Familia y castidad. Cosas que dije en la homilía de este pasado domingo
Muy duro a los ojos del mundo. Afirmar que Dios los creo hombre y mujer y que el matrimonio es para siempre, resulta duro. Eso dije este domingo pasado en la homilía. Muy duro en este mundo de relativismo y lo importante es quererse y ser feliz.
A ms feligreses les expuse el domingo estos puntos:
No se crean eso de que o rebajamos las exigencias o la gente se va de la Iglesia. La experiencia nos dice todo lo contario. Las iglesias que más se han “adaptado a la mentalidad el mundo” son las más vacías. Por el contrario, las más rígidas son las que se mantienen. Por ejemplo, vean las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa dónde aparecen: en los conventos, monasterios y seminarios más rígidos.

Hacer de don Tancredo era una suerte taurina consistente en vestirse de blanco, encaramarse en un pedestal, y al salir el toro quedarse completamente quieto en la creencia de que el toro, al ver algo inmóvil, jamás lo atacaría. En el dicho popular, hacer de don Tancredo es optar por la impasibilidad ante cualquier problema, sin tomar parte en el asunto. En lenguaje de jóvenes de hoy, sería algo así como pasar de todo y no comerse un marrón.
Somos muchos los que no vimos nada claro lo que pasó en la primera parte del sínodo sobre la familia. O lo vimos con demasiada nitidez. Vaya usted a saber. Ya expuse en su momento en una serie de posts lo que servidor percibía.
Acaban de terminar las fiestas del pueblo de Rafaela. La casa, hasta arriba: sobrinos, resobrinos, una cuñada. Pues nada, todos bien venidos que es la fiesta y ya nos apañaremos.





