Pobreza, obediencia y qué bien nos lo montamos, con una curiosidad final
No es la primera vez que escribo de esto. En cuanto alguien, especialmente un compañero sacerdote, me suelta por activa, pasiva, reflexiva, pensativa y obsesiva vez que hay que estar con los pobres, y que lo que primero es estar con los pobres, directamente me echo a temblar y lanzo sobre él todas las sospechas.
Con el cuento de los pobres se nos han ido colando una serie de cantamañanas eclesiales convertidos en perejil de todas las salsas, supuesto modelo de vida sacerdotal y paradigma de la nueva evangelización misericordiosa, en salida, fronteriza, ecológica y multicultural.

“El dinero público no es de nadie”. La frase la pronunció en su momento Carmen Calvo, que fue ministra de cultura y secretaria de igualdad con el PSOE. También eso nos lo debemos pensar en la Iglesia, que el dinero no es de nadie y por tanto los administradores podemos hacer con él básicamente lo que nos dé la gana.
Somos país de misión le pese a quien le pese. Tan de misión que en España, nuestra España, no se bautizan ni la mitad de los niños nacidos. Tan de misión que los mismos católicos no conocen prácticamente nada de la doctrina, reducida en muchiiiiiiisimos casos a que Jesucristo era un revolucionario, que hay que compartir y que lo del sexo ya no es pecado.
Lo mejor y más peculiar de este blog consiste en el hecho de que se va constituyendo en algo así como parroquia virtual, de modo que los lectores no solo leen y comentan, que es su función principal, sino que, especialmente desde que comencé mi ministerio pastoral en estos tres pueblitos de la sierra madrileña, se han convertido en feligreses a distancia que conocen, sienten y aman las tres parroquias, participan de su vida espiritual desde una entrañable comunión de los santos a la que aportan sus oraciones y sacrificios, y hasta de cuando en cuando se pasan por los pueblos para vivir en vivo y en directo la fe con estas buenas gentes.
Cada cual es dueño de tener sus devociones especiales. Mis debilidades dentro de la corte celestial se las llevan San Isidro y San José.





