(LSN/InfoCatólica) Health Canada, el organismo responsable de las políticas sanitarias del gobierno canadiense, ha publicado un informe que recoge la posibilidad de ampliar el acceso a la eutanasia en el país mediante las denominadas «solicitudes anticipadas». Estas permitirían que una persona con plena capacidad mental deje por escrito su deseo de recibir asistencia para morir en el futuro, si llegara a encontrarse en una situación de «sufrimiento irreversible y sin capacidad de decisión».
En la actualidad, la ley canadiense exige que el consentimiento para recibir eutanasia sea dado en el momento inmediato anterior al procedimiento, prohibiendo expresamente las solicitudes anticipadas. La propuesta de Health Canada supondría, por tanto, un cambio sustancial en el marco legal vigente.
El informe presenta un ejemplo hipotético: una persona diagnosticada con una enfermedad neurodegenerativa, como Alzheimer o demencia, podría dejar registrada su voluntad de recibir eutanasia si llegara a un estado avanzado en el que ya no reconoce a sus familiares ni puede valerse por sí misma.
La propuesta ha generado un amplio debate en la sociedad canadiense. La Alzheimer Society of Canada se ha mostrado favorable a la medida, siempre que se establezcan garantías éticas, asistencia médica adecuada y servicios paliativos integrales. Argumentan que las solicitudes anticipadas pueden ofrecer dignidad y autonomía a personas con enfermedades degenerativas.
En cambio, otras organizaciones, como Cardus, han expresado su preocupación por los riesgos éticos de esta práctica. Señalan que el consentimiento otorgado por adelantado puede no reflejar la voluntad real de la persona en el momento final, especialmente si su entorno o circunstancias han cambiado. Además, advierten del peligro de que personas vulnerables se sientan presionadas a tomar decisiones anticipadas por miedo, soledad o carga social.
También algunos médicos han manifestado cautela. Consideran difícil valorar el sufrimiento de un paciente que ya no puede comunicarse, y subrayan que no debe equipararse esta figura con las directivas anticipadas sobre tratamientos médicos. Mientras que una directiva permite rechazar tratamientos, la solicitud anticipada de eutanasia implica una acción irreversible: terminar con la vida del paciente.
Pese a la publicación del informe, la legislación canadiense no ha cambiado. Las solicitudes anticipadas siguen prohibidas por el Código Penal, y cualquier reforma requeriría un proceso parlamentario complejo y debatido.
La Iglesia católica mantiene una postura clara respecto a la eutanasia. Según su doctrina moral, la vida humana posee una dignidad intrínseca desde la concepción hasta la muerte natural, por lo que cualquier acción destinada directamente a provocar la muerte de una persona es considerada moralmente ilícita. La Iglesia afirma que el sufrimiento no justifica la eliminación de la vida y propone en su lugar la atención paliativa, el acompañamiento y el cuidado integral del enfermo como expresión de respeto a la dignidad humana.







