Anécdotas y curiosidades de los monasterios visigodos
¿Había monasterios femeninos? ¿Cómo rezaban? ¿Guardaban silencio? ¿Cómo era su vida cotidiana?
Alguna amable lectora planteaba preguntas sobre la vida y espiritualidad en los monasterios visigodos, por lo que intentaremos en este artículo asomarnos a las reglas monásticas de la España visigoda. Encontramos recogidas en el tomo segundo de “Santos Padres Españoles” publicado por la BAC en los años setenta, además de las “Sentencias” de san Isidoro de Sevilla, las siguientes:
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Libro de la educación de las vírgenes y del desprecio del mundo, de san Leandro de Sevilla.
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Regla de monjes, de san Isidoro de Sevilla.
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Regla de monjes, de san Fructuoso de Braga.
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Regla común o Regla de los abades

También encontramos una presentación del panorama monástico de la España del siglo VI en el libro “Las vírgenes cristianas de la Iglesia primitiva” que publicó el jesuita Francisco de B. Vizmanos en la BAC en 1949. Ursicino Domínguez del Val tiene publicado igualmente un estudio sobre la regla femenina de san Leandro en el Instituto de Estudios Visigótico-Mozárabes de San Eugenio (Toledo, 1981). Y más recientes son los libros de José Orlandis que ya hemos citado en artículos anteriores.


La práctica de huir del mundo y abandonar el disfrute de los bienes materiales es muy antigua en la historia de la Iglesia. Su origen estaría durante las persecuciones del Imperio romano, cuando algunos cristianos de Egipto, para no ser obligados a apostatar de la fe, huyeron de las ciudades y se escondieron en el desierto de la Tebaida. Al pasar el peligro no todos regresaron a su hogar sino que algunos se quedaron a vivir en la soledad, dedicados a la oración y la penitencia. A estos se unieron algunos discípulos con el deseo de recibir sus enseñanzas y de imitar su vida, naciendo así las primeras experiencias de vida comunitaria.



