Tres "haches" en Noruega
Recuerdo haber oído hablar al profesor argentino Mario Bunge (1919-2020) de las tres “haches” fatídicas de la filosofía. Según él, ese podio lo ocupaban Hegel, Husserl y Heidegger. No es el momento de debatir sobre la prioridad, en el conocimiento, de las ideas o de las cosas. Olvidando el calificativo de “fatídicas”, sí que podemos recuperar el esquema de las tres “haches” para aplicarlo a Noruega, ese país que está en el foco de atención por el fallecimiento, el 28 de agosto de 2026, del rey Harald V.
La primera hache corresponde a Haaland, el célebre futbolista, nacido en 2000, que jugó en la selección noruega en el reciente mundial. Es un vikingo gigante de casi dos metros de altura que sobresale por su ritmo, fuerza y atléticos movimientos. Quizá sea el ciudadano noruego más conocido en el mundo. En una publicación en las redes sociales, el delantero del Manchester City se despedía del difunto rey con el siguiente mensaje: “Descansa en paz, rey Harald. Gracias por todo lo que has significado para Noruega. Fue un honor conocerte".













