Respuesta de la administración: vaya a Cáritas
Me acaba de llamar un conocido. Vaya papeleta. El padre, anciano, completamente dependiente. La madre hospitalizada con un ictus severo. Dos hermanos. Uno viviendo fuera de Madrid, el otro trabajando horas y horas por un sueldo mínimo y mal viviendo en un piso compartido. La casa de los padres totalmente inadaptada. Imposible. La madre, ahora en un hospital de larga estancia, será dada de alta en un par de meses.
Necesitan una residencia. Es claro. Pero… Una privada imposible de pagar con los recursos de los dos ancianos. Las públicas con lista de espera de años. Me dice este hijo que acaba de salir de no sabe ya de qué despacho, si del ayuntamiento de Madrid o de la Comunidad. Pero cuando ha expuesto su situación solo ha recibido una respuesta: “nosotros no podemos hacer más, vaya a Cáritas”.

Hace apenas unos días. Como tantas veces, misa en un tanatorio madrileño. Fallece un feligrés, o un familiar de alguien de la parroquia y lo normal es que uno intente hacerse presente y ponerse a disposición de la familia. Si piden que presidas la misa de corpore insepulto en el mismo tanatorio pues hay que intentarlo.
No sé si demasiada ingenuidad o más mala uva de la necesaria, pero a mí eso de que todos amigos, todos hermanos y lo importante es llevarnos bien, siempre me ha parecido cosa que tiene más peligro que un mono con dos pistolas.