Los profetas de desgracias y los falsos profetas

IsaíasUn reciente artículo de la “Civiltá Cattolica” habla de los que sostienen que el coronoavirus es un castigo divino como de “profetas de desgracias”.

Normalmente los profetas bíblicos anuncian desgracias futuras, que vendrán si el pueblo no se convierte de sus malos caminos.

Véase por ejemplo el libro de Amós (2, 6 – 16):

 “Así ha dicho Yahveh: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos.  Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre.  Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses.  Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo.  Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entraseis en posesión de la tierra del amorreo.  Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos. ¿No es esto así, dice Yahveh, hijos de Israel?  Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.  Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de gavillas; y el ligero no podrá huir, y al fuerte no le ayudará su fuerza, ni el valiente librará su vida.  El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida.  El esforzado de entre los valientes huirá desnudo aquel día, dice Yahveh.”

Hoy día, en cambio, las desgracias son presentes y palpables. 

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Es cierto que el profeta también puede interpretar calamidades presentes y actuales como castigo divino por los pecados del pueblo.

¿No hacen eso los profetas bíblicos a veces?

Véase por ejemplo el comienzo mismo del libro de Isaías (Is. 1, 1 – 8)

Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá y Jerusalem, en días de Uzzías, Jotham, Achâz y Ezechîas, reyes de Judá. Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Yahveh: Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento. Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron á Yahveh, provocaron á ira al Santo de Israel, tornáronse atrás. ¿Para qué habéis de ser castigados aún? todavía os rebelaréis. Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruída, vuestras ciudades puestas á fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. Y queda la hija de Sión como choza en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.”

No lo digo para decir que los que hoy día sostienen que el coronavirus tiene alta probabilidad de ser un castigo divino sean profetas, sino para decir que no es posible que los grandes profetas bíblicos sean “profetas de desgracias” en el sentido peyorativo en que lo usa el artículo en cuestión.

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Porque en efecto, ¿quiénes en la Escritura son los “profetas de desgracias” y quiénes son los “falsos profetas”?

Hablando de los libros de los Profetas que integran la Sagrada Escritura, no creo que haya uno solo de los Profetas bíblicos, mayores o menores, que no haya anunciado desgracias.

Véase este ejemplo tomado de Isaías (Is.30, 8 – 17):

Ve ahora, y escríbelo en una tabla delante de ellos, y regístralo en un libro para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre. Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren oír la ley de Yahveh; que dicen a los videntes: No veáis visiones; y a los profetas: No nos profeticéis lo que es recto; decidnos cosas halagüeñas, profetizad engaños; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel. Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque habéis desechado esta palabra, y habéis confiado en la opresión y en la iniquidad, y en ellas os habéis apoyado, por tanto, os será este pecado como muro agrietado que va a caer, y como un alto muro, cuya caída viene súbita y repentinamente. Y lo quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para sacar fuego del hogar o para sacar agua del pozo. Porque así dijo Yahveh el Señor, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza. Pero no quisisteis, sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis. Y sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores. Un millar huirá ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis vosotros todoshasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte y como bandera sobre una colina.”

Y este otro de Jeremías 4, 5 – 9:

Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fortificadas. Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande. El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador. Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Yahveh no se ha apartado de nosotros. En aquel día, dice Yahveh, desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.”

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Y las veces que se habla de los falsos profetas, curiosamente, no son los “profetas de desgracias”, sino al contrario, los “profetas” de la buena ventura, los que dicen “paz, paz”, y no hay paz.

Véase Jeremías 6, 13 – 15:

Porque desde el menor hasta el mayor, todos ellos codician ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el engaño. Y curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: “Paz, paz, pero no hay paz. ¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun han sabido ruborizarse; por tanto caerán entre los que caigan; en la hora que yo los castigue serán derribados–dice el Señor.”

Y Jeremías 23, 16 -17:

Así dice el Señor de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os conducen hacia lo vano; {os} cuentan la visión de su propia fantasía, no de la boca del Señor. Dicen de continuo a los que me desprecian: “El Señor ha dicho: `Tendréis paz‘"; y a todo el que anda en la terquedad de su corazón dicen: “No vendrá calamidad sobre vosotros."” 

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Después dice que se manipula los textos bíblicos sacándolos de contexto. Con todo, hay el riesgo de que el arte de los contextos sea utilizado para hacer que un texto ya no diga lo que efectivamente dice.

Por eso las “aclaraciones” que hace el artículo de la “Civiltá Cattolica” tampoco es que aclaren mucho, como veremos enseguida.

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Por otra parte, el articulista da por supuesto que todo el tema del coronoavirus y el castigo divino se basa en dos (solamente dos) textos bíblicos sacados de contexto además, tal vez porque en los dos se menciona la peste.

A nosotros nos parece que no es así. Más bien, lo que vemos es toda la Escritura atestigua 1) que Dios castiga el pecado 2) que no lo hace solamente en el Infierno, sino también en esta vida.

Y sobre esa base, vemos 1) que el mundo actual parece embarcado en una carrera de desafío a la ley de Dios que no tiene precedentes y que parece solazarse en contradecir las nociones morales más básicas y elementales del sano sentido común de la humanidad, carrera que no ha dejado además de salpicar a muchos católicos, incluidos miembros de la Jerarquía eclesial, que han protagonizado escándalos repugnantes y a una escala que también se la podría ver como sin precedentes en la historia de la Iglesia  2) que sobre ese mundo, precisamente, cae el desastre inaudito y sin precedentes en la historia de la humanidad de una paralización planetaria, en buena medida también eclesial, debida a un virus contagioso.

Nos parece que a la luz de esos cuatro datos básicos y elementales la conclusión de que se trata de un castigo divino goza de una alta probabilidad, por lo menos, y que poco pueden hacer los “contextos” ante semejante hecho.

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Ahora bien, la explicación que da el articulista sobre esos dos pasajes, como suele suceder lamentablemente con algunas sesudas explicaciones contextuales, parece crear más problemas de los que resuelve, si resuelve alguno.

Respecto del texto del libro de Samuel, se resume en decir que la intención del autor sagrado, ante realidades dolorosas como la invasión babilónica, la destrucción del templo de Jerusalén y el exilio del pueblo a Babilonia, es invitar a al pueblo a asumir su responsabilidad en los males que han caído sobre Israel y convertirse, incluso, de pedir perdón a Dios.

Pero no decir que Dios castiga al pueblo.

Dice en efecto (traducimos nosotros):

Toda la tradición narrativa deuteronomista se escribió en un contexto de devastación: todo se perdió. La gente tuvo que releer su historia para asumir la responsabilidad y pedirle perdón a Dios. La página bíblica no pretende afirmar que la peste es un castigo divino, sino la necesidad de que la gente, como David, se responsabilice de los eventos que llevaron a ‘exilio.

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Pero ¿cómo esos “eventos” de los que tiene que responsabilizarse Israel “llevaron al exilio”?

¿Por qué debería haber una relación entre esa catástrofe y el arrepentimiento y el pedido de perdón por los pecados? ¿Por qué debería haber una relación entre los males que sufre Israel y sus pecados?

¿Y cuál sería esa relación? ¿Es que parte de los pecados de Israel ha consistido en ir a llamar a Nabucodonosor para que venga a invadir la Tierra Prometida? ¿O en no prepararse suficientemente para la guerra?

¿No ha sido más bien ese pecado el de adorar ídolos y seguir a otros dioses distintos de Dios de Abraham, Isaac y Jacob?

¿Cómo los pecados de Israel han traído sobre Israel la catástrofe, y porqué Israel debería mirar en dirección de sus propios pecados para entender esa catástrofe, si ésta no es un castigo de Dios por esos mismos pecados?

Es decir ¿qué clase de explicación es ésta?

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Luego agrega:

Por supuesto, de acuerdo con la comprensión de Dios en las Escrituras, que siempre está en devenir, todavía hay una mentalidad religiosa aquí que tiende a referir todo a Dios como la causa principal y a conectar cada adversidad con un pecado anterior cometido, por el individuo o por otros.

¿Está diciendo que es un error, en realidad, debido a la mentalidad religiosa del autor bíblico, que Dios esté, por volición o permisión, en el origen de absolutamente todo cuanto sucede en la Creación?

Pues no, es una verdad de fe, por la que profesamos la Providencia infalible de un Dios Omnipotente y Omnisciente.

Por otra parte, eso de la comprensión de Dios en la Escritura que está siempre en devenir, y que no está restringido, tampoco, en la frase, al Antiguo Testamento, no parece compatible con la inmutabilidad de la verdad revelada por Dios y de la fe dada “de una vez para siempre a los santos” (Jud. 1, 3)

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Y continúa:

 “Después de la subsiguiente “corrección” de los textos proféticos (por ejemplo, Ezequiel), por los cuales cada uno paga sólo (“soltanto”) las consecuencias de su propio pecado, será Jesús quien contradiga esta lógica religiosa de dependencia estricta entre la culpa y el castigo (como en el caso de los episodios de la torre de Siloé y el ciego de nacimiento).”

Ante todo, y hablando en general ¿está diciendo que en el Nuevo Testamento se afirma en alguna ocasión que los males de esta vida pueden no tener conexión alguna con un pecado previo de alguien?

Pues no es así, pues sin duda que no hay contradicción entre el Nuevo Testamento y la fe católica, para la cual, sin el pecado original no habría habido para la humanidad ni muerte ni enfermedades ni sufrimientos, dado el estado preternatural de “justicia original” en que habían sido constituidos por Dios, gratuitamente, los primeros seres humanos.

Es preocupante que el articulista presente el texto de Ezequiel como conteniendo la afirmación según la cual “cada uno paga sólo (soltanto) las consecuencias de su propio pecado”, y punto.

Sin duda que aquí falta algo, a saber, el pecado original, y tampoco podemos sacar lo que dice Ezequiel de ese contexto tan importante que es el de toda la Revelación divina y la fe católica tal como la trasmite la Iglesia, para las cuales sí pagamos las consecuencias del pecado de otro, a saber, el pecado de Adán.

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Es más, el mismo Señor Nuestro Jesucristo habría contradicho, según esta interpretación del articulista, sin duda sacada de contexto, a los Concilios de Cartago, Orange, Trento, etc., cuando éstos enseñaron como dogma de fe el pecado original y su transmisión a partir de Adán a toda su descendencia.

Porque según lo que da entender el articulista, Nuestro Señor habría dicho que los males del ciego de nacimiento no tenían nada que ver con ningún pecado anteriormente cometido por alguien.

Cuando en realidad, Nuestro Señor se limita a hablar ahí del ciego y de sus padres, en respuesta a lo que le preguntaron los discípulos (“¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?”)

Y ciertamente que incluir en “sus padres” a los primeros padres, Adán y Eva, para poner a Nuestro Señor como sosteniendo la tesis de que “cada uno paga solamente (“soltanto”) las consecuencias de su propio pecado”, sin más, en contradicción con San Pablo y con el Concilio de Trento cuando hablan del pecado original, sería sacar a ese pasaje no solamente del contexto de la Escritura, sino de todo el contexto de la Revelación divina tal como la trasmite la Iglesia.

Nuestro Señor no pudo haber dicho “ni éste pecó ni sus padres”, incluyendo en “sus padres” a Adán y Eva, por razones obvias.

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En cuanto al pasaje evangélico relativo a la torre de Siloé, ¿es verdad que allí Nuestro Señor “contradice la lógica religiosa de la dependencia estricta entre culpa y castigo

Que no haya dependencia estricta entre culpa y castigo puede querer decir cosas: 1) que puede darse culpa sin castigo 2) que puede darse castigo sin culpa.

Lo segundo sí que suena bastante injusto. En cuanto a lo primero, obviamente que no hay dependencia estricta entre culpa y castigo, desde que Dios puede perdonar y perdona a veces los pecados.

Pero eso no quiere decir que los perdone siempre, tampoco en esta vida.

Véase si no en este texto del Evangelio de San Juan, lo que Jesús le dice al paralítico recién curado por Él:

Después de esto Jesús lo halló en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor.” 

De este texto, decimos, se desprende que hay males de esta vida que son castigos por el pecado.

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En todo caso, en ese pasaje evangélico se afirman dos cosas: que los que sufrieron esas desgracias no eran más pecadores que los que no las sufrieron, y que si no se convierten, todos morirán igualmente.

¿Dice allí en alguna parte que los que sufrieron esas desgracias no eran pecadores, o que no las sufrieron en pena por sus pecados? No creo que eso pueda obtenerse de ese pasaje.

La frase “si no os convertís, todos pereceréis igualmente”, con que termina esa perícopa evangélica, puede entenderse según dos sentidos distintos de “igualmente”: o que todos los que no se conviertan perecerán de un modo que será el mismo para todos ellos, o que todos los que no se conviertan perecerán del mismo modo en que perecieron los galileos bajo Pilatos o los jerosolimitanos bajo la torre de Siloé.

Parece claro que el ritmo natural del pasaje lleva más bien a la segunda interpretación. En ese caso, sin embargo, se plantean dificultades. No está diciendo obviamente el Señor que todos serán muertos junto al altar de los sacrificios, como los  galileos, o que a todos les caerá una torre encima, como a los de Siloé.

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Por otra parte, sin duda que hay una referencia a la condenación eterna implícita en ese “todos pereceréis”, pero entonces ¿está declarando ahí el Señor que todos los que sufrieron esos dos accidentes se condenaron eternamente?

Si esa es la interpretación, sin duda que ha sido un castigo entonces para ellos morir de ese modo.

En efecto, incluso en esa hipótesis no hay que olvidar que el perecer eterno va unido a la muerte física, que es como la puerta de entrada para el mismo, cuando éste tiene lugar.

Si no lo interpretamos así, entonces debemos buscar alguna particularidad común a todas esas muertes con las que tenga sentido amenazar a los que no se conviertan, y que por tanto, sean distintas de la mera muerte, que nos ha de alcanzar a todos, nos convirtamos o no.

Algunos comentaristas hacen referencia al carácter súbito de estas muertes, que no dio tiempo para arreglar las cuentas con Dios.

Pero en todo caso, también en esta hipótesis ha sido un castigo semejante muerte para esas personas. Y ha sido un castigo divino, porque Dios no las ha querido impedir, pudiéndolo hacerlo.

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Pero la vaguedad del articulista llega a su culmen cuanto habla del Apocalipsis:

Este es un resumen de algunos de los cataclismos enumerados en el capítulo 16 del Apocalipsis. Y nuevamente podríamos deducir el claro castigo divino infligido en un mundo sin fe. Ese texto, de hecho, contiene muchas imágenes listas para ser tomadas y utilizadas para azotar ese mundo al que los profetas modernos de la desgracia se sienten tan extraños. Pero, ¿es esto exactamente lo que el texto pretende decir a nuestro mundo moderno, que sufre la pandemia actual?

Si lo saca de contexto, el texto pierde su significado principal. En el libro de Apocalipsis, como en las profecías apocalípticas veterotestamentarias, se entrelazan tres elementos: discernimiento, claridad de visión y respuesta.

El libro trata de discernir los tiempos, el pasado y el presente, delineando claramente las fuerzas desplegadas en este mundo y lo que está en juego, lo que implica ponerse del lado de Dios.

En este discernimiento, los contornos del futuro se describen con discreción. El libro ofrece una visión basada en una fe profunda en el hecho de que Cristo ya ganó la batalla y finalmente vencerá al mal, incluso si la lucha durará mucho.

Finalmente, el libro requiere una respuesta, que no resulta en una sombría profecía de desgracia. Más bien, todo depende de cómo los creyentes transforman sus vidas a la luz de la conciencia de que al final Cristo saldrá victorioso. Deben participar activamente en dar testimonio y cambiar el mundo con resolución. Es un llamado a actuar, para ayudar a construir el Reino a través de la imitación de Jesús, un cordero suave inmolado para la salvación del mundo.

El libro de Apocalipsis, colocado al final del canon cristiano, nos empuja a una fe cada vez más profunda, a una conversión cada vez más profunda, a una nostalgia cada vez más profunda por el reino de Dios.”

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Nuevamente los “contextos”, dando lugar a un efecto novedoso que podríamos llamar “el bosque que no deja ver los árboles”.

Sin duda que el bosque no se identifica con ninguno de los árboles, pero sin árboles tampoco hay bosque.

Nadie pretende que el mensaje principal del Apocalipsis, en efecto (el bosque) sea el castigo divino. Pero ¿no se afirma que hay de castigos divinos ya en esta vida (los árboles) en el Apocalipsis?

Lo que efectivamente dice el Apocalipsis, a grandes rasgos, es que al autor le han sido revelados por Jesucristo resucitado los grandes designios de Dios sobre la historia, bajo la figura de un libro sellado con siete sellos, que el Cordero Degollado, Cristo Nuestro Señor, va abriendo a medida que se va desplegando esa Revelación divina, que toca principalmente a la resolución final de la historia de la humanidad y de la Iglesia.

Un dato central de esa historia es la persecución de la Iglesia por parte de las fuerzas del mal, que se valen para ello de fuerzas históricas concretas, como en ese momento era el Imperio romano pagano y perseguidor.

Y el libro habla inequívocamente del castigo de los perseguidores por parte de Dios, no reducido solamente al castigo eterno del Infierno, y del juicio que Él ha de ejercer sobre buenos y malos, antes del establecimiento definitivo del Reino de Dios en la Jerusalén celestial.

Hay una forma de buscar el “mensaje principal” de un libro que consigue transformarlo en otro libro distinto, y eso es justamente lo que hace aquí el articulista con el Apocalipsis. 

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Pero continúa:

En nuestros tiempos, el Apocalipsis nos recuerda que la Iglesia está llamada a no consentir una cultura dominante, imbuida de miedo, acusaciones, cierres y aislamiento. Si el mundo ofrece una visión del futuro basada en el miedo, la Iglesia, por otro lado, inspirada en la Biblia y en el libro de Apocalipsis que la concluye, ofrece una perspectiva diferente, animada y fundada en la certeza de la Buena Nueva de la victoria de Cristo.”

Es curioso que diga eso del aislamiento, los cierres, las acusaciones y el miedo.

¿Será entonces que la OMS y la ONU, que nos instan a recluirnos, aislarnos, encerrarnos y a tener miedo, y nos acusan si no lo hacemos, son algo así como la Bestia y el Falso Profeta?

Porque hay muchos en la Iglesia, además, que se hacen eco de tales llamados, y no sería extraño que algunos de ellos escribiesen también en la “Civiltá Cattolica”.

Además, no creemos que a los así llamados “profetas de desgracias” les interese ante todo producir miedo. Más bien, ha de darles miedo la insensibilidad del mundo actual ante el pecado, porque la ausencia del sentido del pecado es ausencia del sentido de Dios.

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Continúa:

Esto significa que nuestra lectura de la Palabra de Dios en la Biblia debe traducirse en un mensaje de Buenas Nuevas que llama a la conversión a un mundo en crisis, no en un juicio moralista o en una profecía de la desgracia.”

Sin duda que el moralismo es malo, pero ¿la “conversión” no tiene estrecha relación con la moral y con el pecado?  Si decimos que el mundo actual tiene que convertirse y arrepentirse de sus pecados ¿estaremos necesariamente haciendo un “juicio moralista” o una “profecía de desgracia”?

Porque además, la plaga no la han provocado esos “profetas de desagracias”, para darse la razón a a sí mismos. Simplemente ha sucedido, y luego de la escalada abominable de pecados que ha caracterizado las últimas décadas, fuera y dentro de la Iglesia, llegó.

No es culpa de ellos si es inmensamente más difícil interpretarla como un premio que como un castigo.

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Termina el artículo con una cita del Papa Francisco, que habla dirigiéndose a Dios:

“«Nos llamas para tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de Tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir lo que importa y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no es. Es el momento de restablecer el curso de la vida hacia Tí, Señor, y hacia los demás ” (cf. 1 Cor 14, 3).”

Ahora bien, ¿cómo podría haber un juicio nuestro, que no estuviese fundado en el juicio de Dios? ¿Qué valor tendría?

Como dice San Pablo:

En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por vosotros, o por cualquier tribunal humano; de hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo. Porque no estoy consciente de nada en contra mía; mas no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor…” (1 Co. 4, 3 – 4)

Y también San Juan:

“…En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de El en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene; porque Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas.” (1 Jn. 3, 19 – 20)

Además, ese juicio nuestro sobre nosotros mismos ¿será un juicio sobre nuestros pecados? Parece obvio que así debe ser. Y entonces ¿cómo puede no depender del juicio de Dios mismo sobre nuestros pecados?

Y si se trata de restablecer el curso de nuestra vida hacia Dios, sin duda que debido a que nos hemos apartado del camino por el pecado ¿podemos hacer eso por nuestro propio juicio, no apoyado en el juicio divino?

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Es de temer, además, que el significado del coronavirus como castigo divino no consista, tampoco, principalmente en la peste en sí misma considerada con su secuela de muertes y sufrimientos, sino sobre todo en el cambio radical a nivel personal, social, económico, político, internacional y hasta ético y religioso que se está tratando de llevar adelante con el pretexto de la plaga.

Hay muchas señales que apunta en la dirección de un totalitarismo planetario de la “nueva normalidad” que parece sacado de las pesadillas de Orwell o Huxley, y para el cual parecen habernos estado preparando por décadas tantas producciones de Hollywood de tipo “distópico”.

La actividad de las naciones detenida, su economía gravemente dañada, su soberanía supeditada a los dictámenes de la OMS y de la ONU, detrás de las cuales está la élite mundialista de los Rockefeller, Soros, Gates, Kissinger, etc., el disciplinamiento y control extremos de la población mundial, el atropello de los derechos de la Iglesia hasta la prohibición misma de la asistencia de los fieles a Misa, favorecido por la previa infiltración de la misma durante décadas por el pensamiento “progresista”, la amenaza de medidas “sanitarias” globales coercitivas que terminen de dejar a la humanidad en manos de los que ante todo quieren reducir drásticamente su número, etc., son cosas que estamos viendo hoy día delante nuestro aunque nadie venga a profetizarlas.

Pidamos a la Virgen de Fátima que interceda por nosotros para que se apresure el día del cumplimiento de su promesa: “Al final mi Inmaculado Corazón triunfará”.

24 comentarios

  
sofía
¿Acaso está diciendo que Dios se comporta respecto a los pecados personales de cualquier ser humano igual que ante la culpa original heredada, haciéndonos responder a unos por lo que son pecados cometidos por otros, sin ninguna responsabilidad por nuestra parte?

Tengo entendido que el pecado original no es en nosotros un pecado en el sentido normal de la palabra, es distinto a todos los demás, luego cuando se habla en el Nuevo Testamento de que los hijos no pagan los pecados de los padres, ni Jesús juzga oportuno hablar del pecado original ni hace falta que hable de él, porque se refiere a todos los pecados normales de todas las personas normales, no al pecado original en el origen de la humanidad, que es diferente a cualquier otro pecado posterior de cualquier ser humano.
Me parece que es necesario aclarar esa diferencia esencial entre pecado original y pecados personales.
Saludos cordiales.

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Efectivamente, que Jesús no hable ahí del pecado original no quiere decir que niegue su existencia, ni tampoco que niegue que la muerte y otras penas de esta vida son consecuencia del pecado original. Eso es lo que digo en el "post".

En un sentido, además, no hay nada más "normal" que el pecado original, puesto que afecta a todo hombre que viene a este mundo después de Adán, con excepción solamente de Nuestro Señor Jesucristo y su Madre María Santísima.

Lo de "igual" lo pone Ud. Pero efectivamente, el pecado original merece una pena en aquellos que lo heredan al nacer, de hecho, la muerte es una pena por el pecado original, como enseña la Escritura, en el libro del Génesis, donde dice que el día en coman del árbol de la ciencia del bien y del mal, morirán, y San Pablo en la Carta a los Romanos, donde dice que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado, la muerte.

Y el Concilio de Florencia enseña que los que mueren con el solo pecado original quedan privados de la visión beatífica.

Saludos cordiales.
15/05/20 8:43 PM
  
sofía
Lo de "igual" lo pregunto yo, porque es usted el que introduce el pecado original cuando se está hablando de los pecados "normales" de los hombres.
Y digo "normal" porque me refiero a los que responden a la noción de pecado personal de cada uno de nosotros, es decir la noción de pecado que corresponde a todos los pecados, menos el llamado pecado original, que sería pecado personal estrictamente de Adán y Eva, pero no es pecado personal de ninguno de nosotros, aunque heredáramos la condición de separación de Dios en la que ellos se situaron personalmente al cometer su desobediencia personalmente.
Es que cuando se habla de nuestros pecados no se habla del pecado original porque es distinto a todos los demás.
Lo de los males que heredamos por el pecado original, la mortalidad, las enfermedades etc nada tiene que ver con castigos concretos por pecados personales concretos de otra persona que es de lo que se hablaba respecto a padres e hijos etc.

Por eso no entiendo que usted incluya el pecado original en esas reflexiones sobre los pecados personales, como si Dios castigara a los hijos por los pecados de los padres, que Jesucristo ya dijo que no.

En cuanto a los males de la tierra como causa del pecado original, supongo que también se solidariza el resto de la creación con la humanidad porque los animales que no cometen pecados personales también se mueren y sufren enfermedades etc. Pero no creo que nadie pueda decir que Dios los castiga por los pecados de otros ¿o sí?
¿Cómo sería el mundo de no haberse cometido el pecado original? ¿No existiría la muerte ni el sufrimiento en ningún ser? La verdad es que nunca me lo había preguntado hasta que empezaron a hablar del corona virus y de castigos y culpas y penas etc.

Saludos cordiales

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La Iglesia no conoce esa distinción que hace Ud. entre pecados "normales" y pecados "no normales".

Dice el Concilio de Trento:

"D-790 3. Si alguno afirma que este pecado de Adán que es por su origen uno solo y, transmitido a todos por propagación, no por imitación, está como propio en cada uno, se quita por las fuerzas de la naturaleza humana o por otro remedio que por el mérito del solo mediador, Nuestro Señor Jesucristo [v. 171], el cual, hecho para nosotros justicia, santificación y redención [1 Cor. 1. 30], nos reconcilió con el Padre en su sangre (...) sea anatema."

El Concilio enseña que ese pecado se trasmite por propagación de la naturaleza humana y no por imitación, o sea, que no es un pecado personal que siguiese solamente el mal ejemplo dado por Adán, sino un pecado, por así decir, de la naturaleza, pero aclara que "está como propio en cada uno", o sea, que no es tampoco una mera imputación del pecado de Adán sin ninguna realidad propiamente pecaminosa en sus descendientes.

Y afirma que lo que quita ese pecado es la muerte de Cristo en la Cruz, con lo cual queda claro que se trata de un verdadero y propio pecado, pues de lo contrario no tendría sentido que el Hijo de Dios muriese en la Cruz para librarnos de él reconciliándonos con el Padre, como ahí dice.

El pecado original y las penas que de él se derivan sirven como ejemplo de cómo efectivamente Dios castiga también en esta vida y no solamente en el Infierno.

Los animales irracionales no fueron creados en el estado de "justicia original" en que fueron creados Adán y Eva, porque además no son capaces de ello, al no tener la naturaleza racional. Por eso tampoco perdieron nada con el pecado de los primeros padres y en ellos la muerte es solamente un hecho natural.

En los animales irracionales, al no haber uso de razón, tampoco hay pecados ni obras buenas, ni méritos ni culpas.

Saludos cordiales.
15/05/20 10:34 PM
  
sofía
Yo no he dicho q distinga entre pecados normales y no normales, sino entre pecados normales y pecado original. Y le he explicado q x normales queria decir todos los pecados excepto ese.
Todos los demás pecados de cada uno son pecados personales de cada uno. El pecado original no lo es, es distinto. ¿Quiere ud decir q la Iglesia considera q no hay diferencia entre pecado original y el resto de los pecados, q son lo mismo? Es decir q a sus hijos les castigarán por los pecados de ud y a ud por los de su vecino. Pues no tenía entendido eso.
En todo caso, todos nuestros pecados son pecados personales, menos el pecado original q no lo hemos cometido personalmente. Y no hay ningún otro pecado q se herede, luego no se puede meter en el mismo saco q los demás.

Sobre los animales deduzco q dice vd q se morirían igual q ahora y sufrirían lo mismo, solo q no sería un castigo porque no siendo racionales no pueden pecar y porque nunca se les ofreció otra cosa mejor.
Pues de ahí tb puedo sacar conclusiones sobre el pecado original como condición humana heredada en lugar de la que podíamos haber heredado, pero racional y capaz de pecados y méritos el niño recien nacido tampoco lo es.
Saludos cordiales

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Si hay pecados que son normales y otros que no lo son, entonces los otros no son normales, o son no normales, que es lo mismo.

El hecho es que la Iglesia no dice tampoco que el pecado personal sea el pecado "normal".

Y sí dice que el pecado original originado es en los descendientes de Adán verdadero pecado, que es propio de cada uno, como dice el Concilio de Trento.

Pero no es personal, porque es un pecado que viene con la naturaleza humana que cada uno recibe de Adán.

El pecado original es único precisamente en eso: en que participan de él también los descendientes de Adán, que no cometieron el pecado personal de Adán.

En cuanto a los niños, dice el Concilio de Trento:

"D-791 4. Si alguno niega que hayan de ser bautizados los niños recién salidos del seno de su madre, aun cuando procedan de padres bautizados, o dice que son bautizados para la remisión de los pecados, pero que de Adán no contraen nada del pecado original que haya necesidad de ser expiado en el lavatorio de la regeneración para conseguir la vida eterna, de donde se sigue que la forma del bautismo para la remisión de los pecados se entiende en ellos no como verdadera, sino como falsa: sea anatema. Porque lo que dice el Apóstol: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte, por cuanto todos habían pecado [Rom. 5, 12], no de otro modo ha de entenderse, sino como lo entendió siempre la Iglesia Católica, difundida por doquier. Pues por esta regla de fe procedente de la tradición de los Apóstoles, hasta los párvulos que ningún pecado pudieron aún cometer en sí mismos son bautizados verdaderamente para la remisión de los pecados, para que en ellos por la regeneración se limpie lo que por la generación contrajeron [v. 102]. Porque si uno no renaciere del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios [Ioh. 3, 5]."

Saludos cordiales.
16/05/20 12:10 AM
  
Palas Atenea
La Biblia habla muchas veces de "generación perversa" lo que parece indicar pecado de muchos. Es decir ¿a quién es imputable el aborto y la eutanasia, pecados nefandos? Es indudable que son pecados sociales que implican a gobiernos, lobbies, legisladores, médicos, profesores y, con toda probabilidad, a todos aquellos que voten a partidos que lleven tales cosas en sus propuestas electorales, así como a las mujeres que abortan y a los que dan consentimiento para que los maten. Personas que abortan y médicos abortistas los habrá habido siempre pero esos pecados solo eran imputables a los que los cometían, no a la sociedad que perseguía tal cosa, pero si es la sociedad entera la que los avala el concepto de "generación perversa" tiene todo el sentido del mundo.
En esos casos los justos son escasos:
"Volverá un resto, un resto de Jacob,/ al Dios fuerte./Porque, aunque fuera tu pueblo, Israel,/como las arenas del mar,/sólo un resto volverá./ Decretada está la destrucción,/que acarreará la justicia." Isaías 10, 21-22
Casi todo el mundo tiene una coartada para los pecados sociales pero es posible que esa coartada nos sirva de poco porque, si examinamos en lo profundo de nuestro corazón, son muy pocos los que no han contribuido en nada a los pecados de la "generación perversa".

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Ahí hay que distinguir, entiendo, entre las acciones objetivamente pecaminosas y la conciencia de las personas. Sobre este segundo punto nosotros no podemos juzgar en el caso particular, pero mirando al conjunto, y sabiendo que normalmente el ser humano sabe lo que hace y actúa libremente, la sociedad actual sin duda que merece un juicio bastante negativo, dado que desde el primer punto de vista es claro que hoy día se respeta la ley moral natural mucho menos que en las épocas anteriores, hasta el punto de que se han despenalizado o legalizado conductas objetivamente malas, de un modo que nunca antes había tenido lugar.

Saludos cordiales.
16/05/20 12:21 AM
  
Palas Atenea
Personalmente yo me di cuenta de que en el País Vasco solo las víctimas y un puñado de valientes, que se jugaron el tipo en la denuncia, fueron realmente inocentes, todos los demás estamos salpicados en mayor o menor medida por el pecado de omisión. Debíamos haber gritado y no lo hicimos. Con todo lo demás pasa lo mismo, el mal no admite que nadie se quede al margen porque lo persigue, si no lo hace es porque no te opones.
16/05/20 12:27 AM
  
Rafael
Los designios del Señor son inescrutables. No creo que nadie pueda saber si es o no castigo divino, salvo revelación. El mayor mal que ha hecho el hombre fue matar a Jesucristo, como recordó el padre Cantalamessa en su homilía de Sábado Santo. El mayor mal del hombre lo convirtió Dios en el mayor bien al hombre, la salvación por el sacrificio de Jesucristo.

El mayor mal tuvo una estructura factual: un sanedrín que lo promueve, un poder político que lo ejecuta, un traidor que lo hace posible, un pueblo que manejado lo apoya.

Me parece que la estructura factual se repite.

Por su aparente universalidad este mal actual parece único en la historia. A estas alturas, me parece evidente que es un mal causado por el hombre, sin saber los designios divinos. Mal causado por los que se atribuyen el liderazgo, que han impuesto irracionales y perversos nuevos protocolos médicos, administrando medicación y ventilación contraindicadas a personas que simplemente tienen fiebre y tos, incluso ya pretenden aplicarlo a cualquier malestar. Han aprovechado el caos sanitario que ellos han creado, en determinados sitios, para imponer sus nuevos protocolos. La “nueva normalidad” de aplicar medicación contra el sida, el cáncer, la malaria, la esclerosis, etc, a personas con fiebre y tos, y una ventilación que desata la letal tormenta de citoquinas. (No se dejen engañar en América y exijan la medicina científica de siempre)

Quienes niegan que pueda ser un castigo divino, el propio padre Cantalamessa, aducen que no es posible pues castiga a los más pobres. Es un argumento factualmente falaz. Pues precisamente el mal se concentra en los más ricos: USA (NY), Lombardía (la región más rica de Italia), Madrid y Barcelona (las más ricas de España; Vascongadas, por los jesuitas, juega en otra liga). Así se comporta este extrañísimo virus dotado de una inteligencia política que va saltándose fronteras a voluntad. Y así en India apenas actúa, teniendo miles de kilómetros de frontera con China, más habitantes aún que China, 1.400 millones, y las más deplorables costumbres higiénicas. Un virus dotado de conciencia política, de poder, que sabe que hay elecciones presidenciales en USA, usado hasta el paroxismo contra Trump, que en España hay un poder que intenta destruirnos y que odia a “Madrit”, que en Italia establece la dialéctica política, económica, incluso religiosa: Milán/Roma. Y que en la Iglesia es usado públicamente por los jesuitas de Deusto -¿dirigen a los de la Civitta?- para combatir los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia (véase “Religión Digital”) También sabemos que hay profetas víricos, como el necesitado Bill Gates, al que Sánchez hace pocos meses le dio 100 millones de euros del presupuesto de los españoles.

Quienes niegan la posibilidad del castigo divino parece que en realidad lo que quieren subrayar es que no habría motivo para el castigo, gracias a su liderazgo, que sería injusto. Me parece que es justo lo contrario. Y que esta crisis ha puesto de manifiesto la maldad de las sociedades occidentales, que se olvidan de Dios, de elementales normas morales, de elementales normas racionales. Sociedades infectadas del culto a la televisión, a sus mentiras y propaganda, como medio de rendir pleitesía al poder. Miles y miles de personas muriendo completamente solas, abandonadas, sin familiares, por orden del poder, es una deshumanización y falta de caridad nunca vistas. Culto a becerros de oro. Dentro de la Iglesia, el liderazgo auto impuesto del pelagianismo más cochambroso, pretendiendo que con unas normitas, unos carguitos, y unas palabrejas reiteradas ad nauseam se establecerá la fraternidad y felicidad universal, bajo condición de que ellos acumulen más y más poder. No sé si es o no castigo divino, pero que sería merecido me parece claro.

Imploremos la misericordia divina, que nos libre de nuestros enemigos, esas élites del liderazgo y el poder.

En el libro del profeta Daniel, estando Azarías en el foso de los leones, entona una oración. Creo que tiene tres partes. Primero, alabanza a Dios: segundo petición de perdón a Dios por nuestros pecados; tercero, petición a Dios que nos salve de los enemigos. Me parece que esa es la oración para estos tiempos. Primero, la alabanza a Dios.
16/05/20 1:36 AM
  
Daniel Iglesias
Muchas gracias, Néstor.
Creo que una aclaración de este estilo era necesaria.
Fraternalmente,
DIG

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Gracias, Daniel, y saludos cordiales.
16/05/20 2:09 PM
  
Rubén (de Argentina)
Y el Concilio de Florencia enseña que los que mueren con el solo pecado original quedan privados de la visión beatífica.
¿Y cómo jugaría aquí la ignorancia invencible? Respecto de los niños no bautizados, están las palabras de Benedicto XVI:

«No siendo la existencia del Limbo una verdad dogmática, sí es una hipótesis teológica, y por tanto, no quita la esperanza de encontrar una solución que permita creer, como verdad definitiva, la salvación de los niños que mueren sin haber sido bautizados».
La duda persiste respecto de los adultos mayores (aunque es difícil pensar que solo estén con el pecado original). Pero suponiendo que existieran tales casos, que tales personas nunca hubieran oído hablar de Cristo ni de su Iglesia, y no tienen medio de conocer (el caso perfecto de la ignorancia invencible), y que como están solo con el pecado original, por ende debieron comportarse conforme a los mandatos de la ley natural que Dios imprime en el corazón de cada hombre; en tal caso, ¿es aplicable lo dicho por el Concilio de Florencia (que dicho sea de paso es Magisterio Extraordinario, infalible)? El caso no deja de tener sus aristas porque la hipótesis de un adulto mayor, sin bautismo, únicamente con el pecado original, casi que presupone ignorancia invencible (si no fuera así, entonces tendría más que el solo pecado original). Pero si hay ignorancia invencible, entonces hay posibilidad (no digo seguridad) de salvación. Pero esta salvación ¿es sin visión beatífica, sin poder ver a Dios?

Te agradeceré Nestor cualquier aclaración que puedas proporcionar sobre el tema que verdaderamente no lo tengo claro.

Saludos cordiales.

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En el caso de los niños que mueren sin el bautismo, cuando el Catecismo nos dice que podemos confiar en que la misericordia de Dios los lleve a la salvación, nos está diciendo en forma equivalente que podemos confiar en que Dios los libre del pecado original, de un modo por Él conocido, para que puedan entrar a la vida eterna.

Sigue en pie lo que dice el Concilio de Florencia: si alguien muere con el pecado original, queda privado de la visión beatífica.

La hipótesis de alguien no bautizado que luego del uso de razón permanece sin pecados personales, con sólo el pecado original, me parece que no se cumple. Para eso debería ignorar invenciblemente toda la ley moral, lo cual no creo que pueda darse.

Saludos cordiales.
16/05/20 2:34 PM
  
Ecclesiam
La aversión y el creciente odio a los profetas de desgracias, es la preparación para que los habitantes de la tierra odien a los dos profetas que habrán de venir en los últimos tiempos, tal y como lo narra el Apocalipsis. Estos son verdaderos profetas de desgracias, porque tienen el poder de causar desgracias:

"Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal. Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra. Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendería hacerles mal, así tendría que morir. Estos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran. Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. Y sus cadáveres yacerán en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado. Y gentes de todos los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres. Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra."
Apocalipsis 11

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Un texto bastante claro, que no creo que haya contexto capaz de convertirlo en una exhortación a trabajar con la ONU en la construcción de una fraternidad universal.

Saludos cordiales.
16/05/20 8:51 PM
  
Pablo
Praeclaro,
La muerte temporal llega como un acuerdo entre la criatura y el Creador. El Dios de los cristianos no mata, no es un homicida, no castiga con la muerte. “Si no os convertís, todos pereceréis igualmente” significa que vuestros días se acortarán sin llegar a la madurez espiritual cuando el fruto ya está en su punto para ser cosechado. Pero eso no se puede colegir de todos los que mueren súbitamente.

Rafael,
Gran artículo.

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La muerte del cuerpo es algo natural en un animal como es el ser humano, pero Adán y Eva, según la fe católica, habían recibido un don sobrenatural de Dios por el cual no iban a morir, salvo que desobedeciesen el mandato divino.

Así que de hecho, en los descendientes de Adán, la muerte, que de suyo es algo natural, históricamente hablando no lo es, sino que es consecuencia del pecado de Adán.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

"374 El primer hombre fue no solamente creado bueno, sino también constituido en la amistad con su creador y en armonía consigo mismo y con la creación en torno a él; amistad y armonía tales que no serán superadas más que por la gloria de la nueva creación en Cristo.

375 La Iglesia, interpretando de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la Tradición, enseña que nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado "de santidad y de justicia original" (Concilio de Trento: DS 1511). Esta gracia de la santidad original era una "participación de la vida divina" (LG 2).

376 Por la irradiación de esta gracia, todas las dimensiones de la vida del hombre estaban fortalecidas. Mientras permaneciese en la intimidad divina, el hombre no debía ni morir (cf. Gn 2,17; 3,19) ni sufrir (cf. Gn 3,16) . La armonía interior de la persona humana, la armonía entre el hombre y la mujer (cf. Gn 2,25), y, por último, la armonía entre la primera pareja y toda la creación constituía el estado llamado "justicia original"."

Saludos cordiales.
16/05/20 10:29 PM
  
Federico María
Excelente, Néstor: en verdad “profético”, en el buen sentido. Gracias.

Sólo dos textos, avalando algo de lo que dice, de la Carta Apostólica Salvifici doloris de S. Juan Pablo II:

“Al mal moral del pecado corresponde el castigo, que garantiza el orden moral en el mismo sentido trascendente, en el que este orden es establecido por la voluntad del Creador y Supremo Legislador. De ahí deriva también una de las verdades fundamentales de la fe religiosa, basada asimismo en la Revelación: o sea que Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal: «(Señor) eres justo en cuanto has hecho con nosotros, y todas tus obras son verdad, y rectos tus caminos, y justos todos tus juicios. Y has juzgado con justicia en todos tus juicios, en todo lo que has traído sobre nosotros... con juicio justo has traído todos estos males a causa de nuestros pecados» (Dn 3, 27-28)” (n. 10).

“El mal, en efecto, está vinculado al pecado y a la muerte. Y aunque se debe juzgar con gran cautela el sufrimiento del hombre como consecuencia de pecados concretos (esto indica precisamente el ejemplo del justo Job), sin embargo, este no puede separarse del pecado de origen, de lo que en San Juan se llama «el pecado del mundo», del trasfondo pecaminoso de las acciones personales y de los procesos sociales en la historia del hombre. Si no es lícito aplicar aquí el criterio restringido de la dependencia directa (como hacían los tres amigos de Job), sin embargo no se puede siquiera renunciar al criterio de que, en la base de los sufrimientos humanos, hay una implicación múltiple con el pecado” (n. 15).

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Dos textos muy importantes. Gracias y saludos cordiales.
17/05/20 4:42 PM
  
Federico María
Ya decía San Agustín que "Pocos comprenden, “pauci intellegunt”, que Dios pueda vengar el mal y dar muerte temporal, sin odio, sino con caridad, castigando con males corporales cuando así lo dictan la justicia y la caridad. Y si no se comprende esto (agregaba) se caerá en el error al interpretar la Sagrada Escritura..." (cf. Contra Adimantum, 17, 4).
17/05/20 4:58 PM
  
Pedro de Torrejon
Evidentemente ; el Coronavirus es un castigo de Dios a los gobiernos humanos de la tierra ; que legislan y gobiernan de espaldas a Dios ; y contra la Voluntad de Dios. También es un castigo para sus cómplices : los que les han votado y normalmente los votan......

" Para los que aman a Dios ; todas las cosas colaboran y les ayudan para el bien " : San Pablo.

Un cordial saludo: Paz y Bien.

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Al menos hay que decir que esa tesis es muy probable teniendo en cuenta lo que sabemos por la Revelación del actuar divino en la historia y lo que sabemos por vía natural de la situación actual del mundo.

Saludos cordiales.
18/05/20 11:46 AM
  
Ecclesiam
Quisiera que me disculpen el off-topic, pero considero necesario comentar cuanto sigue:

Cuando se dice que nadie puede tener certeza, sin revelación divina, que el coronavirus es un castigo de Dios, hay que distinguir.

Si se dice que ninguno sin revelación puede tener certeza absoluta o metafísica de que es castigo de Dios, concedo.

Si se dice que ninguno sin revelación puede tener certeza moral o altamente probable de que es castigo de Dios, niego.

Nuestro Señor nos advierte con claridad:
"Cuando veis levantarse una nube por poniente, decís: Va a llover, y así es. Y cuando sentís soplar el viento del sur, decís: Va a hacer calor, y así sucede. ¡Hipócritas!, sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿y cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?"
Lucas 12, 54-56

Es claro que nadie tiene certeza absoluta o metafísica de que, porque así o de este modo está el aspecto del cielo, va a suceder tal cosa. Pero nadie es tan insensato para decirle a alguno que, porque está de tal modo el tiempo, no puede afirmar con certeza que va a suceder tal cosa.

Así que sí, podemos afirmar con certeza moral de que es un castigo de Dios. Y por tanto, podemos decir y pregonar que el coronavirus es un castigo de Dios sin temor a equivocarnos.

Porque, aún en la hipótesis de que no lo fuera, ¿cómo sabríamos que no lo fue? En realidad, todos los hechos arrojarían con fuerza la prueba de que sí lo fue, incluso si hoy mismo acabara repentinamente la pandemia: ataca antes que nada a los países ricos y apóstatas del cristianismo, se propaga de forma masiva y rápida, causa pánico donde va, destruye la economía, mata a gente que tuvo toda una vida para arrepentirse y convertirse, pulveriza cualquier pretensión de autosuficiencia («Prometeo se enfermó de coronavirus»), etcétera.

Tiene todos los papeles de un castigo divino, y si no lo fuere, ¿qué hipótesis podría encajar? ¿El de ser una tribulación para el occidente apóstata y anticristiano como fueron las tribulaciones del santo Job?...

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Me parece que el recurso a la certeza moral puede ser, en efecto, esclarecedor en este tema, es decir, que no toda certeza tiene porqué ser apodíctica ni metafísica y que en los asuntos de la vida diaria nos movemos por lo general por certezas que no excluyen absolutamente la posibilidad de lo contrario.

Es cierto que es posible que la peste mate también a personas que están en gracia de Dios y en ese sentido no son pecadores, sino justos. Pero la doctrina de las indulgencias nos hace ver que no siempre que en el Sacramento de la Reconciliación se perdona el pecado y la pena eterna, se perdona también la pena temporal, y que éste puede quedar pendiente, para ser aplicada en esta vida o en el Purgatorio.

Saludos cordiales.
18/05/20 8:53 PM
  
sofía
Gracias también por su contestación a mi tercer planteamiento. No hace falta decir que me parece muy bien lo que dice el concilio y no he dicho jamás que no contraigamos esa condición humana de pecado original ni que no sea necesario el bautismo.

Lo que no veo es qué tiene que ver eso con mi afirmación de que es necesario diferenciar totalmente el pecado original y el resto de los pecados normales que son los que cometemos, no como el original que no lo cometemos, sino que simplemente heredamos esa condición.

Y es que toda la vida cualquier definición de pecado en cualquier tratado o catecismo católico deja muy claro que tiene que ser algo cometido conscientemente por la persona que peca precisamente por eso, porque sabe lo que hace y sin embargo lo hace.
Por ejemplo:
"El Pecado es toda acción u omisión voluntaria contra la ley de Dios, que consiste en decir, hacer, pensar o desear algo contra los mandamientos de la Ley de Dios o de la Iglesia, o faltar al cumplimiento del propio deber y a las obligaciones particulares."
Toda acción u omisión voluntaria contra la ley de Dios, eso es un pecado. En el caso de Adán y Eva esa definición se aplica a su pecado, lo cometieron ellos voluntariamente. En nuestro caso no lo hemos cometido voluntariamente, hemos heredado esa condición de pecado que eligieron ellos.
Así que no comprendo por qué se empeña en meterlo en el mismo saco, cuando es diferente de todos los pecados que se cometen voluntariamente y si no, no son pecado.

Nadie está negando haber heredado esa condición ni necesitar el bautismo, sino que dejamos bien claro que no es un pecado cometido por nosotros y por lo tanto es distinto a todos los demás.
No sé por qué le parece importante no diferenciarlo cuando es evidente que es diferente.
Y por tanto no se puede deducir del pecado original, un caso único en la historia de la humanidad, que nuestros pecados personales los vayan a heredar nuestros hijos ni que se les vaya a castigar por ellos.
Eso lo creían los judíos pero Jesucristo deja claro que eso no es así.
En definitiva: ¿quiere decir usted que, al igual que el pecado original, los pecados personales se los transmitimos a nuestros hijos o lo considera usted un caso único (como lo creo yo)?

Eso es un asunto que nada tiene que ver con lo que dice el concilio y que también creo yo: que todos nacemos en esa condición humana heredada de pecado original que se borra con el bautismo.
En el caso de niños no bautizados ya se ha dicho que no hay ningún dogma sobre el limbo y que confiamos en la misericordia divina porque al fin y al cabo Dios puede borrarles el pecado original si quiere ya que ellos no tienen la culpa de que no los hayan querido bautizar. Si quiere usted puede pensar que se van al limbo y si quiero yo puedo pensar que la misericordia de Dios se ha hecho cargo de esos niños.
Vamos, toda la vida he creído que esto era así, y no me explico por qué no quiere diferenciar entre la condición de pecado original y los pecados personales que una persona comete.
Saludos cordiales

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No se trata de no diferenciar entre el pecado original y el pecado personal, sino que de lo que se trata es de no negar el carácter de verdadero pecado que tiene el pecado original.

De lo que Ud. afirma se deduce que el pecado original originado, es decir, el que está en los descendientes de Adán, no es verdadero pecado, porque dice Ud. que el pecado debe ser cometido voluntariamente por el pecador, lo cual no es el caso, evidentemente, respecto del pecado original originado.

Por el contrario, el Papa San Pio V condenó entre otras estas dos proposiciones de Miguel de Bayo:

"3D-1046 46. Lo voluntario no pertenece a la esencia y definición del pecado y no se trata de definición, sino de causa y origen, a saber si todo pecado debe ser voluntario.

D-1047 47. De ahí que el pecado de origen tiene verdaderamente naturaleza de pecado, sin relación ni respecto alguno a la voluntad, de la que tuvo origen."

Es decir, está condenada la tesis que sostiene que puede haber pecado sin voluntariedad, y la que dice que el pecado original puede ser verdadero pecado sin relación con la voluntad de Adán, de donde se deduce que, dado que efectivamente es verdadero pecado, lo es por relación a la voluntad de Adán.

Y por tanto, al argumento que dice que todo pecado es voluntario, y que el pecado original originado no es voluntario, y por tanto, no es verdadero pecado, se responde:

Distingo la Mayor: Todo pecado es voluntario, al menos con la voluntad de aquel que nos ha trasmitido la naturaleza humana inficionada por su pecado: Concedo. Necesariamente por la voluntad del que es sujeto de ese pecado, como somos nosotros sujetos del pecado original originado: Niego.

Contradistingo la Menor: El pecado original originado no es voluntario, con la voluntad de aquel que es su sujeto, es decir, los descendientes de Adán: Concedo. No es voluntario por la voluntad de Adán: Niego.

Niego por tanto la Conclusión.

Obviamente que de aquí no se sigue que los hijos hereden en general las culpas de los padres, sino solamente cuando esa culpa priva a la naturaleza humana, que está en el progenitor, de la gracia de la justicia original, que es la que tenían Adán y Eva en el Paraíso, de modo que sus descendientes reciben de él esa naturaleza humana así privada de esa gracia.

Es claro que eso sucedió solamente en el caso del pecado original.

Saludos cordiales.
19/05/20 2:08 AM
  
gringo
Rafael, no me sea ingenuo.
El coronavirus no actúa más en los países ricos, es simplemente que en estos países hay dinero para hacer test y autopsias y saber quién muere por covid19.
Cualquier paria puede morir en un arrabal de Bombay de coronavirus o cualquier otra enfermedad, y no se entera nadie, ni a nadie le importa.
Si hasta en España cuesta saber cuánta gente hay enferma de verdad.

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En todo caso, una cosa es lo que sabemos, y otra, lo que suponemos. Hablando en un plano puramente horizontal, de "causas segundas", es un misterio todavía, o capaz que no, porqué se ha paralizado el planeta a causa de esta epidemia, cuando todos los años mueren entre 250.000 y 600.000 personas por gripe estacionaria nada más, y llevamos a la fecha, según las cifras divulgadas, unas 320.000 muertes por coronavirus, siendo así que además, siempre según las cifras más o menos oficiales, la curva ya ha comenzado a aplanarse y la tasa de mortalidad desciende día a día.

Por eso digo que lo más fuerte del "coronavirus" no es la peste en sí misma, sino todo lo que la acompaña.

Saludos cordiales.
19/05/20 1:06 PM
  
sofía
No sé, pero me parece que al final llegamos a la misma conclusión.

Yo no distingo mucho entre esas distinciones mayores y menores, pero desde luego, de entrada, niego que yo haya dicho que el pecado original no sea un pecado, como se puede comprobar releyedo lo que dije.

Yo he dicho que no era un pecado "normal", en lenguaje coloquial, que ya he explicado que quiere decir que es diferente a todos los demás pecados.
Y no soy yo la que dice que los pecados personales son voluntarios, lo dicen las definiciones de pecado de la Iglesia.

Lo cual no quita para que yo reconociera desde el principio que heredamos la condición de pecado original a partir del pecado personal cometido en el origen por los primeros padres, pero que no es pecado personal cometido por nosotros, sino condición heredada por nosotros, por lo cual es diferente a todos los demás pecados.
Esto es lo que he estado diciendo todo el tiempo.

Y por eso, no creo q del pecado original se puedan extraer conclusiones para ninguno de los demás pecados, como por ejemplo decir que son hereditarios.

Así que no sé si no me he explicado bien, pero es que no veo que yo diga nada que contradiga ningún concilio.
Desde luego estoy conforme con eso de que:

"Es decir, está condenada la tesis que sostiene que puede haber pecado sin voluntariedad, y la que dice que el pecado original puede ser verdadero pecado sin relación con la voluntad de Adán, de donde se deduce que, dado que efectivamente es verdadero pecado, lo es por relación a la voluntad de Adán."

Y estoy de acuerdo con la conclusión de ud al final que es precisamente lo que he estado diciendo todo el tiempo:
Es claro que eso sucedió solamente en el caso del pecado original.

Eso es lo que dije, que el pecado original es un caso único y que cuando estamos hablando de todos los demás pecados nuestros hablamos de nuestra propia voluntariedad y no se puede alegar, por ejemplo, que los pueden heredar quienes no los han cometido y/o ser castigados por ellos.

Gracias por su atención y despedida cordial.

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Efectivamente, el pecado original originado es verdadero pecado, porque es voluntario en los descendientes de Adán, no por la voluntad de ellos, sino por la de Adán, como dice la condena de esa tesis de Bayo.

Por eso, no es solamente el pecado personal el que tiene que ser voluntario, sino todo pecado en general, aunque no todos de la misma manera.

Saludos cordiales.
19/05/20 8:28 PM
  
Juan Argento
Néstor, una cosa es afirmar que Dios puede castigar los pecados en esta vida, lo cual es claro, y otra cosa es afirmar que un evento particular de mortandad masiva (peste, erupcion volcanica, terremoto, etc.) cualquiera, llamemoslo A, DEBE ser interpretado como castigo divino a los hombres de ese tiempo y lugar. Porque si se hace lo segundo, entonces la consistencia logica elemental exige que cualquier otro evento particular de mortandad masiva B tambien DEBE ser interpretado como castigo divino a los hombres de ese tiempo y lugar. En ese caso, tomando como A la pandemia de COVID-19 y como B la peste negra de 1347-53, que mató a aproximadamente la mitad de la poblacion de Europa, llegariamos a la conclusion de que los pecados de los cristianos de mediados del siglo XIV eran muchisimo peores que los del tiempo presente. Dado que esto no parece ser así, la conclusion es que no todo evento de mortandan masiva DEBE ser interpretado como castigo divino a los hombres de ese tiempo y lugar. Conclusion que es simplemente extender a personas de tiempos distintos lo que Jesús enseñó en Lc 13,1-5 sobre personas de lugares distintos en un mismo tiempo.

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Nunca van a faltar en la historia humana pecados personales y colectivos que expliquen como castigo divino las catástrofes sufridas. Recordar además que, como ya he dicho, el coronavirus no es solamente la peste, sino toda la paralización del planeta que trae adjunta, y las consecuencias negativas incalculables de la misma.

Ademas, en el siglo XIV, cuando aparece la "peste negra", ya la Cristiandad medieval iba en camino de decadencia y sin duda que los pecados se habían multiplicado mucho. Por decir algo, nada más: ya había tenido lugar el atentado de Anagni contra Bonifacio VIII y el traslado de la sede pontifica a Avignon, iniciando lo que se conoce como el "cautiverio de de Avignon" del papado.

¿Cuánto lugar ocuparían los textos de la época que hablaban sin lugar a dudas de un castigo divino, por esas y otras razones? Mucho, me temo.

De ahí las famosas procesiones de "flagelantes" que recorrían Europa, y que aparecen hasta en "El séptimo sello" de Bergman. Aunque luego terminaron siendo herejes muchos de ellos.

Realmente que si uno quiere leer la historia humana como la historia de los juicios divinos contra los pecados del hombre, no le va faltar nunca material para una presentación coherente y muy verosímil.

Saludos cordiales.
20/05/20 4:06 AM
  
gringo
No es ningún misterio el por qué se paraliza el planeta por el covid19 y no por la gripe,tiene una explicación sencilla: el coronavirus tiene mayor tasa de letalidad, mayor tasa de contagio, mayor tasa de ingresos hospitalarios y lo peor de todo es que no hay vacuna.
Con la gripe existe lo de la "inmunidad de grupo o de rebaño", porque mucha gente la pasa sin complicaciones o se vacuna, pero si al covid19 de le deja campar a sus anchas los resultados son desastrosos porque no tiene freno.
Por ejemplo en España la gripe el año pasado mató a unas 1.500 personas, el coronavirus ya lleva este año más de 27.000 muertos. Y lo que nos queda.
Si no te tomas el covid19 en serio te pasa vomo a Brasil, cuyo presidente presumía de que si se infectaba pasaría la enfermedad "como un resfriadinho". Pues ese resfriadinho está causando un genocidio en el gigante sudamericano.

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En todo caso, solamente un año antes la gripe había matado 15.000 personas en España:

"Los profesionales del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) y del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han estimado en el resumen de la temporada de gripe 2017-2018 que cerca de 800.000 personas padecieron la enfermedad. De ellas, 52.000 tuvieron que ser ingresadas y cerca de 15.000 fallecieron."

//www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/gripe-en-espana-casi-800-000-casos-52-000-ingresados-y-15-000-muertos-5427

Y muertes por enfermedades respiratorias, en 2018, hubo cerca de 55.000.

//www.epdata.es/datos/mueren-espanoles-causas-muerte-datos-estadisticas/241/espana/106

¿Y todo eso no mereció ni un solo tapabocas, ni una sola medida de "aislamiento social", ni nada? ¿No paró la economía, no dejó a la gente sin trabajo, nada de nada?

Saludos cordiales.
20/05/20 9:54 AM
  
gringo
Lo que mereció la gripe en España fue una campaña de vacunación,
por lo que no hace falta parar el país, porque en España más del 60% de personas mayores de 65 años se vacuna de la gripe estacionaria, con lo que la epidemia está controlada.
El problema está cuando hay una enfermedad contra la que no hay vacuna.
Por eso en apenas cinco meses el covid19 ha matado oficialmente a 27.000 personas, y cuando se haga un recuento exhaustivo la cifra será mayor (igual que ha pasado en Gran Bretaña donde al contar los muertos en residencias de la tercera edad han llegado a los 55.000 fallecidos).
Sin vacuna y sin aislamiento social y sin mascarillas, el covid19 puede infectar hasta al 70% de la población de un país, y aplicando la tasa de mortalidad salen millones de muertos, y no es ninguna exageración.
Los españoles acabamos con los indios del Caribe, pero no a base de mandobles de espada (bueno, alguno sí se dio), sino estornudando porque los nativos no tenían un sistema inmunológico preparado y todavía quedaban cuatro siglos para las primeras vacunas.
Ya sé que hay lugares donde las vacunas no tienen buena prensa, pero es un hecho: las vacunas salvan vidas.
Y cuando no hay vacunas se debe imponer el aislamiento social, a no ser que se pretenda sacrificar vidas humanas para salvar la economía como hacen Bolsonaro y Trump, justo en contra de la doctrina social de la Iglesia.

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La paralización es planetaria, no solamente en España, Italia o EE.UU., que son los países más afectados.

En Uruguay hay más o menos las mismas medidas, y a la fecha tenemos 746 casos con 20 fallecimientos. Población: 3 millones.

En Argentina las medidas son más drásticas todavía, y hay unos 9000 casos confirmados, con 400 fallecimientos, en una población de 46 millones de personas.

En Paraguay ha habido hasta ahora 833 casos, con 11 muertes. Población: 6 millones.

En Chile: unos 50.000 casos con 544 muertes. Población: 18 millones.

Colombia: unos 17.000 casos con 630 muertes. Población: 49 millones.

México: 55.000 casos, unas 6000 muertes, en 126 millones de personas.

Bolivia: unos 5.000 casos, y unas 200 muertes. Población: 11 millones.

Saliendo de América:

Nigeria: unos 7000 casos y unas 200 muertes. Población: 195 millones.

Sudáfrica: unos 18.000 casos y unas 340 muertes. Población: 57 millones.

Egipto: unos 15.000 casos y unas 700 muertes. Población: 98 millones.

Hungría: unos 3.600 casos y unas 600 muertes. Población: 9 millones.

Australia: unos 7.000 casos y unas 100 muertes. Población: 24 millones.

Nueva Zelanda: unos 1.150 casos, 21 muertes. Población: 4 millones.

India: unos 100.000 casos, con unas 3.500 muertes. Población: 1.350 millones.

Pakistán: unos 50.000 casos y unas 1.000 muertes. Población: 212 millones.

Etc.

Es claro que no hay proporción con las medidas que se han tomado.

Saludos cordiales.
20/05/20 7:13 PM
  
gringo
¿Y según ud cuántas personas tienen que morir para tomar medidas?
¿No se da cuenta de que han muerto relativamente pocas personas precisamente porque se han tomado esas medidas?
Hacer cálculos es muy fácil, en España sólo se ha contagiado el 5% de la población y tenemos casi 27.000 muertos (oficiales), si se hubiera contagiado el 50% la cifra de fallecidos rondaría los 300.000.
Y por supuesto nadie que hable en serio se va a creer las cifras de países como la India, donde mucha gente no ha visto un médico en su vida, y el número real de muertos jamás se conocerá.

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Justamente, si alcanzan con esas muertes para tomar medidas, ya tendríamos que ir por la enésima paralización planetaria, porque epidemias y muertes por epidemias ha habido a montones en el pasado.

Y si es por desconfiar de las cifras, las oficiales sobre el COVID tampoco son sacrosantas, y no necesariamente porque tiendan a achicar y no a agrandar las cantidades .

Hay muchos informes de que en algunos lugares se ha certificado como muerte por COVID cualquier cosa, porque había instrucciones de hacerlo así.

Saludos cordiales.
21/05/20 11:35 PM
  
gringo
1) Parece que no entiende o no quiere entender que no es lo mismo cinco mil muertes por gripe común, que cinco mil muertes por covid19.
Porque en el primer caso es un tope, una cifra máxima, y en el segundo es sólo el principio.
Puesto que de la gripe hay vacuna, la mayor parte de la gente vulnerable se inoculan y se vuelven inmunes.
Si no tuviéramos vacuna contra la gripe común también se tomarían medidas draconianas, como en el caso del covid19.
Y espero que no me hable de accidentes de tráfico como Trump y alguna política española, porque esa gente no ha entendido que algunas muertes avanzan en progresión aritmética (hoy tenemos uno, mañana dos, pasado tres...), pero las muertes por virus lo hacen en progresión geométrica (hoy tenemos uno, mañana tres, pasado nueve...).

2)Dudo mucho que ningún gobierno vaya a aumentar artificialmente las listas de muertos, porque es evidente que cuantas más víctimas más de les acusará de incompetencia, incluso con consecuencias penales.
En España muchos grupos como sindicatos de médicos han denunciado al gobierno ante los tribunales.
De lo que sí hay evidencia es de un ocultamiento de fallecidos, bien por falta de medios como en África , bien por una deliberada dejadez como en Europa donde hay países que no cuentan a los ancianos fallecidos fuera de los hositales, bien por una política de propaganda como Corea del Norte o China.
Pero bueno ya le veo en plan conspiranoico ¿Alguna sociedad secreta judeomasónica se ha inventado una crisis para esclavizarnos? ¿Esto también es cosa de Soros?.

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Veo que tiene muy interiorizado el tema del Nuevo Orden Mundial. En cuanto a conspiraciones, parece que sí existen algunas, después de todo.

La progresión geométrica en las epidemias no es constante, pronto se enlentecen y toman la forma de una "curva logística", con una meseta cada vez menos empinada.

De hecho es lo que está sucediendo hace días con la epidemia actual, si son confiables las cifras del Worldometer.

Incluso hay médicos que dicen que la forma en que una epidemia cesa es porque se contagia, sin efectos dañinos, la gran mayoría de la población, y ya no hay a quién contagiar. Y afirman que el confinamiento ha alargado la epidemia actual, al impedir ese contagio generalizado.

La verdad que si después de todo este tiempo hay países con 11, 20, 200, 400 o 1000 muertos, en poblaciones a veces inmensamente grandes, y que no tienen muchos de ellos los medios que poseen las sociedades desarrolladas, pensar que eso se debe al confinamiento es un poco como el cuento de los tigres: un hombre ve que en la carretera todo el mundo toca la bocina (claxon) y pregunta porqué. Para que no vengan los tigres, le dicen. ¿Qué tigres, si no se ve ninguno? Y le contestan: ¿Vio como hace efecto?

Saludos cordiales.
22/05/20 12:52 PM
  
gringo
Creo que usted es lo suficientemente inteligente para comprenderlo, pero no quiere.
Afortunadamente no es usted el ministro de Salud de su país.
La tasa de mortalidad del covid19 está entre el 1 y el 3%.
Si en España somos 47 millones y se contagia toda la población, morirían alrededor de medio millón como poco.
Y en Uruguay donde son uds tres millones y medio, pues serían al menos 35.000 muertos.
Y eso no significa que el virus deje de matar, porque al igual que la gripe probablemente el covid19 mute cada año, por lo que la inmunidad ya no valdría. Cada año habría una masacre.
Por eso anualmente es necesario sacar una nueva vacuna de la gripe.
Por lo que veo usted dejaría campar el virus a sus anchas y sálvese quien pueda.
Me pregunto si el virus en lugar de matar principalmente ancianos provocara abortos espontáneos, igual sí estaba ud dispuesto a cualquier sacrificio económico y social para salvar a los embriones.
Pero oiga, los ya nacidos también tenemos derecho a la vida ¿no?. Y por una vez en la Historia que se sacrifique la economía en favor del Hombre, y no al revés.

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Obviamente que nadie dice que no se deba hacer nada para evitar el contagio, pero de ahí no se sigue que se deba confinar a la población mundial.

Véase por ejemplo que pasó con otra pandemia anterior:

"Muchos años después, en 2009, en un mundo mucho más avanzado, una nueva cepa de la gripe H1N1, similar a la del 18, volvió a poner al mundo en alerta. La Organización Mundial de la Salud declaró en junio de ese año que un nuevo virus de origen porcino había provocado una pandemia global por primera vez en cuatro décadas. Para responder a la amenaza, la OMS activó sus acuerdos con empresas farmacéuticas para la producción de vacunas ante la posibilidad de una enfermedad que dejase millones de muertos. La vacuna llegó cuando la gripe ya estaba remitiendo y millones de dosis quedaron sin usar. La expectativa de un virus que se anunció como una epidemia devastadora hizo que las advertencias se viesen como una exageración y proliferasen las críticas por los vínculos de algunos asesores de la OMS con fabricantes de antivirales. Después de dejar más de 250.000 muertos, principalmente en África y el sudeste asiático, la gripe A, como se la bautizó, perdió intensidad, pero, como muchos otros virus que un día saltan de animales a humanos, se quedó para seguir infectándonos como virus estacional."

//elpais.com/ciencia/2020-03-25/asi-acaban-las-epidemias.html

No había vacunas, cuando las hubo, no jugaron gran papel, y ante la ausencia de vacunas, y con una supuesta perspectiva de "millones de muertos", no se decretó confinamiento global. ¿Porqué?

Y el resultado, 250.000 muertos, tampoco puede servir para decir que ahora se actúa en base a la experiencia anterior.

En todo caso, se debe tener presente que el problema es la enfermedad, no la población, y que por tanto, a la que hay que atacar es a la enfermedad, no a la población.

Además, no se puede, en realidad, sacrificar la Economía al Hombre, porque en ese caso se sacrifica al Hombre también. Da lo mismo morir de coronavirus que morir de hambre.

¿Cuánta gente va a morir en todo el planeta a causa de la paralización debida a las medidas que se han tomado contra el coronavirus?

Saludos cordiales.
22/05/20 7:24 PM
  
Cos
El problema con el Coronavirus en España es el siguiente:
-En el norte de Italia se producen contagios masivos, los servicios sanitarios quedan desbordados. Muere gente por no poder ser atendida.
-España hace oídos sordos en un primer momento porque tienen que hacer la manifestación femiista del 8 de marzo. Uno de los puntos álgidos de la agenda de agitación política.
-Al día siguiente del 8 de Marzo -si, así de descarado- decretan las medidas.
-El gobierno no hace nada bien. No se procura de los equipos de protección, ni de los respiradores ni de nada.
-La gente empieza a morir. En muchas residencias de ancianos se producen auténticas hecatombes.
-El gobierno miente constantemente para tapar la realidad. Oficialmente los muertos son 28000. LA cifra real debe de pasar de los 40000, no sabemos si de los 50000. Esto con un confinamiento domiciliario absolutamente estricto.
-La debacle económica que se viene encima es de proporciones no menos terribles.

Esto es lo que ha pasado en España. Lógico que si en otros sitios la situación es distinta el problema se vea con distintos ojos. De hecho si en Uruguay la afectación del virus es tan baja, las medidas de confinamiento extremo si son mas perjudiciales que beneficiosas. La solución menos gravosa es dotarse de medios y hacer el seguimiento pntual de la epidemia. Tratar de evitar grandes conglomeraciones de gente, protegerse en los medios de transporte público y hacer confinamientos selectivos. LA cuestión no es que la gente no se infecte, sino que los contagios no se produzcan súbitamente y de forma masiva, y los servicios médicos no se vean desbordados. También proteger a los ancianos y a las personas de riesgo.
22/05/20 10:32 PM

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