumbado y hacía ya cientos de años que solo quedaba en pie la parte baja de los muros, rodeados de zarzas y de maleza.

En mayo de 2024, los habitantes de Saint Barthélémy se reunieron y decidieron que necesitaban una iglesia donde pudiera celebrarse la santa Misa. En vez de quejarse de lo mal que están las cosas, consiguieron que un arquitecto hiciese un proyecto de reconstrucción y se pusieron manos a la obra. Primero, limpiaron el terreno y colocaron un altar de piedra en la zona del antiguo ábside. Después, día a día, ellos mismos fueron levantando de nuevo los muros y los arcos en piedra, el tejado de vigas de madera cubiertas de tejas, la espadaña, con su campana, y hasta una pequeña vidriera.
Tras un año y medio de trabajos, si bien aún quedan retoques por hacer, la obra está sustancialmente terminada, como ha anunciado Monseñor Enmanuel Gobilliard, obispo de la diócesis de Digne, Riez y Sisteron, a la que pertenece Saint Barthélémy.
El joven prelado, que ha acudido a la aldea para visitar las obras, ha expresado su emoción y agradecimiento al contemplar la recuperación de una iglesia que se perdió hace siglos. El nuevo templo será consagrado por Mons. Gobilliard el próximo 24 de agosto, festividad de San Bartolomé.
El cierre de iglesias no es inevitable. Para evitarlo solo hacen falta católicos orgullosos de su fe y dispuestos a trabajar por ella.








