Arguet mundum!

Compartimos el sermón que predicamos el domingo pasado (IV Domingo de Pascua).

Prosit!

PF

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Arguet mundum!

«Et cum venerit Ille, arguet mundum de peccato,
et de justitia, et de judicio» (Jn. XVI 8).

El Evangelio de hoy (Jn. XVI 5-15) es muy misterioso ya que enseña que cuando venga el Espíritu Santo, Él «convencerá al mundo en lo referente al pecado, la justicia y el juicio. De pecado, pues no creyeron en mí; de justicia, porque voy al Padre y ya no me veréis; de juicio, porque el Príncipe de este mundo ya está juzgado » (Jn. XVI 8).

Es un pasaje tan oscuro que Castellani llegó a decir que «Este Evangelio era un enigma y un rompecabezas para los Santos Padres y Doctores antiguos».

El texto escriturístico dice que el Espíritu Santo «convencerá al mundo» (Jn. XVI 8). La Vulgata dice «arguet mundum», esto es, «convencerá al mundo». Pero, ¿de qué el Espíritu Santo va a convencer al mundo? Y, podemos preguntarnos también, ¿cómo lo va a convencer?

Tratemos de bucear un poco en los misterios de esta promesa, que podemos llamar «la promesa del arguet mundum».

Las respuestas fundamentales a estos fascinantes interrogantes las encontramos en San Agustín, quien interpreta esta promesa en clave apostólica y misionera. Su solución nos permite penetrar algo del mysterium.

Así lo dice: «[El Espíritu Santo] convenció a todo el mundo por medio de Sus discípulos esparcidos por todo el orbe». El Espíritu Santo, explica el Doctor de Hipona, hace esta gesta de convencimiento «derrama[ndo] la caridad» en los corazones de los fieles, quienes, de este modo, «dep[onen] todo temor» y adquieren «libertad para reprender», esto es, parresía.

Ahora bien, así como «[El Espíritu Santo] convenció a todo el mundo» por medio de Sus Doce Apóstoles, del mismo modo nosotros, católicos, si queremos, podemos ser instrumentos del Espíritu Santo para que Él convenza a todo el mundo por medio nuestro.

Pero, alguno me podría objetar, «¿acaso pertenecemos al Colegio Apostólico? Nosotros no somos ni San Padro ni San Juan. Somos simples católicos de a pie».

Esta dificultad ya fue respondida por la Iglesia ya que, como enseña S.S. Juan XXIII en su magnífico documento Princeps Pastorum,

«Todo cristiano tiene que estar convencido de su deber primero y fundamental, el ser testigo de la verdad (…). Cristo -decía un gran Padre de la Iglesia- nos ha dejado en la tierra para que seamos faros que iluminen, doctores que enseñen; para que cumplamos nuestro deber de levadura; para que nos comportemos como ángeles, como anunciadores entre los hombres; para que seamos adultos entre los menores, hombres espirituales entre los carnales, a fin de ganarlos; que seamos simiente y demos numerosos frutos. (…) Fácil es de comprender que tal es el deber de todos los cristianos de todo el mundo».

Alguno podría objetar que el Papa Juan XXIII se refiere sólo a los sacerdotes, mas queda claro que no es así ya que expresamente afirma que el testimonio de la verdad es el deber primero y fundamental «de todos los cristianos».

El Concilio Vaticano II ratifica este llamamiento misional cuando en el Decretum Apostolicam Actuositatem, enseña que «el apostolado de los seglares, que surge de su misma vocación cristiana, nunca puede faltar en la Iglesia».

Es más, en otro de los documentos del Vaticano II, el olvidado Decretum Ad Gentes, la Iglesia enseña que «todos los fieles (…) tienen el deber de cooperar a la expansión y dilatación de su Cuerpo para llevarlo cuanto antes a la plenitud (cf. Ef., 4,13)». Mas, ¿cómo se expande y dilata el Cuerpo Místico de Cristo? De modo muy simple: yendo a convertir a los no-católicos a la Santa Fe Católica.

S.S. Pablo VI en Evangelii Nuntiandi, profundiza este feliz mandato conciliar sentenciando que

«la orden dada a los Doce: «Id y proclamad la Buena Nueva», vale también, aunque de manera diversa, para todos los cristianos. Por esto Pedro los define [a los cristianos llamándolos] «pueblo adquirido para pregonar las excelencias del que os llamó de la tinieblas a su luz admirable».

Ahora bien, luego de decir esto, el Santo Padre nos da lo que él osadamente llama « la piedra de toque de la evangelización». ¿Cuál es la piedra de toque? Leamos el texto magisterial:

« el que ha sido evangelizado evangeliza a su vez. He ahí la prueba de la verdad, la piedra de toque de la evangelización: es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia».

S.S. Juan Pablo II en Redemptoris Missio, enfatiza el mismo mandato al pontificar que

«Todos los creyentes en Cristo deben sentir como parte integrante de su fe la solicitud apostólica de transmitir a otros su alegría y su luz. Esta solicitud debe convertirse, por así decirlo, en hambre y sed de dar a conocer al Señor, cuando se mira abiertamente hacia los inmensos horizontes del mundo no cristiano».

Podríamos seguir agregando citas magisteriales, pero basta y sobra con lo dicho. Recapitulemos, entonces, la enseñanza: así como «[El Espíritu Santo] convenció a todo el mundo» por medio de Sus Doce Apóstoles, del mismo modo nosotros, católicos, estamos llamados por Dios a ser instrumentos del Espíritu Santo para que Él convenza a todo el mundo por medio nuestro.

Alguno podría decirnos «Todo muy lindo lo que dice San Agustín y los Sumos Pontífices, pero el mundo está manejado por unos pocos malvados llenos de poder. Por lo tanto, en esta época no podemos salir a tratar de convencer a nadie».

A esto respondemos lo siguiente. Es cierto, que ese grupúsculo de personas malignas, como George Soros y los capos del clan Rothschild, tienen mucho poder. Pero, ¿quién puede más? ¿Unos sujetos depravados y decrépitos que conspiran contra el Señor, las Patrias y las familias desde el anonimato de la banca y la bolsa o una minoría heroica de católicos que, llenos de osadía, se disponen a ser instrumentos del Espíritu Santo para que Él, por medio de ellos, convenza al mundo sobre «el pecado, la justicia y el juicio» (Jn. XVI 8)? Podemos preguntarnos retóricamente con el hagiógrafo del libro bíblico de los Números: «¿Acaso hay límite para el poder del Señor? » (Num. XI 23).

Cuando uno hace un llamamiento a salir a convencer al mundo, muchos suelen objetar que esa minoría de malvados tienen casi todo el dinero del mundo y que nosotros, los católicos que queremos hacer apostolado, estamos luchando con la falta de todo.

A esto respondemos lo siguiente. Es cierto que una minoría espuria de malvados tiene casi todo el dinero. Esto es verdad y lo afirmamos no por haberlo leído en un resentido pasquín izquierdista, sino porque, además de ser público y notorio, nos lo advirtió el Pontífice Máximo Pío XI en Quadragesimo Anno:

«Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio».

Nos advertía también que este es un

«Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad».

Precisaba también que «tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez (…) [el que se] trat[e] de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos», todo lo cual engendra «consecuencias funestas», esto es, entre otros males, ésto género que «la economía toda se ha[ya] hecho [como es ahora] horrendamente dura, cruel, atroz» convirtiendo a menudo al Estado Nacional, de casi todos los países, en un «esclavo, entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas». La situación es tan grave que S.S. Pío XI llegó a denunciar un «funesto y execrable »internacionalismo« o »imperialismo internacional del dinero, para el cual, donde hay [dinero], allí [está] la patria». Leamos la fórmula en latín: «funestus et exsecrandus rei nummariae «internationalismus» seu «imperialismus internationalis».

En suma, la objeción es que los católicos apostólicos no podemos competir contra los banqueros anticristianos.

La respuesta es simple y fácil de enunciar: el católico está llamado a ser instrumento del Espíritu Santo y el Espíritu Santo es Dios y Dios es omnipotente. Si Dios creó cielos y tierra (como rezamos en el Credo), ¿cómo no va querer proveer a Sus testigos de lo necesario para la victoria? Dios quiere proveer, le gusta muchísimo proveer, nos provoca a que le pidamos con osadía. Pero, poco recibiremos si no confiamos en Su Omnipotencia. Tengamos, entonces, presente, la enormemente consoladora enseñanza de San José Benito Cottolengo: «Dios proveerá extraordinariamente a quien confie extraordinariamente».

Por ende, ya no hay excusas. Seamos, desde hoy (ni siquiera desde mañana, sino desde hoy), instrumentos del Espíritu Santo para que Él convenza a todo el mundo por medio nuestro. Hoy cuando salgamos de misa, salgamos hechos unos apóstoles a toda prueba, lo cual es perfectamente posible si le mendigamos al Espíritu Santo que llene e invada nuestra alma.

Seamos fieles al llamado de Dios

¡Alistémonos en la Cruzada Apostólica para conquistar el mundo para Dios!

¡Como los Doce Apostóles!

¡Salgamos a conquista el mundo entero para Dios!

Hasta el martirio, no pararemos.

Amen.

Bibliografía

Castellani, L., Domingueras Prédicas, Jauja, Mendoza 1997.
Santo Tomás de Aquino, Catena Aurea.
Ioannes PP. XXIII, Litterae Encyclicae Princeps Pastorum. De catholicis missionibus, quadragesimo exacto anno ex quo epistula apostolica «Maximum Illud» a Benedicto PP. XV edita est. 28-11-1959, A.A.S. 51 (1959), 833 ss.
Ioannes Paulus PP. II, Litterae Encyclicae Redemptoris Missio. De perenni vi mandati missionalis. 07-12-1990, A.A.S. 83 (1991), 249 ss.
Pius PP. XI, Quadragesimo Anno.
Paulus PP. VI et Concilii Vaticani II patribus, Decretum Apostolicam Actuositatem. De apostolatu laicorum. 18-11-1965, A.A.S. 58 (1966), 837 ss.
Paulus PP. VI, Adhortatio Apostolica Evangelii Nuntiandi. De Evangelizatiione in mundo hiuis temporis. 08-12-1975, A.A.S. 68 (1976), 5 ss.

Nota

El número de acápite de las citas magisteriales es tomado de la versión castellana para facilitar la consulta expeditiva. Los resaltados de las mismas son nuestros.

 

5 comentarios

  
maru
Qué .nuestro Dios y Señor le bendiga , ayude y proteja!
15/05/23 2:18 PM
  
WALDEMIR GARCIA
Amén!
A conquistar el mundo para Nuestro Señor!
15/05/23 7:50 PM
  
Rafa
Estoy de acuerdo con todo lo dicho en el artículo. Pero me parece que la explicación no agota el sentido último del pasaje. Por eso Castellani -que era un buen conocedor de la Escritura- afirmó que «era un enigma y un rompecabezas para los Santos Padres y Doctores antiguos». Y, viviendo en plena apostasía y con todos los medios en contra, me resulta difícil pensar que la 'pusilla grex' pueda realizar el gran milagro de convencer al mundo. No. La victoria de la Iglesia no vendrá del remanente fiel, sino del mismo Dios. Lo dice claramente el catecismo. Así, pues, y esto es una opinión personal, creo que el pasaje se refiere a algo que está por llegar. A una especie de nuevo Pentecostés generalizado, algo de lo que hablan algunos santos y visionarios y que, a la vista de lo que sucede ante nuestros ojos, puede estar más cerca de lo que pensamos.
16/05/23 2:05 PM
  
Ignacio
Magnífico texto queda mucho por interpretar
sera que tanta maldad como hay en estos tiempos
solo se podrá combatir con un nuevo pentecostes?
Una nueva forma de Alegría,de Creatividad bajada
del cielo por el Espíritu Santo. El aborto una realidad
100000asesinatos in spain,y lo que viene con la eutanasia en las residencias,el covid va a ser un
infantil matando ancianos,mas constante mas eficaz
sin notoriedad publica,que el Espíritu Santo nos
ilumine,necesitamos nuevas fuerzas del cielo
para este combate
Perdon por mi ignorancia
17/05/23 4:32 PM
  
Ignacio
Magnífico texto queda mucho por interpretar sera que tanta maldad como hay en estos tiempos solo se podrá combatir con un nuevo pentecostes? Una nueva forma de Alegría,de Creatividad bajada del cielo por el Espíritu Santo. El aborto una realidad 100000asesinatos in spain,y lo que viene con la eutanasia en las residencias,el covid va a ser un infantil matando ancianos,mas constante mas eficaz sin notoriedad publica,que el Espíritu Santo nos ilumine,necesitamos nuevas fuerzas del cielo para este combate Perdon por mi ignorancia
17/05/23 4:33 PM

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