Música litúrgica. Incapaces de superar los setenta
Esta mañana he celebrado misa en el noviciado de las Hijas de María Inmaculada de Buitrago del Lozoya. Al acabar la celebración, una canción a la Virgen: “Yo cantaré al Señor un himno grande…". Me la sabía de mis tiempos del seminario. En cuaresma seguimos cantando “A ti levantos mis ojos” o “Sálvame Virgen María". Cantos de entrada habituales en muchas parroquias y conocidísimos pueden ser “Vienen con alegría", “Qué alegría cuando me dijeron", “Alrededor de tu mesa"… ¿Sabemos de cuándo son? ¿Y el archifamosísimo y requetecantado “Tú has venido a la orilla"?
Nos decía una vez un conocido experto en música litúrgica de la buena, y además catedrático en el Real Conservatorio de Madrid que uno de los criterios para conocer la buena música es que el pueblo de Dios la hiciera suya y cuanto más universalmente, mejor.
Tampoco importa mucho el idioma. El Tantum ergo o la Salve regina, en latín, claro, se cantan hoy en medio mundo o en el mundo entero. No digamos “Cantemos al amor de los amores” o “Salve, Madre". Los salmos de Manzano o las cosas de Palazón calaron, como hoy, a pesar de todos los pesares, siguen actuales las cosas de Gabarain.
Me pregunto qué nos ha pasado, pero llevamos cincuenta años cantando lo mismo. El pueblo de Dios tiene asimilado su propio cancionero que no falla. Diría más, es que ni se editan nuevos cancioneros.
En un mes, semana santa. Volveremos a lo de siempre: “Un mandamiento nuevo” y “Ubi charitas". “Victoria tú reinarás", “Perdona a tu pueblo” y “Amante Jesús mío". No faltarán “Este es el día en que actuó el Señor” y “Hoy el Señor resucitó". Supongo que en algunos grupos y parroquias algo irán renovando, pero si la gente no hace propios los cantos es que está fallando algo.
Fallan letras no siempre adecuadas, sobran grupos que se escuchan a sí mismos y tenemos el reto de una buena música que, en lugar de entretener, enseñe a rezar y nos introduzca en el Misterio. Así que, a falta de nada mejor, lo de siempre, que es lo que realmente ha calado en el alma del pueblo.
21 comentarios
No entiendo porque hemos renunciado a la música litúrgica tradicional y nos empeñamos en guitarrear cánticos que a mí, al menos, me quitan la devoción,
Y ya si hablamos de esos nuevos grupos como Hakuna, Effeta u otros por el estilo dan ganas de ponerse tapones.
Hay cantos que dan grima ( La Misa es una fiesta muy alegre,Yo tengo un gozo...) otros pasables, antigus ,pero bonitos ( Salve Madre),y algunos modernos que rezan,pero difíciles de cantar ( Me basta,Dulce locura,Madre...)
El miércoles de ceniza en muchas parroquias se contó ese canto tan inoportuno ese día "Este es el ayuno que agrada al Señor, esta es la sincera conversión..."
Dónde quedaron aquellos cantos que todos sabíamos "Oh, buen Jesús" ; "Amante Jesús mío", etc. Los cantos nuevos están llenos de un emotivismo barato.
Lo que habría que hacer es recuperar algo el canto gregoriano.
Por supuesto mantenemos nuestro repertorio fijo, el de siempre, como usted dice y lo mantendremos porque la gente se lo sabe, aunque poco a poco vamos dando otras opciones y bien agradecidos que se muestran.
https://m.youtube.com/watch?v=erFxWjnbsb4
Totalmente de acuerdo con usted.
Ahora Hakuna fenómeno fans, pero la letra de sus canciones son terribles.
Soy defensora de la música sacra y del buen gusto.
Un placer saber de usted como siempre
Dices:
"Es triste decirlo pero cuando oyes Vienen con alegría o que alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor y sólo ves una fila de ancianos temblorosos entrando en Misa o comulgando, no precisamente con rostros de alegría, la Fe sufre"
Tengo 86 años y creo que las apariencias te engañan, porque te quedas, en lo superficial.
Es verdad que los achaques y las cargas de la vida nos hacen tener cara, no precisamente de alegría, y entramos a misa y nos acercamos a comulgar temblorosos y, digo más, cogeando o arrastrando los pies o en sillas de ruedas.
Y precisamente no nos da alegría el pensar en el futuro moral y economico donde vivirán nuestros nietos.
Pero nos sigue dando alegria, y da sentido a nuestra vida, el animarnos a asistir a misa y yendo a comulgar con cánticos, como: vienen con alegra o que alegria cuando me dijeron.
Es más, si nos faltará esto ¿donde podemos encontrar alegria los achacosos, en esta sociedad donde se desprecia lo viejo y lo que aparentemente no es saludable?
Porque hasta en la Iglesia, de diversas maneras, se nos recuerda que no somos el futuro.
Como si no lo supiéramos.
Pero en la misa y en la Eucaristia seguimos encontramos el consuelo que nos da alegria.
Alegría profunda, reposada, de la buena, de la que dan los años.
Ya lo entenderás, Ignacio María, cuando pasen unos pocos años.
Si dices que "es triste decirlo" pues no lo digas.
----
El que canta reza dos veces... si entiende lo que canta. Y nada se entiende mejor que lo que se dice o se canta en el idioma materno.
Y te lo digo yo, que estudié y entiendo y me gusta el latin... pero como lo de andar por casa... nada
Y ya puestos, ¿por qué hay que ponerse a cantar en cada instante de potencial silencio?. No recuerdo la última vez que pude disfrutar un momento de recogimiento en misa, en vez de antes o después.
Creo que hay formas de traducir la letra, que es preciosa. Especialmente me gusta el número 4 bientot.
https://youtu.be/ghYrg9AWrms?si=o7zYumT3UvlB5j_V
Pero lo peor, era que siempre estaban mirando el librito porque no se acordaban los acordes, y además, a la gente se les indicaba la página en donde se hallaba la letra.
¡Y qué mal tocaban y cantaban esos jóvenes!
Yo, siendo ciego de nacimiento, de tanto oírlas, me las sabía de memoria.
Pero nunca despertaron ningún ardor en mi espíritus.
Había una canción, por ejemplo, que se cantaba con una música del grupo de rock "Durand Duran"
Decía algo así: "Gracias por un día más, gracias por lo que me das". Y en otra parte: "Por amarte en cada momento, por unirme a tu saber. Por una sonrisa" etc.
También se cantaba la letra de un grupo de rock argentino llamado "Vox Dei". La letra no variaba. Pero lo extraño es que la segunhda parte no la cantara nadie.
Cualquiera la puede buscar en youtube. El álbum en cuestión se llama "La Biblia". La canción a la que hago referencia está tocada en guitarra solamente.
Pero el concilio tuvo dos fracasos: la liturgia y la catequesis.
----
Un chiste para recordar :
1. Canto de entrada para la misa de boda : "Vienen con alegría".
2. Canto de entrada para la misa de 25 años "Juntos como hermanos"..
3. Canto de entrada para la misa de 50 años: "No podemos caminar..."
Una vez más coincido con Frailevi
No sé por qué tiene usted contra el cántico " qué alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor " y otros similares , entre los que usted incluirá el que dice " No has buscado ni a sabios ni a ricos ,tan solo quieres que yo Te siga " (que por cierto, es lo mismo que dice el Evangelio de San Mateo 11, 25-30 "En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien"
Canciones que usted dice que han hecho más mal que bien. ¿podría usted explicárnoslo?
En cuanto a los mayores -ancianos - viejos, es natural que tengan arrugas , bastones y sillas de ruedas. La alegría la llevarán por dentro. Pero van a misa, cosa que muchos de 30 años, y muy GUAPOS, no hacen e incluso desprecian
¿La fe se le debilita a usted, al ver a gente de 90 años cantando "vamos con alegría " porque no tienen la sonrisa y la piel de una persona de 20 años?
Aquellos con una tradición postconciliar, a los que las canciones de guitarra han ayudado a consolidar su Fé sigan acudiendo a las parroquias donde se cantan dichas canciones.
Para los que sólo resulta una ayuda la música Gregoriana y las canciones preconcialares busquen Misas Vetus Ordo.
El Papa León XIV no ha secundado las trabas al Vetus Ordo que impuso Francisco.
¡Ave María!
1- la música litúrgica pide solemnidad y atención al momento en que se canta. Pero su calidad no depende del instrumento que acompañe. Se puede cantar muy bien el gregoriano (o muy mal), se puede tocar el órgano o la guitarra fenomenal o fatal.
2- establecer una rivalidad entre los tipos de cantos no ayuda nada. Entre el Tantum Ergo y las canciones de adoración eucarística contemporáneas (han puesto Hakuna, pero hay muchas de varios grupos y de varios tipos diferentes), hay una forma distinta pero un mismo fondo. Lo ideal es ser capaz de cantar ambas y aprenderlas, siempre que se ajusten al modo litúrgico.
3- lo del emotivismo de los cantos empieza a sonar a excusa barata. Todas las canciones litúrgicas, si uno las canta con el corazón, suelen traer una emoción positiva al que lo hace. Como ocurre cuando se le canta a alguien al que se quiere. Importa que la letra sea apropiada, el ritmo luego ya te puede emocionar más o menos. Y que ayude a vivir el momento litúrgico al que acompaña.
Dejar un comentario






