Cuidado señora vicepresidenta, que lo mismo respondemos -je-
La libertad de expresión de algunos tiene las patitas muy cortas. Es lo de siempre: nosotros podemos decir lo que sea de quien sea, los demás, solo los que nos convenga.
El nuncio en España, Fratini, se ha despedido diciendo algunas cosas que no le han gustado al gobierno de este país antes llamado España. Por ejemplo, que por qué no dejan a Franco en paz que otras cosas más urgentes tenemos. Vamos, lo que pensamos muchos simplemente porque nos parece oportuno pensar así.
La señora vicepresidenta, doña Carmen Calvo, ante el horror de encontrarse con gente que tiene la osadía de pensar distinto, se ha encocorado y transmutado en chula de barrio, puesto las manos en jarras y ha soltado con toda su fuerza que lo mismo ahora el gobierno, para que aprendamos, nos sube los impuestos a la Iglesia. Esto es la versión progre – socialista del aparentemente superado “usted no sabe con quién está hablando”.

Este pasado domingo hemos visto incrementarse el número de asistentes a misa en los tres pueblos. En La Serna, por ejemplo, domingos de invierno he tenido con tres personas, aunque lo normal es que asistan a misa dominical entre diez y doce. El domingo, más de treinta, al punto que no falta quien te diga que esto, en verano, ya parece una parroquia de verdad. Me hizo pensar.
Hemos llegado a un punto en el que me cuentan cosas y me quedo tan fresco, cosa de agradecer con las que nos está cayendo, climatológicamente hablando.
No sé si no habría que plantearse el retirar a san Juan Bautista del santoral católico. Cuanto más lo pienso, más claro lo veo.
Trifásico, o triple, o tripitido, o trinado. Tres parroquias, tres Corpus. Evidentemente no podemos pretender la solemnidad de Toledo o las multitudes de Madrid, pero es el Corpus de Gascones, La Serna o Braojos, y es el mismo Cristo el que sale a las calles, a acuerpo que cantaba Carlos Cano, para recorrer nuestros pueblos e impartir su bendición.