Me declaro carca, facha, ultramontano e infocatólico
Y lo hago harto de que pretendan decirme lo que debo pensar, lo que debo creer, cómo he de actuar, hablar y comportarme.
Por ejemplo, no me sale del diccionario pasarme el día entero hablando de hombres y mujeres, chicos y chicas, alumnos y alumnas, miembros y miembras, jóvenes y jóvenas, madrileños y madrileñas. Y prefiero una lipotimia con caida solemne en público antes de caer en la tentación de la arrobita como comodín. Antes muerto que escribir alumn@s. Antes lapidación en público que caer en la última gilifautez de la letra e como comodín universal. Si un día escribiera o escribiese “alumnes", sea reo de píblico escarnio con orejas de burro, brea, plumas y niños detrás sacudiédome sin tasa, Merecido lo tengo.

Si algo tiene este su seguro servidor es su rara costumbre de afeitarse la lengua de manera constante, a la que se une otra también constante de limpieza de cristales en su labor pastoral. Lo que hago, lo cuento. Lo que pienso, también.
La última. Según informa





