Lo que va de una monja a otra
En el blog que tiene Isabel Gómez Acebo en RD publica una Carta de una religiosa, que fue presidenta de LCWR entre los años 1998-2001, en Estados Unidos. En su contenido se engarzan unas piezas de latón, de hoja de lata, de quincalla de mercadillo ambulante, de lugares comunes pisoteados, de interpretaciones erróneas, de frustraciones primaverales que ya son otoñales, camino del invierno, que demuestran la locura colectiva de las monjas yanquis que han recibido un buen tirón de orejas de sus obispos y de la misma Iglesia de Roma.
Mientras, anoche, en Intereconomía TV, en el programa dirigido por Altozano, salió Sor Teresita, una monja de 104 años, de la orden del Cister, miembro de la comunidad del monasterio de Buenafuente del Sistal, donde lleva 85 años consagrada a Dios en la vida contemplativa, que fue recibida el verano pasado por el Papa Benedicto XVI en Madrid.
Comparar la Carta de una religiosa con lo expresado por Sor Teresita es como mirar un mascarón de proa de una nave pirata del Caribe y contemplar la cara de Cristo y Maria en la Piedad de Miguel Ángel, existente en la Basílica de San Pedro.




