El libro del Papa

Lo he recibido esta tarde y he leído 72 de un total de 227 páginas. Una lectura que proporciona una enorme satisfacción. Por la hondura intelectual, moral y espiritual de Benedicto XVI, el Papa.

Ya haré, cuando acabe el libro, una recensión; entre otras razones, porque me la han pedido para este portal.

Sólo una cosa: El mismo Papa da, en muchos momentos, pistas y claves más que de sobra para que su pensamiento se interprete de modo exacto. Es verdad que la parte no se puede entender al margen del todo. Pasa hasta con la Biblia. Si se aísla un versículo, se puede terminar siendo arriano, como mínimo.

Tenemos, gracias a Dios, un gran Papa. Su libro hará – ni lo dudo – un enorme bien. Sin ceder en nada, es capaz de dar respuesta a los problemas que vive la gente. Y no una respuesta “propia”, aunque sí madurada personalmente, sino la respuesta que, con plena lógica, fluye del Evangelio.

El Papa es un hombre de Dios y, en consecuencia, es el más realista de los hombres. No tiene miedo, no se deja amordazar, porque está plenamente convencido de la novedad y del carácter razonable – comunicable – de la fe.

Él es muy consciente de su falibilidad, salvo en los casos que señala el Concilio Vaticano I, pero, aun así, yo creo que el Papa no dice, por lo que llevo leído, nada que no sea sustancialmente verdadero.

Eso sí, en algún punto, habrá de explicarse – para disipar dudas – con mayor extensión. Pero cada vez estoy más internamente convencido de que todo lo que dice es plenamente explicable, si se quiere entender bien y si se explica, el mismo Papa, un poco mejor (cosa que hará, estoy totalmente convencido de ello).

No pierdo más tiempo. Lean el libro y, luego, hablamos. Antes no.

Guillermo Juan Morado.

Nota: No valen comentarios antes de leer el libro, a poder ser todo el libro (o, al menos, más de 10 páginas seguidas).

25 comentarios

  
Guillermo Juan Morado
Advierto, para que nadie después se queje, que sólo se admitirán comentarios sobre el libro. Es decir, que quien comente ha de haber leído, primero, el libro (al menos, una buena parte del libro).


Si no, borraré comentarios.

No estamos aquí para debatir sobre preservativos. Esa parte sólo se puede entender a la luz del todo - del todo de este libro y del todo del magisterio de la Iglesia - . Si esa parte se aísla de sus contextos naturales, se deforma. No es ése el objetivo de este post ni de este debate.
23/11/10 11:46 PM
  
Guillermo Juan Morado
Aviso también, en previsión de "turbulencias" que si algún comentarista ataca al Papa, que no se le conteste. Que, simplemente, no se tome en cuenta esa intervención. De ese modo me facilitarán borrar esos comentarios.
23/11/10 11:50 PM
  
Guillermo Juan Morado
No voy a cerrar comentarios ni a ponerlos en moderación.

Pero sí pido, de nuevo, que si alguien se pasa, por falta de respeto, por insultos o lo que sea, no se le conteste.

Y mañana borarré esos eventuales comentarios. Espero, de todos modos, que no sea necesario hacerlo. Tengo mucha confianza en el buen sentido de los comentaristas. Pero siempre puede aparecer un intruso un poco alocado.
24/11/10 12:03 AM
  
Luis Manuel
Una pregunta de antemano: ¿Existe alguna versión completa en Internet? Sin duda parece un libro cuanto menos "curioso" de ojear, por el ministerio que desempeña el entrevistado.
24/11/10 12:05 AM
  
Guillermo Juan Morado
El libro lo acaba de publicar Herder.
24/11/10 12:09 AM
  
Guillermo Juan Morado
Comentario de Luis Manuel
Una pregunta de antemano: ¿Existe alguna versión completa en Internet? Sin duda parece un libro cuanto menos "curioso" de ojear, por el ministerio que desempeña el entrevistado.

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Mal empezamos...

24/11/10 12:10 AM
Muchos te leemos con interés y agrado, P. Guillermo Juan. Tus palabras, sin duda, darán pistas más ciertas que los apresurados comentarios que he encontrado los últimos dos días. Esperamos tu recensión.
24/11/10 12:10 AM
  
Guillermo Juan Morado
Muchas gracias, Nelson Medina. Usted sabe calibrar muy bien las cosas.

Yo no acabo de entender tanta turbación por parte de algunas personas. Alguna turbación, sí (ciertas observaciones han sido, y son, muy pertinentes). Pero tanta, tanta, no. Comprendo que leer lo que hemos leído en titulares este fin de semana es muy fuerte.

Pero aquí se trata del libro, no de "extractos" del libro. No lo digo por usted, Nelson, ya lo sabe.
24/11/10 12:15 AM
  
Guillermo Juan Morado
Lo he pensado mejor. Comprendo que algunas personas están confusas - y algo de razón tienen - , pero, por responsabilidad, ya que hasta mañana por la tarde no podré seguir el blog, voy a cerrar, hasta ese momento los comentarios.

No quiero que se añada confusión a la confusión.

Sí sería bueno releer la "Veritatis splendor". Aquí no se trata de dar la razón al Papa, sino de que, con el Papa, resplandezca la verdad.

Y, en temas que estos días han sido discutidos, Juan Pablo II ha sido muy claro.
24/11/10 12:31 AM
  
Nieves
Veo qua ha abierto los comentarios, por lo que me voy a permitir hacer uno totalmente frívolo.

Al no haber podido leer todavía ni siquiera la primera página, esa en la que viene el ISBN, me autocensuro a comentar nada sobre el mismo.

Además todavía tengo pendientes algunos de los recomendados en este blog por lo que, además de tener que pedir la jubilación anticipada en el trabajo y el permiso de mi familia real para recluirme en algún espacio recóndito para leer tan sabrosa literatura....necesito días de 48 horas, por lo menos, para poder comentar algo después de leerlo.

Su premisa para poder comentar ¡es inhumana! D. Guillermo.......(total y absoluto SPH)
24/11/10 6:17 PM
  
Guillermo Juan Morado
además de tener que pedir la jubilación anticipada en el trabajo y el permiso de mi familia real para recluirme en algún espacio recóndito para leer tan sabrosa literatura....necesito días de 48 horas, por lo menos, para poder comentar algo después de leerlo.
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Jajajajjaa!
24/11/10 7:00 PM
  
Norberto
Sí sería bueno releer la "Veritatis splendor"...

¿Y por qué no un post al respecto?.
24/11/10 7:05 PM
  
Yolanda
En ello estoy yo al menos, Norberto. Me refiero a lo de la Veritatis Splendor. Auqnue voy a necesitar días de 48 horas igual que Nieves.

Por lo pronto, dejo de seguir los detalles de las polémicas: no me hacen bien ni me permiten leer cosas de mayor einterés.

Mañana confío en recibir el libro y procuraré leerlo antes del lunes.
24/11/10 7:08 PM
  
Nieves
Norberto, te dejo un comentario sobre tu "Había estado" en el post anterior. Aquí me parece fuera de lugar.
24/11/10 7:13 PM
  
Norberto
Nieves

Te contesté en el mismo lugar que mencionas...
24/11/10 7:52 PM
  
Winston Smith
Hoy, testimonio frente al abortorio de la ciudad. Una tarde fría, desapacible y triste, muy triste. Definitivamente, me he unido al grupo que reza el rosario frente a la puerta, al otro lado de la calle. Mi grupo daba testimonio por la vida los días 25 de cada mes, pero ha venido a menos. Este otro reza el rosario todos los miércoles, que es el día de la semana en que viene el abortero a separar almas de cuerpecitos, por métodos de una salvaje brutalidad para estos seres humanos diminutos, que aún no pueden chillar, inocentes prójimos nuestros todos y cada uno de ellos. De modo que me uno a ellos el miércoles más próximo al 25.

Cuando llego ya están allí, y a medida que me acerco me va llegando el murmullo de sus oraciones. Una rápida mirada, a modo de saludo, y me incorporo al rezo con mi pancarta.

Noto a L muy afectada, seria, cabizbaja y con signos de una profunda tristeza. Se lo vengo notando en las sucesivos encuentros. Empezó más tarde que nosotros, pero está muy motivada y pienso que la consume la naturalidad con que se ha impuesto el horror de una muerte que se pide y que se da, para borrar un pasado que no interesa y que perturba, como si se borrara un dibujo en un papel. Pero ese pasado es hoy un hijo, y vive dentro porque es un hijo, y para que no viva hay que matarlo.

M tiene mucho coraje. Su marido y ella están muy metidos en la defensa de la vida. Él es ginecólogo y está muy preocupado por la perversión de la Medicina y la objeción frente al aborto.

Del abortorio sale una pareja joven y encienden sendos cigarrillos que se fuman frente a la puerta. M cruza la calle y entabla conversación con la chica. Desde nuestra posición nada oímos, pero vemos que su charla se anima y la chica apoya sus palabras con visibles y expresivos gestos. De cuando en cuando, M se dirige al chico, que responde siempre lacónicamente y con leves movimientos afirmativos o negativos de la cabeza. Los demás seguimos rezando.

La gente que pasa fija sus miradas en nuestras pancartas y, la mayoría, adopta un rictus serio.

M ha terminado la entrevista y ha vuelto al grupo colocándose en una esquina.

Dos niños vienen en sus bicis y se detienen. – “¿Qué pasa? ¿Por qué estáis aquí?” Preguntaron.

M se agachó y habló con ellos. Me daba la espalda y no pude oir lo que les dijo, pero vi con qué atención la miraban. Cuando había terminado de hablarles volvieron sus ojos al abortorio y nuevamente hacia ella, oi cómo le dijeron: “Y...¿por qué no se lo sacan y se lo dan a unos padres que los adopten?” Preguntas de niños –pensé— que los mayores no sabemos responder.

Se hacía tarde y ya sólo quedábamos tres: L, M y yo. Una mujer sudamericana salió del abortorio y por la acera iba sacando un móvil para llamar a alguien. L y M la habían visto entrar y sabían que se había hecho practicar un aborto. Estaba sola. L se dirigió a ella y hablaron unos instantes. Cuando volvió decía: --“Tenemos que estar aquí también para cuando salen después de lo que han hecho... Tenemos que hablarles del perdón... Explicarles el Evangelio es enseñarles que aún habiendo hecho el mal, Dios les llama al arrepentimiento, a la reconciliación y al perdón... Me ha dado las gracias”

Antes de separarnos M se desahogaba: --“Esto es muy difícil...” – “¿Qué te dijo la joven cuando hablabais?” Pregunté.

M me dirigió su mirada y empezó a contarme: -- “Hoy he hablado con dos mujeres... y es lo mismo ya... Empiezan diciendo que tienen problemas económicos para afrontar su maternidad, que si los pañales... Yo les corto y les digo que nosotros les proporcionaremos los pañales que necesiten, que un hijo vale más que unos pañales... y así con otras cosas... Pero al final te dicen la verdad, como esta última... Me ha dicho que realmente lo hace por egoísmo, porque tiene 22 años y otra hija de 5 y no está dispuesta a soportar una nueva maternidad...”

Llegados a este punto M le ofreció una tarjeta con teléfonos de ayuda pero ella la rechazó diciendo: -- “Bastante mal lo estoy pasando ya viéndoos ahí delante y leyendo vuestras pancartas... Sé que lo que hago no... y encima no voy a quedarme con una tarjeta que me lo recuerde...”

Terminaron el cigarrillo y entraron en el abortorio.

Ha sido una tarde fría, desapacible y triste, muy triste.

Saludos.
24/11/10 9:23 PM
  
Norberto
Tomado del libro

Dedicado al páter


¿Usa la bicicleta fija que le había prescrito su anterior médico personal, el dr. Buzzonetti?

No, no tengo el tiempo para ello y, gracias a Dios, en este momento tampoco me hace falta.

Por lo tanto, el Papa es como Churchill: ¡no deportes!

¡Exacto!
24/11/10 9:26 PM
  
Carmen
Pater mi post de hoy versa sobre el libro. Y estoy segura de no haberme equivocado. Je,je.

En realidad se ha destripado casi todo su contenido pero buscando lo más amarillo. Cosas de este siglo competitivo. El libro promete dar mayor calado a temas de candente actualidad. Pero de momento servirá para muchos como orientador del pensamiento cristiano. Ya es bastante para aquellos que abominan del catecismo.


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Blogger: Me ha gustado su post
24/11/10 9:38 PM
  
Guillermo Juan Morado
Sí, Carmen, es un libro sanamente apologético (dirigido al creyente y al "otro" de la fe).

Hoy he estado tan ocupado que no he podido avanzar en la lectura...


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Norberto: Yo, en eso, como el Papa.
24/11/10 10:00 PM
  
Koko
Lo cierto es que tuve la suerte de adquirir el libro-entrevista de Ratzinger el día 22, un día antes de su salida oficial, y ya he podido leerlo.

Sin ánimo de polemizar, ni mucho menos, creo que habría que comenzar diciendo que para este libro son aplicables las palabras del mismo Benedicto XVI al prefacio de su obra "Jesús de Nazaret": "Esta obra no es (...) un acto de magisterio". Y eso con todos los matices que ello supone. Ya que obviamente no se puede comparar una encíclica, una exhortación apostólica, etc, con una entrevista dialogada en la que el Papa "improvisó" (razonando) las respuestas, algo que sin duda le da a la obra ese carácter de espontaneidad y naturalidad del que no gozaría si las respuestas hubiesen sido elaboradas por escrito. Por tanto en esta entrevista no vemos la sombra del Romano Pontífice, sino su cara más auténtica (con respecto a las muchas falsificaciones y máscaras que muchos han construido de su noble figura) que no es otra que la de fiel servidor de la cátedra de Pedro para el mundo.

La obra me parece muy meritoria, ya que en ella el Papa se muestra tal como es, muestra el verdadero rostro de la Iglesia y de sí mismo como sucesor de Pedro.

La claridad con que responde a las diversas cuestiones es de admirar, teniendo en cuenta el ámbito coloquial en el que se mueve dicha entrevista.
Me sorprendió en esta entrevista que Peter Seewald le volviese a preguntar sobre una cuestión que ya le había formulado en su anterior entrevista, la cual es la de la comunión en la boca o en la mano.

En la primera siendo todavía Cardenal se le preguntó: "¿comunión en la mano o en la boca? - En este ámbito no me gustaría ser estrecho de miras. Eso ya existía en la antigua Iglesia. Recibir la comunión en la mano con respeto es una forma muy oportuna de comulgar".
Y en ésta como Papa se le pregunta: "Usted comenzó a dar la comunión a los fieles en la boca, poniéndose de rodillas. ¿Considera que es la actitud más adecuada? (...) No estoy por principio en contra de la comunión en la mano: yo mismo la he dado y la he recibido de ese modo" (...).

Como se puede apreciar expresa lo mismo con diferentes palabras, y es que el Papa sigue siendo a fin de cuentas J. Ratzinger, el teólogo de la razón (y ahora, el Papa de la razón).

Tal vez el capítulo que más me ha interesado ha sido el 14, ya que toca los temas más candentes, más acuciantes y actuales de la Iglesia de nuestra época, así como el modo en que deben afrontarse los diversos problemas que plantea una sociedad como la nuestra.
Ciertamente echo de menos que en algunas cuestiones no profundice más, pero eso es algo lógico en el espacio y ámbito en el que tiene lugar esta entrevista.

Sin embargo, me ha llamado poderosamente la atención una pregunta y una respuesta en particular:
"¿Rechaza realmente la Iglesia católica TODA regulación de la concepción?. - NO. Ya se sabe que ella ACEPTA la regulación natural de la concepción, que no sólo es un método, sino un camino. (...)".

Creo que más claro, imposible.

Para terminar celebro la contestación del Papa a una cuestión tan importante y sin embargo tratada con tan poca objetividad por parte de numerosos expertos y estudiosos como es la separación del Jesús histórico y la del Cristo de la fe, y ello por la influencia de Martin Kähler y R. Bultmann que persiste y sigue viva hasta nuestros días. Por poner un ejemplo, exegetas de talla internacional como J.P. Meier se atreven a realizar afirmaciones tan poco atinadas como la de que “El "Jesús de la historia" no es -no puede ser- objeto de la fe cristiana”. Ya que como sostiene a continuación "¿Qué Jesús histórico sería objeto de fe? ¿El de Albert Schweitzer? ¿El de Joachim Jeremías? ¿El de Günther Bornkamm o de E.P. Sanders? ¿El Jesús revolucionario o el Jesús taumaturgo? ¿El Jesús apocalíptico o el sapiencial?". Cfr. J.P. MEIER, The historical Jesús: rethinking some concepts, Theological Studies, 51 (1990), pp. 3-24.

Lo que me alegra y llena de gozo es que el Papa responde a esta cuestión tan manida y al mismo tiempo tan mal entendida, con la sencillez y sabiduría que le caracterizan. Responde simple y llanamente: (...) "Lo importante es: REALISTA, HISTÓRICO es SÓLO el CRISTO en el que CREEN los EVANGELIOS, NO el que ha sido DESTILADO nuevamente en la NUMEROSAS investigaciones".

Las mayúsculas y los corchetes = (...) son míos.

D. Guillermo espero con ansias su recensión a esta obra que ha dado tanto que hablar, pero que, seguro supondrá una vez asimilada con el tiempo, una gran riqueza teológica para la Iglesia.
24/11/10 11:08 PM
  
Koko
Invito a todos los que hayan acabado de leer el libro-entrevista "Luz del mundo" a que lean o relean su anterior entrevista. Curiosamente de título muy parecido "Dios y el mundo". Ambas tocan temas muy conexos, y en ocasiones las preguntas se repiten con la única diferencia de que el lenguaje utilizado es diferente y como no, de que entonces era "sólo" Cardenal y ahora es Papa.

Yo lo he hecho así, y he comprobado que en J. Raztinger la unidad de su pensamiento es brillante y asombrosa.

Sólo quien conoce profundamente su modo de comprender los acontecimientos del mundo, su particular forma de entender la teología, etc., puede leerle con una visión objetiva. Hay que tratar de ponerse en su lugar para poder situar su pensamiento en la dimensión adecuada.

Aunque es cierto que su calidad expositiva es diáfana, sin embargo, quien quiera adentrarse de forma correcta en su pensamiento tiene que "raztinguizarse" de alguna manera. Sólo así será posible, no sólo comprenderle, sino elucidar su singular modo de entender a Dios, al hombre y al mundo.
24/11/10 11:36 PM
  
Martin Ellingham

Debo reconocer la sensatez de los consejos de un comentario precedente de don Guillermo, y tal vez agregar algo de mi cosecha:

1. Tener a mano el texto. En el blog de Luis Fernando, Fredense, que parece manejar el alemán, ha explicado que hay una deficiencia de traducción española que lleva a usar el verbo “justificar”, con las implicancias morales que tiene. Lo mismo ha dicho el p. Fessio, sj, que es responsable de la edición en inglés. Esperemos que Lombarda no los desautorice.

2. Poder leer el texto en su contexto. Imprescindible el libro completo.

3. No olvidar el género literario. Si es coloquial, no tiene la claridad en los términos, ni el rigor lógico y metódico de un manual de teología.

4. No es magisterio.

Saludos.
24/11/10 11:43 PM
  
Guillermo Juan Morado
Martin Ellingham:

La traducción al español está muy cuidada en ese punto que ha sido objeto de polémica. En un libro donde el Papa condena el consecuencialismo, entre otras cosas, no se puede pensar que, de golpe, el Papa haya perdido el juicio. Un texto sólo se entiende en su contexto.

En el pasaje famoso dice el Papa - me ciño a la versión española - : "Podrá haber casos fundados, de carácter aislado, por ejemplo cuando un prostituido utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una consciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere".

Es una pura hipótesis, ni siquiera es una afirmación. Es como decir: Incluso si se vive al margen, si se cae en la cuenta de que, en el uso de la sexualidad, no cabe contagiar a otro, al menos en esa toma de conciencia podría verse un primer indicio de que hay límites, de que no todo vale.

El juicio objetivo lo formula el Papa con claridad meridiana en la siguiente respuesta: La Iglesia no ve los preservativos "como una solución real y moral".

(pag. 132, de la edición española).
25/11/10 12:14 AM
  
Guillermo Juan Morado
Martin Ellingham,

Sus cuatro puntos son muy sensatos.
25/11/10 12:17 AM
  
Martin Ellingham
Pues usted interpreta como lo hice yo, en otra parte, pero sin tener la edición en español: no habla de moralidad objetiva; parece una conjetura psicológico-moral subjetiva.

Saludos.
25/11/10 10:14 AM

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