La Palabra Increada.



Recientemente he leído un texto que me ha hecho reflexionar. Lo presento aquí un tanto adaptado para consideración de quien estime oportuno leerlo. Al final indico la fuente original.

1)
Las palabras pueden ser humanas, creadas y mutables como creada y mutable es la existencia humana, o Divinas, increadas e inmutables como increado e inmutable es el Verbo divino.

2)
Las palabras humanas pueden ser verdaderas o falsas.

El ser humano sólo es la causa segunda de las palabras verdaderas. La causa primera es el Verbo Divino. Antes de que la persona las pronuncie ya han sido pronunciadas por la Palabra Increada.

El ser humano es la causa primera de las palabras falsas, jamás pronunciadas ni pronunciables por el Verbo.

3)
Aunque la palabra depende de quien la usa, una vez usada es independiente de quien la ha usado. Por eso la palabra no tiene que confrontarse, medirse ni verificarse con nada fuera de sí misma.

Lo que haya de mendaz en la palabra sólo procede del hombre que la haya usado. Lo que haya de veraz procede de Dios, y es totalmente sobrenatural.

4)
En un plano, el pensamiento del hombre tiende a identificar la autoridad de la palabra humana con la autoridad de quien la dice. Sin embargo, ni los atributos de la persona definen la naturaleza verdadera o falsa de la palabra usada, ni la naturaleza verdadera o falsa de la palabra usada prejuzga a la persona que la ha usado. El hablante se salva de la crítica. La palabra usada, no.

5)
En otro plano, tal vez quien habla sea sapientísimo. Tal vez quien habla sea elevadísimo. Tal vez quien habla (si su intención es aplicar dicho carisma) sea infalible. Pero, incluso en este caso, la palabra -que será necesariamente verdadera- vivirá con independencia de quien la ha pronunciado: ella dirá o no dirá lo que ella diga o no diga, sea lo que sea lo que diga o no diga quien habla.

6)
Nuestro deber como fieles católicos en relación con el venerable Magisterio de la Iglesia consiste en confrontar con espíritu de caridad y en la forma en que seamos menos incapaces las palabras creadas y mutables con la Palabra Increada e inmutable expresada por el Verbum divino, principio de toda verdad.

El carácter venerable de este Magisterio (venerable incluso cuando parece desdecir en parte las palabras que debería decir) requiere de nosotros, sus sencillos y últimos fieles, la donación de toda inteligencia, a fin de que con el servicio ordenado de todas las inteligencias obedientes al Señor, las palabras creadas y mutables proferidas por la Iglesia se correspondan siempre en todos sus extremos con la Verdad que deben revelar.

Supongo que el autor del texto pretende decir, entre otras cosas, que hay que tener un cuidado exquisito al estudiar el Magisterio de la Iglesia para no convertirlo en el magisterio de los hombres.


cfr.
Romano Amerio: “Stat Veritas. Continuación de Iota Unum”, Madrid: Editorial Criterio-Libros, 1998 (1997), ISBN-10:84-923838-2-8, ISBN-13:978-84-923838-2-5, pp. 9-12

4 comentarios

  
converso
Acabo de darme cuenta de que tienes un Blog ¡Felicidades! Me alegro mucho de contar a parttir de ahora con más contribuciones tuyas. Da gusto leerte.
Un abrazo y mucho ánimo
21/11/08 11:10 AM
  
Isaac García Expósito
Gracias por la referencia, Miguel.
22/11/08 3:33 PM
  
Miguel Serrano Cabeza
_Converso:

Gracias por tu palabras de ánimo.

Has elegido un "apodo" muy bonito. Hubo un tiempo en el que creí ser un converso. Ahora me he dado cuenta de que cada día, cada hora, cada instante de la vida es un acto de conversión desde mi materialismo pagano, mezcla de epicureismo y estoicismo, hacia Dios.

Cierto, Séneca es un buen moralista. Pero San Pablo es mejor. Uno predica como "soportar" la vida con dignidad. El otro predica a Cristo, y Cristo crucificado (1Co.1:23)

Estaba pensando en las "Epístolas morales a Lucilio" que tanto me influyeron, claro.

De la misma forma que toda palabra verdadera, toda acción buena tiene su origen en Dios. Gracias a este texto entendí la expresión de San Pablo "y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gal.2:20).

_Isaac:

Se trata de un librito muy breve. Apenas tiene 180 páginas en formato de cuartilla. Está formado por 55 glosas (y 18 apostillas a la glosa 55) a la encíclica de Juan Pablo II "Tertio Millennio Adveniente".

Cada una de las glosas hace una exégesis, siempre desde el punto de vista del Magisterio de la Iglesia, explicando cómo hay que interpretar algunas expresiones del Papa Magno.

Este librito me ha dado la clave para entender toda la teología de Juan Pablo II de forma "sana". Hasta ahora, para mí, a pesar de la aparente facilidad de lectura, todos sus textos contenían "arcanos" que era incapaz de descifrar. Ahora entiendo qué es lo que realmente dicen.

Sólo conozco las ediciones italiana y española de este libro, que están agotadísimas. No sé si hay más traducciones.

La única forma de obtenerlo es por medio de alguna librería de lance. Yo lo encontré "haciendo una petición" en IberLibro para que me avisaran cuando apareciera algún ejemplar. Después de un año, apareció.

También puedes buscar en TodoColección. A veces "se pescan" cosas interesantes.

He comprado en las dos páginas y, en ambos casos, se trata de empresas de la máxima seriedad.

Un saludo.
23/11/08 10:16 AM
Saludos Miguel,

Espero pronto comentar estas inquietudes tuyas en Aranda.

Un abrazo.-
24/11/08 1:06 PM

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