25.02.20

P. Federico Highton, SE. Conferencias en Hispanoamérica

El Padre Federico Highton, SE, misionero en la Meseta Tibetana (www.adgentes.sanelias.net), estará en los próximos días dando conferencias en Hispanoamérica, acerca de la importancia de la misión en tierras de paganos, la vocación misionera y el voluntariado laical.

Los países que visitará serán:

- México
-Panamá
-Colombia
-Paraguay

Algunas de las conferencias ya están coordinadas y otras aún por coordinar.
Si alguno tiene el deseo o la moción de organizar algo en su ciudad, puede ponerse en contacto con la srta. Karla, a la siguiente dirección de correo electrónico: [email protected]

¡Viva la misión!

Dejamos aquí un vídeo de una de las entrevistas realizadas.

24.02.20

¡Ay de mí si no evangelizo! -Observaciones sobre la Ex. Ap. Querida Amazonia-

Dedicado a Fray Juan Pecador

Por el Padre Lic. Federico Highton, S.E.

Misionero Ad Gentes

22-II-MMXX,

Fiesta de la Cátedra de San Pedro

 

 el papa_sinodo amazónico

En estas breves líneas, haremos un comentario sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal “Querida Amazonia” (desde ahora, QA) hecha por el Papa Francisco y publicada en febrero de 2020. Dividiremos nuestra nota en cuatro puntos: a) felices indicaciones de QA; b) oportunas clarificaciones de QA; c) dilemas de QA; d) cuestiones secundarias de QA.

Hogaño, cuando es publicado un documento papal suelen haber cuatro actitudes diversas: a) la crítica negativa, y a menudo indignada, que no quiere reconocer nada de lo positivo que pueda haber en el documento; b) la crítica “naif” o papólatra que no quiere reconocer ningún defecto que eventualmente pueda tener el documento; c) la crítica serena y filial que se alegra de descubrir cosas buenas en el documento, a la vez que manifiesta posibles defectos del mismo; d) el silencio de radio. Nosotros, optamos por la tercer actitud pues nos parece la más católica, la más tradicional y la más obediente. Digamos, al paso, que, esta actitud era probablemente suicida en el pre-concilio decimonónico, especialmente en el período que siguió a la definición dogmática de la infalibilidad pontificia y el primado petrino. Sin más proemio, veamos el documento.

 

a.- Felices indicaciones y enseñanzas:

Confirmación del mandato misionero en el Amazonas y el desafío apostólico de los PIAV

 

La Exhortación QA confirma lo que siempre fue evidente: hay que misionar en todo el mundo, incluso en el Amazonas, como se lee cuando dice que «debe resonar, una y otra vez, el gran anuncio misionero» (n. 61); cuando habla del «fuego del Espíritu nos impulsa a la misión» (QA, 109);  cuando nos exhorta a «mostrar el rostro santo del Señor» a los demás (QA, 110);  cuando señala que «es inevitable hablar de Él y acercar a los demás su propuesta de vida nueva: “¡Ay de mí si no evangelizo!” (1 Co 9,16)» (n. 62); cuando pontifica que «la auténtica opción por los más pobres y olvidados, (…) implica proponerles la amistad con el Señor que los promueve y dignifica» (n. 63), cuando advierte severamente que «sería triste que reciban de nosotros un código de doctrinas o un imperativo moral, pero no el gran anuncio salvífico, ese grito misionero que apunta al corazón y da sentido a todo lo demás» (n. 63); cuando recuerda que «ellos tienen derecho al anuncio del Evangelio, sobre todo a ese primer anuncio que se llama kerygma y que “es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar”» (n. 64); cuando aclara que el kerygma «es el anuncio de un Dios que ama infinitamente a cada ser humano, que ha manifestado plenamente ese amor en Cristo crucificado por nosotros y resucitado en nuestras vidas» (n. 64), cuando remarca vehementemente que «este anuncio debe resonar constantemente en la Amazonia» (n. 64) y cuando advierte que «sin este anuncio apasionado, cada estructura eclesial se convertirá en una ONG más, y así no responderemos al pedido de Jesucristo: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15)» (n. 64); cuando recuerda  que «cualquier propuesta de maduración en la vida cristiana necesita tener como eje permanente este anuncio» (n. 65) y cuando reivindica «grandes evangelizadores de América Latina como santo Toribio de Mogrovejo o san José de Anchieta» (n. 65).

Esta confirmación cual no tiene nada de novedosa ya que el mandato misionero es divino y perenne (cfr. Mt 24,14), pero es una confirmación necesaria y valiente ya que los “misioneros” modernistas radicales niegan explícitamente la necesidad de la evangelización del Amazonas. Y es una confirmación oportunísima (no oportunista) ya que implica un envío misionero para ir a predicarle el Evangelio a las tribus PIAV («en la Amazonia existen muchos pueblos y nacionalidades, y más de 110 pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIAV)»[1]). Ir a misionar a las tribus PIAV probablemente implique emprender una misión martirial.

           

Generosas medidas para el crecimiento misionero y exhortación a la audacia misional

Querida Amazonia presenta el problema de la escasez de clero en el Amazonas, pero no se queda en eso, sino que, resistiendo la tentación de ordenar hombres casados o pseudo-ordenar mujeres, despliega una serie de soluciones o paliativos apostólicos tan eficaces como osados y tradicionales, que son: a) el aumento del compromiso apostólico de los laicos amazónicos[2]; b) la promoción de la celebración de ciertos sacramentos (comunión, bautismo y matrimonio) sin presencia de clero en aquellas situaciones donde los ministros ordenados no puedan llegar[3]; c) la exhortación al celo apostólico heroico en el clero de modo tal que se gasten y desgasten para que incluso las tribus y aldeas más remotas puedan tener Misa y confesiones al menos una vez cada tanto[4]; d) una mejor distribución del clero nativo de países amazónicos de modo tal que muchos de ellos dejen de irse a Estados Unidos o Europa y vayan a la selva amazónica[5]; e) la promoción de la misión itinerante[6].

Por otra parte, debemos reconocer que, al menos hasta donde llega nuestro magro conocimiento, jamás hemos visto un Papa que insista tanto como Francisco en el hecho de que los misioneros deben ser audaces.  

En efecto, la exhortación QA, siguiendo en esto la huella de muchas otras declaraciones y documentos de este Papa, no se cansa de exhortarnos a la audacia misionera, como cuando dice que «a veces el miedo nos paraliza demasiado» y terminamos como «espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia», cuando nos exhorta a «buscar caminos más amplios y audaces» de evangelización (QA, 105); cuando nos pide que «no temamos, [que] no le cortemos las alas al Espíritu” (n. 69)[7]. El Papa encomia la entrega de los misioneros que deviene una “entrega generosa, hasta derramar su sangre” (n. 97).

Si bien los modernistas querrán interpretar este énfasis como una autorización para hacer lo que se les antoje, nosotros debemos dejarnos interpelar seriamente por este repetido pedido papal y examinar nuestra conciencia preguntándonos ante Dios si somos todo lo audaces que Dios quiere que seamos a la hora de proclamar Su Nombre, Su doctrina y Sus derechos.

 

Reivindicación de la santa ira y condena del creyente “light”

Querida Amazonia tiene el gran mérito de recordar una verdad olvidada en estos tiempos de “pacifismo” y buenismo, esto es, nos recuerda que la santa ira es una virtud y que nuestro señor Jesucristo nos da ejemplo de esto, como no podía ser de otra manera: «Es necesario indignarse, como se indignaba Moisés (cf. Ex 11,8), como se indignaba Jesús (cf. Mc 3,5), como Dios se indigna ante la injusticia (cf. Am 2,4-8; 5,7-12; Sal 106,40). No es sano que nos habituemos al mal» (QA, 15). El n. 17 comienza así «Al mismo tiempo que dejamos brotar una sana indignación (…)».

En la misma línea, debemos destacar la condena que QA hace del “catolicismo light”. Lo dice en estos términos:

 

En una Amazonia plurirreligiosa, los creyentes necesitamos encontrar espacios para conversar y para actuar juntos por el bien común y la promoción de los más pobres. No se trata de que todos seamos más light o de que escondamos las convicciones propias que nos apasionan para poder encontrarnos con otros que piensan distinto. Si uno cree que el Espíritu Santo puede actuar en el diferente, entonces intentará dejarse enriquecer con esa luz, pero la acogerá desde el seno de sus propias convicciones y de su propia identidad. Porque mientras más profunda, sólida y rica es una identidad, más tendrá para enriquecer a los otros con su aporte específico[8].

 

QA, entonces, exige que los católicos tengan una radical identidad católica y que no agüen su testimonio en aras del ecumenismo, el qué-dirán o la diplomacia. A mayor abundamiento, y por si a algún democratista le quedaba alguna duda, QA aclara que este radicalismo identitario católico no atenta contra el sano diálogo con los protestantes y los paganos:

 

En un verdadero espíritu de diálogo se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia. Así se vuelve posible ser sinceros, no disimular lo que creemos, sin dejar de conversar, de buscar puntos de contacto[9].

 

Del poder internacional del dinero y los vínculos eclesiales espúreos

Otro mérito de QA es el de denunciar no sólo «la inmanencia terrena, el vacío espiritual, el egocentrismo cómodo, el individualismo consumista y autodestructivo» (QA, 108), sino también  aquella entente del mal que S.S. Pío XI llamó el «funesto y execrable “internacionalismo” o “imperialismo” internacional del dinero»[10] (en latín, «funestus et exsecrandus rei nummariae “internationalismus” seu  “imperialismus internationalis”») o, más brevemente, el imperalismo internacional del dinero. Recordándonos a Eisenhower cuando en su discurso advertía crípticamente a la población a que esté en guardia contra el extraviado poder (“misplaced power”)[11] industrial y a Kennedy cuando, un año y medio antes de su asesinato, prevenía contra las sociedades secretas[12], Francisco, sin dar detalles, nos previene, aunque algo vagamente, contra el mismo poder tenebroso cuando denuncia «las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico [que] termin[a]n arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia»[13]. No se queda en esto, sino que incluso condena la actitud de aquellos eclesiásticos que aceptan dinero de parte de los potentados corruptos[14]. Quizás es un primer paso para que se decidan a no recibir más conferencias mundialistas, como el abortero Jeffrey Sachs, a disertar en la Santa Sede, lo cual podría ayudar a desengañarse respecto de los mitos de los calentólogos, consumados profetas de calamidades, de cuyo influjo tampoco se pudo librar QA –como se ve en el n 48[15]-, que se hace eco de una de estas pseudo-profecías al sugerir que, si no se toman ciertas medidas, nuestro planeta no podrá persistir largo tiempo[16] (¿?).

 

b.- Oportunas clarificaciones

 

Querida Amazonia desactiva tres bombas de tiempo que habían sido arrojadas por la Relatio sinodal (el proyecto de los caciques “probati”, la “ordenación” de señoras –lo cual, según algunos graciosamente dicen, habría implicado la derogación de facto del sigilo sacramental[17]- y la internacionalización mundialista de la selva amazónica[18]), rechaza la excesiva idealización de los salvajes amazónicos (liquidando el mito rousseauniano del buen salvaje que la Relatio sinodal había abrazado) y, sorpresivamente, alaba, aunque más no sea implícitamente, al Imperio Hispánico al reivindicar aquel glorioso corpus legislativo imperial conocido como las Leyes de Indias[19].

 c.- ¿Dilemas inconclusos?

 

El Papa Francisco, siguiendo en esto la filosofía de Hegel, considera que la dialéctica engendra el progreso, de modo tal que la oposición de tesis y antítesis es seguida luego por una síntesis superadora[20]. Por eso, para él, la discusión o el debate es necesario y nunca debería terminar, pues de lo contrario, no habría más progreso. Pensamos que es precisamente por eso que a él no le interesa hacer definiciones, hablar de modo demasiado claro, despejar dudas o evitar ambigüedades expositivas. Lo principal para él parece ser suscitar el diálogo, la discusión y la reflexión, en orden a obtener un progreso. Pensamos que este es el motivo por el cual, la exhortación QA se reduce casi exclusivamente a un elenco de «sueños» y no de enseñanzas. En efecto, el Papa no presenta el nudo de su exhortación con un tono magisterial o de enseñanza, sino que el estilo adoptado es el de compartir sus ensueños, esto es, Francisco comparte con nosotros cuatro sueños que él tiene sobre el Amazonas.

Como son sueños, no podemos pretender que sean del todo claros. Son eso, sueños, lo cual es coherente con su concepción sobre la dialéctica permanente como causa del progreso. Creemos que este estilo dialéctico-onírico, y deliberadamente no-magisterial, explica el hecho de que QA presenta cuatro dilemas que no parecen cerrados, sino deliberadamente abiertos e inconclusos: a) el dilema entre cristocentrismo y panteísmo (y el dilema derivado entre inculturación del Evangelio o paganización del Evangelio); b) el dilema entre una Iglesia Misionera y una Iglesia-ONG de tinte utopista; c) el dilema de progresismo (o progreso) y salvajismo y d) el dilema entre el uso racional de los recursos naturales y el ecologismo que idolatra la tierra.

Anticipándonos a nuestro desarrollo, aclaremos que creemos que, si nos atenemos a una exégesis contextual (y no tomando frases sueltas) de QA, estos cuatro dilemas, de algún modo, tienden a resolverse (aunque no sin problemas) en un modo en el que las primeras alternativas son preferidas a la segundas, esto es, creemos que QA prefiere el Cristocentrismo al Panteísmo, la Misión al oenegeismo utopista y el progreso al salvajismo, pero, de todos modos, el texto adolece de múltiples oscuridades que tornan difícil el trabajo exegético honesto y fiel a la letra. Mas, al fin de cuentas, poco importa, ya que todos los documentos papales deben ser entendidos a la luz del Magisterio Bimilenario de la Iglesia, es decir, “in dubio, pro Traditio” (“en caso de duda, atengámonos a la Tradición”), como se desprende del n. 66 de la QA, que nos exige mantener vivo el fuego, la Tradición de la Iglesia[21].

 

¿Cristocentrismo o Panteísmo?; ¿Inculturación del Evangelio o Paganización del Evangelio?

Hay una serie de textos de QA que, de un modo u otro, parecen tender hacia un cierto panteísmo, que es ese error según el cual «todo es Dios», o, al menos, hacia una divinización de la naturaleza, como se ve en el n. 5 cuando nos invita a «admirarla [a la Amazonia] y a reconocerla como un misterio sagrado»; cuando nos pide «escuchar tanto el clamor de la tierra» (n. 8); cuando personifica la naturaleza, como se ve cuando denuncia la tortura arbórea («son muchos los árboles donde habitó la tortura»[22]); cuando repite que «todo está relacionado» (n. 23) –frase que es una de las más importantes en Laudato Si-[23]; cuando menciona, sin criticar, «la estrecha relación que establecen los habitantes con su entorno, en una simbiosis —no determinista— difícil de entender con esquemas mentales externos» (n. 31) poniendo como ejemplo de esta visión la exhortación poética a que uno se plante a sí mismo y sea canoa[24](¿?); cuando dice que «la tierra, al mismo tiempo que se ofrece para sostener su vida, como una fuente generosa, tiene un sentido materno que despierta respetuosa ternura» (n. 71); cuando dice que «en una realidad cultural como la Amazonia, donde existe una relación tan estrecha del ser humano con la naturaleza, la existencia cotidiana es siempre cósmica» (n. 41); cuando dice que abusar de la naturaleza es abusar del Creador[25]; cuando denuncia el «exterminio de la Madre Tierra»[26]; cuando se insiste en exceso en el cuidado de cada ser vivo, por más minúsculo que sea, como se ve en el n. 48[27] y se detalla en el n. 49, que exige cuidar todos y cada uno de «los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos», aclarando que «algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol crítico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar».

En la misma línea, el n. 73 dice que «hay que valorar esa mística indígena de la interconexión e interdependencia de todo lo creado, mística de gratuidad que ama la vida como don, mística de admiración sagrada ante la naturaleza» y en el n. 74 dice que «Él está gloriosa y misteriosamente presente en el río, en los árboles, en los peces, en el viento, como el Señor que reina en la creación sin perder sus heridas transfiguradas, y en la Eucaristía asume los elementos del mundo», si bien aclara que «no obstante, también se trata de lograr que esta relación con Dios presente en el cosmos» (id.).

De todos modos, las reivindicaciones de la natura como “Madre Tierra” en tono divinizante, llaman la atención cuando se verifica que, al fin de cuentas, el indigenismo pachamámico admite que la tierra a menudo tortura al hombre, como se lee en las quejas del n. 43 contra las manifestaciones extremas del medio ambiente[28].

El texto exhorta a contemplar y amar la Amazonia e incluso a entrar en comunión con ella[29], señalando que «si entramos en comunión con la selva, fácilmente nuestra voz se unirá a la de ella y se convertirá en oración» (n. 56), pero aclara que «esta conversión interior es lo que podrá permitirnos llorar por la Amazonia y gritar con ella ante el Señor» (56). Estos dos pasajes parecerían dar la impresión de quedarse en el medio del Monoteísmo y el Politeísmo, impresión esta que se agrava cuando parece insinuar que la Virgen Santísima sería una especie de Co-Creadora, al pedirle, en el n. 111, que se muestre como «Madre de todas las creaturas»: «como madre de todas las creaturas, en la belleza de las flores, de los ríos, del gran río que la atraviesa y de todo lo que vibra en sus selvas».

Por otra parte, hay una serie de textos que afirman el Creacionismo[30] y el Cristocentrismo y recuerdan que nuestro señor Jesucristo es el único Salvador, como ser cuando dice que menciona que nuestra fe es una fe en «Jesucristo, el único Redentor, que nos liberó con su bendita sangre y con su resurrección gloriosa» (QA, 109) y cuando exalta la reyecía de la Virgen llamándola «reina de toda la creación» (n. 112) y pidiéndole a Ella que Ella reine «en el corazón palpitante de la Amazonia» (ibid.).

A su vez, hay una serie de textos de QA que, de un modo u otro, parecen tender hacia una cierta paganización del Evangelio, como ser cuando se exhorta a la difusión de las mitologías amazónicas[31], cuando se le agradece a Dios por la puesta por escrito de aquestas leyendas[32] y cuando propone «recoger en la liturgia muchos elementos propios de la experiencia de los indígenas en su íntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones autóctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y símbolos» (n. 82). De todos modos, el documento da a entender, bastante claramente, que hay que excluir toda superstición, error pagano y toda idolatría (cfr. 79). No dice nada de ningún ídolo amazónico fálico (que aparentemente, había sido incluido en la ceremonia que tuvo lugar en los jardines vaticanos, si bien, como nos advirtió una periodista americana, desengañándonos, eso nunca tuvo lugar, sino que esa impresión se debió a un error de ángulo de la cámara en la transmisión oficial).

Por otra parte, hay una serie de textos que afirman que el Evangelio debe ser inculturado, esto es, que la Misión debe asumir todo lo humano de cada tribu, extirpar lo malo y elevar lo humano con la gracia, como se ve en el n. 66[33] y en el n. 68[34].

 

¿Iglesia Misionera u ONG utopista?

 

Hay una serie de textos de QA que, de un modo u otro, parecen tender hacia una eclesiología oenegeista-utopista, como se ve en las largas y numerosas parrafadas dedicadas a presentar una impracticable, distractiva e interminable utopía para el Amazonas, cuya principal consecuencia será probablemente el descuido de la cura de almas con su correspondiente detrimento en lo que toca al trabajo por la salvación eterna.

Por otra parte, hay una serie de textos que explícitamente niegan que la Iglesia deba ser una ONG y que recuerdan que la Iglesia debe evangelizar, como ser cuando dice que «una cultura puede volverse estéril cuando “se encierra en sí misma y trata de perpetuar formas de vida anticuadas, rechazando cualquier cambio y confrontación sobre la verdad del hombre”» (n. 37). De todos modos, lamentamos que no se puede encontrar ni la más mínima referencia a la principal razón de ser de la evangelización: la eterna salvación de las almas.

¿Progresismo o salvajismo?

Hay una serie de textos de QA que, de un modo u otro, parecen tender hacia un cierto progresismo (en el sentido de búsqueda del progreso socio-económico o desarrollo temporal), como ser cuando pide «construir redes de solidaridad y desarrollo» (n. 17), cuando dice que «hace falta asegurar para los indígenas y los más pobres una educación adaptada que desarrolle sus capacidades y los empodere» (id.), cuando aclara que no es su «intención proponer un indigenismo completamente cerrado, ahistórico, estático» (n. 37); cuando dice que «para cuidar la Amazonia es bueno articular los saberes ancestrales con los conocimientos técnicos contemporáneos, pero siempre procurando un manejo sustentable del territorio que al mismo tiempo preserve el estilo de vida y los sistemas de valores de los pobladores» (n. 51).

Por otra parte, hay una serie de textos que se inclinan hacia la reivindicación del salvajismo (mal llamado “primitivismo”), como ser cuando se encomia aquel «entorno natural que les permitía alimentarse, curarse, sobrevivir y conservar un estilo de vida y una cultura que les daba identidad y sentido» (QA, 13), cuando lamenta que muchos amazónicos hayan adquirido ciertos hábitos urbanos[35] y cuando prohíbe pensar que las tribus aisladas son incivilizadas: «hay que evitar entenderlos como salvajes “incivilizados”. Simplemente ellos gestaron culturas diferentes» (QA, 29).

Lo dicho nos plantea una serie de problemas ulteriores: si, como dice QA, al principio la Amazonia estaba deshabitada y los aborígenes amazónicos vivían sólo en las orillas, y sólo se metieron selva adentro para huir de los colonialistas, y luego, cuando los colonialistas se metieron en la selva, la mayoría de los indios salió de la selva emigrando a las ciudades para huir de los colonialistas (cfr. QA, 10)[36], ¿no habría que proponer, en línea de máxima, que las tribus amazónicas, vuelvan a las orillas y los colonialistas sean expulsados de las costas? Y, si no fuese viable esto, ¿no habría que exhortar a las tribus amazónicas a que dejen la ciudad y vuelvan a la selva profunda, al mismo tiempo que se expulsa a los “colonialistas” que moran dentro de la misma? Son interrogantes que nos surgen cuando leemos los textos de QA exhortando a preservar las tradiciones originarias de las tribus amazónicas, que parecen contradecirse con el pedido que QA de que los emigrantes selváticos amazónicos sean acogidos en las ciudades, las cuales, por cierto, al ser comparadas con la selva, parecería que son consideradas, según la QA, como lugares consumistas y, por tanto, inmorales. De todos modos, las paradojas siguen, aunque más no sea en tono eco-“poético”, ya que según el n. 45 de QA, la Amazonia no debería contener ningún habitante ya que, de lo contrario, la naturaleza seguirá temiendo[37].

¿Uso racional de los recursos naturales o ecologismo?

 

Hay una serie de textos de QA que, de un modo u otro, parecen tender hacia un cierto uso racional de los recursos naturales selváticos, como cuando se reconoce que «en las entrañas de la selva amazónica subsisten innumerables recursos que podrían ser indispensables para la curación de enfermedades» (n. 48)

Por otra parte, hay una serie de textos que parecen condenar toda utilización de los recursos naturales, amazónicos o no, como ser cuando se denuncia el exilio de los monos y los loros[38], cuando dice que Dios nos encomendó la misión de cuidar la Casa Común[39], cuando dice que «el ambiente como “recurso” pone en peligro el ambiente como “casa”» (QA, 48).

 

d.- Cuestiones secundarias

 

Para terminar esta nota o comentario, diremos dos palabras sobre cuatro cuestiones secundarias presentes en QA: a) el genocidio amazónico; b) el valor del documento; c) la paradoja de los últimos y d) el anarquismo.

Del genocidio amazónico y el pedido de perdón

QA acusa a los “colonialistas”, que nunca define ni identifica con precisión, de haber cometido terribles crímenes contra las tribus amazónicas[40], llegando a usar la expresión “masacres” (n. 17). El Papa, sin ser responsable, siquiera indirecto, de estos supuestos crímenes, pide perdón[41]. Al hablar del “colonianismo” en las Amazonas, QA señala que este es un fenómeno aún vigente, ergo, la amenaza colonial se extendería desde el imperio español hasta nuestros días. Ahora bien, teniendo en cuenta la gravedad extrema de la denuncia papal (sin usar el nombre, prácticamente denuncia que en el Amazonas, hubo un genocidio), pensamos que habría sido prudente que el Papa indicase quiénes fueron los victimarios, máxime cuando por el Amazonas pasaron y pasan todo tipo de personas y grupos de todo tipo de proveniencias y creencias: desde el Imperio Español y sus heroicos misioneros hasta la narco-guerrilla comunista (FARC, …), pasando por el marxismo evo-chavista, el “poder internacional del dinero” denunciado por Pío XI, el esclavismo protestante y luso-masón, el indigenismo alemán, el globalismo de los calentólogos y largo etcétera.

 

Del carácter teológico-magisterial de QA

QA nos obliga a hacernos tres preguntas sobre su valor teológico-magisterial:

La primer pregunta es si QA es o no magisterio. Su carácter de exhortación apostólica parecería que indica que lo es, pero como casi todo el documento consiste, según se indica en el numeral 6, en una serie de “sueños[42], pensamos que tal vez el Papa no quiso darle un tono magisterial a la mayor parte del texto, máxime cuando la QA es considerada, por el Papa, como un conjunto de reflexiones sobre sus preocupaciones amazónicas[43].

El segundo interrogante es el de cómo resolver las posibles contradicciones entre la Exortatio y la Relatio (esto es, las conclusiones elaboradas por los Padres Sinodales), pregunta esta que no es menor, máxime si consideramos que el numeral 4 de QA exhorta a que la Relatio sea aplicada con empeño (¿con empeño por entender bien a la Relatio, esto es, por interpretarla ortodoxamente?)[44]. Entendemos, que en caso de contradicción, prima la Exortatio y, en todo caso, todo siempre debe ser interpretado a la luz del Magisterio bimilenario de la Iglesia.

La tercer cuestión es saber por qué QA considera que la Amazonia en sí es un “lugar teológico”, como dice en el numeral 57[45], lo cual es llamativo ya que tradicionalmente se consideró que los loci theologici son las fuentes de la teología (Biblia, Tradición, …) y/o los temas propios de la misma (Cristo, la Virgen, …). De todos modos, sea cual fuere la respuesta a este interrogante cuya respuesta ignoramos, nos preguntamos si todas las selvas del orbe pueden o no ser consideradas “loci theologici” y si debemos o no excluir (o discriminar) del grupo de los “lugares teológicos” a los desiertos, a las ciudades y, ¿por qué no?, a los sótanos, los basurales, las cloacas y los barriales.

 

La utopia anárquica

QA, quizás con la idea de rechazar la tentación del “colonialismo”, exhorta a terminar con toda forma de dominación entre los hombres, pidiendo «oponerse a toda forma de discriminación y dominación entre los seres humanos» (n. 22). Nos preguntamos si no hubiera sido mejor agregar el vocablo “injusta” junto a la palabra “dominación”, pues de lo contrario parecería estarse haciendo una profesión de anarquismo, según el cual toda dominación (viene del latín “dominus”, que significa “señor”), esto es, todo señorío, sería malo en sí mismo.

 

La paradoja progresista de “los últimos”

QA exhorta a que la Iglesia le dé una gran prioridad a «los últimos»[46], que si bien no son definidos, entendemos que son los aborígenes más pobres de los más pobres, como ser, quizás los PIAV. Ahora bien, la nomenclatura de “los últimos” presenta una paradoja para el progresismo indigenista: si los aborígenes amazónicos no deben ser considerados salvajes sino que son portadores de una tradición sabia que les permite un “buen vivir”, ¿por qué debemos denigrarlos llamándolos despectivamente “los últimos”? ¿Quién vive en una peor situación? ¿El rico avaro que es esclavo de las drogas y que rechaza a Dios o el aborigen desnudo que se contenta con su melocotón y su cerbatana?

 el papa_sinodo amazónico

Palabras finales

Que la Virgen Inmaculada alcance de Dios gracia sobreabundante para que se disipen las tinieblas del panteísmo, el ecologismo pachamámico y el indigenismo marxista.

Que la Virgen Inmaculada nos alcance de Dios gracia sobreabundante para que se susciten  muchos santos misioneros partan a convertir al Amazonas a la santa Fe Católica.

 

Por el Padre Lic. Federico Highton, S.E.

Misionero Ad Gentes

 

 

 



[1] QA, 29.

[2] «Necesitamos promover el encuentro con la Palabra y la maduración en la santidad a través de variados servicios laicales» (QA, 93); «Ello supone en la Iglesia una capacidad para dar lugar a la audacia del Espíritu, para confiar y concretamente para permitir el desarrollo de una cultura eclesial propia, marcadamente laical. Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos» (QA, 94). Las negritas en este ensayo nos pertenecen.

[3] «Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espíritu derrama en ellos» (QA, 89).

[4] Cf. QA 86: «Se requiere lograr que la ministerialidad se configure de tal manera que esté al servicio de una mayor frecuencia de la celebración de la Eucaristía, aun en las comunidades más remotas y escondidas»: «En las circunstancias específicas de la Amazonia, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal. (…) Es urgente evitar que los pueblos amazónicos estén privados de ese alimento de vida nueva y del sacramento del perdón» (QA, 89).

[5] «Llama la atención que en algunos países de la cuenca amazónica hay más misioneros para Europa o para Estados Unidos que para auxiliar a los propios Vicariatos de la Amazonia» (QA, nota 132).

[6] Lo dice así: «La “trashumancia amazónica no ha sido bien comprendida ni suficientemente trabajada desde el punto de vista pastoral”. Por ello hay que pensar en equipos misioneros itinerantes y “apoyar la inserción y la itinerancia de los consagrados y las consagradas”» (QA, 98).

[7] Cf. también QA, 95 que habla de “audacia misionera”.

[8] QA, 106.

[9] QA, 108.

[10] S.S. Pío XI, Quadragesimo Anno, 109.

[11] «In the councils of government, we must guard against the acquisition of unwarranted influence, whether sought or unsought, by the military-industrial complex. The potential for the disastrous rise of misplaced power exists and will persist».

[12] «The very word “secrecy” is repugnant in a free and open society; and we are as a people inherently and historically opposed to secret societies, to secret oaths and to secret proceedings» (John F. Kennedy Waldorf-Astoria Hotel, New York City, April 27, 1961).

[13] «Los más poderosos no se conforman nunca con las ganancias que obtienen, y los recursos del poder económico se agigantan con el desarrollo científico y tecnológico. Por ello todos deberíamos insistir en la urgencia de «crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia» (QA, 52).

[14] «No podemos excluir que miembros de la Iglesia hayan sido parte de las redes de corrupción, a veces hasta el punto de aceptar guardar silencio a cambio de ayudas económicas para las obras eclesiales. Precisamente por esto han llegado propuestas al Sínodo que invitan a “prestar una especial atención a la procedencia de donaciones u otra clase de beneficios, así como a las inversiones realizadas por las instituciones eclesiásticas o los cristianos”» (QA, 25).

[15] «Funciona como un gran filtro del dióxido de carbono, que ayuda a evitar el calentamiento de la tierra».

[16] «Si se mira la superficie quizás parece «que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo» (QA, 53).

[17] Es interesante subrayar las vías que usa QA para desmontar la falacia implícita en la pretensión de la ordenación de mujeres: en el n. 110 desarrolla la vía de la no-desfeminización de la mujer («nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable») y en el n. 111, despliega las vías de la complementariedad esponsalicia y la dimensión maternal («Jesucristo se presenta como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote. Este diálogo entre el Esposo y la esposa que se eleva en la adoración y santifica a la comunidad, no debería encerrarnos en planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia. Porque el Señor quiso manifestar su poder y su amor a través de dos rostros humanos: el de su Hijo divino hecho hombre y el de una creatura que es mujer, María. Las mujeres hacen su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre. De este modo no nos limitamos a un planteamiento funcional, sino que entramos en la estructura íntima de la Iglesia. Así comprendemos radicalmente por qué sin las mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de la Amazonia si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico»). Al mismo tiempo, es loable la reivindicación que QA del apostolado maternal en orden a la perseverancia de las tribus remotas en la fe: «En la Amazonia hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo. Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe» (QA, 99).

[18] Si bien dice que «la Amazonia es una totalidad plurinacional interconectada» (QA, 5), aclara que «la solución no está, entonces, en una “internacionalización” de la Amazonia» (QA, 50).

[19] «Una legislación como las Leyes de Indias que protegían la dignidad de los indígenas contra los atropellos de sus pueblos y territorios» (QA, 18).

[20] Francisco trata de explicar su teoría así: «Suele ocurrir que en un determinado lugar los agentes pastorales vislumbran soluciones muy diversas para los problemas que enfrentan, y por ello proponen formas aparentemente opuestas de organización eclesial. Cuando esto ocurre es probable que la verdadera respuesta a los desafíos de la evangelización esté en la superación de las dos propuestas, encontrando otros caminos mejores, quizás no imaginados. El conflicto se supera en un nivel superior donde cada una de las partes, sin dejar de ser fiel a sí misma, se integra con la otra en una nueva realidad. Todo se resuelve «en un plano superior que conserva en sí las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna”» (QA, 104), explicación esta que sigue en el n. 105: «Las verdaderas soluciones nunca se alcanzan licuando la audacia, escondiéndose de las exigencias concretas o buscando culpas afuera. Al contrario, la salida se encuentra por “desborde”, trascendiendo la dialéctica que limita la visión para poder reconocer así un don mayor que Dios está ofreciendo. De ese nuevo don acogido con valentía y generosidad, de ese don inesperado que despierta una nueva y mayor creatividad, manarán como de una fuente generosa las respuestas que la dialéctica no nos dejaba ver».

[21] «Es la Tradición milenaria que testimonia la acción divina en su Pueblo y “tiene la misión de mantener vivo el fuego”» (QA, 66).

[22] Cfr. QA, 9.

[23] Lo enfatiza en el n. 41: «Esa insistencia en que “todo está conectado” vale especialmente para un territorio como la Amazonia”.

[24] «“Del río haz tu sangre […].

Luego plántate,

germina y crece

que tu raíz

se aferre a la tierra

por siempre jamás

y por último

sé canoa,

bote, balsa,

pate, tinaja,

tambo y hombre”» (QA, 31).

[25] «Abusar de la naturaleza es abusar de los ancestros, de los hermanos y hermanas, de la creación, y del Creador, hipotecando el futuro» (QA, 42).

[26] «“Somos agua, aire, tierra y vida del medio ambiente creado por Dios. Por lo tanto, pedimos que cesen los maltratos y el exterminio de la Madre tierra. La tierra tiene sangre y se está desangrando, las multinacionales le han cortado las venas a nuestra Madre tierra”» (QA, 42).

[27] «La importancia de cada parte en el cuidado del todo se vuelve ineludible».

[28] «“Preso entre las mallas de los igarapíes, el hombre aguarda entonces, con raro estoicismo ante la fatalidad irrefrenable, el término de aquel invierno paradójico, de temperaturas elevadas. La bajante es el verano. Es la resurrección de la actividad rudimentaria de los que por allí se agitan, de la única forma de vida compatible con la naturaleza que se extrema en manifestaciones dispares, tornando imposible la continuación de cualquier esfuerzo”» (QA, 43).

[29] «“Contemplar la Amazonia y no sólo analizarla, para reconocer ese misterio precioso que nos supera. Podemos amarla y no sólo utilizarla, para que el amor despierte un interés hondo y sincero. Es más, podemos sentirnos íntimamente unidos a ella y no sólo defenderla, y entonces la Amazonia se volverá nuestra como una madre. Porque «el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres”» (QA, 55).

[30] «El Señor, que primero cuida de nosotros, nos enseña a cuidar de nuestros hermanos y hermanas, y del ambiente que cada día Él nos regala. Esta es la primera ecología que necesitamos» (QA, 41).

[31] «Durante siglos, los pueblos amazónicos transmitieron su sabiduría cultural de modo oral, con mitos, leyendas, narraciones, como ocurría con “esos primitivos habladores que recorrían los bosques llevando historias de aldea en aldea, manteniendo viva a una comunidad a la que sin el cordón umbilical de esas historias, la distancia y la incomunicación hubieran fragmentado y disuelto”. Por eso es importante “dejar que los ancianos hagan largas narraciones» y que los jóvenes se detengan a beber de esa fuente”» (QA, 34).

[32] «Gracias a Dios en los últimos años algunos pueblos han comenzado a escribir para narrar sus historias» (QA, 35).

[33] «Podrá desarrollarse cada vez más un necesario proceso de inculturación, que no desprecia nada de lo bueno que ya existe en las culturas amazónicas, sino que lo recoge y lo lleva a la plenitud a la luz del Evangelio. Tampoco desprecia la riqueza de sabiduría cristiana transmitida durante siglos».

[34] «“Cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio”» (QA, 68).

[35] «Lamentablemente muchos habitantes de la Amazonia han adquirido costumbres propias de las grandes ciudades, donde el consumismo y la cultura del descarte ya están muy arraigados» (QA, 58).

[36] Cfr. QA 10, donde también dice que «En estas ciudades, caracterizadas por una gran desigualdad, donde hoy habita la mayor parte de la población de la Amazonia, crecen también la xenofobia, la explotación sexual y el tráfico de personas».

[37] «Desde que el hombre la habita, se yergue de las profundidades de sus aguas, y se escurre de los altos centros de su selva un terrible temor: de que esa vida esté, despacito, tomando el rumbo del fin» (QA, 45).

[38] «Exilian a los loros y a los monos» (QA, 9).

[39] «La misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa común» (QA, 19).

[40] «Las historias de injusticia y crueldad ocurridas en la Amazonia aun durante el siglo pasado deberían provocar un profundo rechazo, pero al mismo tiempo tendrían que volvernos más sensibles para reconocer formas también actuales de explotación humana, de atropello y de muerte. Con respecto al pasado vergonzoso, recojamos, por ejemplo, una narración sobre los padecimientos de los indígenas de la época del caucho en la Amazonia venezolana: «A los indígenas no les daban plata, sólo mercancía y cara, y nunca terminaban de pagarla, […] pagaban pero le decían al indígena: “Ud. está debiendo tanto” y tenía que volver el indígena a trabajar […]. Más de veinte pueblos ye’kuana fueron enteramente arrasados. Las mujeres ye’kuana fueron violadas y amputados sus pechos, las encintas desventradas. A los hombres se les cortaban los dedos de las manos o las muñecas a fin de que no pudieran navegar, […] junto con otras escenas del más absurdo sadismo» (QA, 15).

[41] «Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América” y por los atroces crímenes que siguieron a través de toda la historia de la Amazonia» (QA, 19).

[42] «Me atrevo humildemente, en esta breve Exhortación, a expresar cuatro grandes sueños que la Amazonia me inspira» (QA, 6).

[43] «Sólo deseo aportar un breve marco de reflexión que encarne en la realidad amazónica una síntesis de algunas grandes preocupaciones que ya expresé en mis documentos anteriores y que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal» (QA, 2).

[44] «Dios quiera que toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese trabajo [la Relatio o Documento conclusivo], que los pastores, consagrados, consagradas y fieles laicos de la Amazonia se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de algún modo a todas las personas de buena voluntad» (QA, 4).

[45] «Encontramos en la Amazonia un lugar teológico».

[46] «Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida» (QA, 7); «buscar con sumo respeto caminos de encuentro que enriquezcan a la Amazonia. Pero si queremos dialogar, deberíamos hacerlo ante todo con los últimos […] Ellos son los principales interlocutores, de los cuales ante todo tenemos que aprender, a quienes tenemos que escuchar por un deber de justicia, y a quienes debemos pedir permiso para poder presentar nuestras propuestas» (QA, 26).

20.02.20

San Pablo, Apóstol Parresíaco

Por el Padre Lic. Federico Highton, S.E.

 

 

En estas breves líneas, ayudándonos del libro de Josef Holzner “San Pablo. Heraldo de Cristo” (Herder, Barcelona 1967), nos referiremos a un tema apasionante: la parresía en San Pablo, el Apóstol por excelencia.

I.- Contexto eclesial parresíaco

San Pablo fue un modelo insigne de parresía y, más específicamente, de parresía apostólica. La parresía, dicho llanamente, es el coraje heroico para decir la Verdad, proclamándola con la disposición a perderlo todo -incluso, la vida corporal- con tal de decir lo que Dios pide decir o, mejor dicho, lo que Dios inspira decir. Es una virtud esencial para aquel que sea llamado a la vida apostólica ya que, como bien dice Holzner, “La muerte de mártir o por lo menos la perspectiva de ella pertenece, según la Sagrada Escritura, al estatuto normal de la vida del apóstol[1].

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18.02.20

11.02.20

Teología Travesti

Hoy, Domingo de Septuagesima, Mons. Gabriel Mestre, flamante obispo de Mar del Plata, demostró no tener el mínimo respeto por el orden natural dispuesto por Dios en Su creación, al afirmar, sin avergonzarse, que él concedió el sacramento de la confirmación a tres “chicas travestis", como se oye en la entrevista radial con el móvil de Radio Brisas. El obispo dijo que

“Si alguien quiere hacer un proceso de camino de fe, ¿cómo no va a recibir la posibilidad en una comunidad, más allá de que tenga situación de travestismo?".


Pretende justificar su desvarío invocando lo que él llama “el paradigma del papa Francisco” y argumentando que ya no vivimos en la Cristiandad. Estas son sus palabras (o su “magisterio episcopal"):

“Hay sectores más conservadores que por ahí les cuesta entender el paradigma del papa Francisco que plantea un ámbito de renovación muy importante hacia muchas temáticas digamos: estructuras vetustas de la Iglesia, actitudes de cerrazón, falta de apertura a los hermanos (…) En estos días confirmé a dos o tres chicas travestis".


La “pastoral” sodomizante de Mons. Mestre, el obispo playero, nos inspira algunas preguntas, que planteamos en son de diálogo:


- ¿No se da cuenta de que una cosa es la falta de Cristiandad y otra la falta de Cristianismo, y aun de humanidad (como se da en el caso de quien busca “cambiarse de sexo")?

En Cristiandad, las tres “chicas travestis” habrían sido quizá encarcelados por el crimen de sodomía, pero en esta época de anti-cristianismo son confirmadas por un Sucesor de los Apóstoles.


- Mestre no habla de travestis a secas sino de “chicas travestis". ¿Acaso la castración de un ser, lo torna del sexo opuesto?
- Por una parte, Mons Mestre execra a los sectores “conservadores” que no entienden el paradigma que él le atribuye a Francisco y critica las “estructuras vetustas de la Iglesia, (las) actitudes de cerrazón, (y la) falta de apertura a los hermanos", mas, por otra parte, prohibió que se siga celebrando la Santa Misa en el Centro Pieper, cancelando el permiso que había sido otorgado por su predecesor. Entonces, ¿en qué quedamos, Mons. Mestre?

¿Acaso la tan mentada “apertura a los hermanos” es sólo para “les chiques travestis", mientras que a los que no simpaticen con el “neo-paradigma” los tratamos como parias?

¿Acaso las “actitudes de cerrazón” son solo condenables cuando un cura de abstiene de conceder una comunión (o confirmación) sacrílega y no cuando se le impide a una comunidad virtuosa seguir teniendo Misa en la capilla que tenían con permiso del obispo anterior?

Moraleja: en la “iglesia del neo-paradigma", todo vale (desde la castración y el cambio de sexo a la administración sacrílega de los sacramentos), pero si eres un “vetusto conservador", no se te dejará tener ni Misa.

Antaño, en la iglesia de las “estructuras vetustas", el confirmando devenía un “miles Christi” (soldado de Cristo), mas con el neo-paradigma mestrense, no hace falta que el varón se convierta en un guerrero de Cristo, basta con que “se convierta” en una chica.

Es la teología travesti… o travestida.

¡Que Dios nos libre del paradigma travestido de Mons. Mestre!

Padre Federico, S.E.
Domingo de Septuagesima,
9-II-MMXX