Perder la fe con dignidad
Conozco, supongo que todos conocemos, a personas que han perdido la fe. En otro tiempo fervorosos, militantes, con una vida ejemplar en muchos casos, gente de “iglesia” de siempre, practicantes habituales. Laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas que llevaron su vida cristiana y su vocación específica con dignidad y que al cabo de los años dejaron todo para acabar instalados en un cómodo agnosticismo y la negación de lo que había sido el motor de su vida.
No quiero entrar en las causas. El fondo del corazón solo Dios lo escudriña. Quién sabe si todo fue fruto de una deficiente formación o incluso deformación, si mandaron las circunstancias de la vida, si arriesgó en su quehacer y se quemó, si se perdió en la buena intención de ser uno más. Cada persona es un mundo y su interior su sagrario particular.

Mientras servidor fue cura de pueblo la cosa ni se planteaba. Seis misas el fin de semana que celebraba un servidor sin demasiados problemas, aparte bodas, bautizos y entierros. Poco que elegir. Daba igual asistir el sábado a las 20 h., el domingo a las 11 o a las 13, que los bautizos, la boda o el funeral. Siempre D. Jorge.
Mi parroquia actual, el edificio, tiene poco más de cuatro años. Me tocó impulsar su construcción y sacar adelante todo el proyecto. Mil detalles, entre los que había que contar de manera muy especial con las imágenes del templo.
Bueno, pues ya tenemos renovada la conferencia episcopal española. ¿Mucho cambio, poco cambio?
Evidente de toda evidencia que no es lo mismo. Hasta ahí podíamos llegar. Hace unos días servidor, ante lo que me pareció una salida de pata de banco del jesuita González Faus, escribió un post en el que, como es natural no me podía tomar en serio a este padre. Si la señora María, la Rafaela de turno, Manolo el del bombo o mi vecina Mari Puri dicen que lo que tiene que hacer la iglesia es vender la sagrada Familia de Barcelona y dar el dinero a los pobres, me hubiera parecido el fruto de la falta de conocimiento del asunto. Pero que lo diga González Faus es muy serio.





