La Biblia no tiene pornografía
Desde niño tuve acceso a la Biblia. En mi casa había una Historia Sagrada, que mis padres leían después de rezar el Rosario en familia. Más tarde, con mi ingreso en el Seminario de Jaén, la Biblia fue un libro imprescindible para la oración, la lectura espiritual, la meditación y el conocimiento de la Revelación de Dios al hombre.
El mismo Dios que busca la amistad con el hombre es el eje distintivo y único de la Religión Católica. Conozco que un grupo de fanáticos musulmanes de Pakistán desean llevar a la Biblia a un juicio para declararla “pornográfica” en algunos capítulos, donde, a su parecer, se denigra la conducta de algunos profetas que son venerados en el Corán.










