Al final, son los pobres los que acaban pagando el pato
La noticia saltó el lunes: “La Generalitat de Cataluña ha confirmado hoy que no podrá pagar este mes de julio los conciertos y subvenciones a las entidades que prestan servicios sociales por problemas de liquidez”. Una noticia que puede encontrarse en cualquier medio de comunicación.
De Don Helder Cámara es esa famosa frase “si doy pan a un pobre, me llaman santo; si pregunto por qué ese pobre no tiene pan, me llaman comunista”.
Estamos en un momento de fuerte crisis económica y social. Si me dedico a dar alimentos en Caritas seré un santo, pero si me pongo a reflexionar sobre lo que está pasando posiblemente me dirán que no me meta en política.
Me da igual. Me siento legitimado para hacerlo porque sé lo que es trabajar en Caritas y llenar el carro de la compra a cuarenta familias cada mes, porque me urge la doctrina de la Iglesia, porque me parece sangrante que las administraciones acaben enviando a los pobres a los despachos de caritas.

Qué quieren que les diga. Que me venga el presidente de la confederación de anticatólicos rabiosos, o el secretario general de la asociación de ateos recalcitrantes y me acusen de ser el bicho que picó al tren me parece una exageración, pero está dentro de su papel, como lo estaría una propuesta por su parte de convertir todos los templos católicos en bares de copas. Sigo diciendo: una barbaridad, pero dentro de lo previsible en gente así. Como si un día publican en algún lugar que han comprobado que el toro que mató a Manolete era el cardenal Segura transmutado. Con su pan se lo coman.
A ver, Jorge, un momento… A ver si nos aclaramos de una vez por todas. ¿Tú te has venido a Infocatólica para hablarnos de Dios, de Jesucristo, de la Iglesia… o para convertir esto en un blog de técnicas del hogar y habilidades domésticas?
