Papel del Espirítu Santo en el puzzle eclesial
He pasado, ayer, media tarde invitado en casa de unos amigos. Habían estado en una gran superficie donde compraron varios muebles desarmados. Se dedicaron a tomar las diversas piezas y ensamblarlas para obtener una mesa muy útil para la televisión del salón. Yo me dediqué a observar y comentar alguna actualidad eclesial.
Mientras se operaba toda la construcción, fui pensando en la cantidad de piezas de puzzle que desde la adolescencia tanto disfrutaba. Entonces se le llamaba un “rompecabezas”. Siempre sobraba una o faltaban cinco. La lucha por la unidad de la figura era una meta a seguir.




