Gravísimo: están dejando al ser humano sin referencias (y nos pensamos que somos libres).
El caso es que se nos olvide quiénes somos, dejarnos completamente solos, sin referencias, apoyos, coordenadas… Nada de nada. Una persona sin ningún tipo de agarre. Alguien que no es nada y por tanto manipulable al cien por cien. ¿Por qué lo digo? Cosas que uno va viendo… Todo lo que nos está pasando, y es muy grave, no es otra cosa que un dejarnos desnudos de valores, principios y ejes vitales para dejarnos a merced de manipuladores políticos y sociales.
Piensen de dónde le vienen al ser humano sus valores, principios y agarraderos y observen cómo todo eso se va minando…

Simples sensaciones de uno, pero como son mías, las cuento. Verán, echo en falta en el trabajo pastoral y en general en la vida de la Iglesia más claridad en las cosas. Es como si en la práctica se hubiera llegado a una especie de consenso según el cual la doctrina es la que es pero luego cada uno tiene que discernir, comprender, decidir, ver lo menos malo… El peligro de todo esto es que como nadie te dice nada en concreto, acabas viviendo con el traspuntín al aire, porque sí, tú haces el discernimiento, pero…
¿Y quién es esa Charo y dónde queda Navalafuente?