El aborto en Chile y la pendiente resbaladiza

Tal como lo prometió en su campaña electoral, la Presidenta Michelle Bachelet, en su discurso a la nación el miércoles pasado, ha anunciado que enviará al congreso un proyecto de ley de aborto. Las reacciones y opiniones acerca del aborto han sido tan numerosas que es imposible seguirlas todas, mucho menos comentar sobre cada una.

Además, la mayor parte de los comentarios del gobierno no hacen más que repetir argumentos antiguos: Que al menos debemos debatir (Democracia no significa un debate eterno), Que hay tantos abortos clandestinos (Esas cifras son claramente manipuladas), Que solo en Chile se prohíbe tanto el aborto (Si todos se tiran del puente ¿lo harías tú?), Que son casos tan dolorosos (pero el aborto no acaba con el dolor). Como verán, las respuestas a cada una de estas tonterías son de varios años atrás, nada nuevo bajo el sol.

Un argumento que no es nuevo pero tal vez vale la pena abordar es la llamada falacia de la pendiente resbaladiza. Según este planteamiento, no tendría sentido oponerse a una pequeña modificación de la ley de aborto, advirtiendo que luego podría producirse una serie de eventos perniciosos, porque en la realidad esa consecuencia solo existe en la mente del opositor. La página de wikipedia al respecto contiene algunos ejemplos de pendiente resbaladiza, y advierte correctamente acerca de la diferencia entre una figura retórica válida y la falacia.

Aunque los progresistas suelen hablar de la pendiente resbaladiza como una falacia, respondiendo a las críticas contras sus programas de “progreso social”, y acusar “campañas del terror”, lo cierto es que esa corriente política tampoco es ajena a usarla, por ejemplo, cuando se trata de prevenir desastres ambientales o proteger a determinadas minorías.

En uno y otro caso, la cuestión a resolver es si realmente nos encontramos en una pendiente, o la posición propuesta es un verdadero equilibrio: Si una posición tiene una lógica interna que le permita defenderse ante las futuras presiones de los grupos extremos, podemos decir que hemos encontrado un nuevo equilibrio; en cambio, cuando la ley que se nos propone no tiene otra razón de ser que la solución de compromiso entre dos bandos, existe el evidente riesgo que nos encontremos ante una pendiente resbaladiza, un status quo que será roto en cuanto uno de los extremos reúna el suficiente poder para ignorar los acuerdos adquiridos previamente.

Un ejemplo de verdadero equilibrio podemos encontrarlo en la despenalización de las conductas homosexuales, donde el cambio legislativo se hizo sin mayores problemas, porque se basa en la idea de reservar los delitos sólo para aquellas conductas que dañan gravemente a las víctimas y a la sociedad en su conjunto. En cambio, la legislación sobre uniones civiles homosexuales es claramente una pendiente resbaladiza, porque es una mera transacción, en una solución que no es satisfactoria para ninguna de las partes.

Bajos este mismo criterio, en el debate del aborto  es evidente que nos encontramos ante una pendiente resbaladiza, pero los defensores de la vida no podemos quedarnos en la mera denuncia de lo que ocurrirá si se legaliza el aborto, debemos además estar preparados para explicar por qué será así.

Desde luego, un indicador en el sentido que la ley se propone solo como una solución de compromiso, es que la propia Presidenta apoyó políticas abortistas en todo el mundo mientras fue la directora de ONU mujer; otra señal, es toda la retórica acerca de lo que “Chile está preparado” para legislar, que en el fondo indica que existe algo más allá, para lo cual “todavía no estamos preparados”.

Pero la definición de fondo es clara: Considerar al aborto como un delito, o como un derecho. Si es un derecho, entonces corresponde a todas las mujeres el decidir al respecto, y no hay motivos para que solamente lo puedan ejercer aquellas que se encuentren en ciertos casos; en cambio, si es un delito, entonces existe una víctima inocente que debe ser protegida en toda circunstancia y no tiene que soportar las decisiones que tome otra persona.

Todavía no conocemos el proyecto de la Presidenta Bachelet, o si apoyará alguno de los proyectos que por años han dormido en el congreso, pero a partir de su discurso del 21 de mayo pasado, donde mencionó los casos de violación, inviabilidad fetal y peligro para la vida de la madre, es evidente que lo que se nos propondrá es una mera componenda política, sin ninguna razón de fondo real más que establecer el aborto como un derecho –porque nadie ha hablado de una obligación de la mujer de abortar–, para luego expandirlo a otras situaciones.

8 comentarios

  
Franco
Pato

Al parecer, hoy va a nacer mi sobrino con anancefalia. Al menos tuvo la suerte de que va a nacer en Chile.
28/05/14 8:14 PM
  
Juan Argento
La pendiente resbaladiza ni siquiera termina con el aborto irrestricto, como lo pone en evidencia la defensa del infanticidio en ciertos casos planteada por el filósofo, o mas bin misósofo, Peter Singer.
28/05/14 8:23 PM
  
Nicolás
Abortos siempre hubo y habrá, lo peor es que hoy en día se pretenda decir que eso no es malo, sino que hasta es un derecho y obligarnos a aceptar esa falacia. Los católicos de no decir nada en contra en el fondo estaríamos abalando tales posturas, por eso hay que oponerse y ojala nos impongamos, aunque por la situación actual de Chile (y el resto del mundo) se ve dicífil.
28/05/14 8:32 PM
  
Alejsndro Holzmann
En la Iglesia en Chile llevamos mucho tiempo pisándonos la cola nosotros mismos. Cuatro días antes del pronunciamiento de la Presidenta en el Congreso, con gran difusión en medios diocesanos, parroquiales y universitarios se llevaba a cabo el evento católico multitudinario Encuéntrate, apoyado por mismo el Cardenal Arzobispo, Ricardo Ezzati, y en el que exponían como invitados estelares al menos siete líderes de opinión “católicos” que disienten abiertamente de la Iglesia en materias graves. Me refiero a Benito Baranda, Felipe Kast, Robeto Fantuzzi, Matías del Rio, María Paz Montenegro, y la religiosa Karoline Mayer; además de la religiosa Nelly León que cree que la Iglesia debe permitir la ordenación de mujeres.

El año pasado había participado también en el evento Claudio Orrego, además de Baranda y Kast. Salvo Felipe Kast y Nelly León, todos los demás apoyan el aborto en alguna de sus formas.

Un evento católico que confunde y escandaliza de esa manera no puede ser aprobado ni apoyado, aunque tenga misa, confesiones, y aunque en él se hable de los pobres. Es como una torta envenenada: la mayor parte de sus ingredientes podrán ser buenos, pero basta que contenga un gramo de veneno para que sea mortal. Aquí había bastante más que un gramo.
28/05/14 8:59 PM
  
Pato Acevedo
@ Franco: Doy gracias a Dios que tu sobrino nació en Chile, y podrá sentir a su madre, al menos por algunos días.

@ Nicolás: Chile ha resistido hasta ahora el embate de las fuerzas abortistas, y por cada momento que resista se salvan incontables vidas de compatriotas. Ojalá nos impongamos.

@ Alejandro: Los obispos tienen que trabajar con la Iglesia que les tocó, y esa no es una labor que envidio. Tal como tú, yo aspiro a la pureza de la Iglesia, pero también sé que no se podrá alcanzar hasta la segunda venida. Ya sabes, el trigo y la cizaña creciendo juntos.
29/05/14 3:16 AM
  
Néstor
El asunto es que si hay algo que debería no poder ponerse a discusión en una sociedad democrática, respetuosa de los derechos humanos, civilizada o como se la quiera llamar, es el derecho a la vida.
29/05/14 1:01 PM
  
perallis
“Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y tendreis la guerra”
―Winston Churchill
Parafraseando : Os dieron a elegir entre la Vida y el aborto. Elegisteis el aborto y tendreis el Infierno.

29/05/14 2:32 PM
  
Nicolás
Perallis, más bien sería: Os dieron a elegir entre la Verdad y la aceptación del mundo. Elegisteis la aceptación y al final no tendréis ninguna de las dos. Para los hombres siempre ha sido más fácil creer en Dios que servirle, para los de estos tiempos, en cambio, es más fácil seguir al Diablo que creer en él.
30/05/14 6:14 AM

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