El multiculturalismo no existe
'La corte de Abd al-Rahman III', de Dionís Baixeras

El multiculturalismo no existe

La historia no deja lugar a dudas: la coexistencia entre dos o más culturas bajo un mismo gobierno es un fenómeno fugaz, precario, sin ninguna estabilidad, que para el historiador imparcial evidencia su condición de mero lapso

Para aquellos que lo alientan y defienden, el multiculturalismo es la convivencia estable, pacífica y sostenible entre dos o más culturas bajo un mismo gobierno. Yo no tendría ningún problema en aceptar esa palabra y su definición si se limitara a nombrar y describir un ideal, una aspiración, un sueño; pero como algunos insisten en hacernos creer en su realidad, me veo obligado a decir la verdad: no existe, no ha existido, no existirá jamás el multiculturalismo tal como ellos lo imaginan.

Lo que se designa con ese nombre no es un estado, sino el intervalo, la transición de un estado a otro. Las culturas son como los organismos: éstos buscan perpetuarse, y para ello se ven obligados a invadir o repeler a los demás organismos. El más vigoroso expulsará al más débil, o lo someterá a su dominio, o lo matara, asimilando sus nutrientes para fortalecerse. Lo mismo sucede con las culturas; una debe imponerse, la otra debe apartarse, someterse o morir. Es una ley de la naturaleza que se cumple igualmente en el organismo animal como en el político o social.

Por eso no existe ni puede existir el multiculturalismo como hecho estable. Lo que se describe con ese nombre es en realidad la coexistencia momentánea de dos o más culturas durante el proceso en que la más fuerte fagocita a las más débiles.

Evidentemente el proceso lleva su tiempo, sobre todo cuando hay cierta igualdad de fuerzas entre las diferentes culturas. Durante ese tiempo, los hombres simples sólo ven a dos culturas conviviendo, como un ignorante sólo vería a un lobo y un cordero conviviendo momentos antes de que el primero se abalance sobre el segundo y lo despedace. El hombre reflexivo, en cambio, no se deja engañar por las apariencias, sino que deduce lo que pasará analizando la naturaleza del lobo y el cordero, y tomando como referencia lo que pasó ayer y lo que ha pasado siempre.

La historia no deja lugar a dudas: la coexistencia entre dos o más culturas bajo un mismo gobierno es un fenómeno fugaz, precario, sin ninguna estabilidad, que para el historiador imparcial evidencia su condición de mero lapso. ¿Cuántas veces se ha dicho que cristianos, moros y judíos convivieron pacíficamente en la Península Ibérica durante gran parte de la Edad Media? Sin embargo, nada es menos cierto. La tensión era continua, y la coexistencia sólo fue posible porque una de esas culturas, la cristiana, era la preponderante y dominaba a las otras dos. En cuanto los musulmanes y los judíos, siguiendo la naturaleza de toda cultura, quisieron imponerse sobre la dominante, fueron expulsados.

¿Qué fue, pues, aquel multiculturalismo? Una cohabitación forzada mientras se decidía la victoria. Aquellos que vivieron durante ese intervalo pudieron creer que era un estado fijo y duradero, pero para nosotros, desde la perspectiva que nos otorga el tiempo, no es más que un momento entre la Reconquista y la Expulsión de los judíos y moriscos.

Lo que presenciamos hoy en Occidente, y más concretamente en algunas zonas de Europa como Francia y España, no es la convivencia estable, pacífica y sostenible entre la cultura cristiana y la musulmana, sino los prolegómenos de una conquista. Europa ha abandonado su principio constituyente y animador, el cristianismo, pensando que podría sustituirlo con ideologías, que es precisamente como sustituir columnas de mármol por cañas de junco; en consecuencia, el «organismo» europeo se ha debilitado y ha perdido todo su vigor, y el musulmán aprovecha ese debilitamiento para imponerse a costa de nuestra extinción.

Entendámonos, pues: si alguien, por ejemplo, quiere llamar «multiculturalismo» a los acontecimientos que tuvieron lugar en el Imperio Romano a finales del siglo IV y principios del siglo V, no seré yo quien se lo impida, con tal de que me permita llamar a esos mismos acontecimientos, como se ha hecho siempre, Invasión de los Bárbaros y Caída del Imperio Romano.

Lo mismo sucede con los acontecimientos de este principio del siglo XXI. Si alguien quiere llamar «multiculturalismo» al asentamiento del Islam en Europa, al aumento de delitos que ha propiciado, a la guerra abierta contra nuestra cultura, a los saqueos, a las violaciones, a la barbarie, no seré yo quien se lo prohíba. Tan sólo me reservo el derecho a llamar a todo eso «invasión» y «conquista», y a pronosticar que los historiadores lo llamarán muy pronto, si no le ponemos remedio, «Caída de Occidente». Los demás pueden seguir pensando que el lobo convive con el cordero.

 

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7 comentarios

Masivo
Hay otra posibilidad que es la emergencia de una nueva cultura por la mezcla de las que coexisten. Eso es lo que ocurrió en la Antigüedad tardía en Europa occidental, en Inglaterra entre los siglos V y XIII, o en Sicilia a lo largo de toda su historia, por poner tres ejemplos.
10/07/23 9:29 PM
Sergio P.
No hay que confundir "cultura" y "religión". Las culturas (distintos idiomas, costumbres, etc.) coexisten fácilmentei Con las religiones es más difícil, pues no son simplemente formas distintas de hablar, vestir o cocinar, sino visiones diversas del mundo y de Dios, con implicaciones profundas, por ejemplo en lo moral.

De todos modos, cuando se habla de situaciones como la de Francia en la actualidad, no se puede achacar todo a la religión islámica, descuidando el factor socioeconómico. Dejando de lado los delitos que sí tienen relación con el hecho religioso, como la violencia yihadista o los crímenes de honor, la delincuencia común (robos, reyertas, pandillas, narcotráfico, violencia doméstica, mafias) también es mayor entre inmigrantes latinoamericanos, como lo era entre italianos en los USA. Ambas comunidades muy católicas.
10/07/23 11:54 PM
Rafaelus
Disculpen, pero, aunque yo soy partidario de la convivencia de culturas diferentes aceptando que no siempre se puede continuar pacíficamente por largo plazo, recuerdo por lecturas clásicas que lo sucedido en Europa Occidental desde 378 hasta 476 fue una una inmigración multitudinaria prolongada y muy violenta que precipitó la caída del Imperio Romano de Occidente, y fue particularmente catastrófica en Inglaterra, donde anglos y sajones aniquilaron la cultura celta romana local, mientras Italia fue arrasada por godos , vándalos y hunos.
Curioso es que los mismos ideólogos anglosajones que han impuesto el consenso darwiniano de una ley natural por la que hay que matar para vivir, pretenden que se interprete la caída de Roma como un cambio cultural por una migración pacífica.
11/07/23 5:21 AM
Alberto Cáceres
"darwiniano de una ley natural por la que hay que matar para vivir"

Eso no tiene que ver con el darwinismo, sencillamente es una realidad evidente, ¿o sabe usted de alguna especie que viva sin depender de la muerte de otros seres vivos?
12/07/23 10:26 PM
Rafaelus
Alberto:
Lo de matar para vivir lo digo entre humanos, por supuesto, no por la crianza y caza de animales para comerlos.
Pero si queremos que la convivencia humana esté sometida a la ley natural de los animales, entonces no nos quejemos de quienes afirman que el mandamiento bíblico "no matarás" es relativo y buenismo decorativo. Y si el quinto mandamiento es relativo siendo el primero inviable para la mayoría de los humanos, habría que reinterpretar la doctrina.
13/07/23 4:39 AM
Néstor
El "problema" de fondo es el principio de no contradicción, porque en ninguna sociedad puede a la vez permitirse y no permitirse, prohibirse y no prohibirse, mandarse y no mandarse la misma cosa al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Y en muchos casos, las distintas culturas, basadas en las distintas religiones o negaciones de la religión que son su base, quieren permitir o no permitir, prohibir o no prohibir, mandar o no mandar, respectivamente, las mismas cosas.

En Occidente, por ejemplo, "multiculturalismo" quiere decir "imposición de la cultura masónica", con sus permisiones, prohibiciones y mandatos específicos.

Saludos cordiales.
15/07/23 11:05 PM
Tomás Salas
Distintas culturas conviven en un mismo espacio en la medida en que se ignoran.
21/09/23 4:56 PM

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