20.07.21

El velo del cáliz

He leído, en un decreto firmado por un obispo de un lugar del mundo (con Prot. No. 062-OM-2021), que se ha de evitar, entre otras muchas cosas, el uso del “velo del cáliz” en la celebración de la Santa Misa. No sé si el decreto será auténtico o no, aunque figura en la página web de la diócesis. Podría ser obra de piratas informáticos empeñados en desprestigiar la función episcopal. Que todo es posible.

¿Qué le habrá hecho el velo del cáliz al mencionado obispo? Hay “objetos” – llamémosle así – que gozan de gran predicamento en la liturgia católica. Normalmente, con razón. ¿Quién se atreve a meterse con un Evangeliario? Hasta lo portan, a veces, con el paño humeral reservado a las procesiones eucarísticas. ¿O con el cirio pascual? Incensado, de modo impropio, día sí y día también, durante los cincuenta días de Pascua.  Incluso, una edición de la Biblia figura en algunas iglesias sobre un pedestal, con iluminación destacada, como si se tratase de una especie de sagrario de papel.

Nadie se atreve, nadie osa cuestionar la sensatez – o la eventual estulticia – de ciertos gestos y de ciertos signos. Algunos – gestos y signos – se quedan cortos; otros se pasan de frenada, como se dice en lenguaje coloquial.

Pero con el velo del cáliz no rige este pudor, esta reserva. No, contra el velo del cáliz vale todo. Hasta incluirlo en una lista de horrores que han de ser evitados en una diócesis del mundo, por decreto de un obispo que quizá, esa misma noche, haya dormido mejor pensando en su aportación definitiva al bien de los fieles.

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16.07.21

Traditionis Custodes

No voy a hacer un comentario del Motu Proprio “Traditionis Custodes” del papa Francisco, sino que me limitaré a citar algunas frases que considero relevantes, no del Motu Proprio, sino de la Carta del Santo Padre a los Obispos del mundo que presenta el mencionado Motu Proprio:

“Me duelen por igual los abusos de una parte y de otra en la celebración de la liturgia. Al igual que Benedicto XVI, yo también deploro que “en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad,". Pero también me entristece el uso instrumental del Missale Romanum de 1962, que se caracteriza cada vez más por un rechazo creciente no sólo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II, con la afirmación infundada e insostenible de que ha traicionado la Tradición y la “verdadera Iglesia". Si es cierto que el camino de la Iglesia debe entenderse en el dinamismo de la Tradición, “que tiene su origen en los Apóstoles y progresa en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo” (DV 8), el Concilio Vaticano II constituye la etapa más reciente de este dinamismo, en la que el episcopado católico se puso a la escucha para discernir el camino que el Espíritu indicaba a la Iglesia. Dudar del Concilio es dudar de las propias intenciones de los Padres, que ejercieron solemnemente su potestad colegial cum Petro et sub Petro en el Concilio Ecuménico, y, en definitiva, dudar del propio Espíritu Santo que guía a la Iglesia.

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2.06.21

Lecturas. Una biblioteca en el oasis, de J.M. de Prada

Lecturas: “Una biblioteca en el oasis”, de Juan Manuel de Prada

A Pablo Cervera Barranco, redactor jefe de la edición española de Magnificat, se le ocurrió la idea de pedirle a Juan Manuel de Prada que realizase una serie de recensiones para esa revista que llevarían el título de “Literatura para la fe”. Esa petición ha tomado forma en el libro que reseñamos: Juan Manuel de Prada, Una biblioteca en el oasis. Literatura para la fe (Magnificat SAS, 2021, ISBN: 978-84-18607-03-5, 414 páginas).

Juan Manuel de Prada (Baracaldo 1970) es un escritor de sobra conocido en el mundo de la lengua española. En el “liminar” de este libro, de Prada nos dice que Magnificat le ofreció la ocasión de “poder mostrar a sus lectores mis inquietudes literarias, mis pesquisas intelectuales, mi particular visión del mundo” (p. 22). La recopilación de textos, versando cada uno de ellos sobre una obra literaria, se ha ido elaborando en atención al triple factor mencionado: inquietudes, pesquisas, visión del mundo. Pero no se trata de factores anónimos, sino caracterizados por el adjetivo posesivo “mi”/ “mis”. De Prada escribe, y no podría ser de otro modo, desde su personal punto de vista.

En 60 capítulos breves se comentan otras tantas obras literarias. De autores bien diversos; algunos clásicos como Cervantes, Calderón de la Barca o Tirso de Molina, aunque la mayoría de ellos contemporáneos, de los siglos XIX, XX y XXI. Enumero a estos autores, indicando entre paréntesis el número de obras de cada uno que son recensionadas: E. Álvarez (1), H. Belloc (2), R.H. Benson (4), G. Bernanos (1), W.P. Blatty (1), L. Bloy (3), P. Calderón de la Barca (2), L. Castellani (4), M. de Cervantes (1), G.K. Chesterton (8), P. d’Ors (1), Ch. Dickens (1), S. Endo (2), J.A. Giménez-Arnau (1), G. Greene (1), F. Hadjadj (1), E. Hello (2), V. Horia (1), P. Lagerkvist (1), C.S. Lewis (3), F. Mauriac (1), T. de Molina (1), J.H. Newman (3), F. O’Connor (1), G. Papini (1), F.W. Rolfe (1), J. Roth (1), H. Sienkiewicz (1), B. Smith (1), G. Thibon (2), V. Volkoff (1), G. von le Fort (1), E. Waught (1), M. West (1), Ch. Williams (1), cardenal Wiseman (1).

Como escribe de Prada en el “liminar”: “descubrí que los títulos que cada mes glosaba en Magnificat tenían algo de radiografía espiritual: allí se congregaban, inevitablemente, mis autores predilectos (y, cuanto más predilectos, con mayor reincidencia), pero también autores vivos que osan desafiar el empeño de nuestra época por matar el espíritu; allí se reunían las obras más populares y consagradas (alguna vez, incluso, para recibir un varapalo) junto a las obras más oscuras y descatalogadas, las obras sublimes sin interrupción junto a las obras decididamente menores que sin embargo nos conquistan por el asunto que tratan, o por la perspectiva que adoptan para tratarlo, o porque de vez en cuando intercalan páginas memorables en las que destellan una idea que nos convence, una frase que nos conmueve, una observación que nos interpela” (p. 18).

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21.05.21

Ya publicada: Novena a San Roque

Ya ha sido publicada la “Novena a San Roque", editada por CCS en su serie de Religiosidad Popular de la colección “Mesa y Palabra".

La temática se articula en torno a los siguientes puntos centrales:

DÍA PRIMERO

Los gozos y las angustias

DÍA SEGUNDO

Curar

DÍA TERCERO

Consolar

DÍA CUARTO

La providencia

DÍA QUINTO

Vulnerables y mortales

DÍA SEXTO

La buena muerte

DÍA SÉPTIMO

El ancla de la esperanza

DÍA OCTAVO

Veneración e intercesión

DÍA NOVENO

El pan, el perro, el ángel

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8.05.21

Lecturas. Carmelo Dotolo. Dio, sorpresa per la storia

Carmelo Dotolo, Dio, sorpresa per la storia. Per una teologia post-seculare, Editrice Queriniana, BTC 199, Brescia 2020, ISBN: 978-88-399-0499-7, 280 páginas.

 

Carmelo Dotolo (1959) es profesor ordinario de teología de las religiones en la Pontificia Universidad Urbaniana, de Roma. Entre sus preocupaciones, destaca el deseo de poner de relieve la responsabilidad del cristianismo, su credibilidad, en nuestra época. La obra que presentamos está precedida de otras dos con las que forma, en el proyecto del autor, una especie de tríptico: Un cristianesimo possibile. Tra postmodernità e ricerca religiosa (Queriniana, Brescia 2007) y Teologia e postcristianesimo. Un percorso interdisciplinare (Queriniana, Brescia 2017).

En Dio, sorpresa per la storia, Dotolo plantea la relevancia de proponer de nuevo la cuestión de Dios en su significado para hoy: ¿Interesa aún Dios? Lo prioritario en nuestra época parece ser la optimización de la imagen del Yo; la autodeterminación y la autorrealización. La cultura ha dejado, sí, un espacio a la religión, pero sin exigir ya la nostalgia del Otro, del Absoluto, de Dios.

Estamos en una época post-secular en la que el proceso de secularización es discutido, en la que la pluralidad cultural debe ser articulada con la interculturalidad, y en la que los procesos de modernización han de ser separados de las dinámicas de secularización. La categoría de post-secularidad o post-secularismo indicaría la necesidad de reequilibrar una interpretación que tiende a colocar periféricamente la vivencia religiosa en determinados códigos simbólicos.

Para Dotolo, la teología cristiana no debe fundar su pensamiento sobre la religión, sino sobre Dios. El cristianismo propone un repensamiento de lo religioso, ya que el evento de Jesucristo, su kénosis, ha introducido una novedad en la relación entre Dios y el hombre. Dios es Jesucristo. Este es el dato sorprendente que Jesús introduce en la historia: el ser mismo de Dios se implica en la realidad del mundo y de la condición humana. El “en sí” de Dios se expone al “para sí” que cada hombre puede experimentar, aceptar o negar: “Esta es la impensable desmesura de la propuesta cristiana que libera a Dios de formas de teísmo metafísico o religioso” (p. 21). Para exponerse al Dios cristiano es necesario, asimismo, exponerse a la “antinomia trinitaria”, que convoca a una diversidad que no sustrae la diferencia, sino que consiente un acceso a la verdad del hombre en la historia de Dios.

El ensayo está articulado en cinco capítulos: 1. ¿Qué religión? Hipótesis post-secular y heurística de la secularización. 2. En lucha con Dios. Temas in-actuales de la investigación atea contemporánea. 3. ¿Sin Dios? Entre religiones, espiritualidad y mística. 4. La diversidad de Dios. La paradoja del monoteísmo bíblico. 5. El Dios sorprendente. Intinerarios del decir-Dios. El volumen termina con unas consideraciones conclusivas y una amplia bibliografía.

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