Hablemos de religión
En nuestros medios de comunicación se habla con frecuencia de religión. En nuestra sociedad hay un debate latente acerca de si la religión es una actividad buena para el hombre o es más bien una deficiencia, un arrastre de otras épocas, que traba la libertad y retrasa el desarrollo del hombre y de la sociedad. En muchas tertulias y conversaciones aparecen estas discusiones y estas opiniones.
Ante esta situación, yo me pregunto, os pregunto, ¿nos hemos parado a pensar qué es exactamente la religión? Haced la prueba. Detened aquí vuestra lectura y tratad de contestar para vosotros mismos a esta pregunta tan simple, ¿qué es exactamente la religión? Si os parece, vamos a dedicar estas líneas a responderla.
Yendo directamente al grano os diré que, a mi juicio, la religión es, inicialmente, una actitud, una virtud personal, es decir una capacidad adquirida por la que los hombres, algunos hombres, casi todos los hombres, reconocen la existencia de un Ser supremo, misterioso, del que se consideran de alguna manera dependientes, o creen al menos que tiene alguna relación con nosotros, y con el que intentan entrar en relación, ofreciéndole el trato que ellos creen que le corresponde.
