Mea culpa y 6 condiciones necesarias para la corrección fraterna

Corregí el post “Dificultades encontrando un buen colegio católico” porque gracias a Dios y la ayuda de unos buenos sacerdotes me he dado cuenta de que al publicarlo pequé tanto contra la prudencia como la caridad. Lo he vuelto a publicar, ya corregido, con el título: “Cómo encontrar un buen colegio católico”. [Por cierto, agradezco las oraciones y la ayuda de todos los comentaristas a ese post. Mi esposo y yo hemos encontrado un buen colegio católico y unas buenas parroquias en nuestra zona, lo cual nos alegra mucho.]

Debería de haber tenido en cuenta las 6 condiciones necesarias para la corrección fraterna que enumera Francisco de Osuna en “Tercer abecedario espiritual”, una obra muy recomendada por Sta. Teresa de Jesús.

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L.23, c.3 en “Tercer abecedario espiritual” por Francisco de Osuna

“De la corrección Fraterna

“Cuanto a lo segundo, si consideramos que hoy día han caído casi todos en la gran enfermedad del noli me tangere (“no me toques”), más debemos buscar razones para nos apartar de corregir a otro que no provocarnos a ello, pues que casi de todos podemos decir: Aborrecieron al que los corregía en la puerta, y tuvieron en abominación al que hablaba perfectamente (Am 5,10).

“En la puerta es aborrecido el que corrige, cuando antes que entre en lo que quiere decir, en sintiendo a lo que viene le responden que se vaya con Dios, ahogándole la palabra luego al principio, y quedan diciendo de él: Mira con qué viene con su hipocresía, como si no tuviésemos acá tan buen celo como él cuando es menester. Profetas tenemos y prelados a quien oigamos; no es menester que se constituya juez sobre nosotros el que apenas, si mira en ello, lo puede ser de sí mismo.

“La corrección fraterna ninguno duda sino que es de derecho divino y aun natural, porque, sin que el Señor nos la mandara en el Evangelio (Mt 18,15-17), enseña la buena razón que debemos avisar al prójimo y doctrinarlo en lo que vemos que desfallece, mostrándole que nos mueve el amor a desear su aprovechamiento y enmienda, lo cual no menos deseamos en nosotros mismos que en él.

“En cosas hay que es virtud hacer hombre más de lo que debe, no contentándose con lo que es obligado, sino que quiere añadir más, así como cuando alguno, teniendo votado de vestirse de paño vil, se quiere vestir de sayal, o si habiendo de ayunar por obligación quiere ayunando dejar el pescado y pasar sin ello. En otras cosas se tiene por vicio añadir a lo que somos obligados, así como cuando si hubieses de dar por obligación a uno doce azotes y le dieses trece o más, claro está que sería mejor no añadir al número casi de esta forma podemos pensar que no será virtud añadir hombre algo a la corrección fraterna obligatoria; conforme a lo cual dice una glosa sobre el séptimo capítulo de San Mateo: Raro y no sin gran necesidad hemos de aplicar reprehensiones y no sin respecto de Dios, apartada de los ojos la viga; esto es, el odio.

“Según este dicho, me parece a mí que el varón recogido, para más enteramente se aplicar a Dios, debe eximirse y excusarse de dar corrección fraterna por todas las formas y maneras que lícitamente pudiere, donde Gersón dice: Dejar debemos la corrección fraterna, cuando probablemente parece que sería por demás corregirlo, o que por la amonestación será peor, como en los que pecan por malicia o por mala costumbre que han cobrado; y cuando probablemente parece que el delincuente en otra manera por sí o por otro será corregido, porque si el hambriento no es de necesidad ser apacentado de Pedro, aunque sea rico, si con verdadera conjetura se presuma forma con que, sustentado por sí o por otro, no perecerá, así que ninguno debe fabricar para sí escrúpulos fácilmente, como si fuese de obligación; como ni en otras muchas cosas que pueden ser dejadas o no tan ejecutadas, sin que traspasemos el divino mandamiento; mirando allende de esto que muchas veces sería cosa loca y usurpado juicio corregir al hermano, como si pecase mortalmente; donde pueden ocurrir muchas razones para lo excusar, o por la propria flaqueza, o que de otra parte florecen en virtudes y doctrinas, de las cuales no es livianamente de presumir que se apartaran. Esto en equivalencia dice Gersón, según el cual se requieren seis condiciones para que seamos obligados a corregir nuestro hermano.

[1] “La primera es cierto conocimiento del pecado, ca por sola sospecha no debe ser corregido.

[2] “La segunda es mansedumbre en corregir, porque si alguno con ira quiere amonestar, más indigna que corrige, y aun provoca a más mal.

[3] “Ítem, la tercera condición es que en otro no haya tanta conveniencia para corregir al delincuente como en mí; porque si algunos tan buenos como yo ven al que peca, o mejores, y aun más familiares, o su prelado, probablemente puedo presumir y creer que alguno de éstos lo corregirá; empero, si fuese cierto que todos lo dejasen, sería yo tenido en cuanto a esta condición a lo corregir si las otras cinco juntas concurriesen.

[4] “La cuarta es que haya esperanza que siendo de mí amonestado se corregirá; ca si esto no se espera, no lo debo corregir.

[5] “La quinta condición es que el pecado que él hace sea mortal y no sólo venial.

[6] “La sexta, que no se crea haber después mayor oportunidad de tiempo o lugar que cuando lo veo pecar o lo quiero corregir.

Cuando no concurren estas seis condiciones, aunque seamos obligados por el mandamiento de Cristo, no somos tenidos a lo ejecutar por entonces hasta que todas concurran. Maravillosamente ha Gersón abreviado en lo susodicho y aclarado cuándo seamos obligados a corregir a nuestro prójimo, para que aseguremos en cuanto a esto los que no somos prelados nuestras conciencias y convirtamos todo nuestro estudio en corregir y celar a nosotros mismos, según dice nuestra letra; porque con alguna razón nos desechará el otro con vituperio si nos atrevemos a lo corregir sin las dichas condiciones, como cada día acaece; entre las cuales la más dificultosa me parece, aunque todas lo sean, conocer que es pecado mortal aquello que hace, ca de otra manera cada uno debe poner el dedo en su boca, apretando sus labios por que no reciba mal por bien y por edificar destruya.”

[Ver también fragmentos de “Contra los murmuradores” de la misma obra en el post: “‘Escándalos’ que no lo son”]

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En el Evangelio del III Domingo de Cuaresma el Señor echa en cara de los que le cuentan que Pilato vertió la sangre de unos galileos con la de los sacrificios que ofrecían: “¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores…?” (Lc. 13, 2). Así les indica la posibilidad de que hablaran con soberbia y les pide su propia conversión antes que nada. Esto recomienda el Señor sobre la corrección fraterna:

“Si pecare tu hermano contra ti, ve y repréndele a solas. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo a uno o a dos, para que por la palabra de dos o tres testigos sea fallado todo el negocio. Si los desoyere, comunícalo a la Iglesia…” (Mt. 18, 15-17)

Lo primero que debería de hacer en situaciones que parecen necesitar corrección es tener en cuenta mis propios pecados para recordar la debilidad humana. Tengo la obligación como madre de velar por los hijos que el Señor puso bajo mi cuidado y de corregirlos debidamente, pero no es mi lugar criticar como hice a sacerdotes de cuyas manos he tenido la bendición de haber recibido la Eucaristía.

Como laica puedo hablar discretamente con sacerdotes si tengo alguna duda. Si no llego a ninguna parte, puedo comunicar mi duda con su superior, el Obispo. De esa forma, si hay error, que podría ser de parte mía, se podría corregir el error. Pero, nunca debería de haber publicado ninguna denuncia de ninguno en el blog, por muy general que fuera (sin mencionar nombres). No sólo no hice ningún bien a los sacerdotes de mi zona, sino que alguien podría haber pensado mal de cualquiera de ellos.

Por todo eso he pedido perdón al Señor confesándome sacramentalmente, pero también pido perdón aquí a los que critiqué y a los que pudiera haber escandalizado. Poco puedo hacer ahora para enmendar el mal ya hecho, pero prometo no volver a hacerlo nunca más, con la ayuda del Señor.

[Primera foto del post: Tryndelka en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Qué le parecen las 6 condiciones enumeradas por Francisco de Osuna? ¿Conoce algunas citas más en la Biblia o de santos de la Iglesia sobre la corrección fraterna?

Siguiente post – la Real Presencia de Cristo en la Eucaristía – “los sacrificios que ofrecían” (Lc. 13, 1)

21 comentarios

  
Luis I. Amorós
Estimada María Lourdes, este post está pleno de verdadero amor a Cristo y al prójimo. Si algún yerro hiciste en el anterior, en este ha sobreabundado el bien, porque las 6 condiciones de Osuna para la corrección fraterna son un verdadero tesoro de genuino cristianismo que pones a disposición de tus lectores, con el beneficio que ello conlleva.
un abrazo en Cristo Rey y María Reina
10/03/10 10:33 PM
  
susi
Para corregir a otro, ser muy humildes y prudentes: tal vez veamos lo malo de los demás y no lo nuestro.
Me parece interesante lo que dice Osuna en el punto 5: tiene que ser algo serio y relevante.

Primero, creo que hay que pedir luces a Dios para ver si eso debe ser corregido; luego, examinarse uno mismo; rezar por la persona a la que se va a corregir y decirlo con mucho cariño: que vea que se hace por su bien,no porque a nosotros nos moleste esa cosa que hace mal.
Intentar decirselo con la misma dulzura con la que se lo diría Jesús o la Virgen si tuviesen que reprenderle...
Por último, si vemos que no mejora, no inquietarnos y saber que , al igual que nos pasa a nosotros, -que no mejoramos inmediatamente-,Dios le da su Misericordia y su infinita paciencia y no juzgar a esa persona.
ANte todo, la caridad
10/03/10 10:33 PM
  
María Lourdes
Luis I Amorós, había leído esas 6 condiciones hace tiempo y me habían servido en otras ocasiones para no meter la pata en situaciones que hubiera agravado si hubiera dicho algo, a pesar de mis buenas intenciones.

Lástima que me dejé llevar por mi frustración al redactar el post en cuestión. El post corregido todavía cumple la función deseada sin necesidad de mencionar ninguna crítica particular. Voy aprendiendo de mis errores... más vale tarde que nunca. Un saludo y me alegro mucho de poder aprender de su blog también.
10/03/10 10:52 PM
  
María Lourdes
Susi, le agradezco mucho su comentario porque me va a ayudar a corregir mejor a mis hijos... imitando la dulzura del Señor y de Ntra. Ssma. Madre.

Además, fue algo que me mandó por correo electrónico lo que no sólo me hizo darme mejor cuenta de mi error publicando el post ya corregido (algo que empecé a ver gracias a algunos sacerdotes - y también un comentario de Guy Hawkes sobre mi soberbia), sino que también me ayudó a cambiar de actitud hacia muchas cosas. Lo compartiré en el siguiente post. Muchísimas gracias por todo.
10/03/10 10:57 PM
  
Maricruz
Caray, María Lourdes, qué oportunas tus notas. Muchas gracias.
11/03/10 12:49 AM
  
María Lourdes
Maricruz, de nada. Es un placer verle pasar por aquí.
11/03/10 2:07 AM
  
Norberto
La corrección fraterna tiene una preparación próxima, que tiene en las 6 normas una buenísima referencia, y, también,me parece, una preparación remota :el discernimiento, y, eso es una vivencia en el Espíritu Santo y su don de consejo.

La 5ª condición no la suscribo totalmente, pues la corrección ha de darse aunque se trate de una pequeña falta personal, pues a veces, pequeñas cosas tienen grandes consecuencias, el proceso imperfección consentida -> falta -> pecado venial -> pecado mortal -> sacrilegio es muy conocido, se empieza por poco y se termina perdiendo la fe y pecando gravísimamente, he tenido muy cerca a personas en esa situación.
11/03/10 10:49 AM
  
María Lourdes
Norberto, sí, supongo que es más fácil para uno corregir pecados veniales (no siempre los habituales) que los mortales. Pero, a veces intentar corregir pecados veniales (sobre todo cuando no se hace con la necesaria delicadeza) podría causar la reacción negativa descrita por Francisco de Osuna, haciendo más mal que bien, animando a esa persona a continuar en su error.

Como dice, es muy importante pedir la luz del Espíritu Santo para discernir bien las situaciones. Creo que los parientes y amigos tenemos mayor obligación de poner en práctica la corrección fraterna que cuando no conocemos tan bien a esa persona. Los padres, por ejemplo, deberíamos corregir en cuanto posible esas faltas veniales en los hijos. Claro que para corregir a otros también hace falta el don de la fortaleza. A veces no se corrige no por humildad ni porque no es nuestro lugar, sino simplemente por comodidad.

En el contexto escolar, si un alumno se porta mal, eso no es culpa del profesor. Pero, si el profesor no hace nada para remediarlo, eso es otra cosa. Si el alumno no cambia de comportamiento, eso es cosa del alumno. Si el profesor no toma las medidas necesarias, también tiene algo de culpa el profesor y el director le podría llamar la atención al respecto. Pero, el Señor no nos hizo profesores de todos. Un saludo.
11/03/10 12:21 PM
  
Norberto
Pero, el Señor no nos hizo profesores de todos

Un apóstol es, por su propia naturaleza, educador, ¿no crees, fijándonos en S. Pablo?; de ahí, que, desde la caridad la corrección sea ineludible.
11/03/10 12:31 PM
  
María Lourdes
Norberto, mis meteduras de pata a lo largo de los años me han enseñado que la verdadera caridad requiere prudencia y humildad para no tomarse autoridad sobre otros que uno no tiene y para tener en cuenta el interés del Señor sobre todo y no mi propio interés en cuestiones que no son graves para no endurecer el corazón de otros a las cosas de Dios.

EL Señor nos dijo que no diéramos lo santo a los perros, ni tirar perlas a los cerdos. No se puede eso considerar un insulto a ciertas personas, sino una indicación de dar a cada uno lo que le corresponde. Si se le reprende a un niño sin tener en cuenta su nivel de desarrollo, no seríamos justos. Si un celo desmedido aleja del Señor, ¿dónde está el bien en eso? Me gusta la recomendación de pensar si hay un mejor medio o momento para la corrección, si se puede buscar el momento para estar a solas con la persona en cuestión, por ejemplo.

Me recuerda la necesidad de las virtudes cardinales: justicia, pero también templanza. Prudencia, pero también fortaleza. Todas admirablemente equilibradas en el Señor y Ntra. Ssma. Madre.
11/03/10 12:44 PM
  
perenolasc
Me permite que le diga, querida Mª Lourdes GRACIAS DE TODO CORAZON (así en mayúsculas como gritando, ya me disculpará por gritar...)

Ante todo muchísimas felicidades por haber encontrado un buen colegio y unas buenas parroquias. Me dejo preocupado cuando leí el post en su día, porque se la veía angustiada. No le escribí nada porque no tenía nada que decirle que pudiera serle útil, pero recé porque Vds. encontraran un buen colegio.

Mi experiencia en este aspecto es muy diferente de la suya. Hace un par de años por cuestiones de trabajo nos encontramos un año fuera de España y tuvimos que llevar a nuestro hijo mayor a un colegio protestante. Especialmente yo puse muchos reparos, pero un sacerdote católico acabó de convencerme de que no le sería negativo y tenía razón. Un año después y retornados a España, donde vuelve al colegio católico de siempre, mi hijo es mejor católico ahora que antes. Guarda buenas amistades de profesores y alumnos, pero no afectó a su religión. Es más, el otro día fuimos a una misa familiar, llena de buena intención y correcta en las formas, pero con mucha guitarra, canciones, niños etc. y me dijo “Esta Misa no me ha gustado, no me parecía que estuviera en Misa, sino en una celebración de esas de los protestantes...” Tuve que decirle que una Misa es siempre una Misa aunque nos guste más o menos el sermón o la música. Naturalmente procuré rezar mucho durante ese tiempo para que se mantuviera en la fe cristiana y en la religión católica y vigilaba sus relaciones y comportamientos.

Pero lo que quería decirle es que me ha emocionado lo que Vd. acaba de escribir y como se disculpa. ¡Hasta cuando se equivoca, nos da una lección a todos de comportamiento cristiano! Repito, Mª Lourdes, GRACIAS DE TODO CORAZON por lo que Vd. escribe. No deje de hacerlo por favor. Reciba un cordial saludo.
11/03/10 6:04 PM
  
María Lourdes
Perenolasc, el agradecimiento lo debo yo al Señor y a los que me han hecho ver mi error y a los que han rezado por mí, como usted.

Gracias por compartir su experiencia y siento mucho que le preocupé. Debería de haber confiado más en la Providencia Divina, como hizo usted, y no haber escrito nada negativo por muy mal que me sintiera en ningún momento.

Justamente lo que le dijo a su hijo ("una Misa es siempre una Misa") es algo relacionado a lo que pienso tratar en el siguiente post. Muchísimas gracias por su apoyo del blog.
11/03/10 6:35 PM
  
Norberto
Mis comentarios tienen, en mi mente, el trasfondo paulino de "edificación mutua", de ahí, que me refiera al tipo de corrección que debe darse siempre en la Iglesia, es decir aquel que busca la corrección edificante y no su humillación.

La corrección con método es buenísima, pero la corrección en espíritu de edificación del otro me parece aun mejor.

God bless you
11/03/10 6:42 PM
  
María Lourdes
Norberto, gracias por la aclaración. Espero que lo ponga en práctica conmigo con toda confianza. Le agradezco también sus oraciones.
11/03/10 9:14 PM
  
Flavia
No conocía esas condiciones para la corrección fraterna, de modo que muchas gracias, María Lourdes.

Por mi experiencia como educadora, puedo afirmar que lo mejor es empezar alabando: " Me extraña que con tantas cosas buenas como tienes, te empeñes en... " Y después de corregir, señalar al interesado algunas de las facetas buenas que tiene. Aseguro, ante Dios, que este método da excelentes resultados.

Porque si el corrector habla sólo de lo malo que desea corregir, a mí me quedarían muchísimas dudas sobre su actitud interior: ¿ es que sólo se fija en lo malo ? ¿ Es que se considera mejor que el corregido ? ¿ Actúa así por envidia ?

11/03/10 9:52 PM
  
María Lourdes
Flavia, ese es un ejemplo concreto muy bueno de la dulzura a la que se refiere Susi. Sí la corrección no es para humillar ni hundir, sino para animar hacia adelante, y si tratamos con alguien que nos adelanta, que nos sobrepase mucho más según las cualidades de esa persona.

S. Juan Bosco y S. Francisco de Sales también basaron su forma de educar en la dulzura. Lo mejor es ganarse la confianza de la persona demostrándoles nuestro cariño. Me acuerdo de veces en que tomé de hecho que alguien a quien dirigía alguna corrección supiera ya lo mucho que le estimaba y esa persona resultó no haberse dado cuenta de ello o no lo recordó en ese momento. Por ejemplo, amo mucho a mis hijos, pero no por eso debo de corregirles sin cariño. Si no, dejarán de confiar en mí. Pondré en práctica su consejo con mis hijos. Muchas gracias.
11/03/10 10:03 PM
  
Ana
María Lourdes : Me alegro mucho de que haya encontrado un buen colegio para sus hijos y buena parroquia para la familia .
Le agradezco la lección de saber rectificar que nos ha dado creo que eso vale más que mil post sobre la humildad, la rectificación y bla, bla, bla. Aquí se ven las cosas hechas vida. Por cierto que no recuerdo ese post así que no se si usted se pasó o no y gracias también por las seis reglas que todos deberíamos tener en cuenta
12/03/10 7:11 PM
  
odet
M.Lourdes en España decimos que :"Rectificar es de sabios",seguro que lo hizo con la mejor intencion,felicidades por encontrar un buen colegio y parroquia.Saludos.
12/03/10 8:52 PM
  
María Lourdes
Ana, también me alegro, sobre todo tras leer un comentario de Russo en el post sobre los colegios (ahora anterior a este) en el que dice que no hay colegios católicos en Rusia, excepto dos en Siberia. Si eso es cierto, da mucho que pensar.

Mientras, un sacerdote me comentó que en España está intentando abrir (para dentro de un par de años) un centro educativo católico y bilingüe que no sea católico sólo en nombre. ¿No es eso maravilloso?

Me alegro también que el Señor saque bien de mal. Al principio borré por completo el post original, pero creo que corregido puede hacer mayor bien a otros. Un saludo.
12/03/10 10:02 PM
  
María Lourdes
Odet, pues espero que el Espíritu Santo me conceda mayor sabiduría en el futuro para tener en cuenta el verdadero honor del Señor, respetando particularmente a todos Sus sacerdotes. Saludos también.
12/03/10 10:04 PM
  
María
Hola, muchas gracias por estas enseñanzas. En las 6 condiciones no se incluye qué hacer cuando la persona es totalmente desconocida, por ejemplo, veo a una señora que entra a la capilla del Santísimo a orar (obviamente con buena intención), con mini minifalda; o una persona en la farmacia que pide una píldora del día siguiente. La pregunta es, ¿se tiene la obligación de abordar a ese desconocido, al que no volverá uno a ver, y decirle: no es correcto vestir así, o bien, eso que ud. pidió es un abortivo, etc.?
28/03/18 1:18 AM

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