El error lefebvrista. Libro
Visto y considerando la cantidad de dudas de tantas almas, el interés que despierta el tema y la actualidad y urgencia del mismo, lanzamos este breve posteo.
Hace un año (Febrero de 2025) publicábamos a pedido de varios amigos este texto, donde resumíamos el planteo de la “Fraternidad Sacerdotal San Pío X” a partir de sus propios documentos.
Para quien lo desee, dejamos el link de Amazon y el índice del mismo.
P. Federico
¡Viva la Iglesia Católica!
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ÍNDICE
Introducción
Finalidad y destinatarios
Enfoque del trabajo
Una objeción amical
Notas preliminares sobre la terminología, las citaciones y la estructura del trabajo
Premisas Lefebvristas: Mesianismo Lefebvrista (o el Lefebvrismo como Arca de Salvación)
Del silogismo del Arca
Doctrina de las Dos Iglesias
Doctrina de la “Roma anticristo”
¿“Extra Frate nulla salus”?
De la “Professio Fidei del Subsistencialismo” y la Extinción de la Catolicidad.
I Parte
Esbozo de Syllabus sobre la SSPX
[I Sección] Error sobre la Providencia Divina: Pelagianismo Voluntarista
[II Sección] Errores sobre Teología Moral
Capítulo I
Errores sobre la Ley: Concepción Protestante de la Jurisdicción Canónica (Liberalismo Canónico o Amisionismo Presbiterianista)
[1] Creación protestante de la Doctrina del “Estado de Necesidad” de la Iglesia
[2] Creación protestante de un quasi-Código Canónico propio
[3] Creación protestante de una missio canónica inexistente
[4] Creación protestante de una Legislación Matrimonial Concubinaria y Tribunales Falsos
[5] Refutación de los pretextos canónicos de la SSPX
1º Refutación del pretexto de “la potestad de suplencia”
2º Refutación del pretexto del “estado de necesidad”
3º Refutación del pretexto de “peligro de muerte espiritual”
Excursus anti-cismático y anti-papolátrico: ¿Qué hacer ante los escándalos papales y episcopales?
Capítulo II
Errores sobre la Gracia:
Neo-Donatismo Idealista
Capítulo III
Errores sobre las Virtudes
[1] Errores sobre la Fe
1º Herejía Protestante del Defeccionismo (Defeccionismo Lefebvrista)
1ºa. De la condenación de la SSPX de la “misa nueva”
1ºb. De la negación implícita lefebvriana de la indefectibilidad eclesial.
2º Fantasmas sobre la Fe
3º ¿Gnosis Lefebvriana?
[1] Errores sobre la Caridad
[2] Errores sobre la Justicia y las virtudes a ella anexas de la religión y la obediencia: bendición del sacrilegio
[III Sección] Errores sobre los Ritos
Capítulo I
Errores de la Crítica Lefebvriana
al Nuevo Misal
Capítulo II
Errores sobre los Ritos
en cuanto Sacramentos
[1] Errores protestantes sobre los Sacramentos in genere
[2] Errores sobre la Eucaristía
Celebración Sacrílega de la Misa
Presbiterianismo eucarístico
[3] Error protestante sobre Exorcística: Exorcismos sin licencia
[IV Sección]
Errores sobre la Iglesia
Capítulo I
Eclesiología
anti-colegialista
Capítulo II
Errores protestantes sobre la Iglesia
[1] Eclesiología amisionista: Eclesiología de “ladrones y salteadores” (Jn X 8)
[2] Eclesiología cismática (o de la ruptura)
1º Por la definición canónica de cisma
2º Por las declaraciones pontificias
3º Por el deseo de un Papa “a nuestra imagen y semejanza”
4º Por el rechazo de los Sacramentos dados por la Autoridad Eclesiástica
5º Por el subsistencialismo
[3] Eclesiología calvinista-presbiterianista
[4] Eclesiología sectaria
1° Mesianismo lefebvriano
2° Quasi-mediación universal lefebvriana
Excursus: Pedofilia y Abuso Sexual en la SSPX
Padre Douglas Laudenschlager, el primer sacerdote norteamericano de la SSPX: sodomita público.
10/IV/14: Del caso del Padre Roisnel, SSPX (Francia): “Violador Sádico”
20/V/20: Del caso del Padre Duverger, SSPX (USA)
16/X/20: Del caso del Padre de Maillard, SSPX; “el mayor depredador en serie” de Francia y el “juicio del terror”
10/X/22: Del caso del Padre Matthew Stafki, SSPX (EE.UU.)
13/IV/24: Del caso del Padre Rostand, SSPX (USA; Francia; Suiza y España): Pederasta al poder
31/V/24: Del caso del Padre Radier, SSPX (Francia)
Excursus: La Declaración Conciliar sobre Libertad Religiosa y la Doctrina Tradicional.
II Parte: Incoherencias Internas Lefebvrianas
[I Sección]
Vaticanosegundismo Anti-Vaticanosegundista
(Doble Vara Doctrinal)
[II Sección] Reformismo litúrgico bunigniano antireformista y antibunigniano
(Doble Vara Litúrgica)
Capítulo I
¿Celebración lefebvriana
del nuevo rito?
Capítulo II
Del dilema de la “Semana Santa Bugnigniana”
Dom Lourenço
Capítulo III
Del Tridentinismo Litúrgico Moderno y la “Misa conciliar” de la SSPX
[1] Jansenismo Litúrgico
[2] De la Misa moderna de Ecône y el uso del misal de 1967
[3] De la Misa sin espiritualidad
[4] Del “misal conciliar” de la SSPX
Capítulo IV
De las propuestas de reforma litúrgica de Mons. Lefebvre
[III Sección]
Protestantismo Anti-Protestante: de las “Cinco Olas” al Separatismo sectario ad infinitum
Capítulo I
De Cinco Olas Lefebvristas en Acto
[1] De la Separación Wardiana (1976)
[2] De la II Ola Separacionista: la Ola Guerardiana (1979)
De la II Generación de la II Ola: la Separación Michiganista
[3] De la III Ola o la Ola de Los 9: la Sociedad San Pío V (1983) y sus posteriores escisiones.
De la II Generación de la III Ola
De la Separación Gertrudiana
III Generación de la III Ola
De la Separación Ramolliana (2011)
De la Separación Sanborniana (2021)
De la división velada entre Mons. Kelly y el Padre Jenkins
[4] De la IV Ola o de la Ola Morelliana (1989)
[5] De la V Ola o de la Ola Williamsoniana (2012)
Del Éxodo Morganiano (2015-2017) y la llamada a más
De la II Generación de la V Ola: la División Pfeifferiana
De la III Generación de la V Ola: el Corpismo (SSPX-MC)
Capítulo II
De las Infinitas Olas Lefebvristas en Potencia (o la Proliferación Protestantizante de Sectas Tradicionalistas Ad Infinitum o “Tradi-Trotskismo”)
Excursus: Proselitismo “predatorio” de los lefebvristas y el pecado del Americanismo.
Capítulo III
Del Tradi-Solitarismo (Home-Aloners)
Conclusión: Mesianismo Maquiavélico Amisionista
Epílogo de Esperanza
Anexo I: Enseñanzas de la Sagrada Teología sobre la necesidad de la missio
Anexo II: Artículo del Padre Reyes Vizcaíno sobre la Relevancia canónica de los sacramentos y actos jurídicos realizados por sacerdotes de la SSPX
Situación canónica de los sacerdotes de la SSPX
La raíz del problema
La potestad de suplencia
El estado de necesidad
El supuesto peligro de «muerte espiritual»
La forma extraordinaria del matrimonio
Asistencia a Misa en una capilla o iglesia de la SSPX
Los tribunales instituidos por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X
Las dispensas concedidas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X
Conclusión
Anexo III:
I Testimonio de conversión (Carta de Andrew Bartel al Padre Wojciech Gołaski)
Anexo IV: II Testimonio de Conversión: “My Journey out of the Lefebvre Schism” (Peter Vere)
Anexo V: Sermón de Mons. Lefebvre en la Misa de consagraciones episcopales de 1988
Esta ceremonia manifiesta nuestra unión con Roma y con la Iglesia de siempre
La Iglesia conciliar sigue caminos que conducen a la apostasía
Por qué interrumpimos nuestras conversaciones con el Vaticano
Por nada del mundo queremos el espíritu de Asís
La operación “supervivencia” de la Tradición
La Sede de Pedro será la sede de iniquidad
La crisis actual anunciada por la Santísima Virgen
Anexo III: Declaración de Mons. Lefebvre del 21 de noviembre de 1974
Anexo VI: Carta del Padre G. Des Lauriers a Mons. M. Lefebvre (1979)
Anexo VII: Lista de Obispos y Sacerdotes Tradi-Cismáticos de Estados Unidos
Congregation of Mary Immaculate Queen (CMRI)
Work With CMRI
Bp. Sanborn’s group
Bp. Dolan’s group
Company of Jesus and Mary (Bp. Morello’s Group)
Willing Shepherds group:
Syon Abbey
Mater Boni Consilii Institute
Society of the Virgin Mary (SVM), (the late Bishop Taylor’s group)
Priestly Society Christ the king, SSCR, (Bishop Sebastian’s group)
Bishop Williamson’s SSPX Resistance Group
Franciscan Friars of the Strict Observance (the late Bishop Louis Vezelis’s group)
Independent (Sedevacantist & not)
Anexo VIII: Ubi Petrus, ibi Ecclesia
(P. Menéndez Piñar)
Anexo IX: De la papolatría
Anexo X: La reforma de la Semana Santa en los años 1951-1956. (P. Stefano Carusi)
Anexo XI: Carta de Don Lorenzo sobre el Padre X.X. (SSPX) del 20/I/25
Anexo XII: Perspectives conciliaires entre la troisième et la quatrième session (Mons. Lefebvre; 6/VI/65)
06 juin 1965
Un nouveau magistère : l’opinion publique
La collégialité juridique contre la hiérarchie
La liberté religieuse contre le magistère
Suggestions pour l’avenir
Liturgie
La Constitution de l’Église
Anexo XIII: Marcel Lefebvre: Signatory to Dignitatis Humanae (P. Brian Harrison)
Anexo XIV: NOTA EXPLICATIVA PREVIA (Lumen Gentium)
Anexo XV: Ordonnances concernant les pouvoirs et facultés dont jouissent les membres de la Fraternité Sacerdotale Saint Pie-X.
Lista No-taxativa de Fuentes
43 comentarios
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Que errores? La libertad religiosa? Meinvielle ya explicó que el Vaticano II carece de errores. Bendiciones
PF
En todo caso, mezclar los delitos graves de algunos sacerdotes de una u otra posición, los hay por desgracia en todas partes, con las disputas teológicas es un pésimo método ... y una infamia. Aunque jesuitas y dominicos disputasen como tiburones, su odio teológico tenía mucha mayor altura intelectual.
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???
PF
Viva Cristo Rey!! Viva la Iglesia Católica!!!
Con Dios!!!
Son falsa crítica a la heterodoxia, para acallar y para que se reconozcan papas puestos por la masonería sionista.
Quién está con Uds?
Lean a Mons. Viganò.
Y el fanatismo es con la Tradición. No confundan ni escandalicen a los fieles.
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Funde su secta. No se demore que el mundo la necesita.
PF
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Lo sorprende la caridad? No es la principal ley?
PF
Y sin embargo, en la pluma de Meinvielle:
"Es fácil exhibir casi un centenar de documentos eclesiásticos que, unánimemente, desde la condenación de la Enciclopedia en el Decreto Ut Primum de Clemente XIII, 3/9/1759, hasta la memorable alocución Ci riesce de 6/12/1953, de Pío XII, establecen la doctrina tradicional que niega el derecho a la profesión pública de los cultos falsos y que acuerda al Estado la obligación y el derecho de reprimirlos.
Este es precisamente el punto donde se hace más sensible la discrepancia entre esa doctrina tradicional y la ahora enunciada por la Declaración conciliar, que habla explícitamente de un derecho y de un derecho fundado en la dignidad de la persona humana a la profesión de cultos falsos."
Julio Meinvielle, "La declaración conciliar sobre la libertad religiosa y la doctrina tradicional" (apéndice a la 2ª edición de su libro "De Lamennais a Maritain").
Cierto que, después de este reconocimiento fundamental, Meinvielle dedica muchas páginas a un esfuerzo sutil y complejo, pero finalmente vano (sobre todo a la vista de la predicación posconciliar), por interpretar Dignitatis humanae en continuidad con la doctrina tradicional.
Pero queda que el eminente sacerdote argentino, de excelente doctrina, reconoce "el punto donde se hace más sensible la discrepancia entre esa doctrina tradicional y la ahora enunciada por la Declaración conciliar".
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Meinvielle soluciona esa discrepancia. Lea el texto.
PF
Cierto que, después de este reconocimiento fundamental, Meinvielle dedica muchas páginas a un esfuerzo sutil y complejo, pero finalmente vano (sobre todo a la vista de la predicación posconciliar), por interpretar Dignitatis humanae en continuidad con la doctrina tradicional.
Pero queda que el eminente sacerdote argentino, de excelente doctrina, reconoce "el punto donde se hace más sensible la discrepancia entre esa doctrina tradicional y la ahora enunciada por la Declaración conciliar".
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Meinvielle aprobó y explicó dicho decreto. Y lo explicó bien. Punto.
PF
Da gusto leer un análisis tan sereno sobre un asunto que, por lo visto en la sala de comentarios, despierta pasiones de otro siglo. Resulta casi entrañable comprobar cómo, mientras usted expone con claridad la cuestión lefebvrista y sus implicaciones eclesiales, aparecen siempre tres o cuatro voces repitiendo los mismos eslóganes sobre la libertad religiosa, como si el Concilio aún estuviera pendiente de celebrarse.
Hay algo casi litúrgico en esa reiteración: cambian los tiempos, cambian los pontífices, pero el mantra permanece inmutable, ajeno a matices históricos, teológicos o jurídicos. Más que diálogo, parece un eco. Y el eco, por definición, nunca añade nada nuevo.
Quizá lo más revelador no sea la vehemencia, sino la escasez. Cuando un movimiento cismático que "aspiraba" a marcar el rumbo de la Iglesia queda reducido a un pequeño coro que debate en bucle, uno tiene la impresión de estar asistiendo no a un auge, sino a una fase crepuscular. Mucho ruido cómico, sí, pero cada vez menos interlocutores reales.
Gracias por aportar luz donde otros prefieren agitar sombras. Al final, la verdad no necesita gritar: le basta con permanecer.
Si hay personas en el error, debemos evangelizarlas y con amor, pues "NADIE LE ABRE LA PUERTA A LA VERDAD,
SI NO VA ACOMPAÑADA POR LA CARIDAD".
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Lea la explicación de Meinvielle.
PF
Reconozco que no soy muy avispado. pero mi comentario lo entiende hasta un tonto:
Por caridad no exponemos al fundador del IVE
Por caridad exponemos a algunos sacerdotes de la SSPX
Esto como se come, a ver, para tontos como yo
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Dígame que quiere saber sobre el padre Buela y le cuento.
PF
Durante semanas confieso que me rondaba una perplejidad casi doméstica: ¿cómo era posible que se diera cancha a Urbel, tan constante durante años en sembrar sospechas sobre la santidad de San Juan Pablo II y de San Pablo VI, poniendo en entredicho incluso sus canonizaciones? Me parecía, lo admito, una generosidad difícil de entender.
Pero ya se sabe que la Providencia escribe recto con renglones torcidos… y a veces también con comentarios en negrita. Porque quizá —solo quizá— Dios permite que ciertas voces, tan rotundas y tan poco matizadas, permanezcan visibles precisamente para que hasta el lector más sencillo, el que podría sentirse deslumbrado por una retórica “tradicional” mal digerida, advierta por sí mismo la grieta en el discurso.
Hay estrategias apologéticas muy sofisticadas, y luego está la franqueza descarnada. Cuando una postura se expone sin barnices, cuando la desconfianza hacia la Iglesia viva se formula sin eufemismos, la mascarada cae sola. No hace falta refutar durante horas: basta leer con calma. Lo que pretendía pasar por fidelidad termina revelándose como ruptura; lo que se envolvía en incienso acaba oliendo, más bien, a naftalina ideológica.
En ese sentido, mi antigua perplejidad se tornó en una curiosa gratitud. Porque a veces el exceso de claridad cumple una función pedagógica que mil matices no lograrían. Cuando el antagonismo se muestra sin disfraz, hasta las almas menos formadas perciben que por ahí no discurre el camino católico.
Así que, con toda la retranca posible y sin una gota de acritud, gracias, Urbel. Gracias por la franqueza. A veces, la claridad involuntaria es el mejor servicio a la verdad.
Confieso que imponían. No por los argumentos —que solían dar vueltas sobre los mismos tres o cuatro ejes— sino por el volumen. Mucho ruido, mucha épica de teclado, mucho aire de resistencia numantina. Uno casi pensaba que detrás de cada comentario había legiones.
Y, sin embargo, el tiempo —ese gran desengrasante de entusiasmos inflamados— ha hecho su trabajo. Aquella tropa hoy se ha ido diluyendo como azucarillo en café caliente. Donde antes parecía haber un ejército atrincherado, ahora apenas queda un pequeño destacamento que repite consignas con eco propio. Más que ejército, parece comedia; más que ofensiva, una representación periódica con los mismos actores y el mismo libreto.
No ha hecho falta expulsiones espectaculares ni grandes refutaciones públicas. Simplemente la realidad ha ido poniendo cada cosa en su sitio. Cuando el discurso se encierra en sí mismo, cuando todo se reduce a sospecha permanente y a nostalgia convertida en bandera, la épica acaba cansando incluso a los propios.
Y así, lo que un día parecía una marea incontenible hoy es apenas una ola que rompe con más espuma que agua. Mucha gesticulación, sí; pero cada vez menos público en la platea.
Hubo intercambio, hubo citas, hubo texto magisterial negro sobre blanco… y, para sorpresa de muchos, el dicharachero comentarista tomó nota. Desde entonces dejó de promover ocurrencias litúrgicas que empujaban el abuso Eucarístico. Fue listo. Muy listo. Entendió que cuando la norma está escrita y es pública, lo prudente no es redoblar la apuesta sino guardar el violín y cambiar de melodía.
No todos reaccionan igual ante la evidencia.
Porque si aquello fue un ejemplo de rectificación táctica, lo de Urbel pertenece ya a otra categoría espiritual: la contumacia elevada a disciplina olímpica. No hablamos de un tropiezo concreto, sino de una insistencia pertinaz —contumacia al cuadrado— en poner bajo sospecha la memoria de Papas santos, en deslizar dudas donde la Iglesia ha hablado con solemnidad, y en sembrar inquietud entre lectores menos formados.
Hay quien, ante el dato y la denuncia pública, recalcula. Y hay quien, ante la denuncia, redobla. Uno puede discrepar, argumentar, matizar; pero cuando la posición se convierte en trinchera permanente contra lo que la Iglesia ha reconocido y canonizado, ya no estamos ante un debate fino, sino ante una obstinación que termina siendo más reveladora que cualquier refutación externa.
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Mi apellido es Highton, no Hilton.
PF
Si lo de Bergir no es un muy buen chiste, que demostraría un ingenio notable, uno se queda sin palabras ante su comentario.
Confundir Highton con Hilton y, a partir de ahí, construir toda una descalificación moral por una supuesta “cadena de hoteles capitalista e inmoral” para rematar con lo de “predique a su prima París” no es ya un argumento flojo: es directamente un tropiezo con eco. La seguridad con la que lo escribe solo hace más visible el vacío de fondo.
Pretender ir de azote doctrinal mientras no se distingue un apellido del que suena parecido es, cuanto menos, osado. Se quiere proyectar superioridad moral y rigor tradicional… y se acaba entregando un chiste involuntario que ni siquiera resiste una búsqueda básica. Si ese es el nivel de fineza intelectual del ala más exaltada, la cosa no da miedo: da lástima.
Porque lo grave no es el chascarrillo fácil —que ya es pobre—, sino la intención: desacreditar personalmente cuando no se puede refutar el contenido. Como no hay argumento sólido, se inventa un parentesco hotelero. Como no hay réplica teológica, se tira de celebrity. Es la falacia ad hominem en versión karaoke.
Y luego quieren que se les tome como la reserva moral de la cristiandad.
Si el listón está ahí, más que una corriente doctrinal parece un club de ocurrencias apresuradas. Mucha pose de pureza, mucho gesto indignado… pero cuando rascas un poco, aparece el cartón piedra. Y con bastante mala puntería, además.
La verdad no necesita primos imaginarios. Pero algunos, para sostener su enfado perpetuo, sí parecen necesitar caricaturas. Y cuando la caricatura es fruto de una confusión tan básica, la “autoridad” con la que pontifican se desinfla sola. Sin ayuda externa.
Hay que reconocerle a Bergir una cualidad: cuando la realidad no encaja con la sospecha, la sospecha se eleva a dogma. Si el apellido no coincide, peor para el apellido. Si los hechos no acompañan, se rehacen. Es una creatividad que, bien encauzada, podría servir para la literatura fantástica.
Lo admirable —en sentido casi clínico— es esa convicción inquebrantable con la que transforma una confusión fonética en teoría conspirativa nominal. Ya no es solo que confundiera Highton con Hilton; es que ahora decide que Highton es un alias estratégico, poco menos que un nombre artístico clerical. Faltan dos pasos y estaremos ante una trama internacional hotelero-litúrgica.
Y mientras tanto, la crítica doctrinal brilla por su ausencia. Porque cuando el argumento central es una suposición inventada sobre el registro civil del interlocutor, queda claro que el debate teológico ha sido sustituido por una novela de intriga de sobremesa.
Hay algo casi pedagógico en todo esto: la obstinación desnuda deja ver el mecanismo interno. Primero se lanza la pulla; después, en lugar de verificar, se dobla la apuesta; finalmente, se proclama la hipótesis como certeza. Y todo con tono de revelación.
Si este es el rigor con el que se evalúan cuestiones mucho más serias, se entiende mejor el panorama. No hace falta responder con dureza: basta observar cómo alguien se aferra a su error como si fuera una bandera. Lo interesante aquí, es simplemente describir la escena y dejar que hable por sí sola.
En un post del padre Federico Highton donde se están refutando con argumentos los errores del lefebvrismo de Marcel Lefebvre, aparece nuestro progresista de guardia a exigir que se condene… al grupo Hilton. Maravilloso. Estamos hablando de eclesiología, autoridad y comunión con la Iglesia y él viene con la guía Michelin espiritual.
No rebate una sola línea. No toca un argumento. No menciona un canon. Su gran objeción teológica es una cadena hotelera. Es como entrar en un debate sobre la Trinidad y pedir que bajen el precio del minibar.
Dice que no apoya a los tradis. Perfecto, el post tampoco. Entonces ¿a qué viene disparar contra quien está haciendo exactamente lo que él dice querer? Muy simple. Cuando no puedes discutir el fondo, cambias el decorado.
Si quiere hablar de capitalismo, lujo y frivolidad, que abra otro hilo. Aquí se estaba hablando de errores doctrinales, no de reservas cinco estrellas. Traer a Hilton a este debate no es profundidad moral, es cortina de humo con servicio de habitaciones
Lo del Hilton no es conciencia social, es cambiar de tema porque el que había le viene grande.
Y qué quieres que te diga, viendo el nivel de pirueta mental, no me extrañaría nada que Berguir fuera primo lejano de AJ o de JSP. Hay parentescos que no salen en el árbol genealógico, pero se notan en los comentarios.
No sabemos cuándo empiezan esos 70 ó 100 años que pide satanas en la Visión que tuvo S.S. León XIII, por eso no podemos predecir cuánto durará.
Pero nuestro Señor ha aceptado que el vil satanas le tiente, y ha aceptado la prueba, porque es de Justicia que la Iglesia sea atacada con más intensidad, por nuestros pecados y como purificación.
Así que la prueba hay que aceptarla, pero... ¿Cómo reaccionamos ante ella? ESA ES LA GRAN CUESTIÓN. Porque los problemas gravísimos y las semillas terribles sembradas en esos años son hoy evidentes, con los seminarios y los templos vacíos.
Mons. Lefebvre vio cosas tan horribles y se escandalizó tanto que hizo una opción rupturista, y la implementó al mantener las sotanas y la Misa de siempre en su seminario de Écône en Suiza, resistir las directrices de los "visitadores" de Pablo VI, ignorar órdenes y avisos, etc. Y finalmente, ya con Juan Pablo II, irónicamente, fue excomulgado por ordenar obispos sin permiso, después de esperar años sin que su petición fuera atendida, porque le daban largas una y otra vez.
Sí, yo también pienso que deben obedecer y que su situación es muy grave. Porque creo que el peor mal actual es la pastoral modernista y las ambigüedades, y los escándalos, y los abusos litúrgicos de una nueva liturgia que los favorece, etcétera, pero la Doctrina no ha cambiado... porque no puede cambiar. Hay que reinterpretar las ambigüedades de manera ortodoxa y cuando sean posible modificar los documentos que sean necesarios.
Entonces, creo con sinceridad que Mons. Lefebvre actuó en conciencia, muy escandalizado y por el bien de la Iglesia según su opinión, pero también pienso que ir por libre no es lo católico. Ya lo dice Monseñor Schneider, estar tanto tiempo separados lleva a una ruptura futura, porque como pasa con los matrimonios cada vez es más difícil la reconciliación y el regreso. Hay que volver... y pensar, como también dice Monseñor, que Jesucristo es el dueño de Su Iglesia, que Él sabe lo que pasa y los porqués y paraqués, y que es mejor dejarse masacrar como ovejas de Cristo que desobedecer tan largo tiempo.
Aún así hay que buscar el mejor momento y la mejor estrategia, y creo que no es prudente nombrar nuevos obispos todavía, sino seguir las negociaciones (por decirlo así) con el Vaticano para encontrar una solución dentro de la Iglesia, conservando la Doctrina y la Liturgia Tradicionales y la autonomía suficiente para Evangelizar con ellas, y con una cláusula formal de ruptura si hay un intento de destrucción por manos negras dentro de la Iglesia.
Porque la FSSPX no es ni cismática ni herética, eso es una obviedad en sentido estricto, pero sí está en una situación de desobediencia jerárquica y administrativa muy peligrosa y dudosa en conciencia, y proclive a sedevacantismos y actitudes rupturistas ahí sí con posibles errores Doctrinales.
Es la visión de León XIII, en mi opinión. Sí, satanas se ha infiltrado en la Iglesia, y es en el post concilio donde se ha evidenciado, porque su infiltración es muy arriba.
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Fernando Cabanillas apela a la “visión” de León XIII para sostener que el demonio se infiltró en la Iglesia… pero parece olvidar que, si vamos a hablar de infiltraciones, el precedente es bastante más antiguo que el postconcilio.
Porque, según la propia Biblia, Satanás no necesitó esperar al siglo XX ni al Vaticano II para “meterse arriba”. Se coló nada menos que en el círculo íntimo de Jesús, y además con nombre y apellidos: Judas Iscariote. El evangelio de Lucas dice explícitamente que “Satanás entró en Judas”; y el de Juan añade el detalle dramático de que fue “después del bocado”.
algunos ven al demonio siempre en lo que no les gusta: la reforma litúrgica, pero pasan por alto que la Escritura presenta el mal como una posibilidad constante en el corazón humano, no como una etiqueta que se pega a una etapa histórica concreta.
Si Cabanillas quiere hablar de “infiltraciones muy arriba”, quizá debería empezar por el Cenáculo. Porque, comparado con aquello, lo del postconcilio parece casi una nota a pie de página.
Mons. Lefebvre vio cosas tan horribles y se escandalizó tanto que hizo una opción rupturista, y la implementó al mantener las sotanas y la Misa de siempre en su seminario de Écône en Suiza, resistir las directrices de los "visitadores" de Pablo VI, ignorar órdenes y avisos, etc. Y finalmente, ya con Juan Pablo II, irónicamente, fue excomulgado por ordenar obispos sin permiso, después de esperar años sin que su petición fuera atendida, porque le daban largas una y otra vez.
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Ah, claro… el relato viene con música de violines de fondo y filtro sepia incluido. Mons. Marcel Lefebvre convertido en héroe trágico que “vio cosas horribles”, se “escandalizó”, y entonces —pobrecito— no tuvo más remedio que romper la comunión efectiva con Roma. Todo muy épico, muy de resistencia romántica, muy “yo solo contra el mundo”. Un masaje narrativo con final feliz para el protagonista.
Curiosamente, en esa versión edulcorada se omite un pequeño detalle sin importancia: que la Iglesia no funciona a golpe de “me escandalizo y hago mi propia vía”. Si cada obispo aplicara ese método cuando no le gustan las decisiones del Papa, tendríamos una federación de iglesias autónomas, no la Iglesia católica.
Lo de “mantener la sotana y la Misa de siempre” en Écône se presenta como si fuera una especie de trinchera de la ortodoxia frente al caos universal. Pero resistir a los visitadores enviados por Pablo VI, ignorar advertencias formales y actuar sistemáticamente al margen de la autoridad legítima no es una gesta caballeresca: es desobediencia objetiva. Y en la Iglesia, la desobediencia pertinaz no se convierte en virtud porque uno esté convencido de tener razón.
Luego llega el clímax dramático: el anciano incomprendido que, tras “esperar años”, consagra obispos sin mandato pontificio, y ¡zas!, el villano de turno —ahora Juan Pablo II— lo “excomulga”. Qué ironía, dicen. Como si la excomunión hubiera sido un capricho personal y no la consecuencia prevista por el derecho canónico para ese acto concreto. Ordenar obispos sin mandato pontificio no es una travesura litúrgica: es un acto gravísimo contra la comunión eclesial. No lo inventó Juan Pablo II para fastidiar a Lefebvre.
Pero claro, en el relato filolefebrista, Pablo VI queda como el modernista que envía “visitadores” molestos, Juan Pablo II como el que castiga al bueno de la película, y Lefebvre como el último centinela de la fe, casi mártir del Vaticano II. Todo muy coherente… si uno empieza por decidir que Roma es el problema y que la obediencia solo vale cuando coincide con mis preferencias.
Pero si aquello era masaje integral con aromaterapia, lo de Cabanillas con Marcel Lefebvre ya entra en la categoría de fisioterapia de rehabilitación histórica. Y acá conviene ser claros en el dato objetivo, sin meternos a juzgar intenciones en conciencia: Lefebvre fue excomulgado tras consagrar obispos sin mandato pontificio, quedando en una situación de ruptura con la comunión eclesial según el derecho vigente en ese momento. Eso es un hecho histórico.
Ahora bien, transformar a alguien que realizó ese acto en una especie de campeón incomprendido mientras se deslizan pullas hacia los Papas que ejercieron su autoridad es otra cosa. Porque entonces el foco ya no está en explicar un episodio complejo de la historia reciente de la Iglesia, sino en blanquearlo emocionalmente. Se maquilla la ruptura, se edulcora la desobediencia, se convierte el conflicto en gesta épica.
Y el resultado es curioso: los que no están en plena comunión con la Iglesia católica aparecen retratados casi como custodios heroicos de la verdadera fe, mientras que quienes tienen la responsabilidad de custodiar esa comunión quedan como burócratas fríos o villanos de reparto. Es un giro narrativo muy eficaz… pero bastante previsible.
Una cosa es analizar con serenidad un episodio doloroso; otra es aplicar aceite perfumado a cada arista incómoda hasta que todo brille. Cuando el relato se vuelve tan terapéutico, más que historia parece propaganda con camilla incluida.
Fernando, eres masajista?
Esta es la forma de expresarse de un sacerdote católico?
---
Quien se expresó así?
PF
¨Un masaje narrativo con final feliz para el protagonista¨
Esta es la forma de expresarse de un sacerdote católico?
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No soy sacerdote; soy pater familiae; y usted un mal pensado.
Lo que yo quise decir es algo muy distinto a lo que una mente sucia pudiera entender: que Cabanillas ha blanqueado emocionalmente la situación. Se maquilla la ruptura, se edulcora la desobediencia y se presenta el conflicto como si fuera poco menos que un gesto noble, cuando en realidad estamos ante un problema serio.
Así que antes de escandalizarse por expresiones que usted carga de segundas intenciones, sería bueno precisar los términos.
Saludos Cordiales
Lic. Armando Buarques
También el ex rector del seminario se la Reja, ahora es obispo en el Bolsón Argentina.
Me disculpan ustedes. Pero lo de este video es más draconiano que cualquier cosa que haya hecho Francisco.
La FSSPX se está convirtiendo en una secta a velocidad supersónica.
La soberbia que manifiesta el cura Rubio ahí (en nombre de toda la FSSPX) es estratosférica e inadmisible por cualquiera que conserve algo de sanidad moral. Y es máximamente repudiable el abuso que hace de las palabras de Nuestro Señor "el que pueda entender, entienda", aplicándosela a sí mismo y a su discurso. Después de esto no tienen derecho a hablar mal de los blasfemos, pues quien aprueba esto es blasfemo.
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Gracias. Y yo espero que Dios la saque del lefebvrismo.
Bendiciones
"transformar a alguien que realizó ese acto en una especie de campeón incomprendido mientras se deslizan pullas hacia los Papas que ejercieron su autoridad es otra cosa. Porque entonces el foco ya no está en explicar un episodio complejo de la historia reciente de la Iglesia, sino en blanquearlo emocionalmente. Se maquilla la ruptura, se edulcora la desobediencia, se convierte el conflicto en gesta épica"
Parecen ser consecuentes en ambas direcciones.
No es extraño entonces la aparición de estas miserias morales en el alma del cismático.
Dios bendiga abundantemente su mision y su amor por la Iglesia padre Federico.
Y gracias, Teresita, por su preciso comentario.
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Soy amigo de Platón pero más amigo de la Verdad.
PF
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