Examen de conciencia para personas ancianas y/o enfermas
Una experiencia que se repite con frecuencia en el ministerio sacerdotal es que las personas ancianas se acerquen al confesionario y digan -sin ruborizarse, :) - “Padre, yo, a mi edad, ¿qué pecado puedo tener?". Algo similar suele ocurrir cuando visitamos a los enfermos en sus hogares y les ofrecemos el sacramento de la Confesión.
Sin entrar ahora en el análisis de las causas de este fenómeno -que van desde las psicológicas a las espirituales, pasando por las intelectuales- elaboré un examen de conciencia que puede ayudar a “escrutar el propio corazón” para poder mantenerlo en la fidelidad al amor de Cristo en su Iglesia. No pretendo ser exhaustivo ni agotar el tema, por lo cual acepto correcciones o sugerencias, y espero sinceramente que pueda ayudar a mis “colegas” sacerdotes y a quienes trabajan pastoralmente con estos hermanos nuestros, tan queridos por el Señor.

Una experiencia que se repite con frecuencia en el ministerio sacerdotal es que las personas ancianas se acerquen al confesionario y digan -sin ruborizarse, :) - “Padre, yo, a mi edad, ¿qué pecado puedo tener?". Algo similar suele ocurrir cuando visitamos a los enfermos en sus hogares y les ofrecemos el sacramento de la Confesión.
He leído y escuchado en estos días muchas cosas sumamente interesantes y verdaderas referidas a la crisis ocasionada por los abusos sexuales por parte de miembros del clero.





