Ser misionero itinerante
Conversando con Obras Misionales Pontificias, España
InfoCatólica / Mar adentro / Categoría: Apologética
27.03.26
Conversando con Obras Misionales Pontificias, España
25.03.26
La Santa Sede promovió un diálogo con la SSPX y ésta respondió aceptando el mismo en la Carta del Padre Pagliarani a Monseñor Pozzo del 17/1/19 en la que el superior de la SSPX propone como interlocutores por parte de la Fraternidad a “los Padres Arnaud Sélégny, Guillaume Gaud y Jean-Michel Gleize”.
Ese diálogo quedó truncado y el Padre Pagliarani el 18/2/26 se quejó echándole la culpa a Roma diciendo que “el Dicasterio no mostró realmente interés por tal discusión, aduciendo –de forma oral– que era imposible llegar a un acuerdo doctrinal entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X” (Respuesta del Consejo General de la Fraternidad San Pío X al Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe). Por eso, ante el miedo de postergar las consagraciones (debido a que los dos obispos supérstites de la SSPX son ancianos), la SSPX canceló el diálogo con la Santa Sede.
I.-
Ahora bien, podemos preguntarnos si la SSPX quería realmente dialogar con la Santa Sede. La respuesta parece negativa ya que luego de que varios apologetas católicos hubiesen denunciado el cisma lefebvrista, el Padre Gleize (uno de los tres encargados lefebvristas del diálogo con Roma) respondió, con algún circunloquio lingüístico, dando a entender que SS León XIV es cismático.
21.03.26
Los excomulgados no pertenecen a la Iglesia Católica ya que están “separados del cuerpo de la Iglesia” como enseña el Catecismo de San Pío X en su nº 232: “Los excomulgados son aquellos que (...) son, como indignos, separados del cuerpo de la Iglesia, que espera y desea su conversión”. Los excomulgados no forman parte de la Iglesia y, por tanto, no comulgan con los Santos, esto es, no forman parte de la Comunión de los Santos, como enseña el Catecismo Mayor en su nº 235: “Podemos ayudar en alguna manera a los excomulgados … suplicando al Señor que por su misericordia les otorgue la gracia de … convertirse a la fe y entrar en la comunión de los Santos”.
13.12.24
“Guardaos de los falsos profetas, los cuales vienen a vosotros disfrazados de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces” (Mt 7,15)
No hay que ser muy despabilado para darse cuenta que en todos nuestros pueblos llegan constantemente grupos de estos falsos pastores profetizados por Cristo varios siglos atrás. Estas sectas mal llamadas iglesias, se autodenominan erróneamente “cristianos”, “evangélicos”, “protestantes”, “pentecostales”, “testigos de jehová” entre otros.
Pero sabemos que no tienen nada de Cristianos más que la palabra “Cristo” en sus labios; ni nada de Evangélicos más que un libro llamado “Evangelio” en sus manos. Sí son testigos de Jehová, es decir, testigos de una invención humana como ese nombre. O sea, son lobos con una pincelada de ovejas que matan a la vida espiritual de las personas sencillas.
A mi parroquia, en concreto, llegan de modo ordinario grupúsculos de estos “lobos” a visitar las casas de mis parroquianos invitándoles a reflexionar sobre el reino de Dios que ellos predican y que tiene que hacerse material en esta tierra. Y para esto toman como punto de partida algo tan vano como el corte de luz que estamos viviendo en estos días, para meter luego el error.
En varias ocasiones, yo personalmente consciente de la cura de almas a mí encomendadas, al verlos en la calle o en la casa de algún vecino, les he salido al encuentro para debatir públicamente con ellos, delante del escueto público presente ocasionalmente allí, para que quede en evidencia la mentira de su doctrina. La primera vez se animaron a entablar una discusión conmigo (aunque según ellos no hay que discutir porque Cristo nunca discutió -sic) pero al verse objetados y sin argumentos no tuvieron más remedio que decirme que conmigo no se puede discutir y que estaban muy ocupados y tenían que irse. La VERDAD es que como NO son la iglesia verdadera, su doctrina cae por el propio peso de la mentira que esconde.
En los siguientes encontrones casuales, ni siquiera se han atrevido a saludarme. De hecho, la verdad es que me ven y huyen. De mi parte, los acompaño dialogando con ellos, como pueden ver en el video que acompaña esta crónica, pidiéndoles que si estoy en el error me instruyan según su propia doctrina. Pero como son conscientes que no tienen argumentos y que un buen católico con un mínimo de formación los contradice fácilmente, se escapan. Sí, literalmente, en este momento me ven y se escapan, huyen. Y por toda contestación recibo un “contigo no se puede hablar porque usted quiere discutir”. Incluso cuando les pido que me expliquen lo que ellos enseñan para que yo también aprenda, me responden “si usted está en la Iglesia verdadera debería saber estas cosas”. A lo que le respondo que “si yo no estuviese en la iglesia verdadera, necesitaría aprender, lo que les pido a ustedes”. Pero ni así se animan a “instruirme”.
Hoy mismo, los encontré en una casa y justo llegaba la dueña cuando yo pasaba. Así que estuve junto a ellos, previniendo a la mujer que estaba siendo adoctrinada. Ellos, por supuesto, además de no saludarme -lo cual ya es una falta de respeto humano, ni digamos cristiano- me dieron las espaldas todo el momento. Al irse le pedí a la señora que me diese el folleto que le dejaron con el fin de destruirlo, lo cual hice delante de la misma señora, no sin antes explicarle los errores de esta gente. Luego seguí caminando con ellos, discutiendo algunos temas, haciéndoles preguntas hasta que se alejaron lo suficiente de la parroquia.
La gente por estos lares está mal acostumbrada a convivir con el error, a la “no pelea” contra el error, al “pacifismo religioso”. Pero no es esa la enseñanza de nuestro Señor, que combatió firmemente el error farisaico e hipócrita. Lo cual replicaron los apóstoles, los Santos Padres y todos los santos de la Iglesia desde el comienzo hasta nuestros tiempos.
La respuesta de la gente, al verme hacer esto, es muy positiva. Se sienten queridos, custodiados, envalentonados, y comienzan a valorar más la fe que recibieron en el bautismo y a la cual, muchas veces, no son fieles. La única que tiene derecho a la predicación es la Iglesia Católica, o sea la Verdad. El error debe ser combatido, nunca tolerado.
Termino con una frase y con una anécdota. La frase: “más vale católico ebrio, que evangélico-hereje sobrio”. La anécdota: un hombre de nuestra parroquia, católico de bautismo, que habitualmente anda borracho, en un arrebato de piedad se acordó de su padre moribundo y fue a llamar a un sacerdote para que lo asista. El sacerdote no se dejó estar y marchó de inmediato. Al llegar, le dio los últimos sacramentos, y al terminar con la Extremaunción, el viejito entregó su alma a Dios. Si el hijo borracho, hubiese sido un “evangélico” sobrio, su padre hubiese muerto sin los auxilios de la gracia.
¡Viva la Santa Madre Iglesia Católica y viva Cristo Rey!
P. Gregorio M. Ansaldi, misionero en Ecuador.
13.11.23
Nota preliminar
Hace mucho no publicamos nada por falta de tiempo ya que estamos preparando algunos libros, inter alia. Vamos a tratar de recuperar la frecuencia para este apostolado virtual.
Les dejo un escrito breve sobre los fundamentos bíblicos, cristológicos y hagiográficos de la virtud de la parresía. Que Dios nos la conceda.
In Domino et Domina
Padre Federico
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Padre Federico,
Misionero ad gentes
13 XI 23.
Sacerdote. Abogado por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se doctoró en filosofía con summa cum laude, defendiendo una tesis sobre las sustancias separadas en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (APRA, Roma).
Actualmente es profesor de teología para los formandos de la Orden San Elías y de filosofía en la licenciatura dictada por el IEX/Universidad Católica Nueva España