Cómo construir una escalera de Jacob

La escalera de Jacob es un juguete sencillo y tradicional que no necesita pilas para entretener a los niños, como muestran los trucos en este vídeo:

Karen Weisman (de www.kitchenandcrafts.com) demuestra cómo construir uno en los siguientes vídeos, que están en inglés, pero son muy claros visualmente:

Materiales necesarios:

- Madera (15”x 1 1/2” x 1/4” o 1/8”) (38,1cm x 3,8 cm x 0,6 cm)
- Sierra y una ingletadora para cortar 6 pedazos de 2 1/2” (6,4cm)
- Papel de lija para lijar la madera
- Pintura y pincel (Karen sugiere 2 colores para pintar 3 pedazos de madera de un color y 3 del otro)

- Una regla y un lápiz para marcar en cada pedazo de madera el centro de la parte ancha
- 3 cintas (tradicionalmente 1 de un color y 2 de otro color: 30“ (76,2cm) de largo y no muy fino)
- Pegamento (hay que dejar las cintas un poco sueltas para que funcione bien el juguete).
- Un martillo y 18 clavos pequeños con cabeza plana para sujetar las cintas

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El nombre de ese juguete se refiere a la escalera que Jacob vió en sueños: “una escala que, apoyándose sobre la tierra, tocaba con su extremo en los cielos, y que por ella subían y bajaban los ángeles de Dios.” (Gen. 28, 12).

S. Bartolomé (s.I) (“hijo de Tomay o Ptolomeo”, también conocido como Natanael), le oyó al Señor prometer a sus seguidores que verían algo muy parecido. Así fue su primer encuentro con Jesús:

“Encontró Felipe a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas, a Jesús, hijo de José de Nazaret.” Díjole Natanael: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Díjole Felipe: “Ven y verás.” Vio Jesús a Natanael, que venía hacfia Él, y dijo de él: He aquí “un verdadero israelita, en quien no hay doblez.” Díjole Natanael: “¿De dónde me conoces?” Contestó Jesús y le dijo: “Antes que Felipe te hallase, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.” Natanael le contestó: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.”

Contestó Jesús y le dijo: “¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Cosas mayores has de ver. Y añadió: En verdad, en verdad os digo que veréis abrirse el cielo y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.”(Jn. 1, 45-51)

Esa visión no sería una ilusión óptica como el juguete “la escalera de Jacob". ¿Recordaría el apóstol esa promesa cuando oyó al Señor preguntar: “¿Y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?” (Jn. 6, 62) (según el Evangelio del XX Domingo de Tiempo Ordinario)? El Señor mencionó eso como prueba de que comerían Su Cuerpo y beberían Su Sangre. En efecto, sus apóstoles le vieron ascender al Cielo y llegarían a comer Su Cuerpo y beber Su Sangre en la Eucaristía.

Se piensa que S. Bartolomé predicó el Evangelio en India, donde fue martirizado, desollado vivo por no querer renunciar su fe, por desear el Cielo más que su propia vida.

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A nosotros también nos pide el Señor que elevemos la vista al Cielo y dejemos todo por él (al menos espiritualmente, según nuestro estado en la vida). El lector Anarico recomendó hace tiempo un pasaje muy pertinente de S. Juan de la Cruz en “La Subida al Monte Carmelo” (un párrafo seguido en el original):

“[…] todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son, como dice Jeremías (4, 23) por estas palabras: ‘Aspexi terram et ecce vacua erat et nihil; et caelos, et non erat lux in eis’: Miré a la tierra, dice, y estaba vacía, y ella nada era; y a los cielos, y vi que no tenían luz.

“En decir que vio la tierra vacía, da a entender que todas las criaturas de ella eran nada, y que la tierra era nada también. Y en decir que miró a los cielos y no vio luz en ellos, es decir que todas las lumbreras del cielo, comparadas con Dios, son puras tinieblas. De manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las aficiones de ellas son impedimento y privación de la transformación en Dios; así como las tinieblas nada son y menos que nada, pues son privación de la luz.

“Y así como no comprehende a la luz el que tiene tinieblas, así no podrá comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afición; de la cual hasta que se purgue, ni acá podrá poseer por transformación pura de amor, ni allá por clara vision.” (I, 4, 3)

Que el Señor nos conceda dejar toda doblez como S. Bartolomé para poder llegar a contemplar a Dios en el Cielo.

[Foto de higuera: Mike Bogle en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Cuál cree que es el significado de la escalera de Jacob en la Biblia en vista del Nuevo Testamento? ¿Cree que se puede vislumbrar el Cielo sobre la tierra? Si es así, ¿cómo?

Mañana: S. Luis, rey – “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” (Jn. 6, 60)

2 comentarios

  
Norberto
ML
Pues sí,se puede vislumbrar,me explicaré;estoy,recién llegado de misa de 8 h.,y,hoy,mientras el sacerdote pronunciaba las palabras de la Consagración,la imaginación (la loca de la casa que diría Sta.Teresa)me llevó a recordar este post,y contemplando,no solo viendo,la Sagarada Forma y la imagen de María,Divina Pastora, en la bóveda ,encima de Sagrario,y en perspectiva con el altar,me dije,"pues aquí está el cielo".
26/08/09 8:44 AM
  
María Lourdes
Norberto, me parece una verdadera bendición que pudiera contemplar en ese momento a la Eucaristía como el Cielo sobre la tierra. Me acuerdo de cómo la Bta. Madre Teresa de Calcuta no sintió ningún consuelo ante la Eucaristía durante años pero fielmente mostraba su fe en la Presencia Real no descuidando ni la Misa ni la Adoración diaria, buscando al Señor.

En el Catena Aurea de Sto. Tomás de Aquino se encuentran dos citas que explican por qué el Señor mencionó el misterio de Su Ascensión cuando estaba explicando que era el Pan de Vida:
"se propone interesarlos por la grandeza y la multitud de los misterios" (S. Juan Crisóstomo)

"Con esto deshizo las dudas que los agitaban, porque creían que el Salvador habría de destruir su propio cuerpo. Mas El les dijo que subiría entero al cielo [...] Por lo tanto, lo mismo estaba el Hijo del hombre en el cielo, que el Hijo de Dios estaba en la tierra. El Hijo de Dios en la tierra, en la carne que había tomado; el Hijo del hombre en el cielo, en la unidad de persona." (S. Agustín)
¡Qué consuelo para nosotros! Sta. Catalina de Siena describía poniendo en labios del Señor cómo Dios es un puento o escalera con tres escalones: los pies del Señor, su costado y su boca, y cómo el alma se alza en cada etapa para encontrar ese Cielo que es Dios en la tierra. Un saludo.
26/08/09 4:20 PM

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