No perder la alegría
Querido amigo:
Espero que estés muy bien. Muchas gracias por escribir. Como ya sabes, estoy de nuevo en mi puesto, en la brecha, en la misión.
Comparto totalmente tus reflexiones sobre lo que fue mi visita a Argentina y el reencuentro con tantos conocidos. Parece que uno espera tanto el reencontrarse con los amigos, y muchas veces luego de un saludo se queda uno sin palabras… y lo mismo en la despedida, que parece que nos fuéramos a ver a la vuelta de la esquina. Pero de todos modos creo que siempre la amistad se vive así entre nosotros, de manera sencilla, y que rara vez hablemos de temas muy profundos cuando nos vemos, sino que simplemente disfrutamos. Podríamos decir que se cumple perfectamente lo que dice el P. Castellani en la fábula sobre la amistad: “Al tercero, cuando lo iba a ver, se ponía alegre. Yo también me ponía alegre. Y estábamos alegres todo el tiempo. Era mi mejor amigo”.












