Santiago Roncagliolo y el dilema de creer
El nacimiento, la muerte o el matrimonio han dejado de ser percibidos como eventos sagrados para ser considerados como meramente mundanos. Los Seminarios se cierran y las parroquias languidecen - menos sacerdotes y menos fieles -, a pesar de algunos signos que apuntan a un cambio de tendencia.
No obstante, cuando ya todo se ha secularizado, llama la atención que sea de interés escribir sobre la Iglesia o sobre el papa, o estrenar películas que recrean un cónclave, como la de Edward Berger de 2024. Entre los libros de esta temática, destaca el de Javier Cercas, “El loco de Dios en el fin del mundo”, de 2025, o el más reciente, de 2026, del escritor peruano Santiago Roncagliolo, “El pastor y los lobos”.
Roncagliolo entrelaza en su obra – dedicada, según sus propias palabras, “A mi madre, que me enseñó a rezar y a cantar canciones revolucionarias” – varios hilos que conforman una trama: La gestión de los abusos perpetrados en entornos católicos de Perú; la llegada al pontificado de León XIV, el agustino Robert Francis Prevost, estadounidense de nacimiento, misionero en el país andino y obispo de Chiclayo; y la reconstrucción de su propia biografía, la de Roncagliolo, siempre al filo de la fe, oscilando, en cierto sentido, entre lo que él llama “dos dioses”: el que está aquí abajo, en la tierra, y el que nos mira desde arriba, desde el cielo.

Es inolvidable la experiencia de pasear por las calles de Oxford, entre edificios históricos que parecen custodiar buena parte de la sabiduría del universo. En la “Oriel Square” se ubica el “Colegio de la Bienaventurada María”, fundado en 1326 por el rey Eduardo II de Inglaterra. La donación, algo más tarde, de una casa señorial, “La Oriole”, dio origen al nombre con el que este centro es conocido: “Oriel College”. Con motivo de los 700 años de su fundación, el rey Carlos III, en su papel de supervisor –“Visitor” – se hizo presente allí el 10 de julio de 2026.
Recuerdo haber oído hablar al profesor argentino Mario Bunge (1919-2020) de las tres “haches” fatídicas de la filosofía. Según él, ese podio lo ocupaban Hegel, Husserl y Heidegger. No es el momento de debatir sobre la prioridad, en el conocimiento, de las ideas o de las cosas. Olvidando el calificativo de “fatídicas”, sí que podemos recuperar el esquema de las tres “haches” para aplicarlo a Noruega, ese país que está en el foco de atención por el fallecimiento, el 28 de agosto de 2026, del rey Harald V.
La palabra “facsímil” viene del latín - “fac” (haz) “simile” (semejante) – y se emplea para designar la perfecta imitación o reproducción de una firma, de un escrito, de un dibujo, de un impreso, etc.












