Rafaela, mujer, yo creo que lo que el papa ha querido decir...
Tiempo sin saber de Rafaela. Hasta que hace un rato, el teléfono. Un torbellino esta mujer, te saluda y rápido comienza a soltar todo lo que tiene dentro.
Mira, te llamo porque me tienes que explicar algunas cosas que me parece que no estoy entendiendo bien. Cosas del papa Francisco que no acabo de comprender, y he pensado que tú lo mismo podías explicarme algo. Te llamo por lo de la entrevista esta última que ha salido esta mañana. Me la he leído unas cuantas veces y tengo que preguntarte algunas cosas.
Mujer, no sé, yo lo que pueda…
Es facilito. Yo te cuento mis dudas y tú me explicas. ¿Te parece? Bueno, lo intentamos…
Por ejemplo, eso de que “cada uno de nosotros tiene una visión del Bien y del Mal. Nosotros debemos animar a dirigirse a lo que uno piensa que es el Bien". ¿Eso quiere decir que vale lo de cada uno? Es que si es eso me estáis tomando el pelo. Mujer, yo creo que quiere decir que hay que respetar a todos…

Las obras de misericordia no están abolidas, derogadas ni pasadas de moda. Y una de ellas, la primera de las espirituales, es “enseñar a que no sabe”. ¿Enseñar el qué? Pues a conocer a Dios, a respetar, a comportarse como una persona de bien, ser educado, tolerante con los que piensan distinto. Una señora obra de misericordia.
Nadie es perfecto. Ni un obispo, un párroco, un padre de familia o un empleado de correos y telégrafos. Todos sujetos a crítica, y cuanto más público el personaje, más. Pero vamos a convenir que una cosa es la crítica, y otra la fijación y el ensañamiento. Y eso es lo que vengo observando desde hace tiempo en Religión Digital, que hoy ha decidido caer todo lo bajo que se puede. Porque
Las parroquias van desarrollando su labor pastoral gracias a tantos y tantos voluntarios. Una suerte contar con ellos, pero un peligro si no sabemos mantener las cosas en su justo lugar.





