InfoCatólica / Tomás de la Torre / Archivos para: Diciembre 2009, 20

20.12.09

¿Quienes están en la ultra izquierda eclesial?

Muchos lectores a través del correo electrónico que aparece en este blog me preguntan que explique lo que deseo indicar cuando afirmo: los de la ultra izquierda eclesial.

Con mucho gusto lo hago ahora mismo. En estas palabras están los siguientes personajes:

-Los que están más allá de un extremo, como es el izquierdo.

-Los que anhelan una Iglesia sin jerarquía, pero sí asamblearia.

-Los que hablan mucho de comunión eclesial, pero no la practican con nadie.

-Los que escriben mucho de iglesia samaritana, pero van montados en moqueta y coche oficial.

-Los que afirman que nunca “marginan” a nadie, pero no dejan a nadie hablar si no es de su cuerda.

-Los que mantienen, a capa y espada, una lucha ficticia entre obispos moderados y carcas.

-Los que tiran de sotanas buscando un puesto al sol que más calienta, pero cuando la sotana da media vuelta la rajan en hilachos.

-Los que añoran los tiempos revueltos del posconcilio, donde sucumbieron por falta de madurez humana, cristiana, espiritual y pastoral.

-Los que siguen invitando a un diálogo que siempre es un monólogo convertido en un soliloquio, propio de viejos tarumbas.

-Los que desearían que los obispos y el Papa fueran elegidos “democráticamente” en unas supuestas urnas, que ellos se encargarían de endiñarles un pucherazo.

-Los que son nostálgicos de “primaveras” inexistentes nada más que en sus mentes vacías.

-Los que hablan que existen varias “eclesiologías” según el color de las gafas que tengas y así justificar siempre sus mentiras y calumnias.

-Los que mienten en medios de comunicación y no se les cae la cara de verguenza cuando los demás les señalan con nombre y apellidos sus mentiras y las siguen sosteniendo.

-Los que escriben con la bilis propia de personajillos de medio pelo, que estaban en la Iglesia para hacer “carrera” y no salieron ni de la meta.

-Los que trepan por las espaldas de los políticos de izquierda y derecha buscando unas migajas informativas que llevarse a la boca. Y luego los tergiversan a caso hecho.

-Los que solamente ven los quicios de la noticia, sin valorar todo el amplio abanico de la misma y caen en una pura subjetividad.

-Los que dicen amar a la Iglesia, pero desearían verla cerrada para siempre.

-Los que les repele que los movimientos laicales actuales sean la fuerza de la Iglesia de hoy y de mañana.

-Los que se creen los “puros” y tiran con metralleta verbal cuando pillan a alguien en un pecado cualquiera.

-Los que defienden la vida con la boca medio estrecha, pero con voz potente se apunta a la ley del aborto libre con todas las fuerzas.

-Los que dicen que la espiritualidad en la Iglesia es un asunto pasado. Lo que vale es la acción vacía materialista que mata el espirítu.

Estos y muchos más están situados en la parte ultra izquierda eclesial. Con estos personajes vivimos, los conocemos, hablamos con ellos, pero siempre te mirán perdonándote la vida, algo muy propio de la izquierda de toda la vida en España.

Cada lector debe poner estos caracteres a quien desee y encontrará a uno de la ultra izquierda eclesial. No es dificil dar con ellos. Están ahí mismo.

Tomás de la Torre Lendínez

La reforma canónica sobre el diaconado

Me llega un correo electrónico de un lector empedernido de este blog con quien mantengo una fluida correspondencia digital. Es un diácono permanente que vive en un país de América del Sur. Es maestro de escuela. Vive en una población desde la que atiende otros poblados cercanos, ayudando al párroco que está desbordado por el inmenso territorio de la parroquia. Si no fuera por la ayuda de este diácono y de laicos poseedores del ministerio extraordinario de la Eucaristía en las comunidades sería imposible la evangelización de un territorio esparcido por una gran superficie.

Mi amigo, que se llama Serafín, ha oído y leído que el Papa hace unos días ha hecho una modificación del Código de Derecho Canónico en el punto referente a los diáconos. Su consulta es sencilla: ¿en que consiste la novedad del canon reformado?. La respuesta puede ser ésta:

“Omnium en Mentum”, que podría traducirse como “Todo en la mente”, es el documento aprobado y parte del canon actual y “describe las órdenes sagradas como la participación en la autoridad de Cristo”.

El Motu Proprio aclara que los sacerdotes y los obispos participan en la autoridad de Cristo in persona Christi, mientras que los diáconos sirven a la Iglesia, el pueblo de Dios, a través del ministerio, los servicios, o ‘diaconías’ de la liturgia, la palabra y la caridad.

Por lo tanto, el documento hace hincapié en que hay una “clara distinción entre el diaconado y el presbiterado”.

“La distinción es entre el diácono, que actúa en imago Dei y el sacerdote que actúa in persona Christi“, Lo que esto significa en términos simples es que “vemos el diaconado como un único ministerio en sí mismo y no simplemente como un paso en el camino hacia el sacerdocio”.

En la petición de aclaración Serafín pregunta si él ya no puede presidir las celebraciones dominicales de la Palabra de Dios que lleva haciendo varios años para los fieles, ante la ausencia del párroco, en donde lee las lecturas del día y, tras la predicación, la oración de los fieles, el rezo del Padrenuestro, reparte la Sagrada Comunión a los fieles, y más tarde las lleva a los enfermos a sus chocitas.

La respuesta es cristalina: Puede y deber seguir ejerciendo su ministerio. Ahora mucho más porque el diaconado es reconocido como un ministerio en sí mismo y el receptor de este orden sagrado actúa en imago Dei.

La Iglesia persigue aclarar que solamente los obispos y los sacerdotes celebramos los sacramentos in persona Christi, ya que así está contenido en el sacramento del Orden Sacerdotal que un día recibimos, como administradores de los misterios de Dios, según el lenguaje paulino.

Tras estas explicaciones, el amigo Serafín sugiere que lo que escribí para él lo hiciera público en este artículo en este cuarto domingo del Adviento que nos prepara para la vivencia del misterio del Nacimiento del Señor en Belén de Judea.

Tomás de la Torre Lendínez