La tumba de Zapatero
La campaña de las elecciones catalanas ha producido la salida de la sangre jacobina que albergan los socialistas españoles. Ahora, la reciente visita del Papa a aquella región española, ha sido la mofa y la befa para que el presidente del gobierno muestre sus cartas de laicismo, anticlericalismo y anticatolicismo de modo palpable. Sus palmeros han vuelto a remachar la punta clavada el domingo por su jefe.
El odio a Roma y a la Cruz, que alberga el socialismo español desde hace más de un siglo, vuelve a salir sabiendo que tal reacción les renta votos. El cierre al culto de la Abadía del Valle de los Caídos es la prueba del nueve de ese odio a los católicos, que está produciendo la masiva asistencia de gente a la misa dominical, y a que, la Guardia Civil esté molesta por el papelón que le encomienda el gobierno socialista: registrar los coches de gente pacífica que va a participar de la Eucaristía.




