Pretender tapar el sol con un dedo. Sobre medios digitales
Se contaba en tiempos del generalísimo Franco que, en una ocasión, alguien de su confianza osó decirle que en España había gente descontenta con el estado de cosas, con la política, con el régimen. Esas cosas. Y se lo diría muy suavemente… La respuesta de Franco fue contundente: “menos viajar y más leer el periódico”.
Efectivamente, en España, tanto la prensa escrita como la radio, y posteriormente la televisión, estaban fuertemente controladas por el régimen, de manera que era imposible que se colara en los medios de comunicación cualquier cosa inconveniente. Todos contentos, pues. Lo más que se podía conseguir era algún periódico extranjero, difícilmente, o tratar de conectar con radio Andorra, y eso siempre con mucho miedo. No terminamos de comprender que esto hoy es del todo imposible. Vamos a la Iglesia que es lo nuestro.

Y eso que todavía nos queda una semana para los santos inocentes que, en España, es día de bromas y sustos, inocentadas que decimos aquí.
Tengo un buen amigo, de excelente formación y derroche de sentido común, a quien debo esta frase. Su teoría es que si en el Vaticano, el papa, el concilio, quien sea, deciden que algunas cosas sabidas de siempre no son verdad, o hay que cambiarlas, o vivirlas o celebrarlas de forma diametralmente opuesta, pues que lo digan y lo digan con claridad, y los demás haremos lo que nos parezca más oportuno.
El belén es lo que es desde tiempos de san Francisco de Asís. Es la representación plástica del nacimiento del Hijo de Dios. El belén o nacimiento, que decimos por ejemplo en mis pueblos, no necesita nada más. Ya saben: el portal con María, José y el niño acompañados por la mula y el buey, el ángel anunciando a los pastores, los pastores que adoran, los reyes magos, y, si acaso, al fondo, el castillo de Herodes.
No es fácil la vida pastoral en pueblos mínimos y uno anda todo el día rebuscando a ver por dónde ir. Claramente, los grupos de pastoral como se han venido entendiendo en parroquias grandes, especialmente de ciudades, aquí no funcionan. Nos conocemos, se conocen, desde los bisabuelos, y lo de escuchar pues vale, pero decir lo que me parece, aunque sea lo más mínimo, nada de nada. Abundando en esto, si viene Fulanita, no va Menganita, y si viene Zutano no aparecerán los de la familia de los Perenganos. Es que tuvieron líos cuando la herencia de la tía Juana y casi no se hablan.





