Sobre la pregunta 38 de los "Lineamenta"

DivorcioComo dice en la presentación de la correspondiente noticia en “Infocatólica”, la “Relatio” con la cual culminó la primera etapa del Sínodo sobre la Familia ha sido publicada como “Lineamenta” que deberán acompañar la reflexión en toda la Iglesia sobre los temas del Sínodo sobre la Familia en los meses futuros:

“La Santa Sede ha publicado en la web del Vaticano las preguntas que planteará a las conferencias episcopales de todo el mundo con vistas a la celebración del próximo Sínodo de los Obispos, que se celebrará entre los días 4 y 25 de octubre de 2015, bajo el título «La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo».”

http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22712

A estos “Lineamenta” se agregan unas preguntas ordenadas a conocer la recepción del documento y a profundizar en los temas discutidos. Con los resultados de esta nueva encuesta más la “Relatio” ya conocida, se formará el “Instrumentum Laboris” para el Sínodo de Octubre de 2015.

Nos proponemos aquí hacer algunos comentarios a la pregunta número 38. Todos los subrayados son nuestros.

“38. La pastorale sacramentale nei riguardi dei divorziati risposati necessita di un ulteriore approfondimento, valutando anche la prassi ortodossa e tenendo presente «la distinzione tra situazione oggettiva di peccato e circostanze attenuanti» (n. 52). Quali le prospettive in cui muoversi? Quali i passi possibili? Quali suggerimenti per ovviare a forme di impedimenti non dovute o non necessarie?”

http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2014/12/09/0935/02013.html

Traducción nuestra:

“38. La pastoral sacramental respecto de los divorciados vueltos a casar requiere una ulterior profundización, valorando también la praxis ortodoxa y teniendo en cuenta “la distinción entre la situación objetiva de pecado y las circunstancias atenuantes” (n. 52). ¿Cuáles son las perspectivas en las que moverse? ¿Cuáles son los pasos posibles? ¿Qué sugerencias hay para superar formas de impedimento no debidas o no necesarias?”

El citado número 52, recordemos, decía lo siguiente:

“52. Si è riflettuto sulla possibilità che i divorziati e risposati accedano ai sacramenti della Penitenza edell’Eucaristia. Diversi Padri sinodali hanno insistito a favore della disciplina attuale, in forza del rapportocostitutivo fra la partecipazione all’Eucaristia e la comunione con la Chiesa ed il suo insegnamento sulmatrimonio indissolubile. Altri si sono espressi per un’accoglienza non generalizzata alla mensa eucaristica, inalcune situazioni particolari ed a condizioni ben precise, soprattutto quando si tratta di casi irreversibili e legatiad obblighi morali verso i figli che verrebbero a subire sofferenze ingiuste. L’eventuale accesso ai sacramenti dovrebbe essere preceduto da un cammino penitenziale sotto la responsabilità del Vescovo diocesano. Vaancora approfondita la questione, tenendo ben presente la distinzione tra situazione oggettiva di peccato ecircostanze attenuanti, dato che «l’imputabilità e la responsabilità di un’azione possono essere sminuite oannullate» da diversi «fattori psichici oppure sociali» (Catechismo della Chiesa Cattolica, 1735).”

Traducción nuestra:

“52. Se ha reflexionado sobre la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar accedan a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Varios padres sinodales insistieron a favor de la actual disciplina, en razón de la relación constitutiva entre la participación en la Eucaristía y la comunión con la Iglesia y sus enseñanzas  sobre el matrimonio indisoluble. Otros se pronunciaron a favor de una acogida no generalizada a la mesa eucarística, en algunas situaciones especiales y bajo condiciones estrictas, sobre todo cuando se trata de casos irreversible y vinculados a obligaciones morales para con los hijos que padecerían sufrimientos injustos. El eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano. Debe ser aún profundizada la cuestión, teniendo bien presente la distinción entre la situación objetiva de pecado y las circunstancias atenuantes, dado que “la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden ser disminuidas o anuladas” por diversos “factores psíquicos o sociales”. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1735).”

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Para no volver a escribir las mismas cosas, nos perdonarán que citemos nuestro “post” anterior:

“Dice en efecto el Reglamento del Sínodo:

http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_20050309_documentation-profile_sp.html#C.

“Art. 26

Mayoría de votos

§ 1. Para alcanzar la mayoría de votos, si se trata de una aprobación, se requieren los dos tercios de los votos de los Miembros; en cambio, si se trata de rechazar algo se requiere la mayoría absoluta de los mismos Miembros.

§ 2. Lo prescrito el § 1 es válido, ya sea cuando se ha de dar un consejo al Romano Pontífice, ya sea para las deliberaciones, después de haber obtenido el beneplácito del mismo Romano Pontífice.

§ 3. Cada vez que se plantea una cuestión de procedimiento, la solución se toma por mayoría absoluta de los Miembros votantes.”

La votación respecto de esos numerales fue la siguiente (al final de cada línea anotamos cuántos votos hubieran sido en ese caso los dos tercios):

 

Numeral

A favor

En contra

Dos tercios

52

104

74

118

53

112

64

117

55

118

62

120

 

¿Por qué se incluyen entonces en el texto final de la “Relatio” esos numerales que no fueron aprobados?

Mons. Víctor Fernández dice que es por voluntad del Papa Francisco.

Sin duda que si no se hubiesen incluido en el texto, entonces parece lógico pensar que tampoco hubiesen quedado incluidos en la discusión que se propone para toda la Iglesia hasta Octubre del 2015.

En todo caso, hay que  subrayar el hecho de que se incluyen como “no aprobados”.

http://infocatolica.com/blog/praeclara.php/1410220426-title#more26815

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O sea que la situación es la siguiente: La pregunta 38 parte de la base de una necesidad de profundización y de atender a las “circunstancias atenuantes”, expresada en un numeral de la “Relatio” que no fue aprobado por la Asamblea Sinodal.

Además, en esa misma pregunta 38 se hace referencia a una supuesta necesidad de “valorar” la praxis de las Iglesias orientales separadas de Roma respecto de estos temas, y esta necesidad no está ni siquiera afirmada en la “Relatio” sinodal, ahora transformada en “Lineamenta”.

Es decir, ni siquiera es algo que figure en un numeral no aprobado, como lo es la mencionada necesidad de profundización y de atender a las circunstancias atenuantes, sino que directamente no figura en numeral alguno de la “Relatio”, aprobado o  no.

Entendemos que esto hay que tenerlo presente en las discusiones que tengan lugar a fin de redactar la respuesta a los “Lineamenta”, cuando se pretenda hacer pasar como conclusión de esta primera etapa del Sínodo estas “necesidades” que sin embargo no han recibido los votos suficientes para su aprobación por la asamblea sinodal.

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Sobre las circunstancias atenuantes, dice el Catecismo:  

“1735 La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales.”

El argumento sería que el divorciado vuelto a casar no es subjetivamente culpable de su situación objetiva de adulterio y por tanto puede comulgar.

En ese caso, parece que no sería necesario confesarse, porque no habría culpa personal alguna que confesar.

Sin embargo, la “Relatio” dice:

“El eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano.”

Ahora bien, si hay que pasar por la penitencia y la confesión, porque alguna culpa queda, ¿será una culpa solamente venial? No parece que tenga sentido decir que un pecado de adulterio es un pecado venial.

Será por tanto un pecado mortal, pero entonces volvemos a lo de siempre: no puede comulgar sin confesarse y no puede confesarse si no tiene propósito de enmienda, y no lo tiene si planea seguir teniendo relaciones sexuales con su nueva pareja.

Recordemos una vez más que aquí no se trata sólo ni principalmente del pecado de haber contraído una unión adúltera, sino de la situación habitual de pecado que consiste en convivir con otra persona distinta del cónyuge legítimo con la disposición admitida y consentida de tener habitualmente relaciones sexuales con esta persona, y de hecho teniendo habitualmente tales relaciones.

Esa es la situación objetiva de pecado de adulterio que hace imposible la comunión eucarística mientras no se produzca el arrepentimiento y la confesión, y de la cual no hay arrepentimiento posible mientras no haya propósito de enmienda, que en este caso quiere decir la determinación sincera de no tener relaciones sexuales en adelante  con esa persona.

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El otro tema que asoma en la pregunta 38 es, como dijimos, el de la supuesta necesidad de valorar la praxis matrimonial de las Iglesias orientales separadas de Roma.

Sobre este tema es útil leer el artículo siguiente:

en el  cual se presenta con más exactitud de lo usual dicha praxis de los ortodoxos:

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350879?sp=y

Me interesa subrayar ahí que tal forma de proceder en esas Iglesias es consecuencia de la tradicional docilidad de las mismas a las intromisiones antievangélicas del poder civil y que es posterior al siglo IX de nuestra era.

Por lo que dice en este artículo, dicha praxis de los ortodoxos consiste básicamente en admitir la posibilidad del divorcio.

Es decir, por lo que dice en el artículo citado hay que concluir que no se considera que el vínculo matrimonial anterior permanezca, admitiendo al mismo tiempo la licitud moral de una nueva unión, que no es sacramental, lo cual daría lugar a cierta forma de poligamia, sino que se entiende que el vínculo matrimonial ha sido disuelto.

Aún así, se niega el carácter sacramental a la segunda (o tercera) unión, y la celebración se hace en un tono penitencial, que implica por ejemplo la ausencia de la comunión eucarística. Esto mismo se aplica también, por lo que ahí dice, a los viudos que se casan en segundas nupcias.

Al parecer se argumenta que estos casos son la excepción que confirma la regla de la indisolubilidad.

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Por el contrario, la Iglesia Católica enseña en el Concilio de Trento que:  

“D-975 Can. 8. Si alguno dijere que, a causa de herejía o por cohabitación molesta o por culpable ausencia del cónyuge, el vínculo del matrimonio puede disolverse, sea anatema.”

“D-977 Can. 7. Si alguno dijere que la Iglesia yerra (2) cuando enseñó y enseña que, conforme a la doctrina del Evangelio y los Apóstoles [Mc. 10; 1 Cor. 7], no se puede desatar el vínculo del matrimonio por razón del adulterio de uno de los cónyuges; y que ninguno de los dos, ni siquiera el inocente, que no dió causa para el adulterio, puede contraer nuevo matrimonio mientras viva el otro cónyuge, y que adultera lo mismo el que después de repudiar a la adúltera se casa con otra, como la que después de repudiar al adúltero se casa con otro, sea anatema.”

Se comenta en nota al pie de página en el “Enchiridion Symbolorum” de Denzinger:

“Se eligió esta forma de condenación para que no se ofendieran los griegos que seguían la práctica contraria, aunque no condenaban la doctrina opuesta de la Iglesia latina. - Sobre este canon dice Pío XI [Casti connubi, 31 dic. 1930; AAS 22 (1930) 574]: «Luego si la Iglesia no erró ni yerra cuando enseñó y enseña estas cosas, evidentemente es cierto que no puede desatarse el vínculo, ni aun en el caso de adulterio, y cosa clara es que mucho menos valen y en absoluto se han de despreciar las otras tan fútiles razones que pueden y suelen alegarse como causa de los divorcios».

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Se dirá: “la doctrina es clara, no se trata de cambiarla, sino de hacer cambios en la praxis solamente”.

Esta suposición de una praxis autónoma, ajena, independiente, respecto de la doctrina, es totalmente falsa.

¿Qué sentido o valor tiene la doctrina, si luego se puede prescindir de ella en la praxis?

¿Tenemos dos vidas, una práctica y otra teórica, de modo que en la segunda vale la doctrina, en la primera no?

¿Para qué está la doctrina sino es para regular la praxis?

Sirva este hecho realmente ocurrido de ejemplo. En una determinada asamblea diocesana de una determinada diócesis en un determinado país sobre “Pastoral Familiar”, se plantea el tema de la comunión a los divorciados vueltos a casar, y se dice, por un lado, que no se trata de cambiar la doctrina, y por otro lado, que hay que ayudar a estas parejas a vivir positivamente la realidad familiar y matrimonial (¿?) y se termina definiendo a la “familia” como “toda situación en la que alguien es responsable de otra persona” (…!!!!….).

El director de una cárcel, el conductor de un ómnibus, el capitán de un barco, el jefe de un hospital, etc., etc., son responsables de otras personas. ¿Son por eso una cárcel, un ómnibus lleno de pasajeros, un barco que cruza los mares, o un hospital, ejemplos concretos de “familia”?

Además, ¿hay forma de ayudar a los que viven en situación objetiva de adulterio a vivir la realidad “matrimonial”? ¿Hay forma de hacer que el adulterio sea matrimonio?

¿Ésa es la manera de no tocar la doctrina cambiando solamente la praxis?

Pidamos al Señor la gracia de la conversión y de la fidelidad a sus enseñanzas, y pidamos por la Iglesia para que pueda superar esta gravísima crisis que la afecta, y por nosotros para que podamos combatir el buen combate según la voluntad de Dios.

55 comentarios

  
Joaquín
Todo eso está bien. Pero el problema fundamental (que a menudo esos segundos matrimonios son realidades consolidadísimas, con hijos, y que en no pocas ocasiones son mucho más felices que los primeros matrimonios) sigue ahí. Simplemente calificándolos como "adulterio" no conseguiremos nada. Separarse a menudo causa nuevos problemas. Y la solución de vivir "como hermano y hermana" tiene otro problema: que para que funcione tienen que aceptarla los dos. ¿Y si sólo la acepta uno? Entonces se crean nuevos conflictos. Mientras sigamos razonando en el plano de la doctrina abstracta y olvidemos la realidad, no resolveremos nada.

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Es simple: el matrimonio es indisoluble, o no. La referencia a la "praxis ortodoxa" parece indicar que algunos al menos de los que promueven este debate quieren que la Iglesia termine diciendo que "no".

El matrimonio es indisoluble, o no. No en el plano de la doctrina abstracta ni en el de la concreta, ni en el de la praxis, ni nada: es indisoluble, o no lo es. Simple y sencillo.

La doctrina católica es que es indisoluble.

Saludos cordiales.
10/12/14 2:53 PM
  
Falstaff
Todo esto del sínodo y la confusión que está provocando, cada día me parece más demencial y de una irresponsabilidad escandalosa.
10/12/14 3:06 PM
  
Martin Ellingham
El "camino penitencial" de Kasper es una "falacia monumental". En primer lugar, porque afecta a la integridad de la confesión: el pecado de adulterio no debería confesarse para acceder a la Eucaristía. Ante lo cual me pregunto si pecados como la corrupción o la pertenencia a la mafia sí deberían confesarse o tendrían un peculiar "camino penitencial" en ciertas zonas de Italia, Colombia, México o la Argentina.... En segundo lugar, porque es un camino penitencial sin rectificación de la conciencia (pues no se le diría al adúltero que su situación es moralmente desordenada en materia grave) o lo que es peor, sin propósito de enmienda.
Saludos.
10/12/14 3:11 PM
  
JCA
Realmente es triste que haya la necesidad de escribir artículos como éste para explicar algo que es de cajón: que la praxis no puede ir separada de la doctrina. Y si algunos desprecian estos razonamientos por ser «construcciones ideológicas», como las llaman, que le echen un vistazo a II Jn 3:

«Me alegré grandemente cuando vinieron los hermanos y testimoniaron de ti la verdad, según andas en la verdad.»

Claro que quizás opinen que Juan era un «fundamentalista» de una iglesia autorreferencial de museo y solterona, aunque al menos no le puedan achacar que tuviera miedo a la alegría, porque al menos en este versículo se alegra de algo.

No entro a opinar lo de la inclusión de puntos «en el limbo» como si fuesen aprobados, salvo que parece que hay una «mano negra» que quiere hacernos comulgar ruedas de molino como sea.

Todo este «lío» sobre la praxis se parece un montón al abuso del concepto de oikonomia de las iglesias ortodoxas, que en el caso del matrimonio es flagrante. ¿Quizás se inspiran en ellas, por eso del «ecumenismo»? Por cierto, que equiparen los orientales el matrimonio en segundas nupcias perfectamente válido, el de viudos, con los adulterinos, es una canallada.
10/12/14 3:22 PM
  
Falstaff
Efectivamente, como dice Martin Ellingham, esta confusión se basa en una falacia descomunal. Claro que puede haber atenuantes en la culpa de las personas que se hayan divorciado y vuelto a "casar", pero eso ocurre con cualquier pecado. ¿Van a hacer una lista con los pecados que según las circunstancias no impiden la Comunión sin previo arrepentimiento y propósito de enmienda? El grado de culpa del pecador es algo que concierne a su conciencia y a Dios, pero eso no significa que pueda comulgar sin querer corregirse. En el caso de los divorciados se suma que al ser un pecado público escandalizaría al resto de fieles, agravando las consecuencias.

No nos engañemos, el problema está en que buena parte del Vaticano está vendida a los Obispos alemanes, que por motivos económicos, y por su heterodoxia arraigada, se han empeñado en cambiar la pastoral contradiciendo la Doctrina.

Además, las estrategias que se están llevando por las más altas instancias para imponer su errado criterio son dignas del más burdo estafador.
10/12/14 4:05 PM
  
damian
¿de q sirve preguntarse estérilmente por que se agregaron esos puntos si les faltaban 2 votos para los dos tercios? ¿en serio se pregunta eso? ¿vale la pena preguntarse eso? los puntos ya están. y listo. ahora a charlar sobre el contenido y sobre las soluciones.

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El Sínodo tiene un reglamento y según ese reglamento fueron aprobados los puntos que fueron aprobados, y no fueron aprobados los que no lo fueron. En todo caso, que se discuta, pero que se reconozca el carácter extra-sinodal del procedimiento, por lo que respecta a esos puntos.

Saludos cordiales.
10/12/14 4:09 PM
  
Una
Aquí desde antes de iniciarse el sínodo desde mi punto de vista y en uso a una distribución dialéctica intencionada, se ha dividido a la Iglesia en dos grupos: los progres y los tradicionales. Esto ha generado una batalla campal entre ambos y eso es parte del error.
Hay progresistas que ven muchas costumbres caducas y las señalan, que quieren una renovación de la estructura de la Iglesia de modo que de una vez la doctrina predicada se convierta en praxis, es decir en coherencia y por ello permanecen fieles. Y a la inversa, hay tradicionales muy infieles que lo parecen porque predican estatismo (fariseos hipócritas). Lo que quiero decir, es que el tema no trata de ser progre o tradicional, si no de ser fiel a la doctrina y a su praxis, o de no serlo.
Dejemos de llamar progres a los herejes y tradicionales a los fieles.
Porque no va por ahí. Llamemos al fiel, fiel ( pero no tradicional, término semejante a "carca") y al infiel, hereje ( en vez de progre) esta confusión de asociar terminologías no ayuda en nada.

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Está bien, pero la terminología no es todo. Al final, entre fieles e herejes la lucha va a ser igualmente campal.

Saludos cordiales.
10/12/14 4:24 PM
  
Alvaro
Me quedo en la duda:

Cuando se habla de "la praxis ortodoxa"... ¿es seguro que se refiere a las iglesias orientales? ¿No podría referirse a lo que algunos llaman "ortopraxis"?

Si fuese así, tal vez se refieran a tomar como referencia las prácticas católicas más ortodoxas y, a partir de ellas, ver qué atenuantes pueden considerarse o qué impedimentos pueden retirarse a fin de flexibilizar esta pastoral.

Evidentemente, no estoy tampoco de acuerdo con este posible enfoque, ya que parece buscar posibles trampas con que admitir lo que a priori es inadmisible.

Simplemente planteo esta posible interpretación del texto, por si sirve a alguien.

Un saludo.

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Por el contexto es claro que se refiere a la doctrina y práctica del matrimonio en las Iglesias orientales separadas de Roma. Ver el artículo sobre el tema para el cual pongo un "link" en el "post" (cuántas comillas...).

Ahí dice:

"El ejemplo de las Iglesias ortodoxas que admiten las segundas nupcias es un argumento sobre el que insiste quien quiere superar en la Iglesia católica la prohibición de la comunión a los divorciados vueltos a casar, con el cardenal Walter Kasper a la cabeza."

De lo contrario la referencia no tendría sentido.

Saludos cordiales.
10/12/14 4:54 PM
  
Falstaff
El cardenal De Paolis ha dicho algo que ningún prelado ha comentado aún públicamente: el propio sínodo discutiendo sobre algo ya establecido por el Magisterio puede ser ilegitimo. Y es verdad, no sé cómo se puede prestar la Iglesia a dudar públicamente de algo que ella misma ha cerrado definitivamente. Es más, el sólo hecho de que así suceda podría ser motivo de excomunión para varios de los participantes que defienden lo que está condenado previamente por el Magisterio.
10/12/14 5:32 PM
  
Daniel de Argentina
Estimado Néstor:
Coincido básicamente con lo que decís, no sólo en este post sino también en los excelentes trabajos de Filosofía Tomista, como los referidos a Kant, etc.
Sólo un comentario sobre tu último párrafo. Veo la "gravísima crisis" que afecta a la Iglesia por temas relacionados con la familia no tanto en la fidelidad a las enseñanzas como en la inmensa cantidad de hermanos bautizados (y también de las demás personas) que se hallan en situaciones irregulares respecto de lo que sería un sano matrimonio canónico.
Existe, sin duda, un inmenso (es lo que se me ocurre decir) problema pastoral. Y, por supuesto, hay que enfrentarlo. No se puede barrer la tierra abajo de la alfombra simplemente porque el montículo de tierra es muchísimo más grande que la alfombra.
No digo que la solución sea, sin más ni más. dar la comunión a los divorciados en nueva unión, o a los unidos de hechos, etc. Pero sin duda es un grandísimo problema ("desafío" dice el título del Sínodo) pastoral que requiere la máxima atención.
La "gravísima crisis" de que hablás referida a la familia, la veo yo más en lo pastoral que en lo doctrinal.
Y creo que la sabiduría consiste en principio en conocer la verdad con claridad, pero sobretodo en APLICARLA A LA LA REALIDAD CONCRETA!! para mejorar ésta.
No tengo ninguna duda de la necesidad de este Sínodo y ruego a Dios para que obtengamos resultados positivos. Principalmente pastorales, que es lo que creo que nos está haciendo falta.
Con aprecio. Saludos.


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La crisis principal es la doctrinal, porque si la doctrina está corrompida no hay ya nada que "aplicar" a la realidad.

Una evangelización herética o una pastoral herética, simplemente no son ni evangelización ni pastoral.

No se puede mejorar la realidad concreta mediante la herejía. Sí empeorarla, obviamente.

Por eso no hay resultados pastorales posibles sin ortodoxia doctrinal.

Y la ortodoxia doctrinal no se consigue diciendo que la doctrina está bien pero la realidad indica otra cosa.

Saludos cordiales
10/12/14 5:40 PM
  
María de los Ángeles
No sé que decir... el ver de nuevo preguntas sobre ese punto 52, me hace temer por lo que se viene; aunque a la vez mantengo la esperanza en que Dios no permitirá lo peor que nos puede ocurrir; que la iglesia se contradiga a sí misma, y que haya montones de fieles confundidos (entre ellos yo, que no sabríamos hacia donde ir, hacia donde hacernos).
Es tiempo de orar y de sacrificarnos por nuestra amada iglesia. Que Dios nos ampare.
10/12/14 5:46 PM
  
Catholicus
A mí me causa escándalo que se cite ese numeral del Catecismo, y no se citen otros tantos. Parece una clara forma de manipulación de la moral verdadera - por completa- que enseña el Catecismo:

1848 .... Pero para hacer su obra, la gracia debe DESCUBRIR el pecado para convertir nuestro corazón...
1853.... La raíz del pecado está en el corazón del hombre, en su libre voluntad,
1856... «Cuando [...] la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal [...] sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc
1857 Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal lo que tiene como OBJETO una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento” (RP 17).

1858 La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, ..

1859 Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La IGNORANCIA afectada y el endurecimiento del corazón (cf Mc 3, 5-6; Lc 16, 19-31) NO DISMINUYEN, sino AUMENTAN , el carácter voluntario del pecado.

1860. La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que NADIE ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la CONCIENCIA de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.

1861 El pecado mortal es una posibilidad radical de la LIBERTAD humana como lo es también el amor. Entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno; de modo que nuestra libertad tiene poder de hacer elecciones para siempre, sin retorno. Sin embargo, aunque podamos juzgar que un acto es en sí una falta grave, el juicio sobre las personas debemos confiarlo a la justicia y a la misericordia de Dios.

Conviene leerse los puntos sobre los actos morales (1749...)y sobre la Conciencia (1776...).

Todo indica que el desviado - y contrario al Magisterio- subjetivismo que permea textos de los jesuitas desde hace años y por "propagación" acaba por todos lados, ha desviado a muchos Obispos de la moral que enseña el mismísimo Catecismo.

Es muy feo sacar ad hoc cosas recortadas del Catecismo sin poner la verdad completa delante de los fieles.

vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a4_sp.html
vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a6_sp.html
vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a8_sp.html
10/12/14 7:18 PM
  
Catholicus
Hay que leer algo del Cardenal Kasper y se entiende todo; y que me disculpe el Señor por ver las cosas diferentes de como por ahora las ve su Vicario.

Eso de Kasper no es teología "de rodillas", eso es Teología Salsa Rosa.
10/12/14 7:21 PM
  
Juan de los Palotes
Me hago la misma pregunta que Ma. de los Angeles: si todo esto sale y se aprueba, tal como parecen estar determinados a hacer algunos, ¿los católicos qué tenemos que hacer???

Supongo que ya lo sabremos.

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Ahí la tenemos fácil: la Iglesia Católica jamás enseñará en forma vinculante para los fieles algo que sea contrario a la fe o la moral. Eso, o es de fe, o se deriva necesariamente de lo que cree la Iglesia.

Saludos cordiales.
10/12/14 7:59 PM
  
Horacio Castro
Roguemos que el nombre del blog “No sin grave daño” sirva como advertencia moral y no como anuncio dolorosamente premonitorio. Pienso en la situación de tantos sacerdotes, profesionales, docentes, periodistas, etc., que ya están dando pelea en defensa de la sana doctrina. Que Dios no permita injusticias temporales. Junto a la explicación del respeto fraternal en Trento hacia los ortodoxos, es muy conveniente lo señalado en este artículo sobre “la tradicional docilidad (de ellos) a las intromisiones antievangélicas del poder civil y que es posterior al siglo IX de nuestra era”. La separación de Estado e Iglesia ha demandado muchos mártires. Y hoy se sigue viendo el interés de potencias como China en controlar Iglesias nacionales con determinadas autarquía y autonomía administrativa y pastoral, es decir separadas del Obispo de Roma. Ya alguna Orden con llegada internacional en materia ideológica y política podría asumir como próxima su representación universal de la Iglesia.
10/12/14 8:44 PM
  
Juan Argento
Comparto mi entendimiento de cuales son las diferencias doctrinales con los Ortodoxos respecto al matrimonio sobre las que se basa la diferencia de praxis.

1. Ellos aceptan que "lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" (Mt 19, 6), ya que sostienen que ninguna potestad meramente humana, ya sea los esposos o el Estado, puede disolver un matrimonio, pero, y ésta es la diferencia, sostienen que un Obispo sí puede, por la autoridad dada por Cristo a los Apóstoles cuando les dijo: "todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo" (Mt 18, 18). Esa tesis es erronea como explicó S. Juan Pablo II en las secciones 6, 7 y 8 del discurso a la Rota Romana de 2000. (El lo explicó con respecto al Papa, pero es obvio que si el Papa no tiene la autoridad para hacerlo, entonces los otros obispos tampoco la tienen.)

2. La diferencia anterior está necesariamente unida al concepto de separabilidad entre matrimonio natural y sacramento. Para los Ortodoxos, el sacramento es algo "añadido" al matrimonio natural, y en base a eso sostienen que sólo el primer matrimonio es sacramento, mientras que el segundo y eventual tercero no son sacramento, sino solamente matrimonio natural. En contraste, la doctrina católica sostiene que es la misma realidad del matrimonio natural la que ha sido elevada, entre los bautizados, a la dignidad del sacramento, de modo tal que existe una inseparabilidad, más aún, una identidad, entre matrimonio natural entre cristianos y sacramento. Esto lo explicó Juan Pablo II en la seccion 13 de Familiaris Consortio y lo reiteró en la seccion 8 de su discurso a la Rota Romana de 2001.

Los discursos de JP_II a la Rota Romana están acá:

www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/index_spe-roman-rota_sp.htm
10/12/14 8:46 PM
  
Juan Argento
Martín, es claro que en la propuesta K se persiste en el pecado objetivo de adulterio y por lo tanto no se está realizando un propósito objetivo de enmienda en el sacramento de la Penitencia. Pero recordemos que la propuesta K se basa, como yo la entiendo aunque no me he doctorado en exégesis kasperiana ni pienso hacerlo, en considerar que esa relacion extra-matrimonial en un contexto "quasi-familiar" con hijos ya no es mas adulterio! El camino penitencial, para él, es reconocer que hubo una etapa de adulterio en el inicio de esa relacion y arrepentirse de eso.

La falacia fundamental de la propuesta, a mi juicio, consiste en sostener a la vez que ese primer matrimonio es indisoluble y que cesa en todos sus aspectos prácticos. Esto es una falacia, porque el derecho conyugal, cuyo otorgamiento mutuo produce el matrimonio (*), es eminentemente práctico.

Este derecho y su deber recíproco tienen tanto un aspecto positivo (realizar actos procreativos) como uno negativo (no realizarlos con otros). Mientras el aspecto positivo puede cesar de tener efecto práctico por un tiempo o incluso indefinidamente, en la separación de lecho y mesa que siempre ha sido aceptada por la Iglesia, el aspecto negativo está vigente siempre. Si también el aspecto negativo dejase de estar vigente, el matrimonio dejaria de existir en la práctica y quedaria reducido a una pura nominalidad. Por lo tanto la posición de Kasper implica de hecho la disolución del matrimonio legítimo. Pretender que no se disolvió, y que al mismo tiempo el derecho, cuyo otorgamiento recíproco produjo el matrimonio, ya no está vigente en la práctica en ninguno de sus aspectos, es una falacia, una ficción.

(*) "el matrimonio lo produce el consentimiento de las partes legítimamente manifestado" (Canon 1057.1)
10/12/14 9:03 PM
  
Percival
Los que vivimos en Venezuela sabemos cómo funciona eso de que se vote una cosa y salga otra. De todos los escándalos a los que nos está acostumbrando el mundo de hoy, algunos que me dejan más atónito son éstos que están surgiendo como champiñones en el seno de la Iglesia. Y éste de la "resurrección" de los números y de las ideas no aprobadas, resplandece como un escándalo especialmente "mundano". De esas "mundanizaciones", que por otro lado, el Papa critica a cada momento.
10/12/14 9:18 PM
  
DavidQ
Desde mi punto de vista, nadie pretende eliminar el sexto mandamiento ni anular la palabra "adulterio" del diccionario.

Lo que se busca es un camino de redención para aquéllas personas que están atrapadas y sin salida en una situación objetivamente mala, pero subjetivamente "no tan mala" como la alternativa.

Casos habrán muchísimos, pero imaginémonos a un hombre que acude con una prostituta. Aunque comete adulterio, sí tiene posibilidad de redención; mientras que el que acude con su segunda esposa no. Objetivamente el pecado es el mismo, y tan culpable sería el que sigue yendo con mujeres públicas como el que sigue "fiel" a su otra mujer, pero el primero sigue confesándose y el segundo tiene privado ese beneficio. ¿Hay justicia allí? ¿No puede haber otra mecánica, sin cambiarle el nombre al pecado? ¿Qué pasa si el primer matrimonio estuvo a punto de ser anulado, pero no se hizo por un tecnicismo, por ignorancia o porque era muy oneroso? ¿Qué pasa si realmente no hubo primer matrimonio y nadie lo sabe? ¿Qué hacemos con los hijos?

Cuando se le niega todo acceso a los sacramentos al divorciado vuelto a casar, no hay manera de saberlo, está simplemente condenado y sin salida, mientras el que va con prostitutas entra y sale del confesionario como Pedro por su casa. Yo creo que sin cambiar el nombre del pecado ni cambiar un ápice a la doctrina milenaria, es posible escuchar a estos miles de personas y salvar a unos cuantos.

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La diferencia, obviamente, está en que el que acude a una prostituta realiza una acción puntual, mientras que el que mantiene una relación adúltera está comprometido en una relación estable, con la intención, en principio, de mantenerla en el futuro.

Esto último hace que en este segundo caso, haya un obstáculo objetivo para el propósito de enmienda, que no hay en el primer caso. Es decir, el que acude a una prostituta puede decir simplemente: “no lo haré más”, mientras que el que ha asumido una relación adúltera debe decir, además, “me separaré de esta persona” o “conviviré con ella como hermano y hermana”.

Por eso, puede darse el caso de que el adúltero no pueda confesarse, mientras que el que ha visitado un prostíbulo sí puede hacerlo, porque el primero no se decide a romper con su compañero de adulterio, o a convivir con él sin relaciones sexuales, cosa que simplemente no se le plantea al segundo.

Si el que va con prostitutas vuelve a hacerlo después de confesarse, una y otra vez, entonces hay dos hipótesis posibles: 1) Cada vez se arrepiente sinceramente y hace un sincero propósito de enmienda, pero luego cede a la debilidad de la carne 2) No se arrepiente en realidad ni hace propósito de enmienda en serio, sino que lo toma como un modo de vida: pecar, confesarse, volver a pecar, volver a confesarse, etc.

En el primer caso, mientras haga así es válidamente absuelto y lo que se le debe decir es que tiene que esforzarse por crecer en la virtud, con la ayuda de la gracia divina, a fin de no recaer tan fácilmente, y en definitiva, no recaer en absoluto.

En el segundo caso se está engañando a sí mismo y al confesor, pero no a Dios, a quien deberá dar cuenta un día.

El caso en que el matrimonio haya sido inválido pero no se lo ha podido demostrar, es uno de los tantos casos posibles debido a la limitación de las cosas humanas, como cuando un culpable es absuelto por la justicia o un inocente va a la cárcel.

La solución en esos casos no es absolver a todo el mundo o encarcelar a todo el mundo, ni tampoco absolver a muy pocos o encarcelar a muy pocos. Simplemente hay que aceptar que las cosas humanas son así, tienen limitaciones y fallos, pero las alternativas, precisamente, son siempre peores.

En efecto, la declaración de nulidad de un matrimonio es un asunto muy delicado que requiere todas las garantías de un proceso legal objetivo para evitar en lo posible, humanamente hablando, siempre, grandes injusticias.

En cuanto a los hijos, siempre hay que hacerse responsable de los gastos de su manutención y educación. Pero no se puede tener hacia ellos una responsabilidad tal que se esté obligado a continuar en una situación objetiva de pecado para satisfacerla. Eso sería absurdo.

La doctrina católica es una verdadera maravilla de precisión, coherencia, y equidad. Pero hay que tener presente siempre que es una doctrina de salvación dada a un mundo caído en el pecado.

Por eso mismo, siempre va a haber una distancia entre la doctrina y la realidad, precisamente porque si no la hubiera la doctrina no sería necesaria.

Jesús no vino a pasear. Vino a un mundo profundamente corrompido por el pecado, y Él dice que el remedio para esa situación está en la Verdad (curiosamente, no dijo en el Acomodamiento). Desde ese momento la distancia entre la doctrina y la realidad queda establecida hasta el fin de los tiempos. Es como la distancia entre el remedio y la enfermedad.

En cuanto a que se puede dar la comunión a los divorciados vueltos a casar sin cambiar la doctrina católica, eso es precisamente lo que no se ha podido demostrar en todos estos meses, sino que al contrario, es lo que cada vez va quedando más claro que es imposible.

Saludos cordiales.
10/12/14 9:22 PM
  
Yolanda
A mí, lo que me sigue chirriando, escandalizando y casi casi atormentando es ver esas cifras en los votos. Alcancen o no los dos tercios, ¡¿cómo es posible 102 votos a favor del número 52?!
10/12/14 9:33 PM
  
Rastro fiel
Suplico a Dios que libre a Su Iglesia de los enemigos y herejes que hay dentro de ella, porque parece que han ocupado altas esferas de la misma. Ruego también por los Obispos y Cardenales fieles, para que alcen su voz leal a Dios contra quien haga falta en defensa de la Santa Doctrina católica.
10/12/14 9:37 PM
  
Ricardo de Argentina
"El ejemplo de las Iglesias ortodoxas que admiten las segundas nupcias es un argumento sobre el que insiste quien quiere superar en la Iglesia católica la prohibición de la comunión a los divorciados vueltos a casar, con el cardenal Walter Kasper a la cabeza."
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También el Papa Francisco mencionó ese ejemplo de los ortodoxos. Aunque cuando lo hizo no aclaró si lo hacía en el mismo sentido que lo hace Kasper.
Si bien los elogios a la "teología de rodillas" del Cardenal darían a pensar que sí, fuerza es reconocer que hasta el momento el Papa no se ha manifestado expresamente, ni a favor ni en contra, sobre la posibilidad de que la Iglesia permita en el futuro dar la comunión a los divorciados recasados.
10/12/14 11:29 PM
  
Daniel Iglesias
Muy buen artículo. Muchas gracias, Néstor.
11/12/14 12:13 AM
  
zaqueo
Yolanda, esa cifra se obtuvo porque el documento que se votó era una versión más apta o menos escandalosa que la original. Es decir, que muchos Obispos en realidad votaron porque suavizaba las premisas iniciales, totalmente heréticas.

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Editado.
11/12/14 3:29 AM
  
Inés
"La pastoral sacramental respecto de los divorciados vueltos a casar requiere una ulterior profundización, valorando también la praxis ortodoxa y teniendo en cuenta “la distinción entre la situación objetiva de pecado y las circunstancias atenuantes” (n. 52). ¿Cuáles son las perspectivas en las que moverse? ¿Cuáles son los pasos posibles? ¿Qué sugerencias hay para superar formas de impedimento no debidas o no necesarias?”

Cada diócesis enviará sus propuestas pero me parece interesante considerar una en la que hay coincidencias entre el Papa y BXVI en la modificación de su artículo de 1972. Me refiero a las prohibiciones que se le agregan a los divorciados con nuevo matrimonio ( uso la terminología que usa BXVI en la modificación) para ser por ejemplo padrinos de bautismo. Y también en cuanto a recibir una bendición en lugar de la eucaristía para sentirse en comunión con la Iglesia y no aparecer como no cristianos o excomulgados o ser los únicos que no comulgan cuando hay muchos que están en pecado grave y lo hacen sin ser censurados por ello.

En cuanto a la praxis ortodoxa dudo que alguna vez se contradiga al concilio de Trento que no la incluyó en el anatema. Por lo cual es lícito seguir evaluándola como lo solicitó BXVI antes de su renuncia.

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En efecto, no se puede contradecir el anatema del Concilio de Trento, que alcanza a todo aquel que diga que la Iglesia yerra al decir que el matrimonio es indisoluble aún en caso de adulterio.

Ahora bien, la "praxis ortodoxa" implica, como vemos en el "post", la aceptación del divorcio, al menos en caso de adulterio, o sea, exactamente lo contrario de aquello que la Iglesia sostiene, y respecto de lo cual es anatema decir que yerra al sostenerlo.

Es claro que si el que dice que la Iglesia yerra al negar cualquier causal de divorcio, adulterio incluido, está equivocado, entonces es verdad que tampoco el adulterio sirve como causal de divorcio, y que, por tanto, la "praxis ortodoxa" es errónea.

Aceptar, por tanto, esa "praxis ortodoxa", implica decir que la misma no es errónea, y que por tanto, la Iglesia sí yerra al excluir toda causal posible de divorcio, adulterio incluido.

Y eso cae bajo el anatema de Trento.

Como dice Pío XII en la "Casti Connubi", y he citado en el "post":

«Luego si la Iglesia no erró ni yerra cuando enseñó y enseña estas cosas, evidentemente es cierto que no puede desatarse el vínculo, ni aun en el caso de adulterio, y cosa clara es que mucho menos valen y en absoluto se han de despreciar las otras tan fútiles razones que pueden y suelen alegarse como causa de los divorcios».

Es falso además que la Iglesia no censure la conducta de los que comulgan en pecado mortal sin confesarse. Basada en la Escritura, les recuerda continuamente que comen y beben su propia condenación y que cometen un espantoso pecado de sacrilegio. Y si algunos ministros no son todo lo diligentes que deberían ser en recordar estas cosas, la misma doctrina católica de siempre les dice que a ellos también los espera el justo juicio de Dios.

Es muy loable todo lo que se hace para que los divorciados vueltos a casar no se sientan como "excomulgados" de la Iglesia, pero también hay que recordar que están en una situación objetiva de pecado voluntariamente mantenida por ellos mismos.

No creo que se pueda eliminar el sufrimiento y la tensión que implica para ellos y para la comunidad cristiana esa situación ciertamente anómala. Sobre todo no creo que sea bueno querer eliminarla simplemente haciendo como que todo está bien y todos somos felices, porque eso en la práctica equivale a negar que el adulterio sea pecado grave, o que unirse a otra persona en vida del primer cónyuge sea adulterio, o que el matrimonio sea indisoluble, etc., es decir, todo lo que venimos diciendo a saciedad una y otra vez hace meses.

Saludos cordiales.
11/12/14 2:03 PM
  
Martin Ellingham
La comparación que hace DavidQ entre divorciado adúltero y fornicario que recurre a prostitutas es falaz. Porque la analogía, para no ser falaz, debiera ser entre adúltero y soltero que se une en concubinato con una prostituta. E incluso en este último caso, la voluntad está menos adherida al mal moral, ya que el concubinato por definición excluye el deseo de permanencia y fidelidad. Con lo cual puede serle más fácil salir de tan triste situación.

Siempre hubo pecados contra el sexto mandamiento. Lo de hoy tiene una cuota de malicia extra. Ya no basta con el "sello de respetabilidad" del "matrimonio civil"; ahora se quiere "licencia eclesiástica".

Saludos.

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Hay que agregar además que hay más malicia en el adulterio que en la fornicación de un soltero con una prostituta, al menos desde el punto de vista de que en el primer caso se está faltando a la fidelidad al cónyuge legítimo.

Saludos cordiales.
11/12/14 2:32 PM
  
Inés
En cuanto a la praxis ortodoxa dudo que alguna vez se contradiga al concilio de Trento que no la incluyó en el anatema. Por lo cual es lícito seguir evaluándola como lo solicitó BXVI antes de su renuncia.

Lo anterior tiene dos afirmaciones: 1) la praxis ortodoxa no fue incluida en el anatema de Trento. 2) el Papa BXVI solicitó seguir estudiándola.

Usted considera lo anterior errado. Es su opinión personal no la VERDAD.

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La praxis ortodoxa no está incluida directamente en el anatema de Trento, pero de dicho anatema se sigue lógicamente que esa praxis es contraria a la verdad revelada.

En efecto, es anatema decir que la Iglesia se equivoca al no admitir causal alguna de divorcio, por tanto, es de fe que la Iglesia no se equivoca en ello, de lo cual se sigue lógicamente que se equivoca todo el que sostiene lo contrario de lo que sostiene la Iglesia en este punto, que es el caso precisamente de los ortodoxos.

Implícitamente, todo el que sostiene que la "praxis ortodoxa" puede ser válida, está sosteniendo que la Iglesia se equivoca al no admitir absolutamente ninguna causal de divorcio, lo cual contradice lo definido por el Concilio de Trento.

En cuanto a Benedicto XVI, su opinión actual sobre el tema surge precisamente de la retractación recientemente mencionada, donde no hay referencia ninguna a la "praxis ortodoxa", que debería estar precisamente ahí si ése fuese actualmente su pensamiento.

http://infocatolica.com/?t=ic&cod=22667

Hay que notar además que Benedicto XVI nunca usó, que yo sepa, la palabra "divorcio", que sin embargo es esencial en la "praxis ortodoxa", pues ésta consiste básicamente en reconocer algunas causales de divorcio.

Más bien, lo que sí dice Benedicto XVI en la actual versión de ese texto es lo siguiente:

"La Iglesia de Occidente, bajo la guía del sucesor de Pedro, no ha podido seguir el camino de la Iglesia del imperio bizantino, que se ha acercado cada vez más al derecho temporal, debilitando así la especificidad de la vida en la fe."

Saludos cordiales.
11/12/14 3:16 PM
  
Alvaro
Yolanda
Creo que de esto ya se habló algo. La clave radica en que el punto 52 no expresa una postura clara y concreta, no es una conclusión a la que se ha llegado, sino que describe una variedad de opiniones presentadas:

"Se ha reflexionado sobre la posibilidad de que (...) Varios Padres sinodales han insistido a favor de (...) Otros se han expresado a favor de (...) El acceso eventual a los sacramentos debería (...) Hay que profundizar aún en esta cuestión, teniendo muy presente (...) dado que (...)"

Así pues, ¿Qué significa un voto a favor? Aparentemente, no puede entenderse como un apoyo a la opinión de unos ni a la de otros, ya que el voto refrendaría ambas por igual. Por ello, la forma en que puede entenderse ese voto favorable es, simplemente, la constatación de que hubo ese contraste de opiniones y que se han expresado esas precauciones, sin posicionamiento a favor de unas u otras (a lo sumo, coincidiendo en que es un tema abierto sobre el que "hay que profundizar aún").

Evidentemente, los votos en contra deben tener en cuenta las seguras malinterpretaciones a que necesariamente llevaría la aprobación de ese texto (como de hecho ha sucedido incluso no habiendo sido aprobado).

Un saludo.

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En realidad, parece que el párrafo final:

"Debe ser aún profundizada la cuestión, teniendo bien presente la distinción entre la situación objetiva de pecado y las circunstancias atenuantes, dado que “la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden ser disminuidas o anuladas” por diversos “factores psíquicos o sociales”. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1735).”

ya sale de lo descriptivo y al menos respecto de ese párrafo, entonces, el voto de los Obispos habría sido expresión de una adhesión a lo que ahí se dice y no solamente a una descripción de lo que de hecho se dijo.

Saludos cordiales.

11/12/14 4:41 PM
  
Eduardo
Buen Post

Saludos.
11/12/14 5:11 PM
  
rmartinhe
La tormenta del pasado sínodo parecía que había pasado pero por lo que se ve el puchero sigue hirviendo. ¡Qué panorama!, que Dios nos ampare y ampare a su Iglesia.
11/12/14 5:35 PM
  
Rexjhs
Yo veo clarísimo que tras el Sínodo 2015 pasarán cosas muy graves, tanto si se apoya como si se niega (como es propio de la sana doctrina y de las palabras de Cristo) la comunión a los divorciados vueltos a casar. En el primer paso, habrá cisma. En el segundo, el idilio del papa Francisco con los medios de comunicación ateos y masones, y con el sector hereje de la Iglesia, se romperá y no será sin consecuencias. Roguemos a María Santísima y a San José que protejan a los fieles de la Iglesia católica y que convierta a tantos hermanos nuestros bautizados paganos como hay. Y respecto a Kasper y adláteres, se trata de gente protestantizada, que no profesan ya la fe católica. Y muchos de ellos son masones. Basta leer los mensajes de la Virgen al padre Gobbi (fundador del Movimiento sacerdotal mariano, al que pertenecía incluso JPII) para saberlo.
11/12/14 7:02 PM
  
Martin Ellingham
En efecto, Néstor, el adulterio tiene un componente de injusticia respecto del otro cónyuge que siempre se olvida en estos debates.

Saludos.
11/12/14 7:05 PM
  
Horacio Castro
Es muy enriquecedor también el hilo de comentarios y cuando no, bastan las respuestas (por ejemplo en 11/12/14 3:16 PM). No parece fácil la resolución de la crisis que evidencia este Sínodo. No se trata solamente de divorciados sino de una concatenación de alteraciones con nuevos modelos contrarios al matrimonio, familia, procreación, derecho a la vida y su trascendencia sobrenatural, los Sacramentos y nuestra identidad con Jesucristo. Es grande la cantidad de comentarios para prácticamente todos los artículos y noticias en InfoCatolica (ni hablar de otros portales) que pretenden relativizar la Doctrina (Evangelio, Tradición, Magisterio,) reduciéndola a ‘hay que adaptarse porque es lo que hay’. Es la cuestión tan promocionada de ‘la pastoral aplicada a la realidad de los nuevos desafíos, provocaciones, mayorías’ y un montonazo de despropósitos.
11/12/14 11:24 PM
  
Falstaff
Rexjhs, afirmas que después del sínodo habrá un cisma, supongo que -si no te he entendido mal- se provocaría cuando Francisco publique sus conclusiones y decepcione a los herejes internos. Bien, es posible que, efectivamente, el Papa conceda algunas cosas, pero no la Comunión a los divorciados vueltos a casar. Ahora bien, ¿cómo iban a llevar a cabo un cisma los Kasper de turno? ¿Tienen dónde ir? ¿Podrían montar una Iglesia por su cuenta y comer de ella como hacen de la Iglesia Católica? Sinceramente, lo dudo mucho. Los católicos que concuerdan con sus ideas son precisamente los que ni pisan una iglesia.

Y en todo caso, en el supuesto de que, por ejemplo, se desgajaran las diócesis alemanas, algunas francesas y no sé cuáles más, ese cisma sería un mini cisma por dos razones: 1. Apenas tienen ya fe (si les queda algo); 2. Teniendo en cuenta el total de católicos en todo el mundo son una parte ínfima.

Ese cisma sería una maravilla para la Iglesia porque soltaría lastre. En cambio, otro sería mucho más grave, y consistiría en que el Vaticano cambiara la pastoral contraviniendo la Doctrina. Entonces, la jerarquía "oficial" se quedaría en Roma, pero destruyendo la fe, y los verdaderos prelados y fieles se irían a tomar viento.

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Oremos y trabajemos para que no se de ninguna de las dos alternativas y en todo caso, no se dé la segunda, para lo cual confiamos además en la asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia.

Saludos cordiales.
12/12/14 12:36 AM
  
DavidQ
Aunque hay muchos matices, asumamos que lo que usted dice es cierto.

"mientras que el que ha asumido una relación adúltera debe decir..."

¿Cómo puede decirlo si se le niega el acceso a la confesión? El primer punto que se debe plantear es que NADIE puede ser vetado de por vida de la confesión. Ni siquiera el excomulgado, porque ¿cómo podría volver a estar en comunión con la Iglesia si se le niega el sacramento? Los divorciados no están excomulgados (lo dijo el Papa, no yo), por lo tanto, deben tener, como mínimo, el acceso al sacramento. Que se les absuelva o no, depende de que haga...

"hace un sincero propósito de enmienda, (aunque) luego cede a la debilidad de la carne"

Esa es otra doctrina que se pretende negar a los divorciados y que se acepta libremente a quienes acuden a prostitutas. Es absurdo que digan "aquél sí puede y este no" por decreto, sin ni siquiera conocer al penitente. Del que acude a prostitutas se asume inválidamente que sí podrá abstenerse y del que vive con su segunda esposa se asume inválidamente que no podrá abstenerse.

Quiero hacer énfasis que en ninguno de los dos casos estamos hablando de una persona común y corriente. Se trata de alguien que comete un pecado, está arrepentido, pasa por la vergüenza de ir a confesarse, hace propósito de enmienda y pasa un largo camino penitencial CON LA ÚNICA INTENCIÓN de recibir la comunión.

¿Es justo que a una de esas dos personas se le niegue la confesión por decreto, sin escucharle oírle y vencerle en tribunal de la Reconciliación? ¿No debería al menos escuchársele?

Al que va con prostitutas no se le pone ninguna cortapisa, nadie se entera de su pecado, va y viene con total libertad, le dejamos a su conciencia si su confesión en válida o no. Al divorciado se le pediría -según uno de los planteamientos- declararse públicamente pecador, acudir con el obispo, plantear un plan de largo plazo de penitencia, cumplirlo públicamente sin fallar y sólo entonces y bajo supervisión episcopal, se le daría la absolución (quizás) y después, si se sigue portando bien, la comunión, posiblemente a escondidas.

¿No es bastante injusto NI SIQUIERA conceder esa posibilidad al divorciado? A mí sí me parece injusto.

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No es que se le niegue la confesión. Es que según la doctrina católica no es posible confesarse válidamente sin arrepentimiento, y no puede haber arrepentimiento sin propósito de enmienda.

Si el sacerdote sabe que la persona vive en situación objetiva de adulterio, no es que no lo admita a la confesión, es que si en la confesión no confiesa ese pecado, no puede darle la absolución.

Si lo confiesa, tiene que constarle al sacerdote el propósito de enmienda. En este caso particular, tiene que constarle la decisión del penitente de romper la relación adúltera, o bien, de convivir en adelante como hermano y hermana. O sea, el penitente se lo tiene que decir al sacerdote.

Si el sacerdote no conoce la situación del penitente, y éste no se la manifiesta, el sacerdote dirá las palabras de la absolución, pero ésa no será válida, el penitente sigue en sus pecados.

Igualmente, si el penitente confiesa ese pecado, y dice que tiene el propósito de no tener más relaciones sexuales con esa persona, pero interiormente se propone continuar teniéndolas.

No es entonces que se prohíba algo, simplemente, sino que hay cosas que ontológicamente no se pueden hacer, como por ejemplo morderse la oreja. Lo esencial no es que esté prohibido, es que no se puede. Si hacemos el gesto de la confesión y la absolución faltando uno de los elementos esenciales de las mismas, no hay confesión ni absolución válidas, eso es todo.

Tampoco es que se asuma que el acude a prostitutas podrá abstenerse, y el que está unido adulterinamente con otra persona, no. Si este último dice que no tendrá más relaciones sexuales con su pareja adúltera, y el sacerdote no ve motivos suficientes para pensar que es un propósito insincero, entonces se le dará la absolución.

Y ésta será válida si el penitente realmente tiene ese propósito en el momento de recibirla y no está haciendo una simulación de propósito.

Pero es claro que no es el mismo caso el del se confiesa de haber ido a un prostíbulo agregando que se propone firmemente no hacerlo más, y el caso del que dice que está unido en adulterio con otra persona y que no piensa ni dejar la convivencia ni convivir como hermano y hermana.

Y este último caso es EL ÚNICO QUE ESTÁ EN DISCUSIÓN cuando se habla del tema de los divorciados vueltos a casar.

Se lo repito porque me da la impresión de que no se ha enterado aún: LO ÚNICO QUE SE DISCUTE cuando se discute el tema de la comunión de los divorciados vueltos a casar es si pueden confesarse y comulgar CUANDO NO SE PROPONEN NI ROMPER TOTALMENTE LA RELACIÓN ADÚLTERA NI CONVIVIR CON SU NUEVA PAREJA COMO HERMANO Y HERMANA.

Subrayar sobre todo las palabras NO SE PROPONEN.

Saludos cordiales.
12/12/14 1:27 AM
  
Leonardo
Qué complicado está este asunto del Sínodo. Dios quiera que se resuelva de la mejor manera posible, pero da la impresión de que el imposible cambio de la Doctrina se va a seguir agitando. Para mí es solo la punta del iceberg, es decir: hay toda una mentalidad modernista, que es la misma según la cual sería "un atraso" que aquí se esté planteando esto, en vez de responder a las angustias y esperanzas del hombre de hoy. Toda esa mentalidad que supone, aunque no lo diga claramente, que el Magisterio de la Iglesia queda desactualizado cada tantos años... y que pretende ser más Cristiana que Cristo... no puede llevar a nada bueno.
12/12/14 1:45 AM
  
DavidQ
Martin Ellingham:

Simplemente asuma que el que va con prostitutas es casado. No es nada raro, por si pretende usted decir que la hipótesis está tirada de los pelos. De hecho, es algo muy común y nadie hace escándalo por eso.

¿Recuerda el pasaje de la mujer adúltera a la que iban a apedrear y POR QUÉ no la apedrearon? TODOS aquéllos hombres tenían su pecado. Ni uno sólo se atrevió a lanzar la primera piedra. Y se fueron tan tranquilos, sin que nadie los persiguiera. No digo que eso esté bien, digo nada más que si ellos también tuvieron su oportunidad de ser perdonados, ¿por qué al divorciado se le niega por decreto?

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Ver respuesta al comentario anterior.
12/12/14 4:23 AM
  
Jordi
"Pidamos al Señor la gracia de la conversión y de la fidelidad a sus enseñanzas, y pidamos por la Iglesia para que pueda superar esta gravísima crisis que la afecta, y por nosotros para que podamos combatir el buen combate según la voluntad de Dios."

Pero antes dice sobre la Relatio final del Sínodo de las Familias del 2014:

"¿Por qué se incluyen entonces en el texto final de la “Relatio” esos numerales que no fueron aprobados? Mons. Víctor Fernández dice que es por voluntad del Papa Francisco."

Entonces hay tres cuestiones:

- ¿La crisis la causa directamente Francisco?

- Si ello no es así, ¿quién incluyó el número 38 de las Lineamenta?

- ¿Por qué queremos retroceder y sufrir una regresión con la asunción de la praxis y teología ortodoxa?

- ¿Se quiere así hacer una futura unión con los ortodoxos, asumiendo su teología retrógrada?

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La crisis viene de muy atrás y tiene que ver con algunas consecuencias del Concilio Vaticano II: caos doctrinal, desgobierno, renuncia de los Obispos a ejercer su autoridad, tolerancia con el pensamiento heterodoxo dentro de la Iglesia, marginación de los fieles y ortodoxos, creación de un partido bastante grande que busca el "justo medio entre la verdad y el error", etc.

Lo que estas fuerzas disolventes buscan no es tanto la unión con los otros cristianos cuanto la adaptación de la Iglesia al mundo moderno, concretamente, al Nuevo Orden Mundial que se está programando y realizando hoy día.

En el fondo, el nombre de la crisis es el "modernismo": la adaptación de la fe católica a la filosofía moderna, que tomada en serio y en su radicalidad es incompatible con el catolicismo.

Saludos cordiales.
12/12/14 10:22 AM
  
antonio
Todo esto del sínodo y la confusión que está provocando, cada día me parece más demencial y de una irresponsabilidad escandalosa.

Parece tener todo un perfil psicopático.

Hay una Carta enciclica, que la he reiterado, el Esplendor de la Verdad, parece el esplendor de la mentira.LA VERITATIS SPLENDOR, ha sido ignorada,san Juan Pablo II, , en esa carta ENCICLICA, defiende, la moral de la Iglesia, ya he comentado a Luis que sería Interesante, que la comentará Bruno.
En el Magisterio me han enseñado, y he aprehendido que está el Mismo Señor,, los Santos Padres, la Tradición Viva de la Iglesia, la Fe como la vivierón los santos, el código de derecho canónico, el Denzinger y que hay que obedecerlo porque está el mismo Cristo, se habla contra el mundo y se vive en el mundo, de sus glorias, y alabanzas, dobles discursos por doquier, en ROMA debe reinar la VERDAD!!, Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y graves tempestades, nos amenazan;pero NO TEMEMOS ser sumergidos porque, porque permanecemos firmes sobre la Roca;aunque se levaten las olas, no podrán Hundir La Nave de Jesús.San Juan Crisóstomo Hom antes de partir al exilio.
Cuanta vanagloria!!!!!!Cuantos herejes de todos lo colores, es claro, que antes de armar está situación psicopatíca, hay que reformar a la Iglesia, yla Reforma es Espiritual, ser fieles en todo a DIOS NUESTRO SEÑOR.Primero Dios y después lo hombres, si están en estado de confusión mental, gracias a Dios, está todo lo que comenté.El fin no justifica los medios, La IGLESIA, no es una Democracia, REINA, el SEÑOR, a La SANTISIMA HUMANIDAD; la quierén partir a pedacitos, un alto grado de Amor a la Verdad es su defensa.
12/12/14 2:07 PM
  
antonio
Viva Cristo Rey!!!!
12/12/14 2:08 PM
  
DavidQ
"No es que se le niegue la confesión."

Si no se le niega la confesión, toda esta discusión es inútil. Ni siquiera tendría que haberse tocado el tema: cada sacerdote decidirá si cada penitente tiene o no las condiciones para ser absuelto o no, y ni usted ni yo tendríamos por qué estar hablando de lo que pase en la intimidad de cada hogar.

Pero el caso es que SÍ SE LE QUIERE NEGAR LA CONFESIÓN. Por decreto, sin escucharlo y en tribunal público.

A menos que una de las opciones del sínodo fuera instalar cámaras de vigilancia en los dormitorios de cada divorciado vuelto a casar del mundo, ni usted ni yo podemos determinar si aquél y aquélla tienen o no intención de vivir "como hermano y hermana", todo eso quedaría guardado por el sigilo sacramental... si tuviera acceso a la confesión.

¿Por qué no simplemente se le pide a los divorciados vueltos a casar que se confiesen y comulguen en secreto? Es mucho más fácil, no necesita sínodos, no requiere modificar la doctrina y no causa escándalo a nadie.


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Sin duda, esta discusión no tendría porqué tener lugar, porque la doctrina católica sobre este punto es clara e inmodificable.

Si la discusión existe, es porque hay algunos que quieren que los divorciados vueltos a casar puedan confesarse y comulgar CUANDO NO SE PROPONEN NI ROMPER TOTALMENTE LA RELACIÓN ADÚLTERA NI CONVIVIR CON SU NUEVA PAREJA COMO HERMANO Y HERMANA.

Subrayar sobre todo las palabras NO SE PROPONEN.

Son ellos los que sacan a discusión el tema, y quieren que el Sínodo establezca como norma la posibilidad de confesarse y comulgar sin tener propósito de enmienda, en esos casos. O sea: CUANDO NO SE PROPONEN NI ROMPER TOTALMENTE LA RELACIÓN ADÚLTERA NI CONVIVIR CON SU NUEVA PAREJA COMO HERMANO Y HERMANA.

Subrayar sobre todo las palabras NO SE PROPONEN.

No sé si va quedando más claro.

Sin duda que el sacerdote no puede tener una cámara espía en la casa del divorciado vuelto a casar para ver si vive o no como hermano y hermana con su segunda pareja.

Pero la doctrina católica enseña que la confesión sin propósito sincero de enmienda es inválida, el penitente sigue en sus pecados y si comulga en ese estado comete un horrible sacrilegio.

Podrá engañar tal vez durante toda su vida a los sacerdotes, pero a Dios no lo engaña nunca, y al final va a tener que encontrarse con Él y darle cuentas.

Y por eso, si el sacerdote por alguna vía sabe de la falta de propósito de enmienda de su penitente, le debe negar la absolución.

Pues bien, lo que estas personas quieren que el Sínodo diga es que no hace falta engañar a los sacerdotes, porque no hace falta el propósito de enmienda, porque quieren que el Sínodo establezca como norma la posibilidad de confesarse y comulgar sin tener propósito de enmienda, en esos casos. O sea: CUANDO NO SE PROPONEN NI ROMPER TOTALMENTE LA RELACIÓN ADÚLTERA NI CONVIVIR CON SU NUEVA PAREJA COMO HERMANO Y HERMANA.

Subrayar sobre todo las palabras NO SE PROPONEN.

En el fondo, lo que quieren es que el Sínodo diga, explícita o implícitamente, que Dios ya no requiere el propósito de enmienda para una confesión válida y una consiguiente comunión no sacrílega.

O sea que es claro que quieren un cambio de doctrina en la Iglesia.

Obviamente que esto es un gran disparate, y por eso estamos metidos en esta discusión.

Saludos cordiales.
12/12/14 7:57 PM
  
antonio
En el Infierno hay una diversión terrible, hasta siempre, que son 100 años de vida, frente a la eternidad, el hombre moderno, que siempre tiene chances, poruque Dios quiere que se salven todos, pero los hombres de la Iglesia, yo tiemblo pensado en la muerte, esta gente psicopatica, no tiene Fe, la Fe,es más fácil que un no creyente, se convierta, que estas, personas, con apertura a la Mentira.

Que Dios los bendiga a usted y a Daniel, y al estimado padre Bojorje, a quién tengo el gusto de conocer, un hombre de Dios.Ustedes son defensores de la Verdad, que Dios, los ponga en un lugar muy bueno en el Cielo.Muchas Gracias.
13/12/14 1:43 PM
  
Daniel de Argentina
Estimado Néstor:
Contestas mi comentario diciendo que el principal problema es el doctrinal. Pues: NO!!
Entiendo perfectamente que se debe defender la doctrina contra posibles intentos de destruirla o, en todo caso, relajarla. Pero, a mi juicio, no es eso lo que está pasando. Al menos no lo principal.
En otra página católica "Religión en Libertad", donde hay blogeros que también escriben en InfoCatólica, se publica en estos días un reportaje a María Luisa Erhardt, una señora separada que ha creado en España unos grupos denominados "Betania" para el acompañamiento de las personas que sufren situaciones de separación familiar. Cuando se le pregunta si la gente sabe donde se mete cuando se casa responde "Rotundamente NO"!!!
Éste es el principal problema!!!! No el doctrinal.
Estoy de acuerdo, como digo, en que es muy necesario defender la doctrina porque si no no vamos a ninguna parte.
Pero; Y la gente??
Millones de personas están hoy en situaciones de familia desarmadas sin haber conocido aspectos doctrinales al casarse!! Sólo sabían que la Iglesia no acepta el divorcio.
En el post y en los comentarios se prioriza el aspecto doctrinal. PERFECTO!!! porque es necesario defender la doctrina!!
Pero: Qué hacemos con la inmensa cantidad de gente en situación irregular que tiene complicado su acercamiento a la Iglesia, y por tanto a Dios???
La inmensa mayoría de ellos son hermanos bautizados.
Vuelvo a decir que aquí está la principal cuestión problemática!!!
Qué podemos hacer? Cómo movernos? Respetando la doctrina, claro!!(Aunque entiendo perfectamente que haya quienes piensen que este "claro" no lo es tanto y me sumo a ellos en su preocupación)
Ésta es la cuestión principal a mi ver: Pastoral!!!
En el fondo es la propia pregunta 38.
Con aprecio.

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Es claro que es un problema doctrinal. Lo venimos explicando hace meses, y no hace falta tampoco tanta explicación.

Para poder darle la comunión a los divorciados vueltos a casar, es necesario que sea falso alguno de los principios siguientes, porque de todos ellos juntos se sigue que no pueden acceder a la comunión eucarística:

1) No se puede comulgar en pecado mortal. Es un sacrilegio y un pecado gravísmo.

2) El adulterio es pecado mortal.

3) Vivir maritalmente con otra persona distinta del cónyuge legítimo es adulterio.

4) Para salir del pecado mortal es necesaria una confesión válida.

5) La confesión válida supone el arrepentimiento.

6) El arrepentimiento supone el propósito de enmienda.

7) El propósito de enmienda es incompatible con la voluntad de permanecer en la situación objetiva de pecado.

Declarar falso cualquiera de estos principios, es pronunciarse en materia doctrinal, y proponer un cambio en la doctrina católica.

Por tanto, es una cuestión doctrinal.

Todo en la Iglesia es doctrinal, porque todo en la Iglesia depende de la Teología, porque en definitiva, todo en la Iglesia depende de la fe en la Revelación divina.

Si será verdad que todo es doctrinal en la Iglesia, que hasta se estudia la Teología Pastoral.

Lo pastoral no es un continente distinto de lo doctrinal, sino una parte de ese mismo continente.

Y es que en general, hablar es entrar en materia doctrinal, discutir sobre estos temas es estar en terreno doctrinal, argumentar a favor o en contra de determinadas posturas es proceder doctrinalmente.

La contraprueba está en que todo lo que han dicho hasta ahora los defensores de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, es de orden doctrinal. Pero erróneo, además.

En efecto, contra el número 1) han insistido en que la Eucaristía no es solamente para los perfectos, lo cual conlleva el error doctrinal de confundir imperfección o pecado venial con pecado mortal, o de confundir pecado mortal arrepentido y confesado con pecado mortal sin arrepentimiento y sin confesión.

Contra el número 2) se propone a veces tener en cuenta circunstancias atenuantes que llegarían a eliminar al menos subjetivamente la culpa propia del pecado mortal.

Lo cual implica recurrir a una parte de la doctrina católica, otra cosa es que se lo haga correctamente. En todo caso, cuestión doctrinal.

Contra el número 3) otros han propuesto que si hay hijos y obligaciones para con ellos, el adulterio se transforma mágicamente en matrimonio al menos natural. Con lo cual la definición de “adulterio” debería cambiarse a “tener relaciones sexuales con una persona distinta del cónyuge legítimo sin que se convierta en estable y sin que de ella nazcan hijos”, lo cual es aberrante, pero también doctrinal.

Algunos, como Kasper, parecen darle a esto cierto sabor de “poligamia mixta”, en el sentido de que por un lado permanecería el matrimonio sacramental, y por otro lado, surgiría junto a él otro matrimonio no sacramental.

Otros proponen que se admita el divorcio, siguiendo la “praxis ortodoxa”. Al no estar ya casado con el primer cónyuge, es claro que no habrá adulterio.

Todo lo cual, además de sumamente aberrante, es en todo caso, también doctrinal.

Contra los números 4), 5), 6) y 7), están las propuestas de “praxis penitenciales” prolongadas y graduales al comienzo de las cuales, y no solamente al final, ya se daría la Eucaristía a los “penitentes”. Eso es aberrante, porque la comunión sacramental precedería aquí al propósito de enmienda, de modo que no podría ir precedida de una confesión válida, por lo que la Eucaristía sería recibida en pecado mortal, con el consiguiente espantoso sacrilegio.

Pero en todo caso, también es doctrinal.

¿Qué hacer con todas esas personas, entonces?

La única cosa que veo practicable es agilizar y facilitar en lo posible las declaraciones de nulidad matrimonial y sobre todo, ser más exigente a la hora de celebrar matrimonios sacramentales.

Y sobre todo, terminar con la confusión y la ambigüedad doctrinal en la Iglesia, de modo que se pueda predicar el Evangelio auténtico e íntegro a estas personas, llamándolas al arrepentimiento y la conversión, para que así se salven aquellos a los que Dios quiera beneficiar con el don de su gracia.

Saludos cordiales.
14/12/14 12:47 PM
  
DavidQ
"NO SE PROPONEN."

Esas palabras son fruto de una especulación que no toma en cuenta la situación particular de cada divorciado vuelto a casar.

De hecho, la postura del cardenal Kasper que ha sido tan duramente criticada empieza con el planteamiento de ciertas personas, objetivamente impedidas para recibir la comunión sacramental, que puedan recibir la comunión espiritual "si se encuentran bien dispuestos espiritualmente".

Más tarde, el acceso al sacramento viene después de un PROPÓSITO "si se esfuerzan para vivir de la mejor manera sus segundas nupcias a partir de la fe, si se comprometen a educar a los hijos en la fe, si tienen el deseo de los Sacramentos como fuente de fuerza en sus situaciones".

Hay una diferencia radical entre esta postura y la que dice "yo voy a seguir pecando y nada me importa", que es la que usted plantea. Si hilamos más fino, es un propósito muy diferente de quienes bautizan a sus hijos por compromiso, los llevan a su última comunión y no se les vuelve a ver por la Iglesia hasta el día de su funeral. Sin embargo, éstos tienen pleno acceso a los sacramentos cada vez que quieran, y aquéllos los tienen vedados.


Queda nada más a discusión el punto de si es posible alcanzar el estado de abstinencia absoluta. Yo siempre he dicho que sí, el 100% de quienes me han rebatido asegura que no. Si lo que yo digo es cierto, no existe impedimento para ofrecer la comunión sacramental a estas personas. Si lo que dicen los demás es cierto... ¿acaso Dios pide imposibles? En cualquiera de los dos casos, no se puede asumir "por decreto" que una persona que pasa por todos problemas y burlas de miles de personas que ni siquiera lo conocen no tiene INTENCIÓN de corregir su vida. Podrá fallar, como fallamos todos. Pero es incorrecto decir que "NO SE PROPONE" sin conocer sus circunstancias y escuchar sus intenciones.

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Claro que NO SE PROPONEN. Porque en la hipótesis que estamos considerando, que es la ÚNICA QUE ESTÁ DISCUSIÓN, vuelvo a recordar, todos esos propósitos tan bellos los hacen sin tener la menor intención de dejar de tener relaciones sexuales, siendo así que al menos uno de ellos está casado válidamente con otra persona, que es LO ÚNICO QUE SE ESTÁ DISCUTIENDO, le vuelvo a recordar porque parece que aún no se ha enterado.

Es decir, ése, el caso en que NO SE PROPONEN, es el único en discusión, por hipótesis. Porque ahí es que se quiere cambiar la doctrina católica, y no en otra parte.

Si hay otros casos en los que sí se proponen romper la relación o vivir en adelante como hermano y hermana, perfecto, van a confesarse, le dicen su propósito al sacerdote, reciben la absolución, comulgan, y santas pascuas.

Y luego ante Dios, frente al que van a dar cuenta, como todos nosotros, un día, saben si su propósito era sincero o no.

Y también, como en todos los otros casos de confesión, si el sacerdote tiene razones para pensar que el propósito no es sincero, puede negar la absolución.

Saludos cordiales.
15/12/14 2:24 PM
  
Alvaro
A ver si me aclaro (diseccionando la cuestión):

Lo primero de todo es: ¿Qué entendemos por "divorciado vuelto a casar"? (por sencillez uso "divorciado" en masculino/neutro)

1.- Por "divorciado" entendemos alguien que se ha casado en matrimonio válido y que se ha separado de su cónyuge sin romper el vínculo marital.
2.- Por "vuelto a casar" entendemos que esa persona, aún casada, se ha unido con una pareja distinta (con o sin casamiento civil).
3.- Puesto que se menciona en los textos, aunque no es imprescindible, supondremos que ha tenido hijos con esa segunda pareja.
4.- Y, en tanto "vinculados a obligaciones morales para con los hijos que padecerían sufrimientos injustos", se entiende que no pretenden romper la convivencia en esa estructura familiar en la que hay hijos.
5.- En esta "familia", los padres viven en situación objetiva de adulterio, dado que hacen una vida marital en la que mantienen relaciones sexuales, lo cual peca contra el matrimonio válido que tiene uno de ellos (o los dos) con terceros, cónyuges lícitos.

En otras palabras, ese "divorciado vuelto a casar" sería más bien un "casado, separado y unido con un tercero de quien no piensa separarse".

Dada esta situación, la cuestión que plantea el Sínodo es si estas personas podrían acceder a la Penitencia y a la Eucaristía, y si tal cosa es posible, cómo.

Evidentemente, sin cambiar nada de lo que les describe arriba no pueden:
- El adulterio es pecado mortal e impide el acceso a la Eucaristía
- Del mismo modo, la pretensión de seguir en esa misma situación significa que no hay propósito de enmienda, lo cual impide el acceso a la Penitencia, el que haya una confesión válida.

Eso sin cambiar nada, pero... ¿Y cambiando cosas? Veamos:

1.- Si se obtuviese la nulidad del primer matrimonio, desaparecería el adulterio al no haber ya matrimonio válido con terceros. Evidentemente, quedarse ahí sólo cambiaría el adulterio por la fornicación, y entonces no habríamos avanzado apenas nada (algo sí, ya que el cónyuge lícito sería libre para casarse). En cambio, si esta pareja con hijos decide casarse al anularse el anterior matrimonio, se convertirían en matrimonio válido y, con ello, pasaría a ser lícito su acceso a los sacramentos (evidentemente, al casarse tendrían que confesarse por el adulterio cometido, pero en este caso el propio hecho de casarse demostraría el propósito de enmienda y haría válida la confesión).

2 y 3.- Si no hay nulidad... Como el adulterio no se produce por la mera convivencia o cohabitación sino por la vida marital, con contacto sexual, si la pareja se rompe, ello terminaría con la vida marital y por tanto con el adulterio. Finalizada la situación objetiva de pecado, sería ya posible una confesión válida y, con la absolución, el acceso a la Eucaristía.

4 y 5.- Pero decíamos que la pareja ha tenido hijos, y que se tienen adquiridas obligaciones respecto a ellos. En ese caso, la ruptura de la convivencia puede hacer daño a los hijos, con lo que toca ver si son posibles soluciones menos drásticas. Así las cosas, si no hay nulidad ni tampoco ruptura de la convivencia... la única opción sería romper la vida marital sin romper del mismo modo la convivencia. Es decir, pasar a vivir "como hermanos" entre ellos, siguiendo "como padres" con sus hijos. Es esta una opción MUY difícil, por cuanto multiplica las tentaciones y las posibilidades de pecar, pero supongo que en principio es posible.

Personalmente, diría que estas son las únicas opciones que respetan la doctrina católica y que podría aplicar al caso que se estudia. Dado que las dos primeras no ofrecen ninguna dificultad, entiendo que la polémica gira en torno a esta última (cómo regularizar la situación de una "familia" formada por unos padres en adulterio y sus hijos naturales, no habiendo nulidad de los matrimonios preexistentes y sin dañar a los hijos rompiendo esa convivencia), en cuyo caso la única opción católica sería romper con ese adulterio mediante el fin de su vida marital, pero sin dañar a los hijos con una separación, es decir, pasando a una convivencia casta, como hermanos.

Y es ahí donde tendría especial relevancia el "camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano", camino mediante el que se podría tratar de garantizar el compromiso firme con esta convivencia fraterna, dejando de lado la convivencia marital. Eso sí, es de vital importancia que los métodos y requisitos de ese "camino penitencial" estén claramente definidos, para evitar las más que previsibles arbitrariedades en que podrían incurrir algunos obispos.

Sobre la opción ortodoxa/oriental de considerar la nueva convivencia como matrimonio natural válido pero no sacramental, no veo que sea compatible con la doctrina católica. Ciertamente, tal planteamiento refleja lo que es muy habitual como situación "de facto", pero ello no significa que sea moralmente aceptable y, por tanto, no puede considerarse como situación que permita una confesión válida y, con ella, el acceso a la eucaristía.

Y, en cualquier caso, no tengo nada claro que quienes defienden esa "acogida no generalizada a la mesa eucarística, en algunas situaciones especiales y bajo condiciones estrictas" se refieran al paso a una convivencia casta, no marital. Más se diría que hablan de mantener la vida marital, pero respaldada por el obispo (y con un cierto teatro penitencial sin base real).

Un saludo.

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En el caso de la pareja adúltera que decide seguir conviviendo, sin relaciones sexuales, por el bien de los hijos, se plantean varias preguntas.

En primer lugar, cuando se reza el acto de contricción se dice “propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado”.

Se podría pensar que es ocasión próxima de pecado la convivencia con la pareja ilegítima.

Es cierto que en algunas situaciones parece que se debe tolerar la ocasión próxima de pecado, pero cuando no hay otra alternativa, y tratando siempre de restar fuerza en lo posible a la tentación, es decir, de convertir la ocasión próxima en remota.

http://encuentra.com/pecado/ocasiones_de_pecar10144/

Eso supuesto, no queda claro en qué consistiría el “camino penitencial” mencionado.

Lo más simple es pensar que una vez que la pareja toma esa decisión, se confiesan con el sacerdote, formulan el propósito de no pecar más, y reciben la absolución y comulgan.

Obviamente puede haber recaídas, y en ese caso, deben arrepentirse sinceramente, hacer el propósito real de no pecar mas, y confesarse.

Vale aquí todo lo dicho acerca de que los arrepentimientos y propósitos no sinceros no engañan a Dios, al que debemos dar cuenta finalmente, y que el sacerdote puede negar la absolución si ve que ése es el caso.

Llamar a esto “camino penitencial” puede llevar a confusión, como si diese la idea de algo “gradual” en el sentido de que por un tiempo más o menos indefinido se permite a la pareja que tenga relaciones sexuales y se confiese y comulgue igualmente, sin verdadero propósito, por el momento, de dejar de tenerlas.

Eso sería una abominable “pastoral del sacrilegio eucarístico” que sólo lograría profundizar la culpa objetiva de la pobre pareja.

Saludos cordiales.
15/12/14 5:20 PM
  
Alvaro
De todos modos, me da en pensar que el sínodo es pastoral, no doctrinal, con lo que se centra -por así decirlo- más en las formas que en el fondo de las cosas. Evidentemente, las formas deben corresponderse con el fondo, pero no SON el fondo.

Siendo así, ¿Podría suceder que no todos los obstáculos entre divorciados vueltos a casar y los sacramentos que les están vetados sean doctrinales, que haya obstáculos pastorales que no tengan verdadera base doctrinal? Haciendo una analogía (algo traída por los pelos, que nadie la retuerza demasiado):

Una persona no puede comer cicuta o arsénico y que eso le siente bien, porque tales cosas son en sí mismas dañinas y comerlas es mortal (eso equivaldría al obstáculo doctrinal, al pecado mortal).

En cambio, comer un filete no es en sí mismo dañino, pero puede suceder que algunas personas, por ejemplo por falta de dientes, no puedan comerlo (esto equivaldría a un obstáculo pastoral, a la situación irregular pero no necesariamente mortal).

Eliminar el obstáculo pastoral equivaldría a picar el filete, haciéndolo apto también para quienes no tienen dientes. Evidentemente, eso no elimina los obstáculos doctrinales, ya que la cicuta o el arsénico son igual de venenosos por mucho que se piquen.


Así pues, ¿podría ser que haya algún caso concreto que, siendo compatible con la doctrina, pueda no estarse atendiendo debidamente por razón de una pastoral mal planteada? ¿Habría alguna forma de que se "piquen" los obstáculos innecesarios a aquellas situaciones que, compatibles ya con la doctrina, tengan aún "correoso" el acceso a los sacramentos?

Es delicado el asunto... ¡qué demonios!

Un saludo.

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En el tema de la comunión a los divorciados vueltos a casar, si además de los obstáculos que hemos hablado, que son todos doctrinales, hay otros “pastorales” que se puedan obviar, eso no cambia el hecho de que los doctrinales no pueden obviarse y ahí termina el tema.

La pastoral, en efecto, sólo puede tener un margen de decisión ahí donde la doctrina deja la puerta abierta, no donde la cierra.

De lo contrario estaríamos como en el cuento aquel del velorio donde alguien pregunta a uno de los asistentes: ¿De qué murió? – De pulmonía – Y le afectó los dos pulmones? – No, solamente uno. – Ah, menos mal!

Saludos cordiales.
15/12/14 5:27 PM
  
DavidQ
Editado. No le puedo contestar mientras Ud. no se decida a enterarse de lo único que realmente está en discusión.

Saludos cordiales.
15/12/14 7:13 PM
  
Alvaro
En su respuesta, menciona el "camino penitencial" que sugiere la Relatio, en estos términos:

- "Llamar a esto “camino penitencial” puede llevar a confusión, como si diese la idea de algo “gradual” en el sentido de que por un tiempo más o menos indefinido se permite a la pareja que tenga relaciones sexuales y se confiese y comulgue igualmente, sin verdadero propósito, por el momento, de dejar de tenerlas."

Lo que dice la Relatio, concretamente (las negritas son mías):

"El eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano".

Ese "precedido" de la Relatio es incompatible con el "por un tiempo más o menos indefinido se permite a la pareja que tenga relaciones sexuales y se confiese y comulgue igualmente" que vd teme.

En lugar de eso, se señala que primero es el camino penitencial, precedente, y sólo después de completado éste puede concederse el acceso a los sacramentos, sucedente.

En este sentido, hay que tener en cuenta que "penitencia" es la traducción latina de la palabra griega metanoia, que significa "conversión" (literalmente el cambio de espíritu) del pecador (el texto está tomado de: www.vivelasemanasanta.com/articulos/articulo.phtml?se=13&ca=16&id=577)

Así pues, el "camino penitencial" que debe preceder al acceso a los sacramentos no sería realmente una pantomima "sin verdadero propósito, por el momento, de dejar de [pecar]", sino un camino de conversión, de cambio espiritual, integral del pecador, del que se subraya su seriedad señalando que debe realizarse "bajo la responsabilidad del Obispo diocesano" (como pasa con otros pecados graves como el aborto, del que de ordinario no pueden absolver los presbíteros, únicamente el obispo).

De ahí que el acceso a los sacramentos se califique de "eventual", ya que quedaría a criterio del obispo el determinar si la conversión ha sido verdadera o no, y con ello el autorizar o no el acceso a los sacramentos.

Un saludo.

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Eso lo entiendo menos aún. ¿No alcanzaría entonces en esos casos con con lo que basta en principio para los otros pecados graves en general: arrepentirse, hacer el propósito sincero de no tener más relaciones con esa persona, y manifestarlo así en confesión, sino que haría falta un "camino penitencial"?

¿La misericordia consistirá entonces en hacer más difícil que al resto de los pecadores el perdón para estas personas?

¿O será entonces que algunos quieren "algo “gradual” en el sentido de que por un tiempo más o menos indefinido se permite a la pareja que tenga relaciones sexuales y se confiese y comulgue igualmente, sin verdadero propósito, por el momento, de dejar de tenerlas."?

En todo caso, esto último es inaceptable, obviamente.

Otra cosa, por supuesto, es la dirección espiritual tendiente a lograr la conversión. No se debe confundir con el sacramento de la penitencia.

Saludos cordiales.

16/12/14 1:55 PM
  
Alvaro
Efectivamente, el fundamento doctrinal deja las cosas bien claras, y por ello es claro que basta con que se dé fin a la realidad pecaminosa con firme intención de no volver a ella (bien regularizándola, rompiéndola o viviéndola castamente), para que una confesión sea válida, con su absolución se vuelva a la Gracia y se tenga de nuevo acceso lícito a los sacramentos.

La cuestión es que la pastoral es una forma de ejercicio de esa doctrina, que traduce esos principios doctrinales en directrices, actitudes y hechos concretos, o incluso institucionalizando determinados caminos reglados para atender a sus correspondientes situaciones típicas (tal vez sería este el caso: ¿hay una "catequesis de divorciados" específica con la que éstos sepan que pueden reconducir sus vidas?).

Al final, con la pastoral pasa como con las homilías: a menudo podemos tomar dos homilías y conststar que ambas son completamente ortodoxas doctrinalmente, pero resulta que una es aburrida, anodina y lleva a la feligresía a desconectar y ver cuánto rato queda, mientras que la otra es cautivadora, interpela a cada uno de los fieles en lo más hondo, lleva a la reflexión y acerca a Dios, se hace corta. Una doctrina, dos pastorales.

Así pues, imagino que cabe la posibilidad de que no estén tan claros los caminos por los que las personas en esa complicada situación de pecado puedan volver a la Gracia, y que es posible que sea pertinente, en el marco concreto de la pastoral familiar, de una precisión y compleción del procedimiento a seguir en estos casos, cada vez más frecuentes.

De hecho, la Nueva Evangelización busca precisamente eso: abrir nuevos caminos pastorales con los que vivificar la Fe en las sociedades secularizadas, desconectadas de la doctrina, entre otras razones, por una pastoral mediocre, secularizada, intrascendente, voluntarista... que por ello resulta inadecuada e incapaz de responder a las exigencias actuales. Dios quiera que esta Nueva Evangelización no acabe siendo taza y media de lo mismo, un estéril redoblar esfuerzos meramente humanos, dejando de lado lo que realmente ES.

Ahora bien, todo esto de revisar y profundizar en aspectos concretos de la pastoral familiar está muy bien... siempre que se haga manteniéndose MUY en guardia ante cualquier intento de traición a la doctrina, cosa harto probable dada la fuerza que tiene hoy el Demonio y el Mundo, sobre todo en asuntos relativos a la Carne. Porque el Padre de la Mentira gusta mucho de subterfugios, de cambiar las cosas "por la puerta de atrás", de forma que se mantenga una apariencia que engañe a incautos pero subvirtiendo el fondo.

PD: Como deja claro el P.Iraburu en su blog, son muchos los males que carcomen muchas partes de la Iglesia actualmente, hasta el punto de hacerse necesario cumplir ese leit motiv: Reforma o Apostasía. Esto también fue patente para José Rivera, con quien Iraburu colaboró a menudo, sobre todo al final de su vida:

"Distinguiéndose siempre por una exquisita y leal obediencia, informa ahora a sus superiores sobre los deterioros graves que ve en la diócesis, a la vez que sugiere caminos de revitalización. Cual profeta, vislumbra realidades que ellos no avizoran; escudriña la vida eclesial y detecta enfermedades que deterioran la Casa de Dios y amenazan con llevarla a su derrumbamiento, evidentemente en zonas o aspectos; la Iglesia como tal es indefectible."
(texto tomado del libro "José Rivera. Pasión por la Santidad")

Cito este párrafo del libro, entre otras cosas, por lo significativo de su última frase: La Iglesia como tal es indefectible.

Eso es algo que no debemos olvidar: afortunadamente, el Espírtu Santo sigue ahí, escudriñando los corazones de todos y dirigiendo la Iglesia hacia donde la Divina Providencia quiera que ésta vaya, incluso si eso incluye recorrer caminos torcidos que dan cumplimiento a la rectitud del Plan de Dios, o sufrir enfermedades que, Dios sabe cómo, providencialmente sanean y fortalecen.

Un saludo.

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El hecho es que hasta ahora todas las propuestas concretas e inteligibles han sido claras, al menos porque muchas han sido claramente heterodoxas.

Lo que puede ser que no sea claro, sin duda no lo es, son las hipótesis y suposiciones vagas que no llegan a concretarse en nada determinado, de las cuales obviamente no tenemos porqué ocuparnos, y también las que permanecen en la ambigüedad, que son las más peligrosas.

Saludos cordiales.
16/12/14 3:40 PM
  
voy
Yo lo entiendo así: El Papa permite todo este despiole de opiniones sabiendo que la doctrina segura es la quél tiene y es la de siempre. Pero quiere que todo quisqui se exprese libremente sin tapujos y que exista controversia para que los de abajo se clarifiquen más. Pero la palabra de verdad la tiene él, el Papa y la dirá a su debido momento.
25/12/14 10:03 PM
  
Franco
Néstor

Tres cosas:

- Feliz año nuevo.

- Excelente post.

- Y me imagino que te habrás alegrado con esta noticia:

xxx.religionenlibertad.com/las-universidades-chinas-muestran-un-creciente-interes-en-el-pensamiento-de-39581.htm
02/01/15 2:59 PM
  
Néstor
Gracias, feliz año también para vos y para todos.

La noticia es realmente notable. Al parecer, Santo Tomás no es apto para la mentalidad actual, ¡¡pero va a serlo para la futura si es verdad que los chinos terminan dominando el mundo !!:)

Hablando en serio, eso es lo que se quiere decir cuando se habla de "filosofía perenne".

Saludos cordiales.
02/01/15 4:08 PM
  
TH
A Daniel de Argentina:Pregunta: "Pero: Qué hacemos con la inmensa cantidad de gente en situación irregular que tiene complicado su acercamiento a la Iglesia, y por tanto a Dios??"

¿Ems tan difícil de entender la doctrina de la Iglesia? ¿Si admite que sabían que la Iglesia no acepta el divorcio, pero en todo caso se divorciaron?

Creo que no hay que intentar cuadrar el círculo, ni me parece tan difícil de entender la doctrina de la Iglesia. Hay que decir que muchas situaciones humanas son complicadas y no tienen fácil solución. Tienen que tener paciencia y aceptar la situación objetivamente irregular en la que están que por otra parte no les excluye de la Iglesia, como parecen insinuar muchos. No hay que menospreciar lo de vivir como "hermano y hermana", pues como sacerdote he tenido varios casos de estos y la gracia de Dios hace posible muchas cosas que humanamente no parecen serlo.
Estos católicos, aunque no pueden recibir la absolución sacramental ni la comunión, igual pueden confesar sus pecados al sacerdote y recibir palabras de ánimo, pueden participar en varios aspectos de la pastoral de la parroquia, como la pastoral social, la de los enfermos entre otros. No podrían ser lectores ni ministros extraordinarios de la Eucaristía.

Otro punto es que en América Latina el problema no se da tanto de divorciados y vueltos a casar sino de gente que convive en concubinato. En países como Chile, Venezuela y Perú, entre otros se tata de la mitad de todas las parejas. A veces la mujer quiere casarse y el conviviente no quiere. No hay que menospreciar en estos casos tampoco el poder de la oración y que a veces el que no quiere casarse luego se casa. A todas estas personas hay que acompañarles y enseñarles la importancia de la paciencia.

La falacia de que se puede cambiar la praxis sin cambiar la doctrina no se sustenta por ningún lado. La Iglesia, luego de haber enseñado una doctrina durante 20 siglos no puede ahora ponerse a enseñar lo contrario, pues eso lo han hecho los protestantes en muchos casos, pero ni todos los papas y obispos juntos pueden cambiar nada en la doctrina de la Iglesia que llegue a contradecir lo que ha enseñado siempre y en todas partes.

En cuanto a lo de la praxis de las iglesias ortodoxas, el misma Papa Francisco sacó ese tema en una entrevista. De allí no tenemos nada que aprender, pues tal práctica es una desviación de la doctrina de Jesucristo claramente expresada en el evangelio. Se debe en el caso de ellos a fuertes presiones de diversos emperadores cesaropapistas, resultado también de su separación de la Sede de Pedro. Ellos tendrían que corregir ese error, y no nosotros seguirlos en él. No puede haber un matrimonio no sacramental entre cristianos. Por allí caería la doctrina que rechaza las relaciones sexuales entre personas no casadas, adulterio o fornicación, según el sexto mandamiento.
04/01/15 9:35 PM
  
Daniel de Argentina
Estimado padre (TH):
Aprecio mucho el comentario que me ha dirigido. Es más, concuerdo con el mismo, diría que totalmente.
No me ha parecido nunca correcto dar la Comunión Eucarística a los que viven en situación de adulterio objetivo ni a los que están en uniones de hecho. No me lo parece tampoco ahora!! Digo esto como un cristiano laico más con el mínimo respaldo de 27 años de experiencia como catequista de gente adulta que no son nada más ni menos que eso y que sí son una grandiosísima gracia que Dios me ha brindado.
Lo que trato de expresar en mis comentarios es que espero de este Sínodo resultados pastorales que, sin alterar en nada nuestra doctrina, nos den PAUTAS CLARAS Y ORGÁNICAS que permitan acoger y cuidar cristianamente (evitando "patearlos" de la Iglesia como se dice vulgarmente) a tantísimos hermanos bautizados (y de los otros) que se encuentran en situaciones irregulares respecto de lo que sería un matrimonio canónicamente sano. En muchísimos casos sin plena conciencia previa de los compromisos asumidos.
Entiendo que en esta línea se está trabajando en este Sínodo No tanto en la de cambiar la doctrina. Y me felicito de que haya muchos que, "por si las moscas" como se dice, la defienden con gran solidez argumental como lo hace nuestro estimado amigo Néstor en este blog.
Gracias padre!!
Con aprecio aunque no tenga el gusto de conocerle.

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Soy un laico (seglar) parroquial y silvestre.

Saludos cordiales.
10/01/15 7:23 PM
  
Hortensia
Me parece que hace muchos años se vienen administrando los sacramentos de un modo ligero, diríamos modernamente, light. Hace cien años, aunque no tuvieran clara conciencia los receptores del compromiso que asumían, la sociedad lo sostenía en el cumplimiento de sus deberes matrimoniales. Además no existía esa esquizofrenia colectiva de búsqueda de placer y rechazo del sacrificio que hoy se padece. Digo esquizofrenia porque cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que en esta vida hay luces y sombras, como decían los versos "llantos y risas" que juntos van". Y eso es el matrimonio: un camino humano dode se entremezcla el sacrificio con la alegría.
Si a esta falta de visión realista se suma la ignorancia de los deberes que impone el sacramento, logramos este panorama desolador. PERO, OJO!,ELIGEN LOS SEÑORES CARDENALES LA PEOR SALIDA AUMENTANDO LA IRRESPONSABILIDAD.
La Iglesia debe empezar a catequizar seriamente pues esta sociedad está en peores condiciones que la pagana de los primeros tiempos. La gente se cree católica porque va por la Iglesia de vez en cuando, pero su catequista son los mass media. Y su mensaje no es pagano, es francamente anticristiano. NO SE PUEDE SEGUIR REPARTIENDO SACRAMENTOS COMO,QUIEN REPARTE FIGURITAS!!!
13/01/15 12:36 PM

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