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26.06.09

Los seminaristas estudian Liturgia en Ávila

Ávila acoge, del 28 de junio al 5 de julio, el IV Cursillo de Verano para Seminaristas Mayores de toda España. Este año, se trabajará el tema de “La liturgia, fuente de vida espiritual”.

El objetivo de este curso es intentar dar a los seminaristas mayores la oportunidad de profundizar en la formación litúrgica y su dimensión espiritual. Para ello, se desarrollarán intensas sesiones de trabajo en el Seminario Diocesano.

Los temas que se tratarán serán: Introducción a la espiritualidad litúrgica (a cargo de Matías Augé, cmf / Roma), La espiritualidad litúrgica en la historia (por Juan Mª Canals, cmf / Madrid), Liturgia y espiritualidad sacerdotal (por Ángel Moreno / Buenafuente del Sistal, Guadalajara), Espiritualidad eucarística (a cargo de Lino E. Díez, sss / Madrid), El ritmo espiritual en el año litúrgico (a cargo de Antonio Collado / Ávila), Liturgia, oración personal y devociones (por Raúl García / Ávila), El espíritu de la reforma litúrgica postconciliar (por Mons. Julián López / Obispo de León y Presidente de la CEL), y La espiritualidad del canto (por Antonio Alcalde / Madrid).

La preocupación de la Iglesia por la formación litúrgica de los futuros sacerdotes es innegable. Este cursillo abulense es el complemento a las clases de Liturgia que cada uno recibe en el Seminario donde estudie.

Uno de los objetivos del año de espiritualidad sacerdotal, proclamado por el Papa Benedicto XVI, es que los sacerdotes presidamos las celebraciones litúrgicas como encuentros de la comunidad ante el Señor, cuyo mediador es el sacerdote, que es el alter Christus. El santo cura de Ars fue un ejemplo perfecto de esta mediación.

Ya pasaron los años en que la liturgia, todavía existen algunos casos concretos, era un teatro que se dejaba a la invención del cura de turno; también quedaron atrás las experiencias de las igualdades entre comunidad y celebrante, el cual no se ponía las vestiduras litúrgicas porque consideraba que le “apartaba del igualitarismo comunitario".

Aquellos juegos experimentales no trajeron nada bueno. Todo acabó en un abandono progresivo del sentido celebrativo y de la vivencia de fe del sacramento, de modo especial de la Eucaristía, centro y cumbre de la vida cristiana, como afirma el Concilio, pero que pocos hemos entendido y realizado sanamente.

Ahora, el sacerdote, cuando celebra la Eucaristía y el resto de los sacramentos, es consciente de que representa al mismo Cristo ante la comunidad reunida en el templo, que es una porción del Pueblo de Dios en ese lugar concreto.

Por lo tanto, deseamos que la reunión de los seminaristas mayores en Ávila sirva para que la vivencia de la liturgia siempre nos acerque a los grandes misterios de nuestra fe de los que los presbíteros somos meros administradores de ellos, según el deseo de San Pablo, cuyo año estamos a punto de cerrar en toda la Iglesia del Señor.

Tomás de la Torre Lendínez

La estrella se llama Cristina, por César Vidal

Me permito la libertad de transcribir una parte del blog de César Vidal, donde habla de Cristina López, la directora de la Tarde la Cope. Está publicado en Libertad Digital.

“Pasan las semanas y la actual dirección de COPE continua sin dar a conocer su parrilla para la próxima temporada. Naturalmente, en una situación así los rumores arrecian y los confidenciales – que no aciertan una ni por casualidad – siguen especulando. No sólo eso. En muchos casos, la información que dan es abiertamente falsa. Por ejemplo, han señalado que había una serie de profesionales que vendrían a hacerse cargo de La Linterna y la semana pasada sin ir más lejos yo coincidí con dos de ellos en una comida y me dijeron que habían rechazado de plano tal posibilidad cuando se la ofrecieron. Como bien puede imaginarse, no voy a dar más detalles sobre el tema porque no estaría bien ofender la discreción con que me contaron todo y, sobre todo, dejar mal a algunos de los confidenciales.

Sin embargo, a pesar de que se especula mucho – y se desinforma más – creo que no exagero lo más mínimo al decir que, quede como quede la plantilla, la estrella de la próxima temporada de COPE será, sin ningún género de dudas, Cristina López-Schlichting, la directora de La Tarde. Me explico.

O a última hora alguna estrella acepta venir a La Mañana a sustituir a Federico Jiménez Losantos o lo más posible es que semejante deber se descargue sobre los hombros de Ignacio Villa. Nacho, como todos lo conocemos popularmente en COPE, lo ha hecho muy bien en informativos y sabe ser muy duro, terriblemente duro, cuando se lo propone. Basta recordar sus intervenciones en 59 segundos o su último libro sobre el PP en el que pone a caer de un burro a Rajoy a su equipo demuestra sin ningún género de dudas que – permítaseme el gracejo - tiene menos pelos en la lengua de los que tiene en el cráneo. Si Nacho decide mantener la línea de COPE de los últimos años, Rajoy puede pasar horas más amargas que el acíbar y, sinceramente, no sé por qué iba a cambiar esa línea en la que tanto ha destacado.

Con todo, Nacho es más periodista de información que de opinión y reflexión y – sin querer ofender a nadie – no parece fácil que pueda sustituir medianamente a alguien tan extraordinariamente polifacético y culto como Federico. De hecho, muy posiblemente la dirección de COPE limitará a Nacho Villa al espacio comprendido entre las 6 y las 10 y entregará el comprendido entre las 10 y las 12 a otra persona. Con dos horas menos que Federico y sometido a una odiosa comparación, Nacho Villa no va a ser la estrella de la COPE, pero no creo que a él le importe porque es un hombre de la casa dispuesto a todo por ella.

Tampoco creo que la estrella vaya a ser el nuevo director de La Linterna. Los últimos que suenan como posibles titulares ya pertenecen a lo que podríamos denominar ligas regionales y en algún caso incluso se trata de personajes tristones, aburridos y grises. Sin embargo, con que logren no desplomar el programa - como por dos veces lo hizo Apezarena - la dirección debería darse por satisfecha.

Llegamos, pues, a la conclusión que ya adelantaba: la estrella de COPE para la próxima temporada será Cristina López Schlichting.

Pero – objetarán algunos maliciosos – “Cristina apenas tiene publicidad, su audiencia es reducida, usted mismo ha recordado que en tres horas de prime-time tiene la misma que sus cincuenta minutos de Camino del Sur en la madrugada”. Tales juicios son, a mi entender, demasiado ásperos y pasan por alto aspectos esenciales.

No voy a entrar en que Cristina es muy atractiva (mi madre dice que es una mujer guapísima) porque eso en la radio no se aprecia. Tampoco en que cuenta con un pasado de reportera verdaderamente notable que la ha hecho lo mismo disfrazarse de monja que de prostituta interrogando a musulmanes o visitando un harén. No, me voy a detener en cuestiones más sólidas. De entrada, Cristina es una mujer de profundas convicciones y esas convicciones se manifiestan en una defensa cerrada de la iglesia católica y sus instituciones. Además milita en Comunión y liberación, algo que, a diferencia de otros, no ha ocultado nunca sino que ha mostrado con orgullo. Todo eso se nota, porque Cristina siempre ha sido clara en la exposición de sus puntos de vista. Por ejemplo, cuando hace unos meses falleció el P. Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo al que el papa había confinado por las repetidas acusaciones de pederastia formuladas en su contra, Cristina fue la única que le echó valor para defenderlo en su programa argumentando que unos hechos deleznables no borraban otros más meritorios. Hace apenas unos días, cuando todos los medios de comunicación cantaban las loas de Vicente Ferrer, también Cristina supo dar una visión crítica del personaje que, siendo jesuita en su juventud, se atrevió a dejar la Compañía de Jesús y casarse.

Cito esos dos ejemplos, pero podría aducir docenas. Cristina siempre actúa sobre la base de lo que piensa que tiene obligación de decir y eso la honra en un mundo donde hay gente que ayer atacaba a Rajoy y ahora lo presenta como la gran esperanza blanca. Se podrá aducir que en una radio comercial la conducta de Cristina es discutible porque la repercusión en audiencia y publicidad – con los consabidos ingresos – resulta letal. Yo creo, sin embargo, que la COPE ha cambiado de rumbo con la nueva dirección, que esa nueva dirección va a dar mucha más relevancia a los aspectos confesionales de la que tenía hasta ahora y que incluso va a colocar el aspecto económico en una posición absolutamente subordinada durante el tiempo que la cadena siga abierta. Como he señalado repetidamente en los últimos meses, al actuar de esa manera, la dirección de la COPE ejerce su derecho, un derecho que no se puede discutir ni censurar porque emana de la libérrima voluntad de los propietarios. Pero es que además estoy totalmente seguro de que esas decisiones son aplaudidas por miles de personas y por bastantes medios confesionales. Tampoco dudo que, en no escasa medida, Cristina López-Schlichting ha sido pionera en esa forma de radio. Por todo ello, personalmente, no abrigo el menor titubeo al afirmar que va a ser a partir de la próxima temporada la primera estrella – y con diferencia – de la cadena COPE. Insisto: no creo equivocarme al afirmar que brillará mucho más que los directores de La Mañana y La Linterna sean los que sean. No será una tarea fácil, pero Cristina, estés donde estés en estos momentos, recibe un abrazo fortísimo de ánimo y aprecio.”

Mientras, Cristina hace unas declaraciones a Periodista Digital, donde aporta también unos curiosos puntos de vista, algunos bastante discutibles.

Tras leer esto, uno hace un seguimiento a un tema candente: La Cope de hoy y mañana.

Tomás de la Torre Lendínez