De la doble redención de los esclavos cristianos en Pakistán - Crónica de PAX III
I.-
Hace mucho que no escribo una crónica. Perdí el hábito. Quizá algún día, por gracia de Dios, lo recupere. Con este texto pongo medios para que así sea. El Padre José, moderador de la Orden San Elías, y por ende superior mío (¡qué bueno es tener un superior!), me pidió que haga una crónica de lo vivido en Pakistán durante este último raid misional que llevó por nombre “PAX III” (otros trabajos en Pakistan, tienen otro nombre). Por lo tanto, ¡ahí vamos!
Solemos dividir el trabajo misional en operaciones, éstas en raídes y éstos en expediciones. Una operación puede durar años y estar compuesta de muchos raídes (cada uno de los cuales lleva un número). Cada raíd puede tener varias expediciones.
La Orden San Elías hoy en día lleva a cabo varias “operaciones especiales misioneras”, una de las cuales es PAX, cuyo objetivo es la doble redención de la esclavitud de cristianos en Pakistan, decimos doble porque procura su redención espiritual (por medio de la predicación, los sacramentos y, cuando no son católicos, de su conversión a la Religión Católica) y su redención temporal (por medio de la extracción pacífica de los esclavos de las mazmorras donde son condenados a “vivir”, en las cuales padecen la falta de todo en una atmósfera de amenazas mortales, frecuentes golpizas, una brutal explotación infantil y, a veces, torturas y violaciones inenarrables).
Esta última vez me tocó ir solo a Pakistán. La circunstancia de las fiestas (Navidad, Año Nuevo y Epifanía) dificulta la disponibilidad de los sacerdotes y los voluntarios. No es recomendable ir solo a Pakistán, pero no hubo otra opción. La Divina Providencia envió un equipo de cuatro nativos (un chofer musulmán amigo llamado Ibrahim y tres protestantes, Mamu, Imraam y Keneth, que estamos tratando de convertir) que me asistieron desde el primer día hasta el final y poco después de mi llegada, un párroco pakistaní (el padre N.) colaboró con gran generosidad, poniéndose él mismo al servicio de la misión y armando un equipo de apoyo compuesto por cuatro parroquianos (el catequista, la catequista y su fiancee y otro más que de pronto no vino más), que llamamos “Parish Rescue Team”, esto es, equipo parroquial de rescate. Todo contó con el feliz y entusiasta placet del Obispo del lugar, que nos dió importantes consejos, invaluable ayuda y una poderosa bendición.
Fue una misión breve ya que como somos pocos debemos multiplicarnos entre numerosas operaciones. El dictum divino del “operari pauci” (“la mies es mucha y los operarios son pocos”) se nos viene permanentemente al alma y nos movió a fundar el Xaverianum, que es la casa de formación de futuros sacerdotes de la Orden San Elías, que poco a poco va creciendo y recibiendo más jóvenes valientes dispuestos a dejarlo todo por la salvación de las almas.
Como decía, fue una misión breve pero muy intensa. Los días resultaron muy cortos, pero, de todos modos, el tiempo fue suficiente para rescatar 27 esclavos, correspondientes a 7 familias distribuidas en 3 brick kilns (fábricas de ladrillos), de las cuales bautizamos 6 esclavos (los demás ya lo estaban). Además, en medio del fragor, la Providencia nos puso en contacto con dos familias cristianas miserables, que si bien no estaban esclavizadas, estaban en una situación de gran sufrimiento: la familia de Arfan y la familia de Sonia, que es un caso extremo, que merece una crónica aparte.
A Sonia la encontramos con sus dos hijos viviendo en una casa increíblemente hedionda, abandonada y destrozada, en la que las moscas se hacian un manjar. Era, podríamos decir, “la casa de las moscas”. Toda su ropa (de vestir y “de cama”) debería ser quemada y sustituida por nuevas prendas ya que todo parecía infectado. La sacamos de la tapera y la reubicamos provisoriamente en una casa nueva, sin usar, de unos generosos parroquianos. Sonia aun no estaba bautizada. Tampoco sus hijos, uno de los cuales es un bebé. Por eso, ayer, antes de la Misa dominical, los bautizamos a los tres junto a los 6 esclavos liberados. En total, regeneramos en las fuentes bautismales 9 almas. Esto llenó de alegría las nuestras.
¿Por qué tantos números? La verdad es que no es fácil tanta contabilidad (menos aun en medio de las correrías misionales), y a veces nos equivocamos al contar los esclavos o los bautismos, pero lo debemos hacer ya que la Autoridad Eclesiástica nos pidió que por cada esclavo que rescatemos, lo reportemos al Obispo, quien lo reportará a un nivel más alto, desde donde se informará al Santo Padre. Lo dicho nos mueve a llamarlos graciosamente, “esclavos pontificios”. ¿Y por qué los reportes sobre miserables esclavos deben llegar al Vicario de Cristo, que es la persona más ocupada del orbe? Porque, como reza el Salmista, Dios, por medio de su Iglesia, “alza de la basura al pobre” ya que los pobres son los preferidos de Dios (como se aprende a cada paso al leer Su Palabra) y por tanto la Iglesia les dedica un amor especial, y este amor no es fruto de ningun tercermundismo, de ninguna ideología globalista y de ningún pobrismo absurdo, sino del misterioso y eternal Plan de un Dios que se hizo hombre y que, como dice San Bernardo, eligió nacer pobre, vivir pobre y morir aun más pobre, esto es, de un Dios que tanto ama a los pobres que nos reveló que cada vez que ayudamos a uno de ellos lo estamos sirviendo a Él (“a Mí me lo hicisteis”, como reza la Escritura).
II.-
Dejamos Pakistán con el sabor de la misión cumplida. Aun nos queda mucho por hacer y ese pensamiento facilmente nos podría agobiar, pero no consentimos que nos agobie ya que tenemos un plan, que está funcionando con eficacia (sobrenatural y humana) con una organización cada vez más pulida. En efecto, el equipo parroquial de apoyo seguirá haciendo un relevamiento (o censo) de todos los campos de esclavos (que serían unos 90) de la gigantesca jurisdicción de la parroquia de “Micha” (que tiene la cura de más de 800 mil almas). Este censo no es fácil de hacer pero, gracias a Dios y a la Virgen Santísima, ya lo estamos haciendo. El censo es algo fundamental ya que nos permite saber cómo y dónde operar, con precisión quirúrgica, sin perder tiempo ni dinero y sin pasar peligros innecesarios.
Alguno se preguntará, ¿dónde fueron a parar los esclavos, y las otras familias miserables, luego de su redención? Las dos familias del primer campo (los Samuel y los Neamad) fueron reubicadas provisoriamente en dos viviendas que logramos alquilar a pocos metros de una de las capillas parroquiales. Proves Mesi, el esclavo de 90 años, fue relocalizado en la casa de uno de sus hijos, luego de que lo apalabramos en el nombre de Dios recordándole el IV Mandamiento (ya que según su padre, él no quería recibirlo). Arfan ya tenía su casa, solo que ahora quedó libre de la espantosa deuda que le impedía casi toda libertad de movimiento. De Sonia ya hablamos. Después están las cuatro familias del tercer campo. Les dijimos que si no tenían a donde ir, no las rescatábamos. Luego de nuestra advertencia, en cuestión de segundos, encontraron un lugar. Se las arreglaron para ayudarse los unos a los otros. Se alojaron en dos casas provisoriamente mientras consiguen un trabajito y algo para alquilar.
Alguno se preguntará, ¿cómo financiamos PAX III? Con las oraciones y donaciones que nos estan llegando de ustedes, los queridos Amigos de las Misiones. Gracias a Dios, recibimos varias donaciones y con eso pudimos hacer esta obra, que recien empieza. Dios mediante, este mes, haremos PAX IV, el mes que viene PAX V y en marzo PAX VI. No iré a todos esos raídes, pero tampoco hace falta ya que somos un equipo misional, un equipo que esperamos que sea cada día más grande.
En estas líneas me limité a comentar cosas básicas y no hubo espacio para más, si bien pasaron muchas cosas muy especiales, que quedarán para otra ocasión quizás (y sino, las conoceremos el Día del Juicio Final).
En este año, que es año jubilar para la Orden San Elías (es el décimo aniversario, que se cumple exactamente el 3 de febrero, fiesta de San Blas y de San Anscario Apóstol de los Nórdicos), esperamos poder redimir muchos más esclavos, para lo cual contamos con vuestro voluntariado, oración y limosnas. Esta es una buena fórmula para conseguir el tan anhelado Auge Misionero: “¡Voluntariado, Oración y Limosna!”.
Pidamos a la Virgen Santísima el don de la abolición de la esclavitud de los cristianos en Pakistan y la gracia de la conversión de todos los no-católicos a la Religión Católica, la única verdadera y la única realmente benefactora.
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva María Reina!
¡Viva la Misión!
Por el Padre Federico, SE
En los aires (de Qatar a Ecuador), 5 de enero de 2026, Vigilia de la Epifanía del Señor.
1 comentario
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Viva!!!
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