Ser católico hoy en España

Somos pocos y cada vez menos. El mundo está ciego y sordo y ni ve a Dios ni escucha su palabra. Pero nosotros no debemos callar, porque si lo hiciéramos, hasta las piedras gritarían que no hay más Dios que Jesucristo y que sólo Él tiene palabras de vida eterna.

«La Iglesia tiene que modernizarse, tiene que ponerse al día, porque, si no, desaparecerá o resultará irrelevante en el mundo de hoy». «Yo soy creyente, mis hijos están bautizados y han hecho la primera comunión, pero estoy a favor del aborto, de la eutanasia, del divorcio, …»; «yo soy católico pero no voy a misa»; «creo en Dios pero no en la Iglesia»; «¿Cómo les vamos a decir a los niños que preparan su primera comunión que los padres que se han casado por la Iglesia y se han divorciado y vuelto a casar por lo civil viven en pecado mortal y van a ir al Infierno si no se convierten?»

Estoy harto de escuchar una y otra vez las mismas mamarrachadas. La Iglesia vive en este mundo pero no es de este mundo. La Iglesia no tiene que adaptarse ni pactar con este mundo, sino que tiene que hacer presente a Jesucristo en este mundo. El mensaje del Señor no fue aceptado y le costó la muerte en cruz, despreciado y abandonado por todos. No es de extrañar, pues, que el mensaje de la Iglesia tampoco resulte cómodo hoy.

El mundo quiere una Iglesia amaestrada, comodona; una Iglesia sumisa que acepte y bendiga todo aquello que para la mayoría de la gente es normal; una Iglesia que vote democráticamente lo que es pecado y lo que no. La gente quiere una Iglesia simpática que hable mucho del amor y nada del pecado; mucho de que vamos a ir todos al cielo y nada de castigos ni de infiernos. La mayoría quiere una Iglesia de bodas, bautizos y funerales; una Iglesia «buenista», sin mandamientos ni moral ni complicaciones: una Iglesia puramente ornamental. El mundo quiere una Iglesia que acepte el divorcio, que haga la vista gorda con el aborto – o incluso que lo justifique en según qué casos. La mayoría quiere una Iglesia que comprenda que cuando uno es viejo o está enfermo y dependiente lo mejor es ponerle una inyección y acabar con el sufrimiento del desvalido y con el de la familia que lo tiene que atender (además de lo caro que resulta para la sanidad pública atender a estos pacientes). La mayoría quiere una Iglesia que bendiga los matrimonios entre homosexuales y que alabe y recomiende cualquier tipo de anticonceptivo. Por supuesto, la mayoría no entiende que la Iglesia condene la fecundación artificial o la experimentación con embriones humanos: «¡qué carcas son estos curas que se oponen al avance de la ciencia y al progreso!», argumenta el mundo. Muchos abogan por una Iglesia que acepte la ideología de género y el relativismo moral.

Por cierto, esa Iglesia o esas Iglesias tan progresistas y tan adaptadas a los gustos de este mundo ya existen: son las iglesias protestantes. Anglicanos o luteranos ya ordenan sacerdotisas, obispas y obispos homosexuales. Pero tampoco veo yo conversiones masivas de españoles a esas iglesias que ya ofrecen lo que tantos católicos de nombre parecen demandar con tanto ahínco.

Porque la mayoría vive en la pocilga de Epicuro y se revuelca en su propia mierda. La mayoría se ha vuelto materialista y no cree en Dios ni en el cielo ni en el infierno. La mayoría piensa que después de la muerte no hay nada: que no habrá juicio y que lo único que importa es disfrutar aquí cuanto podamos. Ya no hay temor de Dios porque ya no hay Dios. El hombre ha decidido que Dios no existe y si existe, es algo irrelevante, cosa de niños, un adorno, una herencia familiar como el reloj de la abuela que se guarda en un cajón para no acordarse más de él. El español de a pie ha cambiado a Dios por el Estado del Bienestar, único y verdadero dios que debe proporcionarle todo lo necesario para vivir «bien». Sólo importa lo inmanente, lo de «tejas hacia abajo». Porque nada hay aparte de lo que vemos y tocamos. Y si hay algo, resulta irrelevante. Europa se ha convertido en una ramera sin principios, ansiosa de placeres; cobarde; muchas veces, desalmada. Occidente rechaza a Dios, le da la espalda, renuncia a buscar y cumplir su Voluntad. Occidente quiere un Dios sumiso que se amolde a sus deseos y bendiga sus mentiras y sus ansias ilimitadas de dinero y de placeres. Europa quiere cambiar a Dios por el genio de la lámpara maravillosa que satisfaga sus deseos. Que Dios cumpla nuestra voluntad y se amolde a nuestras apetencias. El mundo quiere un dios esclavo de nuestros deseos; un dios a quien acudo cuando tengo una necesidad para que me saque del atolladero; pero un dios esclavo a quien pueda después devolver a la lámpara para que no me moleste.

Los católicos que quedamos debemos asumir que somos pocos e irrelevantes. Debemos aceptar el desprecio, la incomprensión, las humillaciones y hasta las persecuciones. Resulta incómodo defender los principios morales de la Iglesia ante los amigos, ante la propia familia, ante los compañeros de trabajo. Es más fácil callar o seguir la corriente de la mayoría. Denunciar el adulterio en un mundo que sufre una verdadera plaga de divorcios es de locos. Decir no al aborto cuando la mayoría de la gente acepta, tolera y comprende que se mate a los niños no nacidos resulta realmente agotador y es fácil que pierdas amigos o que los demás te miren mal. Aceptemos que estamos en franca minoría. Somos pocos y cada vez menos. El mundo está ciego y sordo y ni ve a Dios ni escucha su palabra. Pero nosotros no debemos callar, porque si lo hiciéramos, hasta las piedras gritarían que no hay más Dios que Jesucristo y que sólo Él tiene palabras de vida eterna.

Un mundo sin fe es un mundo sin esperanza. Vivir sin Dios tiene sus consecuencias: hastío, vidas sin sentido; adicciones, alcoholismo, drogas; auténticas epidemias de depresiones, ansiedad y estrés; proliferación de suicidios; desempleo, explotación inhumana; proliferación de la pornografía, la prostitución, la pederastia, trata de blancas, bandas de crimen organizado, terrorismo, corrupción, envejecimiento de la población… Ya no tienen hijos porque les falta esperanza, porque «viven mejor» sin la carga que supone educar y mantener a unos hijos. Para tener hijos hay que saber amar y el mundo del siglo XXI ya no sabe lo que es eso, porque amar implica sacrificarse y hoy en día nadie quiere sacrificar nada por nadie.

María, Madre de Nuestra Esperanza

¡Qué lejos está el mundo de la humildad de María! «Hágase en mí según tu palabra», «he aquí la esclava del Señor». La soberbia del hombre está lejos de aceptar que sólo Dios es Dios. El Reino de Dios es de los humildes, de quienes saben que no valemos nada sin el Señor. María obedece, escucha, acepta, llora, sufre; pero confía en Dios. María tiene que ver cómo torturan a su Hijo; cómo lo humillan, lo desprecian; cómo le escupen, cómo lo crucifican; cómo muere injustamente. Y María está ahí. Callada, sufriendo en silencio, sin estridencias, sin quejarse, sin renegar de Dios. Calla y sufre. Y confía. María es el ejemplo para los creyentes. La fe no nos evita el sufrimiento, el dolor y la muerte. Pero confiamos. «Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados» (2 Cor 4). La fe no es un juego de niños: es hacerse como un niño y confiar. Tener fe es dar un sí sin condiciones, como María; es dar un paso en el vacío, es dejarse llevar por Dios; dejar que Dios te complique la vida. Tener fe es esperar contra toda esperanza, aunque muchas veces no comprendamos nada ni entendamos nada. Pero con la seguridad de que Dios nos ama y no nos va a dejar caer en el vacío.

Nuestra esperanza es Cristo, muerto y resucitado. Pueden despreciarnos, humillarnos, insultarnos, perseguirnos; pueden incluso matarnos. Pero nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús. Porque si nos mantenemos fieles, confiamos en que, por la misericordia y la gracia de Dios, viviremos con el Señor. Nuestra esperanza es Cristo que se sacrificó para que nosotros tuviéramos vida. El Señor aceptó la cruz para redimirnos de nuestros pecados. Nuestro Señor Jesucristo nos espera en el confesionario para perdonarnos y transformarnos con su gracia; nos aguarda en el Sagrario para que lo podamos adorar; se nos ofrece en su cuerpo y en su sangre en el sacramento de la Eucaristía. El mismo Dios que creó el cielo y la tierra, el sol y las estrella; el Creador de la Vida, el Alfa y Omega, el Origen y el Fin del Universo, de la Historia y de mi vida se hace realmente presente en la Sagrada Hostia consagrada en el altar. ¿Es que vosotros no lo veis? Él es el Pan de Vida que se me ofrece para que tenga vida en abundancia; se abaja para hacerse carne de nuestra carne; nos anticipa la gloria del Cielo; nos convierte en sagrarios, en portadores de su Espíritu, para que seamos luz que brille en las tinieblas del mundo.

Por ello, los cristianos no debemos vivir tristes ni ser profetas de calamidades. Aprendamos de María y dejemos de quejarnos. Aprendamos del Señor que recibió toda clase de ofensas y suplicios y no decía palabra ni protestaba. Es verdad que los tiempos son difíciles, que vivimos en una Europa que ha apostatado mayoritariamente de su fe y se ha entregado a la cultura de la muerte. Pero nosotros debemos ser levadura en la masa, luz en medio de la oscuridad. Nosotros somos testigos de la Esperanza en un mundo desesperado y desesperante. Debemos denunciar el mal y defender la Verdad y el Bien, al precio que sea, guste o no guste. Pero más que plañideras debemos ser buena noticia en medio de tanto sufrimiento; signos de esperanza, testigos de la alegría auténtica que procede del gran acontecimiento de la resurrección. Nuestra vida no termina con la muerte. Somos ciudadanos del Cielo. Nosotros sabemos que el Cielo está donde está nuestro Señor. Por eso sabemos que el Cielo está ya aquí, esperándonos en el Sagrario y realmente presente en Cristo Eucaristía. Seamos portadores del Cielo para los demás, para tantos hermanos que viven en la desesperación y en el vacío. Como María, que después de la anunciación y de concebir en su vientre al Señor, no se queda en casa a disfrutar de su estado, sino que se pone en camino a servir a su prima Isabel. Aceptemos las tribulaciones y la cruz con paciencia y esperanza, sabiendo que ese es el único camino para la vida eterna. Seamos humildes y fieles como Nuestra Señora. Aceptemos la voluntad de Dios y aprendamos a sufrir con paciencia las penalidades y humillaciones que el Señor permita en su Divina Providencia. Permanezcamos al pie de la cruz. Velemos junto a Cristo en las angustias de nuestras noches oscuras. Sudemos sangre si es preciso y pidamos con Cristo que pase el cáliz de nuestro sufrimiento, pero aceptando siempre que se cumpla la voluntad de Dios y no la nuestra.

Que toda la gloria sea para Dios y que nosotros seamos siervos fieles en las pruebas, con la seguridad de que el sufrimiento, el dolor y la muerte no tienen la última palabra y que Cristo, con su resurrección, ha vencido definitivamente al Demonio y a la muerte.

El mundo tiene oídos para oír y no oye; tiene ojos para ver, pero no ve. El mundo ni escucha ni contempla al Señor Resucitado. Pero nosotros, sí. Por eso nosotros tenemos la responsabilidad y la misión de conducir las almas a Cristo, ante el Sagrario, para que se salven. Porque nosotros hemos descubierto el tesoro escondido. ¡Si el mundo quisiera escuchar al Señor; si pudiera ver la gloria de Dios en el Santísimo Sacramento….! ¡Qué distinto sería todo! Pidámosle al Señor que aumente nuestra fe. Arrodillémonos ante el Señor, contemplémoslo, dejémonos transformar por su gracia. Dejémonos llenar por el Amor de Dios. El mundo quiere crear el reino de Dios sin Dios y sólo consigue convertir la vida en un infierno. Nosotros no creemos en utopías revolucionarias que buscan vanamente crear el paraíso en la tierra sin contar con Dios. Nosotros hemos puesto nuestra confianza en el Señor que no defrauda. Sólo Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Convirtámonos. Adorémosle. Tratemos de ser portadores de un pedacito de Cielo para los demás, para quienes están a nuestro lado cada día.

 

Pedro L. Llera

 

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19 comentarios

Miguel Antonio Barriola
Valiente, completo y martirial testimonio de lo que andamos sufriendo los cristianos, especialmente católicos en el mundo y sobre todo en Europa, que evangelizó a América, Asia y África, estando al presente a punto de ser engullida por la Media Luna islámica.
Ni Jesús ni la Iglesia anhelan secuades a cualquier precio. Lo dijo bien claro: "¿Queréis iros también vosotros?" (Jn 6, 67).
Todos esos "progres", que califican de "carcas" a magisterio y fieles pastores y rebaño, ¿para qué quieren una Iglesia, que bendiga sus delirios hedonistas, si ya se están revolcando en ellos?
Claro que, si guardan una pizca de fe, les molestará el Evangelio auténtico, pero en tal caso, la conversión es el camino y no la disolución de la Palabra de Cristo.
El mandó hacer discípulos por todo el mundo, pero...predicando "lo que YO les he mandado" (Mt 28, 20), no lo que halague o esté de moda.
24/09/14 1:32 PM
Jaime Fernández de Córdoba
Así es. Pero necesitamos un mensaje de esperanza; los católicos ahora somos pocos e irrelevantes, auténticos antisistema, usted es valiente y lo dice.
Pero quedan otros valientes aún, algunos muy jóvenes; hay todavía niños llenos de inocencia, que no han sido corrompidos, y queda la fuerza de la verdad, que algún día se abrirá paso. El mundo no se puede revolcar eternamente en la mierda, algún día vendrá la náusea; también la Roma del siglo III era un pozo infecto, con un emperador travesti, el circo, los abortos, la expositio de los hijos...
Las iglesias de África y de Asia son otro motivo de esperanza.
"..pero entre los escombros y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde".
24/09/14 1:59 PM
nohayesperanza
Oigan, esa sociedad que mira a Dios, que es intolerante, dura, creyente, que odia a la ciencia, que condena el aborto, la homosexualidad y a la mujer también existe... SE LLAMA ISLAM, y no nos gusta.
24/09/14 5:55 PM
Jaime Fernández de Córdoba
Hay otra sociedad que mira al vacío, a la casualidad, a la ciencia-ficción, fanática, criminal, que aprueba la homosexualidad, el aborto, que ha tenido personajes tan destacados como Hitler, Lenin, Mao, Stalin, Pol-Pot, Himmler, sin cortapisas morales ni remordimientos, que me gusta aún menos. Se llama ATEÍSMO.
24/09/14 6:59 PM
Pedro
Excelente artículo Pedro,

Reconfortante
24/09/14 11:31 PM
Miguel Rodríguez
Desde la mayor humildad nunca sentí tener el don de la fe. sesto de siete hermanos con una madre católica radical educado por una orden religiosa. Casado por la iglesia y separado por el juez, me quedé yo con la custodia de los hijos actualmente ya titulados superiores pero sin independencia económica. Hablo de mi y no juzgo, en la separación vi como la orden religiosa que les educaba se desentendía del problema de ellos y yo me sentía morir por dentro. Nunca sentí la "Iglesia" tan lejos y fría como en esa circunstancia. Según ella la castidad es incluso meritoria para la santidad y a mi me la imponen porque "no me quieren" y por tal por el sexo estoy en pecado mortal y lejos de la comunión de la "Iglesia". Dios me perdone pero no creo que Él me castigue por ello y si lo hace seguro que "menos" que su "Iglesia". desde entonces fundé una asociación y me dedico a ayudar a los padres con problemas de rupturas de pareja, custodias etc. y consiguiendo sin coste para ellos asesoramiento legal, psicológico, de trabajador, social, criminologo, detective privado.......... Reiros de mi porque siempre siento que más debería estar haciendolo desde mi parroquia que de manera laica, Y para rematar la jugada estoy recuperando para mi zona la advocación de la Virgen del Carmen que y a he documentado desde 1871 con fotografías del ABC de 1906. Curioso verdad? Suelo decir que soy un MAL CATÓLICO. Quedad con Dios
25/09/14 1:44 AM
TooMach
Excelente articulo, yo no lo habria dicho mejor. No solo es usted valiente por decirlo sino que me deja perplejo por su sabiduria y oratorio. Habra que seguir aprendiendo.
25/09/14 1:53 AM
Jaime Fernández de Córdoba
Miguel; yo estudié en los Maristas; el BUP, por un convenio que tenían, se hacía en el próximo colegio de la Compañía de María. Una ciénaga de herejía y de falta de sensibilidad con los alumnos. Yo tuve un problema bastante peor que el que usted refiere, y no sentí una pizca de afecto, lo tuve que sobrellevar yo con catorce años ( le diré que la policía nacional tuvo que asaltar mi casa con botes de humo, en fin, cosa del pasado); ningún hermano se acercó para ver si necesitaba algo ni me preguntó cómo me sentía (de algunos guardo un recuerdo muy bueno). Ninguno de mis ex-compañeros de colegio, alguno amigo mío todavía hoy, han conservado la fe. Para que se haga una idea, la monja que nos daba religión nos decía que después de la muerte no reencarnábamos en otro ser vivo, que antes de la Confirmación nos dieron la absolución en masa (y ni siquiera fue un sacerdote). Ambos siguen en sus puestos (la monja ha recibido un premio recientemente, y el hermano marista es jefe de estudios), después de 27 años.
Pero esa gente no es "la Iglesia"; la Iglesia es otra cosa, con su cruz, sí. Hay que convertirse, yo llevo luchando algún tiempo ya, me confieso-lo intento-caigo...pero cada vez caigo un poco más tarde, con la ayuda de Dios. Ánimo, no sea escéptico, el sexo es la mayor tentación también para mí, pero al final nos cansamos de comer bellotas y un día nos levantamos para volver a la casa del Padre. Sin duda también yo soy un mal católico.
25/09/14 3:06 PM
JUAN NADIE
Estimado Sr. Llera, coincido con Vd en que somos minoría, pero si somos irrelevantes es por nuestra culpa y sobre todo por la culpa de nuestros pastores. La sociedad actual tiene unas "reglas" de funcionamiento y hemos de aprender a usarlas, primero para reclamar nuestros derechos, que si seguimos así, nos van a pisotear, y despues para ayudar a los demas. El fin de semana pasado estuve en la V marcha contra el aborto en Madrid, y aunque había gente había mucha menos de la que tenia que haber estado. Esa es una causa concreta e importantísima que tenía que movilizar a los católicos. No basta con emitir comunicados muy sensatos que nadie lee o que critican de forma injusta y con odio. En nuestras sociedades, se funciona organizándose, mediante grupos de presión. Es lo que hace todo el mundo, unos para salvar a las ballenas, que esta muy bien, pero nosotros que intentamos salvar a los no nacidos lo hacemos muy mal. ¿Porque en todas las iglesias de españa, el fin de semana anterior no se explico la importancia de mostar ante la sociedad una masa comprometida con la defensa de la vida? ¿Porque la manifestación no la había organizado la iglesia? Creo que en el evangelio, Cristo les dice a los discípulo que no impidan actuar a unos desconocidos que expulsaban demonios en su nombre. Cristo les dice algo así como que quien no esta contra nosotros esta con nosotros. Si los cristianos nos organizaramos, no como un partido, sino para dentro de la libertad de conciencia, apoyar y promove
26/09/14 2:46 AM
Raúl
Lo suscribo de principio a fin. Muy buen artículo. Hay que rezar mucho. Es fundamental la oración. Debemos rezar. Por la conversión del mundo, de nuestras familias, amigos, compañeros. Por nuestra propia conversión, que nunca es completa. Oremos, oremos, oremos. El Señor siempre escucha nuestras súplicas, y no nos abandonará nunca.
26/09/14 4:42 PM
Pedro L. Llera
Gracias por vuestros comentarios.
Me emociona especiamente que alguien de la valía de Mons. Barriola se haya tomado el tiempo y la molestia de leer lo que alguien como yo (que no soy nadie) ha podido escribir. Si algo bueno escribo, es por la Gracia de Dios, no por mérito propio. Para Él el honor y la gloria.
Gracias a todos y que Dios les bendiga.
26/09/14 5:01 PM
Miguel Antonio Barriola
Agradezco también de mi parte al articulista, que haya recibido como un honor mi comentario, pero diría, como Don Camilo: "Monsignore ma non troppo"
26/09/14 10:25 PM
Pepito
Todo es tal como Vd. lo describe, Don Pedro Llera, y aunque somos pocos e irrelevantes, contamos con la asistencia de Dios, que nos envía Pastores como Monseñor Reig Pla para que despertemos de nuestra situación personal y colectiva de pecado.

Es indispensable que los católicos tomemos conciencia de nuestra situación de pecado, no sólo en lo personal, sino también en lo social y político, pues estamos masivamente votando a favor de organizaciones políticas que no son más que "grandes estructuras de pecado".
26/09/14 10:59 PM
Pepito
No seríamos tan irrelevantes si esos 5.000.000 y pico de católicos que vamos a Misa los domingos votásemos todos de manera coherente con nuestra Fe.

Pero la mayoría de ellos o no votan, o votan en blanco, o, lo que es peor, votan masivamente a favor de partidos que como el PP son "grandes estructuras de pecado", como muy bien dice Monseñor Reig Pla.

Pero como nuestros Pastores no hacen, a mi juicio, todo lo que deben para que tantos millones de católicos voten en coherencia con la Fe, estamos como estamos.

Y cuando esos cinco millones de católicos, en su mayoría ancianos, desaparezcan, nos quedaremos convertidos en poco más que una venerable ONG de beneficiencia.

Con lo cual no quiero decir que la Iglesia no deba hacer beneficencia, pero debe de aspirar a más, a mucho más.

Es la hora de tomar la sarten por el mango, y que no sólo los laicos sino también los Pastores nos movilizemos politicamente hablando.

Debemos tambien hacer una profesión política y no sólo individual de nuestra Fe. Y los Pastores tienen una importante función y obligación que cumplir en ello.

La historia se reirá de nosotros por habernos quedado tan pasivos e inoperantes políticamente, mientras la cultura de la muerte avanza a pasos de gigante.

Realmente seremos nosotros mismos los católicos pasivos e inoperantes y nuestros Pastores, salvo honrosas excepciones, los que tendremos la culpa de nuestra ruina.
27/09/14 12:02 AM
Juan Mariner
El número es muy importante, pero necesitamos calidad en primer lugar, después vendrán las cantidades por sí solas. Los pastores andan metidos en todo menos en lo que realmente interesa, pero no estamos aquí para siempre, vendrán nuevos tiempos y nuevas personas que sabran conducir bien su rebaño.
27/09/14 9:44 PM
Maria José
Me ha emocionado el artículo, mucho, algo realmente católico.
Pero... llegados a los comentarios finales, vuelta otra vez a lo mismo... A movilizarse!!!! ¿Qué? ¿ponemos a todos los abuelos o mayores de 70 años a ir con pancartas? ¿Es que acaso están haciendo menos por ir a misa todos los domingos y posiblemente todos los días?
¿Es que vale menos una oración que una manifestación?
¿Como conquistaron los cristianos a los romanos? Creo recordar que fue dejándose matar en los circos, dejándose crucificar en los caminos, ...
¿Que importa que haya malos religiosos, malos sacerdotes, malos católicos, malos obispos, malos... ? Si el MAL no prevalecerá.
Claro que el cristiano se deja matar, insultar, denigrar, es su puerta para entrar en el REINO DE DIOS. Nos falta FE, nos falta ESPERANZA en la PROVIDENCIA DIVINA y nos falta CARIDAD con nuestros propios hermanos católicos.
Y si en lugar de una manifestación ¿se hiciesen procesiones?
Antes se pedía por la lluvia, para que los infieles no arrasaran una ciudad, infieles o extranjeros, y ocurrían los milagros
¿Creemos ya en los milagros o creemos que conseguiremos algo solo con nuestras propias fuerzas?
28/09/14 12:10 AM
Javier Muñoz Pellín
Tu comentario me parece muy pesimista y desalentador. Yo soy "triunfalista" porque Cristo triunfó desde la Cruz. ¡Aviva tu esperanza! Recuerda lo que nos dijo el Maestro: no temáis porque Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos.
28/09/14 9:54 PM
Pedro L. Llera
"Por ello, los cristianos no debemos vivir tristes ni ser profetas de calamidades. Aprendamos de María y dejemos de quejarnos. Aprendamos del Señor que recibió toda clase de ofensas y suplicios y no decía palabra ni protestaba. Es verdad que los tiempos son difíciles, que vivimos en una Europa que ha apostatado mayoritariamente de su fe y se ha entregado a la cultura de la muerte. Pero nosotros debemos ser levadura en la masa, luz en medio de la oscuridad. Nosotros somos testigos de la Esperanza en un mundo desesperado y desesperante. Debemos denunciar el mal y defender la Verdad y el Bien, al precio que sea, guste o no guste. Pero más que plañideras debemos ser buena noticia en medio de tanto sufrimiento; signos de esperanza, testigos de la alegría auténtica que procede del gran acontecimiento de la resurrección. Nuestra vida no termina con la muerte. Somos ciudadanos del Cielo. Nosotros sabemos que el Cielo está donde está nuestro Señor. Por eso sabemos que el Cielo está ya aquí, esperándonos en el Sagrario y realmente presente en Cristo Eucaristía. Seamos portadores del Cielo para los demás, para tantos hermanos que viven en la desesperación y en el vacío".
¿Esto es pesimista y desalentador?
29/09/14 12:34 PM
Silvana Rodriguez Victoria
14 de Abril 2023



Cordial saludo Sr Pedro Luis.

Le envió un afectuoso saludo en el Señor Jesús.



Cuanta dicha y alegría experimento al leer su artículo así como los comentarios que le han suscrito!



Me siento profundamente admirada de su contenido. Llegué a este artículo puesto que estaba buscando información sobre el coaching y el catolicismo. Me interesó muchísimo conocerle y profundizar en su contenido, que por obra de Dios y gracia del Espiritu Santo le permiten desarrollar.



Siento gran admiración de catolicos españoles que con tanta convicción predican su fe de esta manera.



Existen muchos sesgos sobre la fe en Europa, para nosotros los Americanos. Y al leerlo me llena de gran ilusión.



De igual manera le comparto mi alegría al saber el afecto que tiene por San Ignacio de Loyola y Santo Tomas Moro. De mi entera devoción especialmente Este último.



Ruego a Dios por usted y espero que nuestro Padre celestial sigan iluminando y dirigiendo su camino.



Por favor me indica si tiene alguna red social para poder seguir su contenido.



Muchísimas gracias y que la gracia de Dios habite siempre en usted y cada persona de su familia.




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Luis Fernando 
Puede usted escribirle en su blog en Infocatólica: 
https://www.infocatolica.com/blog/gobiendes.php

Este artículo es del año 2014,así que él no va a leer su comentario. 
15/04/23 5:41 AM

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