Misioneros Aviadores

Leyendo la emblemática revista apostólica “El Siglo de las Misiones” (que lamentablemente cerró en 1966, cuando fue reemplazada por la publicación “Misiones de la Compañía de Jesús”), encontramos perlas escondidas que nos mueven a querer osar las mismas (y aún más grandes) hazañas apostólicas de los héroes misioneros de un pasado glorioso no tan lejano, aunque casi del todo olvidado.
Hace unos días invertimos una mañana entera en ojear ejemplares de esta fascinante publicación, cuya colección completa nos donó nuestra gran amiga, Paloma, una pía señora que vive en Madrid y que reza con especial fervor por dos tribus laosianas que aún no conocen el dulcísimo nombre de Jesús.
¡La mañana se me pasó volando! ¡Ojalá tuviese muchas mañanas así! Fue un magnífico uso del tiempo, que es algo precioso y que los misioneros debemos aprovecharlo para salvar todas las almas que podamos. Y fue magnífico ya que, entre otros tesoros, encontré un artículo sobre el épico proyecto misional “Alas de Misericordia", cuyo nombre original inglés es “Wings of Mercy", el cual consistía en entrenar misioneros (especialmente sacerdotes jóvenes) en el pilotaje de avionetas y en donarles el avión luego del curso, que duraba diez semanas y culminaba con la graduación de “Aviadores Misioneros”.
Hoy hay un proyecto con el mismo nombre pero no es apostólico. Cuando grabamos el podcast sobre este asunto nos pareció que era el mismo, pero luego nos dimos cuenta que no es así y que lamentablemente Wings of Mercy ya no existe más.
Rogamos a la Nuestra Señora de Loreto que este posteo sirva para que se funden nuevas iniciativas apostólicas de Misioneros Aviadores para la propagación de la Religión Católica ad salvandas animas.
Si alguien tiene alguna idea, dato o sugerencia al respecto, escríbanos.
¡Misionar o morir!
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva María Reina!
Padre Federico, S.E.
Misionero Ad Gentes
24/I/26 (Fiesta de San Timoteo),
Xaverianum (Casa de Formación de la Orden San Elías),
Xipixapa
PD1: si alguien quiere oir el podcast que hoy prediqué sobre este tema en el Xaverianum (que esperamos sea una cuna de futuros Xavieres), les dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=brLgga6wZTE
PD2: A continuación reproducimos el artículo de marras, que tomamos del El Siglo de las Misiones (nº 373, Año XXXIV, p. 39).
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“Alas de Misericordia” ("Wings of Mercy")
Una organización para formar misioneros aviadores,
y suministrarles aparatos para sus misiones.
En el estado de Illinois, Estados Unidos, a unos 20 kilómetros de la ciudad de St. Louis, en la localidad llamada Belleville, se ha fundado hace año y medio la organización “Wings of Mercy” (“Alas de Misericordia”) para formar misioneros aviadores.
El fundador de este nuevo organismo de ayuda a las Misiones es un misionero, antiguo aviador de la primera guerra mundial y que luego pudo probar por experiencia tanto en África como en la región ártica cuán útil y aún necesario es el avión para muchas Misiones.
Para este fin se han adquirido unos campos extensos que pertenecieron a un Club de Golf en los cuales se ha habilitado un aeródromo con dos pistas de 900 y 750 metros respectivamente. A la sombra de un agradable bosquecillo se levantan unos ligeros pabellones con comedor, cocina, sala de estar y dormitorios.
Una hermosa capillita, centro espiritual de la fundación se alza también aparte, y al borde del campo están las oficinas de vuelo. Ya se han erigido tres pequeños hangares y alineados en el campo se ven tres grandes aviones militares que sirven para las lecciones prácticas de ingeniería y laboratorio de aviación.
El instructor jefe de los futuros aviadores misioneros es un experto piloto que ha explicado los fundamentos y secretos del vuelo a miles de cadetes del arma aérea norteamericana. Pero nunca se había visto antes ante un auditorio tan respetable como el actual.
Sus discípulos son todos sacerdotes jóvenes destinados por sus Superiores a las más diversas y apartadas regiones, para quienes la aviación va a suministrar el medio más moderno y rápido de su apostolado. Dos jóvenes Redentoristas amararán pronto con su aparato anfibio sobre el Amazonas; un Padre de la Sociedad del Verbo Divino descubrirá sus rutas a través de la Nueva Guinea; un Padre Blanco cruzará inmensas extensiones del Sahara; un Oblato de María Inmaculada llevará provisiones a las apartadas estaciones norteñas de la Bahía de Hudson; el jesuíta acelerará sus viajes a través de la India y dos misioneros del Sagrado Corazón volarán por encima de Nueva Bretaña y los Mares del Sur.
El aprendizaje dura unas diez semanas. En cuanto llega un nuevo novicio aviador, el instructor le da el bautismo del aire, haciéndola subir con él al aparato. El instructor ocupa el asiento de adelante, el novicio el de atrás. Se aprietan los cinturones de seguridad, se da suelta al aparato y empieza rápida la ascensión. Ya en pleno vuelo, el novel aprendiz se ve sorprendido al oir a su maestro que le ordena cambiar de puesto y dirigir el volante, y sin más se ve dirigiendo de hecho el aparato.
¡Tan fácil es el arte de volar! y, sin embargo, deberán pasar semanas y más semanas de vuelo hasta que salga un perfecto piloto. Al fin, cuando ya ha superado todas las dificultades imaginables y aprendido los secretos más intrincados del arte, tras un último y riguroso examen recibirá el título de piloto que le habilitará para volar en cualquier parte del mundo.
Hasta la fecha han recibido ya el título de aviadores-misioneros 22 Padres de las siguientes Congregaciones: Oblatos, Paúles, Benedictinos, Redentoristas, Padres Blancos, Jesuitas, del Verbo Divino y del Sagrado Corazón, todos ellos destinados a las Misiones Extranjeras; y además ocho sacerdotes seculares destinados a las Misiones dentro de la misma patria:
Recientemente la obra “Alas de Misericordia” ha admitido también a seis jóvenes seglares, varios de ellos ex-combatientes de la pasada guerra, que desean prestar sus servicios en las Misiones y están dispuestos a partir a cualquiera Misión donde los misioneros deseen su ayuda.
Esta obra tan providencial y tan en consonancia con el progreso moderno se sostiene económicamente con las aportaciones voluntarias de los fieles deseosos de acelerar la extensión del Reino de Dios por el mundo.
“Alas de Misericordia” es, en suma, un esfuerzo organizado para dar “alas” a la Palabra de Dios y a la caridad para salvar el mayor número posible de almas y para llevar ayuda médica y sanitaria a los enfermos más apartados o aislados. A los nuevos pilotos misioneros, además de darles gratuitamente la instrucción, les ofrenda al terminar su aprendizaje un magnífico aparato para su propia Misión. Hasta el verano pasado llevaba ya suministrados 20 aparatos.
(J.M., Julio-Agosto 1946).
Nota bene: el resaltado es nuestro.
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