Aprendices de obispos
Cuando entré a ser monaguillo en la parroquia, existía una escuela de acólitos donde aprendí mucho, además de conocer la liturgia propia para servir el altar en los varios sacramentos, de modo singular la Eucaristía, teníamos una catequista especial que nos inculcaba fundamentos básicos de adoración al Señor en el Sagrario, de aprendizaje a sabernos confesar correctamente, de respeto a los vasos sagrados, a las imágenes y al altar mayor, y a amar a Cristo para recibirlo sensatamente la fecha de la Primera Comunión. Yo tenía 6 años. Y hoy la catequista Nieves está gozando de la paz eterna en la Casa del Padre. A diario rezo por ella.
Ahora, existe una escuela de aprendices de obispos en la sombra, porque en la penumbra es como uno observa los hilos de las puertas y ventanas que se abren para que algún posible candidato no llegue intonso a que la Nunciatura le comunique que el Papa le ha elegido obispo auxiliar o residencial de tal o cual diócesis.










